En medio de la pandemia, un grupo de mujeres creó la cooperativa textil «Ovejas Negras» en Trujui

Gracias a la donación de equipamiento de trabajo a través del Programa Banco de Maquinarias, Herramientas y Materiales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y con apoyo del área de Economía Popular del Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL), un grupo de seis mujeres impulsó una cooperativa textil con el fin de independizarse económicamente. En esta nota, la responsable de la cooperativa, Carolina Brites, expresó cómo surgió, cómo es trabajar en equipo y en una cooperativa.

El barrio “Villanueva” de Trujui cuenta con un grupo de mujeres que, en el marco de la crisis agudizada por la pandemia de coronavirus, creó la cooperativa textil “Ovejas Negras”. En la búsqueda de la independencia económica y de ayudar a otras mujeres que estaban atravesando el desempleo, formaron una cooperativa donde el objetivo es claro: aprender a trabajar en equipo, transmitir el conocimiento para que otras mujeres también puedan independizarse y así empoderarse para progresar y llevar el conocimiento a la comunidad morenense. 

Dos veces a la semana este grupo de mujeres trabajadoras asisten al centro cultural “Oveja Negra” donde realizan arreglos y confeccionan barbijos, entre otras prendas. “Tenemos como propósito también coordinar con otros espacios que lleven a cabo roperos comunitarios y ayuden a mejorar las prendas, como así lo hicimos nosotrxs en un momento, ya que contamos con las herramientas necesarias”, expresó Carolina, integrante de la cooperativa textil. 

En agosto de este año, la cooperativa recibió maquinarias a través del programa Banco de Maquinarias, Herramientas y Materiales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Se donaron tres máquinas de coser industriales, una máquina de broche manual, un rollo de tela jersey, tijeras, corte hilacha, hilos y agujas. De esta manera, desde el área de Economía Popular del IMDEL, con el objetivo de impulsar la producción local, apoyaron a la cooperativa en el proceso de formalización y asistencia técnica para el desarrollo de la misma.  

Ese día fue un día de emoción, esperanza y agradecimiento para quienes forman parte de este proyecto”, expresó Carolina, militante de Descamisados e integrante de la cooperativa textil “Ovejas Negras” y agregó: “Esta cooperativa es el resultado de un trabajo exhaustivo por concretar un sueño, en este caso, trabajar y trabajar en algo que a las compañeras les apasiona, la costura”. 

Por otro lado, una de las trabajadoras de la cooperativa, Karina, explicó: “Trabajar en la cooperativa fue un gran cambio en mi vida. Yo me acerqué por curiosidad y me quedé manejando el taller. Me ayudó a asumir responsabilidades que, por miedo, antes no lo hacía” y agregó: “A la vez, también se enseña a otras chicas con el mismo entusiasmo, es una forma de independizarse. Ovejas Negras es un gran cambio y una oportunidad de crear”, concluyó una de las trabajadoras de la cooperativa textil “Ovejas Negras”. 

El barrio Manantiales ya tiene su propia plaza

En noviembre arribaron los vecinos que fueron reubicados en el emergente barrio. Pusieron manos a la obra y tienen su propia plaza, construida con creatividad, arte, amor y trabajo.  

En noviembre del año 2020, las familias que se encontraban en la toma de La Bibiana, y que fueron reubicadas en Manantiales, ya se encontraban instaladas. De a poco, fueron construyendo sus casas y conformaron un nuevo barrio. 

A menos de un año de la solución del conflicto, un grupo pequeño de vecinos decide organizarse y darle al emergente barrio una plaza para que puedan disfrutar, sobre todo, los más chicos. “Desde que vinimos hicimos cosas con los vecinos, y ahora van a hacer dos meses que estamos haciendo la plaza. Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una”, Sergio, un vecino de Manantiales, cuenta a Moreno Primero.

Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una.

Es un lugar que estaba destinado para plaza, pero todavía no estaba proyectada la obra. Los autos pasaban por el predio, hasta el momento vacío, mientras los chicos jugaban a la pelota. Un cartel anunciaba lo que se construiría en el futuro, y una tormenta lo voló. Sergio guardó el cartel y habló con sus vecinos. 

Mientras sus hijos jugaban en la plaza, entre mates, planeaban cómo podían construir una. “Me había quedado un contacto de una chica que trabaja en el municipio, Carla, y le pregunté para ver si podíamos empezar a construir la plaza”, y así comenzó todo.  Sacaban fotos a otras plazas y pensaban, de forma muy creativa, cómo armas sus propios juegos. Tanto Sergio, como sus vecinas Yami y Kati, y su vecino Sebastián, pensaban ideas y luego pusieron manos a la obra. 

Además de juegos, Sergio llevó de su trabajo algunas plantas que había conseguido. Así “empezamos a poner plantas que son de los nenes, se las dimos para que sepan cómo se cuidan, y ellos las riegan siempre”. Además, con tachos de pintura, armaron bancos para poder sentarse y tomar mate en su plaza del barrio. Carla le llevó las cubiertas que rodean y delimitan la plaza, igual que un vecino del barrio. Otro vecino también colaboró, un artista que hace esculturas de hierro formó un Dinosaurio, mientras que de las hamacas sale una telaraña diseñada también por los vecinos. Arte, amor y escultura dieron vida a la plaza. 

