Mujeres que emprenden en Moreno: ”Es duro comenzar, pero lo importante es no abandonar”

Varias personas participan de la feria de la Economía Popular del Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL) que se hace en la Plaza San Martín. Allí diferentes trabajadoras y trabajadores emprenden para llevar todos los días un plato de comida a sus casas. En Moreno Primero te contamos cómo surgieron algunos emprendimientos, cómo es trabajar por cuenta propia y en equipo dentro y fuera de la feria.  

Los miércoles y viernes de 8 a 17 en la feria de la Economía Popular trabajan mujeres con distintas historias de vida. En esta nota, Moreno Primero pudo conversar con las tres integrantes de Anhelo, un emprendimiento de marroquinería, Alejandra y Mónica de la Estación Consciente donde ofrecen productos veganos y sin tacc y Susana de «Cariñito Mio» que confecciona indumentaria de lana e hilo para las infancias.  

Cecilia, Mónica, Liliana, Mercedes y Alejandra forman parte de Anhelo, un emprendimiento de bolsos, carteras, llaveros, monederos, anotadores y cuadernillos confeccionados con eco cuero en la feria los miércoles y viernes en Plaza San Martín. Ellas se conocieron en un taller de marroquinería que se dictaba en la asociación civil de la escuela número 20 de Cascallares de la cual también son parte.  

Gracias al trabajo en equipo y al esfuerzo de ahorrar, algunas pudieron comprarse sus máquinas para trabajar desde sus casas, y otras maquinarias fueron donadas por el IMDEL. Como por ejemplo una máquina de coser industrial, un rollo de 100 metros de friselina que utilizan para las bolsas de entrega de productos, entre otras. “Además, próximamente nos donarán dos telares” explicó Mónica, trabajadora de Anhelo. 

A mí me encanta, siempre me gustó coser, cortar, y juntar varias habilidades. Me gusta el espacio de la feria y del grupo que armamos y es una entrada más sumada a la jubilación” expresó Mónica. Además, las trabajadoras de Anhelo coincidieron en que trabajar en equipo “tiene sus vueltas, pero está bueno, nos ayudamos entre nosotras, vamos aprendiendo cada vez más. Cada 15 días tenemos reuniones entre nosotras para poder ponernos de acuerdo y ver qué productos hacer o poner a la venta” explicó Alejandra.  

Por otro lado, a unos puestos de distancia, se encontraba Susana (62) de “Mi barrio” con su emprendimiento de indumentaria para infancias “Cariñito mío” que tiene desde hace cinco años donde teje y cose vestidos, saquitos, buzos, sueters y más en la feria de la economía popular. Durante diez años tejió y diseñó para una importante empresa de indumentaria para adultos, pero le pagaban muy poco, “tejer para otro que me pague poco, a tejer para mí y venderlo a un precio que la gente pueda comprar, prefiero trabajar para mi” expresó Susana. 

Además, fue camarera, limpió casas y a los 48 años, cuando finalizaba sus estudios secundarios, un vecino le hizo, a modo de chiste que precisaba gente en la gomería, y ella se ofreció y aprendió el oficio. “Yo no tengo vergüenza para nada, a mi dame trabajo y yo trabajo, no tengo grandes lujos, pero todo lo que tengo lo obtuve laburando y de la misma manera crié a mis hijos” afirmó la artesana.  

Susana crio sola a sus hijos y a todos les dio la misma posibilidad, la de estudiar, “Si estudiás nadie nadie va a ser dueño tuyo, si tenes la mente libre sos libre siempre y te ayuda a salir adelante” y agregó: “Hoy en día hay muchas cosas que se pueden hacer si no tenes trabajo, se lo inventa al trabajo, como hice yo, estos vestidos son únicos, no los ves en todos lados, además existe el internet y es muy importante ponerle voluntad, no quedarse con el no, seguir intentándolo” concluyó Susana. 

Por último, en la feria de Plaza San Martín hay una estación consciente donde Melisa, Alejandra y Mónica ofrecen alimentos veganos y sin tacc para la comunidad.  

