Moreno: Comenzó la obra del SUM de la comunidad en el barrio Manantiales

Será destinado a la integración y al desarrollo comunitario y beneficiará a más de 7 mil vecinas y vecinos.

El Municipio de Moreno junto a la Subsecretaría de Hábitat de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, puso en marcha la obra del Salón de Usos Múltiples (SUM) de la Comunidad en el barrio Manantialesque tiene como objetivo brindar un espacio de integración y de encuentro para las y los vecinos. 

Este SUM surge en el marco de la relocalización de las familias que se encontraban en el predio de la Ruta 23 y se encuentra ubicado sobre las calles Tierra del Fuego y Padre Fahy. Cuenta con una superficie cubierta de 295 m2 donde se construirá un salón amplio, baños, oficinas y un playón de usos múltiples de 100 m2 en el exterior y se estima que finalice en 120 días. El presupuesto del convenio asciende a los $15.709.722,26 pesos y beneficiará a 7.398 habitantes morenenses.Este SUM se suma a los que ya funcionan en Parque del Oeste y Los Hornos en la localidad de Cuartel V. De esta forma, gracias a la articulación entre el Estado municipal y el provincial, Moreno contará con tres espacios destinados a la integración y al desarrollo comunitario.

El barrio Manantiales ya tiene su propia plaza

En noviembre arribaron los vecinos que fueron reubicados en el emergente barrio. Pusieron manos a la obra y tienen su propia plaza, construida con creatividad, arte, amor y trabajo.  

En noviembre del año 2020, las familias que se encontraban en la toma de La Bibiana, y que fueron reubicadas en Manantiales, ya se encontraban instaladas. De a poco, fueron construyendo sus casas y conformaron un nuevo barrio. 

A menos de un año de la solución del conflicto, un grupo pequeño de vecinos decide organizarse y darle al emergente barrio una plaza para que puedan disfrutar, sobre todo, los más chicos. “Desde que vinimos hicimos cosas con los vecinos, y ahora van a hacer dos meses que estamos haciendo la plaza. Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una”, Sergio, un vecino de Manantiales, cuenta a Moreno Primero.

Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una.

Es un lugar que estaba destinado para plaza, pero todavía no estaba proyectada la obra. Los autos pasaban por el predio, hasta el momento vacío, mientras los chicos jugaban a la pelota. Un cartel anunciaba lo que se construiría en el futuro, y una tormenta lo voló. Sergio guardó el cartel y habló con sus vecinos. 

Mientras sus hijos jugaban en la plaza, entre mates, planeaban cómo podían construir una. “Me había quedado un contacto de una chica que trabaja en el municipio, Carla, y le pregunté para ver si podíamos empezar a construir la plaza”, y así comenzó todo.  Sacaban fotos a otras plazas y pensaban, de forma muy creativa, cómo armas sus propios juegos. Tanto Sergio, como sus vecinas Yami y Kati, y su vecino Sebastián, pensaban ideas y luego pusieron manos a la obra. 

Además de juegos, Sergio llevó de su trabajo algunas plantas que había conseguido. Así “empezamos a poner plantas que son de los nenes, se las dimos para que sepan cómo se cuidan, y ellos las riegan siempre”. Además, con tachos de pintura, armaron bancos para poder sentarse y tomar mate en su plaza del barrio. Carla le llevó las cubiertas que rodean y delimitan la plaza, igual que un vecino del barrio. Otro vecino también colaboró, un artista que hace esculturas de hierro formó un Dinosaurio, mientras que de las hamacas sale una telaraña diseñada también por los vecinos. Arte, amor y escultura dieron vida a la plaza. 

El vecino de Manantiales cuenta que la intendenta los visitó, le gustó mucho lo que estaban haciendo, y les llevó un cartel con el nombre de la plaza. Respecto de la elección del nombre, contó una anécdota particular: 

Tuve un sueño donde estábamos discutiendo sobre el nombre de la plaza y yo me enojaba y les decía que ya está, pero escucho una voz de fondo que me decía “pequeños gigantes”, y cuando me despierto, no sabía si lo había soñado o estaba loco, pero fui y le dije a Carla que sí, que ese nombre había soñado, y a los dos días vino la intendenta con un cartel que tenía el nombre de la plaza. 

 A Sergio le gusta el nombre porque considera que representa a los chicos, porque “por ellos estamos siempre, ellos nos motivan con su alegría, pero a su vez necesitan de nuestra ayuda y la idea es organizarnos entre todos los vecinos”. 