El vecino de Manantiales cuenta que la intendenta los visitó, le gustó mucho lo que estaban haciendo, y les llevó un cartel con el nombre de la plaza. Respecto de la elección del nombre, contó una anécdota particular: 

Tuve un sueño donde estábamos discutiendo sobre el nombre de la plaza y yo me enojaba y les decía que ya está, pero escucho una voz de fondo que me decía “pequeños gigantes”, y cuando me despierto, no sabía si lo había soñado o estaba loco, pero fui y le dije a Carla que sí, que ese nombre había soñado, y a los dos días vino la intendenta con un cartel que tenía el nombre de la plaza. 

 A Sergio le gusta el nombre porque considera que representa a los chicos, porque “por ellos estamos siempre, ellos nos motivan con su alegría, pero a su vez necesitan de nuestra ayuda y la idea es organizarnos entre todos los vecinos”. 

Puede ser una imagen de 7 personas, personas de pie y al aire libre

Los resultados entusiasman y de la misma organización nace una nueva idea. Hay niños y niñas en el barrio que les cuesta un poco más que a otros aprender a leer y escribir, entonces “Katy y Yamila, junto a una maestra del barrio, están proyectando un taller de apoyo escolar, y mi idea es armar una biblioteca acá en casa para que los chicos puedan usar los libros cuando hacen apoyo escolar”, adelanta Sergio. 

70 años del renunciamiento a la candidatura de Evita

El 22 de agosto de 1951, las masas trabajadoras y militantes se congregaron en la Avenida 9 de Julio y alrededores para pedir por “la fórmula de la Patria”, como había sido bautizada la dupla “Perón-Perón”.

Aquella histórica movilización del justicialismo de 1951 en apoyo a la fórmula presidencial Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón sigue intacta, y hoy cumple 70 años. El amor y la lealtad del pueblo en aquella jornada siguen tan vigentes como el debate sobre el renunciamiento a la candidatura por parte de Evita., hasta estos días en que las mujeres protagonizan un creciente avance en términos de conquistas de derechos y protagonismo político.

Evita, tras un inolvidable discurso y con su destacable entereza y sensibilidad, intentaba disuadir a las y los presentes para no aceptar la candidatura a vicepresidenta, a través de los diálogos más memorables entre ella y el Pueblo que la reclamaba.

“Compañeros: Yo no renuncio a mi puesto de lucha, renuncio a los honores. (…) Se lanzó por el mundo que yo era una mujer egoísta y ambiciosa y saben ustedes muy bien que no es así. Pero también saben que todo lo que hice no fue nunca para ocupar ninguna posición política en mi país. Yo no quiero que mañana un trabajador de mi Patria se quede sin argumentos cuando los resentidos, los mediocres que no me comprendieron ni me comprenden, creyendo que todo lo que hago es por intereses mezquinos.”

Ante la insistencia de los trabajadores y trabajadoras que aclamaban por la candidatura de la abanderada de los humildes, Eva termina pidiendo unos días para pensar esta decisión. Pero el 31 de agosto de 1951, a las 20.30 horas, llegó la respuesta por cadena nacional de la propia Evita:

“Quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto. Ya en aquella misma tarde maravillosa que nunca olvidarán mis ojos y mi corazón, yo advertí que no debía cambiar mi puesto de lucha en el movimiento peronista por ningún otro puesto.(…) Yo sé que cada uno de los descamisados que me quiere de verdad, ha de querer también que nadie tenga el derecho a descreer de mis palabras y ahora, después de esto, nadie que no sea una malvado podrá dudar de la honradez, de la lealtad y de la sinceridad de mi conducta. Estoy segura que el Pueblo Argentino y el Movimiento Peronista que me lleva en su corazón, que me quiere y que me comprende, acepta mi decisión porque es irrevocable y nace de mi corazón. Por eso ella es inquebrantable, indeclinable y por eso me siento inmensamente feliz y a todos les dejo mi corazón.”

A 70 años, recordamos este evento que se lo conoce como el Renunciamiento Histórico de aquella mujer que dignificó a las y los Descamisados, los olvidados y humildes de la Patria, y que supo estar a la altura de la Historia.

Tenía tan solo 33 años y había entregado su vida en sacrificio por el Pueblo y por la Patria. “Sabía que ya no podía más, que me estaba matando, pero el camino de la redención de nuestro pueblo, el camino de la gloria de Perón es largo y no podía detenerme”. Su entrega fue total: “No me importan los sacrificios, no me importan los desvelos ni restar horas al sueño y al descanso, y si la vida fuera necesaria, la daría gustosa, por el pueblo de mi Patria”.

Evita renunció a los honores pero luchó hasta el último día por un país con soberanía política, independencia económica y justicia social. Amar es luchar, y Evita amó profundamente a su Patria hasta el final.