Lucía Michelena: “El Banco de Insumo nos sirve mucho a los emprendedores locales porque podemos acceder a materia prima a bajo costo” 

La joven morenense inició su emprendimiento de pastelería tras quedar embarazada y perder el trabajo que tenía. Se especializó en la Escuela de Formación Laboral del Municipio de Moreno, y ahora no sólo vende en las ferias municipales que organiza el IMDEL, sino que puede acceder a los beneficios del Banco de Insumos y vender sus productos a precios justos. 

Desde el Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL) de Moreno, a través de la Coordinación General de Asociativismo y Microemprendimientos, impulsan el Programa Banco de Insumos, que gestiona y brinda materia prima a productores y productoras locales para poder vender sus productos a precios populares.    

El programa no sólo potencia el desarrollo económico local, sino que, a su vez, busca poner en práctica los valores de la Economía popular, social y solidaria. De esta forma se habilitan espacios de encuentro y diálogo con productores, de organización popular, a través de compras comunitarias, y siendo parte activa de un proyecto colectivo.   

Tan sólo en la primera entrega, se entregaron 1000 kilos de harina, 100 kilos de azúcar, y 12 cajones de huevo a más de 20 productores y productoras locales que pudieron adquirir los insumos necesarios a bajo costo. 

Desde Moreno Primero nos comunicamos con Lucía Michelena, vecina de Paso del Rey y pastelera. Realiza tortas personalizadas, mesas dulces, budines, pan dulce, postres y más, desde su domicilio, y comercializa sus productos en la feria del museo Amancio Alcorta y en otras ferias del IMDEL. Tiene, además, redes sociales propias de su emprendimiento donde las y los interesados pueden ver los productos realizados en su cuenta de Instagram @brutahicakes o en su Facebook brutahi`cakes

Lucía contó que su proyecto comenzó hace 6 años, “luego de enterarme del embarazo de mi niño y quedarme sin trabajo. Siempre me gustó hacer pastelería, pero por hobbie nada más, y empecé a hacer cursos, perfeccionarme, buscar clases, leer mucho y también investigar, y de apoco fui incorporando más cosas para ofrecer”. 

Estudié en la Escuela de Formación Laboral del Municipio de Moreno y realicé varios cursos municipales que son muy buenos y los recomiendo”, precisó respecto de su formación en el rubro.  

Actualmente “la situación está un poco más difícil porque luego de la pandemia muchas personas empezaron a emprender con la pastelería, y la estamos remando un poco”, consideró.  

Gracias al nuevo programa Banco de Insumos, Lucía pudo adquirir materia prima a bajo costo que le permitirá vender sus productos a precios populares, y de cara a las fiestas navideñas y de fin de año, cocinará pan dulces y budines para vecinos y vecinas de Moreno. 

Hace poco, me llamaron desde el IMDEL porque soy parte de las ferias, y me ofrecen la mercadería a bajo costo, y la acepté ya que los precios tenían bastante diferencia con lo que veníamos abonando en harineras normales, y es una gran ayuda porque con eso puedo producir, por la época del año, pan dulces y budines”, refirió respecto de su ingreso en el programa. 

Lo que nos ofrecen desde el Banco de Insumos está muy bueno porque nos sirve mucho a los emprendedores locales, por eso, espero poder seguir trabajando con lo que nos ofrecen” expresó la vecina reyense e invitó a que “otros productores y productoras se puedan sumar a este hermoso proyecto que impulsan desde el municipio”, 

Las y los vecinos de Moreno interesados pueden contactarse de lunes a viernes, de 8 a 14 horas, en Maipú 316, esquina Independencia, o bien llamar al 0237 4667751 o enviar un WhatsApp al 1131829326.   

Los requisitos para acceder al programa son:    

-Residir en Moreno   

-Ser productor/a mayor de 18 años   

-Registrarse y participar de los talleres propuestos del Banco de Desarrollo Local 

La historia de la mujer gasista de Moreno: fue discriminada y su hija la hizo viral

Su hija se decepcionó porque una persona rechazó su servicios por ser mujer. Luego de la publicación de lo sucedido en su cuenta de Twitter, la mamá se hizo viral y, tras un momento difícil en medio de la pandemia, ahora tiene muchas solicitudes de trabajo.

Corrían los últimos días de agosto cuando llamaron a Patricia Torres, después de ser recomendada, para hacer una obra en un predio. Sin embargo, luego de percatarse de que hablaban con una mujer, le negaron el trabajo.  

“Mi mamá es gasista matriculada. La habían recomendado para un trabajo, pero cuando atendió el cel, se dieron cuenta que era mujer, le preguntaron si sabía lo que era un caño y si estaba capacitada. A los minutos, le dijeron que no necesitaban de su servicio«, publicó su hija en Twitter e hizo a su mamá viral. 

Una mujer, con el curso de gasista matriculada y con trabajo en el rubro desde el 2003, fue rechazada para el trabajo por el simple hecho de ser mujer. Pero luego del repudio a lo sucedido por parte de su hija en las redes sociales, la gasista se hizo viral y ahora tiene mucho trabajo y una cuenta propia en redes sociales. 

Después del tuit que hizo mi hija, recibí cientos de mensajes de aliento y de trabajo. Siempre normalicé dar explicaciones y contar todo lo que estudié y cómo trabajé, el famoso derecho de piso”, escribió en su primera publicación y compartió su celular para quien necesite de sus servicios, “por si necesitan reparaciones de artefactos, instalaciones o trámites para rehabilitación”. 