Puede ser una imagen de 7 personas, personas de pie y al aire libre

Los resultados entusiasman y de la misma organización nace una nueva idea. Hay niños y niñas en el barrio que les cuesta un poco más que a otros aprender a leer y escribir, entonces “Katy y Yamila, junto a una maestra del barrio, están proyectando un taller de apoyo escolar, y mi idea es armar una biblioteca acá en casa para que los chicos puedan usar los libros cuando hacen apoyo escolar”, adelanta Sergio. 

“Yo lucho y lucho, y que después de tantos años alguien te escuche, sabés lo feliz que me pone, se me abrió el cielo”

Producto de la organización, vecinos y vecinas fueron escuchados por el Municipio, con quien trabajaron en conjunto. Ahora tienen luces, calle asfaltada por donde pasa el colectivo, y una salita de atención primaria. Al respecto, María expresó “ojalá que esa mujer ayude siempre a todo el mundo” pero aseguró que “ayudándonos entre todos se puede salir adelante, porque uno sólo no puede”. 

Un nuevo CAPS se suma a las 16 unidades sanitarias que se construyeron y refaccionaron en Moreno durante la pandemia. Beneficiará a los barrios Manantiales y Atalaya. Hace menos de dos meses y luego de un histórico reclamo, se asfaltó la calle Ambrosetti y comenzó a pasar el recorrido de la línea 27 de la empresa “La Perlita”, beneficiando, al igual que el CAPS a los barrios Atalaya y Manantiales. 

Desde Moreno Primero, conversamos con María, una vecina que llegó hace 5 años al barrio Atalaya y se encontró con un grupo de vecinos y vecinas que se organizan para hacerse escuchar. “Me gusta mucho el barrio, me siento cómoda, y con los vecinos participamos mucho y nos preocupamos porque mejore” comenzó la conversación. 

No es algo nuevo, ya hace tiempo que conversan entre ellos, se fijan los recursos que tienen al alcance, y qué posibilidades hay para mejorar un barrio que, hasta hace tiempo atrás, no tenía luces, el colectivo no pasaba, y la sala de atención primaria más cercana estaba en otra localidad.

Al respecto, la vecina explica: “Siempre fuimos unas cuantas vecinas que nos preocupamos por las cosas que necesita el barrio, tanto la calle, como las luces y la salita de atención primaria. Hay vecinos que vienen pidiendo estas obras hace 10 o 12 años atrás, y siempre nos juntamos en un grupo de 5 o 6 vecinos y vamos al municipio y pedimos por la calle” y asegura, “hace tiempo ya, pero nunca conseguíamos nada, dejábamos el pedido, y nadie nos escuchaba.” 

Sin embargo, asegura que “ahora por suerte fuimos escuchados, alguna vez nos tenía que tocar, porque fuimos tocando puerta por puerta”. Luego de discutir cuáles son las urgencias del barrio, los vecinos y el municipio pusieron manos a la obra. 

“Nosotros nos organizamos y compramos los escombros para la calle San Nicolás, el municipio nos prestó las máquinas y pudimos arreglarla. También, compramos los materiales para poner las luces, y desde el Municipio vinieron y nos pusieron luces en todas las cuadras”, detalla la vecina y continúa “cada día somos más vecinos y vecinas que nos interesamos y tratamos de mejorar el barrio, y así progresó muchísimo”. 

Todavía faltaban resolver cosas fundamentales para el barrio, porque se tratan de mejorar la seguridad de vecinos y vecinas. Así lo expresa María cuando explica que “las obras que se hicieron fueron muy importantes sobre todo por la inseguridad, nuestros chicos tenían que ir a la escuela caminando por la calle de tierra, el colectivo no pasaba y teníamos que caminar muchas cuadras hasta la parada, las madres tenían que llevar a sus hijos a la salita de Barrio Casasco, y se iban a las 3 de la mañana a sacar turno caminando 35 cuadras”. 

Un tiempo después de inaugurar la calle Ambrosetti, le siguió el Centro de Atención Primaria, que ya se venía construyendo hace un año y se inauguró el pasado 11 de agosto. Al respecto de las obras, María expresó que “Yo lucho y lucho, y que después de tantos años que alguien te escuche, sabes lo feliz que me pone, se me abrió el cielo.” 

Ojalá que esa mujer ayude siempre a todo el mundo” pero aseguró que “ayudándonos entre todos se puede salir adelante, porque uno sólo no puede

Por último, manifestó que “el mensaje de todo esto es el respeto, tanto a los vecinos como a las autoridades. Yo quiero agradecer a Mariel Fernández porque fue quien nos escuchó, nos trató bien, y nos ayudó” y prosiguió “ojalá que esa mujer ayude siempre a todo el mundo” pero aseguró que “ayudándonos entre todos se puede salir adelante, porque uno sólo no puede”.