El Barrio Atalaya representa la historia de lucha de un lugar que comienza a progresar

Yesica Acosta tiene tres hijos, y ya no tiene que caminar 20 cuadras a las tres de la mañana para llevar a sus hijos a la salita médica: «Nunca perdí las esperanzas». 

Desde Moreno Primero, conversamos con Yessica Acosta, una vecina que llegó hace 7 años al barrio Atalaya y se encontró con un grupo de vecinos y vecinas que se organizan para hacerse escuchar. 

La vecina explica cuáles eran los reclamos de acuerdo a su experiencia: “Yo tengo tres hijos y el jardín está a 15 o 20 cuadras de mi casa, por donde no pasaba el colectivo y se inundaba todo, y, aparte de eso, no teníamos salita de salud y tenía que ir hasta Barrio Casasco a las 3 de la mañana para conseguir turno” a lo que agrega “era un peligro inmenso porque ni luz había en la calle.” 

A través de la organización y la insistencia, los vecinos y vecinas, buscaban hacer atender sus reclamos sin éxito. “Yo estoy hace 7 años, pero los reclamos vienen de hace 10 o 15 años atrás y nunca nos escucharon, incluso han venido intendentes a ver el barrio, pero después no vinieron más.” A pesar de promesas incumplidas, Yessica asegura, “nunca perdí las esperanzas de ser escuchados, y mientras tanto nos apoyábamos entre todos los vecinos, haciendo cosas por el barrio, porque queremos progresar.“

Nunca perdí las esperanzas de ser escuchados, y mientras tanto nos apoyábamos entre todos los vecinos, haciendo cosas por el barrio, porque queremos progresar .

Finalmente, lograron ser escuchados, y que sus reclamos sean atendidos. El pasado 11 de agosto, un nuevo CAPS se suma a las 16 unidades sanitarias que se construyeron y refaccionaron en Moreno durante la pandemia. Beneficiará a los barrios Manantiales y Atalaya. Hace menos de dos meses y luego de un histórico reclamo, se asfaltó la calle Ambrosetti y comenzó a pasar el recorrido de la línea 27 de la empresa “La Perlita”, beneficiando, a los mimos barrios que el CAPS

Al respecto, la vecina de Atalaya manifiesta que está “muy agradecida porque nosotros apostamos a que nos hagan la calle Ambrosetti para que pase el colectivo, la hicieron, y ahora también nos están haciendo las veredas, más la luminaria, hace que yo pueda salir tranquila para ir a la salita que ahora está acá tres cuadras. Es una felicidad enorme la que siento”. Además, agrega, “ahora, mientras están haciendo la vereda, seguimos trabajando con los vecinos, nos organizamos y reparamos las calles que cruzan a Ambrosseti.” 

No es algo nuevo, ya hace tiempo que conversan entre ellos, se fijan los recursos que tienen al alcance, y qué posibilidades hay para mejorar un barrio que, hasta hace tiempo atrás, no tenía luces, el colectivo no pasaba, y la sala de atención primaria más cercana estaba en otra localidad.  

Por último, Yessica  agradece “a la actual intendenta y a todos los cooperadores que están con ella trabajando porque lo que hacen es algo hermoso y de una gran ayuda para todo el barrio.”