Si bien la pandemia le hizo pasar un mal momento, ahora su celular está lleno de mensajes que requieren de su servicio. En su cuenta de Instagram, la gasista matriculada y proyectista de obra detalla los trabajos que hace: reparación de artefactos, pruebas de hermeticidad, plomería️ y cloacas. 

https://twitter.com/mujergasista/status/1429892149429084168

Además, en una entrevista de un medio local, recuerda que a poco de recibirse comenzó a prestar sus servicios en el Consejo Escolar de Moreno, gracias al director de una institución del distrito que le recomendó presentarse en el organismo a partir de la falta de gasistas matriculados. 

Patricia trabajó en la Escuela N° 49, donde instaló un termotanque. Allí conoció a Sandra Calamano y a Rubén Rodríguez, víctimas de la explosión de la escuela por una fuga de gas. Al respecto, rememora la burocracia vista por sus propios ojos, debido a que el área de cocina de los edificios escolares pertenece a Desarrollo Social, y el resto de la conexión de gas de infraestructura recae bajo la responsabilidad de la Dirección General de Escuelas. 

“Cuando sucedió lo de la tragedia me presenté junto a toda la documentación que tenía y la entregué”, indica la gasista y añade: “Esa escuela trabaja con alta presión, donde el gas es más pesado que el aire y no es volátil. Creo que ahí se acumuló una pérdida, hizo una cámara de aire y terminó como terminó”. 

Luego del revuelo generado y de la viralización, no solo del hecho en sí, sino del trabajo de la mujer gasista, su hija reflexionó en Twitter sobre los comentarios hermosos, de respeto y de solicitud de servicios de gas, como así también sobre historias tristes, desafortunadas y llenas de injusticia: “Acá estamos, más de 30.000 personas remarcaron que la discriminación laboral de género es inaceptable”, aseguró y agregó: “Hoy muchas, muchos, MUCHES la miran a mi mamá como la miro yo y le dicen todo lo que creo que es. Esto sí que es muy loco”. Por último, finalizó: “Seguiría escribiendo in eternum y seguramente vuelva a retomar este tema porque nos interpela a todas. Estamos cambiando, ya no nos callamos más. Tenemos MUCHO más sobre lo que hablar».

El Barrio Atalaya representa la historia de lucha de un lugar que comienza a progresar

Yesica Acosta tiene tres hijos, y ya no tiene que caminar 20 cuadras a las tres de la mañana para llevar a sus hijos a la salita médica: «Nunca perdí las esperanzas». 

Desde Moreno Primero, conversamos con Yessica Acosta, una vecina que llegó hace 7 años al barrio Atalaya y se encontró con un grupo de vecinos y vecinas que se organizan para hacerse escuchar. 

La vecina explica cuáles eran los reclamos de acuerdo a su experiencia: “Yo tengo tres hijos y el jardín está a 15 o 20 cuadras de mi casa, por donde no pasaba el colectivo y se inundaba todo, y, aparte de eso, no teníamos salita de salud y tenía que ir hasta Barrio Casasco a las 3 de la mañana para conseguir turno” a lo que agrega “era un peligro inmenso porque ni luz había en la calle.” 

A través de la organización y la insistencia, los vecinos y vecinas, buscaban hacer atender sus reclamos sin éxito. “Yo estoy hace 7 años, pero los reclamos vienen de hace 10 o 15 años atrás y nunca nos escucharon, incluso han venido intendentes a ver el barrio, pero después no vinieron más.” A pesar de promesas incumplidas, Yessica asegura, “nunca perdí las esperanzas de ser escuchados, y mientras tanto nos apoyábamos entre todos los vecinos, haciendo cosas por el barrio, porque queremos progresar.“

Nunca perdí las esperanzas de ser escuchados, y mientras tanto nos apoyábamos entre todos los vecinos, haciendo cosas por el barrio, porque queremos progresar .

Finalmente, lograron ser escuchados, y que sus reclamos sean atendidos. El pasado 11 de agosto, un nuevo CAPS se suma a las 16 unidades sanitarias que se construyeron y refaccionaron en Moreno durante la pandemia. Beneficiará a los barrios Manantiales y Atalaya. Hace menos de dos meses y luego de un histórico reclamo, se asfaltó la calle Ambrosetti y comenzó a pasar el recorrido de la línea 27 de la empresa “La Perlita”, beneficiando, a los mimos barrios que el CAPS

Al respecto, la vecina de Atalaya manifiesta que está “muy agradecida porque nosotros apostamos a que nos hagan la calle Ambrosetti para que pase el colectivo, la hicieron, y ahora también nos están haciendo las veredas, más la luminaria, hace que yo pueda salir tranquila para ir a la salita que ahora está acá tres cuadras. Es una felicidad enorme la que siento”. Además, agrega, “ahora, mientras están haciendo la vereda, seguimos trabajando con los vecinos, nos organizamos y reparamos las calles que cruzan a Ambrosseti.” 

No es algo nuevo, ya hace tiempo que conversan entre ellos, se fijan los recursos que tienen al alcance, y qué posibilidades hay para mejorar un barrio que, hasta hace tiempo atrás, no tenía luces, el colectivo no pasaba, y la sala de atención primaria más cercana estaba en otra localidad.  

Por último, Yessica  agradece “a la actual intendenta y a todos los cooperadores que están con ella trabajando porque lo que hacen es algo hermoso y de una gran ayuda para todo el barrio.”