“Hacia viandas veganas, pero por un problema de salud, comencé a tomar cursos y seminarios donde te enseñaban a comer sin tacc. Cuando descubrí que era celíaca, comencé a cocinar todo sin tacc para mí, por la pandemia me quedé sin trabajo y empecé a vender estos productos para personas celíacas, me acerqué al IMDEL, les mostré mi propuesta y vine a la feria” expresó Alejandra de Villa Salas. 

Entre los productos que ofrecen pueden encontrar, medialunas de salvado, alfajores de chocobatata y choco porotos, budines, prepizzas de harina integral, tortas para diabéticos, entre varios productos más. “Acá compra el que es celíaco y el que no también” expresó Mónica del barrio “San José” que se dedica a la pastelería tradicional y comenzó a incursionar en los alimentos veganos porque se lo solicitaban en la facultad de sociales a la que acercaba a vender sus productos. 

“Para nosotras está bueno estar acá, se aprende, hay confianza entre nosotras, nos entendemos y compartimos este mismo espacio donde somos todas emprendedoras” 

Todas las emprendedoras entrevistadas coincidieron en lo mismo, no importa cuantos ‘No’ tengas, lo importante es seguir, porque es algo propio, porque manejás tus tiempos y siempre aprendes del otro/a.

“Es duro comenzar, pero lo importante es no abandonar” alentó Susana de Cariñito Mio.  

Mujeres que emprenden en Moreno: La participación en conjunto y el rol activo del municipio

Elaborando prepizzas, participando de las ferias y articulando con el  Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL), fue como Angelica Gómez, ama de casa y emprendedora en Elaboraciones Mella, comenzó a hacerle frente a la pandemia.

Desde su casa, en Mi Barrio, Moreno, Angélica se encontró con la necesidad de buscar alguna alternativa para poder solventar los gastos diarios de su casa. Poco tiempo antes de que inicie la pandemia, Elaboraciones Meya fue el puntapié inicial para el desarrollo de la familia emprendedora.

“Comencé a preparar prepizzas para vender, todo arrancó como un micro emprendimiento familiar con mis hijas. Yo seguí hasta el día de hoy. Gracias al IMDEL y a la participación en la economía popular, yo me fui asesorando, lo que hizo que el emprendimiento no solo vaya creciendo sino también mejorando con la calidad de los productos”, expresó Angélica.

Con la pandemia jugando a favor de “Elaboraciones Meya”, la emprendedora vio la oportunidad de acercarse a la economía popular e invertir sus primeras ganancias para hacer crecer su trabajo,  “Empecé a ir a las ferias de los barrios una vez por semana, con las carpitas del IMDEL. Nos sumamos a lo que es el mercado popular. Hoy por hoy sigo yendo, voy a la plaza San Martín los miércoles. Los días jueves y viernes voy a los barrios cercanos que fueron mis inicios, sábado y domingo voy a la plaza Buján. Nunca dejo de trabajar en las ferias”.

Si bien el contexto de pandemia impulsó el desarrollo del microemprendimiento impulsado por la familia Gómez, no hicieron oídos sordos a la necesidades de quienes los rodeaban, “Cuando se abrieron muchos comedores y faltaba la comida, nos unimos un grupo de mujeres en la mutual del barrio, nos organizamos, creamos Tendiendo Puentes y empezamos a hacer tortas fritas, rosquitas, lo que podíamos para colaborar. Y Miriam Robles  nos ayudaba a conectar con la gente que necesitaba”.

Este movimiento solidario que reunió a mujeres emprendedoras contó, desde su inicio, con donaciones hechas por el IMDEL, desde de harinas para la producción de los alimentos hasta un horno; un microondas; una balanza y la prestación de un espacio apto para que lleven sus tareas a cabo.

“Las cosas que recibimos son cosas que solo por nuestra cuenta nos hubiese costado muchísimo poder comprarlas, por eso es muy importante contar con ayuda desde el municipio. Ahora, con Tendiendo Puentes estamos trabajando en Los Robles, donde también nos dieron un espacio en la proveeduría para llevar nuestras cosas y vender. Nos vamos turnando entre nosotras, cada emprendedora se encarga de llevar lo que hace, y así nos sostenemos en conjunto”.

