Un antes y después en la historia, Perón vuelve al país

El 12 de octubre de 1973, se festejó frente a todo el pueblo que Perón se volvía a colocar la banda presidencial por tercera vez y junto a su esposa, que fue la primera mujer en ser vicepresidenta, y posteriormente, primera presidenta del país.

El 17 de noviembre de 1972, tras 17 años de ausencia, Perón vuelve de España y pisa por primera vez el suelo argentino junto a otros líderes como Isabel, José López Rega y Héctor J. Cámpora. El avión que traía consigo no sólo a Perón, sino a toda la esperanza del pueblo argentino, aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza haciendo realidad el lema “Luche y vuelve”. “He llegado hoy a Buenos Aires después de dieciocho años de extrañamiento, con la intención de dar un abrazo simbólico desde lo más profundo de mi corazón al pueblo argentino”, proclamaba el general en su vuelta al país.

Mientras que el regreso definitivo del General Juan Domingo Perón se produjo el 20 de junio de 1973, más de dos millones de peronistas marcharon aquel día para reunirse con su líder. En una muestra de lealtad y afecto sin igual en la historia de nuestro país, el pueblo volvió a reunirse con la persona que le devolvió la esperanza y le dió una vida digna a los trabajadores, se volvían a encontrar con aquella persona que le dió derechos y protección a los más indefensos.

El 11 de marzo de 1973, después de casi 18 años de proscripciones, el pueblo argentino pudo finalmente expresarse libremente en las urnas donde la fórmula Cámpora y Lima, armada por Perón, triunfó ampliamente con más del 49% de los votos. Para la mañana del 25 de mayo de 1973 los argentinos pudieron salir a celebrar la vuelta de la democracia, y como no podía ser de otra manera, de un gobierno peronista. Ante la frase de Hector José Cámpora de “Ha llegado la hora de Perón”, y la afirmación de la lucha contra el imperialismo frente a todo el pueblo, este comenzó a dirigirse hacia la cárcel de devoto, donde a altas horas de la noche se liberaron una gran cantidad de presos políticos que habían sido apresados por el gobierno de facto.

La vuelta de Perón no es un día más para el pueblo argentino, aquel día se pudieron reivindicar los derechos de los trabajadores, la utilización de la política como herramienta para la transformación social y la posibilidad de cumplir el sueño de tener un país que no sea para unos pocos. La llegada de Perón, casi 20 años después de que las fuerzas represivas y dictatoriales lo saquen a la fuerza del poder y gobiernen con puño de hierro, representa la posibilidad del ascenso social, motivo de orgullo nacional, y la lealtad mostrada por los millones de peronistas que marcharon y votaron para que este sueño vuelva a estar presente en el día a día de los argentinos.

Perón retomó la presidencia junto a Isabel como vicepresidenta el 23 de septiembre de 1973, triunfando con un 62% de los votos en las elecciones y dando el punto definitivo para concretar su vuelta triunfal al país y al poder. El 12 de octubre del mismo año, se festejó frente a todo el pueblo que Perón se vuelva a colocar la banda presidencial por tercera vez y junto a su esposa, que fue la primera mujer en ser vicepresidenta, y posteriormente, primera presidenta del país.

De esta manera, el general Perón quedó inmortalizado en la historia como el dirigente que le dió a cada argentino, trabajador, trabajadora, piba y pibe, la esperanza y el compromiso con su país, de movilizarse, luchar por sus derechos y que estos le sean respetados en todos los ámbitos. Siempre entendiendo que el colectivo es más importante que las individualidades, donde la Patria es y se hace con el otro.

70 años del renunciamiento a la candidatura de Evita

El 22 de agosto de 1951, las masas trabajadoras y militantes se congregaron en la Avenida 9 de Julio y alrededores para pedir por “la fórmula de la Patria”, como había sido bautizada la dupla “Perón-Perón”.

Aquella histórica movilización del justicialismo de 1951 en apoyo a la fórmula presidencial Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón sigue intacta, y hoy cumple 70 años. El amor y la lealtad del pueblo en aquella jornada siguen tan vigentes como el debate sobre el renunciamiento a la candidatura por parte de Evita., hasta estos días en que las mujeres protagonizan un creciente avance en términos de conquistas de derechos y protagonismo político.

