La historia de la mujer gasista de Moreno: fue discriminada y su hija la hizo viral

Su hija se decepcionó porque una persona rechazó su servicios por ser mujer. Luego de la publicación de lo sucedido en su cuenta de Twitter, la mamá se hizo viral y, tras un momento difícil en medio de la pandemia, ahora tiene muchas solicitudes de trabajo.

Corrían los últimos días de agosto cuando llamaron a Patricia Torres, después de ser recomendada, para hacer una obra en un predio. Sin embargo, luego de percatarse de que hablaban con una mujer, le negaron el trabajo.  

“Mi mamá es gasista matriculada. La habían recomendado para un trabajo, pero cuando atendió el cel, se dieron cuenta que era mujer, le preguntaron si sabía lo que era un caño y si estaba capacitada. A los minutos, le dijeron que no necesitaban de su servicio«, publicó su hija en Twitter e hizo a su mamá viral. 

Una mujer, con el curso de gasista matriculada y con trabajo en el rubro desde el 2003, fue rechazada para el trabajo por el simple hecho de ser mujer. Pero luego del repudio a lo sucedido por parte de su hija en las redes sociales, la gasista se hizo viral y ahora tiene mucho trabajo y una cuenta propia en redes sociales. 

Después del tuit que hizo mi hija, recibí cientos de mensajes de aliento y de trabajo. Siempre normalicé dar explicaciones y contar todo lo que estudié y cómo trabajé, el famoso derecho de piso”, escribió en su primera publicación y compartió su celular para quien necesite de sus servicios, “por si necesitan reparaciones de artefactos, instalaciones o trámites para rehabilitación”. 

Si bien la pandemia le hizo pasar un mal momento, ahora su celular está lleno de mensajes que requieren de su servicio. En su cuenta de Instagram, la gasista matriculada y proyectista de obra detalla los trabajos que hace: reparación de artefactos, pruebas de hermeticidad, plomería️ y cloacas. 

https://twitter.com/mujergasista/status/1429892149429084168

Además, en una entrevista de un medio local, recuerda que a poco de recibirse comenzó a prestar sus servicios en el Consejo Escolar de Moreno, gracias al director de una institución del distrito que le recomendó presentarse en el organismo a partir de la falta de gasistas matriculados. 

Patricia trabajó en la Escuela N° 49, donde instaló un termotanque. Allí conoció a Sandra Calamano y a Rubén Rodríguez, víctimas de la explosión de la escuela por una fuga de gas. Al respecto, rememora la burocracia vista por sus propios ojos, debido a que el área de cocina de los edificios escolares pertenece a Desarrollo Social, y el resto de la conexión de gas de infraestructura recae bajo la responsabilidad de la Dirección General de Escuelas. 

“Cuando sucedió lo de la tragedia me presenté junto a toda la documentación que tenía y la entregué”, indica la gasista y añade: “Esa escuela trabaja con alta presión, donde el gas es más pesado que el aire y no es volátil. Creo que ahí se acumuló una pérdida, hizo una cámara de aire y terminó como terminó”. 

Luego del revuelo generado y de la viralización, no solo del hecho en sí, sino del trabajo de la mujer gasista, su hija reflexionó en Twitter sobre los comentarios hermosos, de respeto y de solicitud de servicios de gas, como así también sobre historias tristes, desafortunadas y llenas de injusticia: “Acá estamos, más de 30.000 personas remarcaron que la discriminación laboral de género es inaceptable”, aseguró y agregó: “Hoy muchas, muchos, MUCHES la miran a mi mamá como la miro yo y le dicen todo lo que creo que es. Esto sí que es muy loco”. Por último, finalizó: “Seguiría escribiendo in eternum y seguramente vuelva a retomar este tema porque nos interpela a todas. Estamos cambiando, ya no nos callamos más. Tenemos MUCHO más sobre lo que hablar».