El papel fundamental de las decisiones políticas que acompañan y respaldan a los microemprendimientos es clave, por eso desde el IMDEL se trabaja en articulación constante con emprendedores y emprendedoras, brindando cursos, capacitaciones y asesorías, tal como nos compartió la entrevistada, “En el IMDEL nos asesoran, nos enseñan a manejarnos con los costos, los alimentos, todas las dudas se las podemos plantear y nos ayudan a resolverlas. Antes del último cambio de gobierno, eso no pasaba, acá no nos daban mucho lugar a los emprendedores, no había muchas opciones para incluirnos en las ferias, pero por suerte todo cambió y ahora tenemos un espacio con el que podemos contar”. “Yo empiezo a hacer esto estando completamente en rojo, y con el Potenciar Trabajo pude comprar mis primeras harinas, a invertir en materia prima. Desde que empecé a hacerlo en mi casa no volvió a faltar un plato de comida sobre la mesa, para mi esto es una bendición. Con los días de lluvia, esos días en los que no se puede salir a trabajar, ya no todo es tan terrible como antes. Estoy muy agradecida con el trabajo que se hace en la municipalidad, por cómo nos acompañan desde el IMDEL, viendo nuestras necesidades, escuchándonos y colaborando para que podamos seguir con nuestros pequeños proyectos que son hoy nuestra única fuente de trabajo”, cerró diciendo Angélica, remarcando nuevamente la función esencial de acompañamiento de las decisiones políticas.

Mariel Fernández: “Nos hicimos cargo de la pandemia pero no abandonamos nunca la obra pública”

La jefa comunal de Moreno supervisó las obras de asfalto que se realizan con material de la planta asfáltica municipal en las localidades de Paso de Rey y de La Reja, en el marco del Plan Integral de Obras. Allí, además, conversó con vecinas y vecinos sobre dichas obras y sobre los avances que la gestión lleva adelante en el Municipio.

En Paso del Rey, Fernández, junto al delegado de la localidad, Enrique Plachtij, recorrió la obra de asfalto que comenzó sobre la calle Quilmes del barrio Bongiovanni. Allí también se realizará el asfalto en la calle Belgrano desde José Ingenieros hasta Bongiovanni; en Bongiovanni desde Belgrano hasta R. Escalada y desde Dean Funes hasta Quilmes; y en Gnecco desde Quilmes hasta Colectora.

Por otra parte, la intendenta junto a la delegada de La Reja, Valeria Ferreyra, recorrieron la obra de la calle Becquer, donde se asfaltan 800 metros desde Savio hasta Atahualpa. También estuvieron en la Avenida Belisario Roldán del barrio Santa Julia, donde se realiza el armado de cordones de contención con la nueva Máquina Cordonera municipal.

Durante la recorrida, Mariel Fernández afirmó: «Sentimos felicidad de poder traerles respuestas a las vecinas y a los vecinos que hace muchos años que están esperando, con obras que le mejoran no solamente la accesibilidad al barrio sino que sus viviendas también. Contenta también porque confiaron con su voto y estamos respondiendo a ese mandato que ellos me dieron«.

«En Moreno nunca se dejó de trabajar sumado a todo el trabajo que nos dio la pandemia a nivel sanitario y alimentario. Eran tantas las ganas nuestras de poder salir adelante que nos hicimos cargo de la pandemia pero no abandonamos nunca la obra pública”, destacó la intendenta y subrayó que “Todavía no hace dos años que soy intendenta y tenemos ya nuestra planta de asfalto municipal, llevamos más de 50 cuadras asfaltadas, más otras obras que fuimos gestionando con la provincia y con la nación trayendo luminarias, cámaras de seguridad, fortaleciendo todas las herramientas que necesita para trabajar la policía, acompañando a nuestros jóvenes y miles de cosas que están en marcha«.