Evita, tras un inolvidable discurso y con su destacable entereza y sensibilidad, intentaba disuadir a las y los presentes para no aceptar la candidatura a vicepresidenta, a través de los diálogos más memorables entre ella y el Pueblo que la reclamaba.

“Compañeros: Yo no renuncio a mi puesto de lucha, renuncio a los honores. (…) Se lanzó por el mundo que yo era una mujer egoísta y ambiciosa y saben ustedes muy bien que no es así. Pero también saben que todo lo que hice no fue nunca para ocupar ninguna posición política en mi país. Yo no quiero que mañana un trabajador de mi Patria se quede sin argumentos cuando los resentidos, los mediocres que no me comprendieron ni me comprenden, creyendo que todo lo que hago es por intereses mezquinos.”

Ante la insistencia de los trabajadores y trabajadoras que aclamaban por la candidatura de la abanderada de los humildes, Eva termina pidiendo unos días para pensar esta decisión. Pero el 31 de agosto de 1951, a las 20.30 horas, llegó la respuesta por cadena nacional de la propia Evita:

“Quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto. Ya en aquella misma tarde maravillosa que nunca olvidarán mis ojos y mi corazón, yo advertí que no debía cambiar mi puesto de lucha en el movimiento peronista por ningún otro puesto.(…) Yo sé que cada uno de los descamisados que me quiere de verdad, ha de querer también que nadie tenga el derecho a descreer de mis palabras y ahora, después de esto, nadie que no sea una malvado podrá dudar de la honradez, de la lealtad y de la sinceridad de mi conducta. Estoy segura que el Pueblo Argentino y el Movimiento Peronista que me lleva en su corazón, que me quiere y que me comprende, acepta mi decisión porque es irrevocable y nace de mi corazón. Por eso ella es inquebrantable, indeclinable y por eso me siento inmensamente feliz y a todos les dejo mi corazón.”

A 70 años, recordamos este evento que se lo conoce como el Renunciamiento Histórico de aquella mujer que dignificó a las y los Descamisados, los olvidados y humildes de la Patria, y que supo estar a la altura de la Historia.

Tenía tan solo 33 años y había entregado su vida en sacrificio por el Pueblo y por la Patria. “Sabía que ya no podía más, que me estaba matando, pero el camino de la redención de nuestro pueblo, el camino de la gloria de Perón es largo y no podía detenerme”. Su entrega fue total: “No me importan los sacrificios, no me importan los desvelos ni restar horas al sueño y al descanso, y si la vida fuera necesaria, la daría gustosa, por el pueblo de mi Patria”.

Evita renunció a los honores pero luchó hasta el último día por un país con soberanía política, independencia económica y justicia social. Amar es luchar, y Evita amó profundamente a su Patria hasta el final.

75 años del primer gobierno de Perón: un antes y un después en la historia argentina

Hace 75 años, el 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asumió su primera presidencia con el 55% de los votos. 

El gobierno de Perón llegó con una economía descapitalizada, y, pese a las persecuciones del sector oligárquico opositor y los grandes poderes, sus primeras medidas fueron destinadas a integrar el tejido social y hacer una distribución más equitativa de los ingresos, incremento de los salarios, control de precios y nacionalización de los servicios públicos como ejes centrales de su política. 

Todas estas decisiones políticas significaron mejores condiciones y calidad de vida para los sectores populares. Un gobierno que sin dudas marcó un antes y un después en la historia argentina porque puso en agenda desde el minuto uno las causas populares con la justicia social como praxis de todos los días. 

Un gobierno que entendió la política como herramienta para la transformación social y que permitió a los trabajadores y los más humildes soñar con un país más justo y equitativo, cuyo saldo fue ganarse el amor y la lealtad ciega de un pueblo que, generación tras generación, lo recordará para siempre como un punto de inflección de la soberanía argentina que cambió la vida de millones de argentinos y argentinas. Un presidente que gobernó para los que nunca habían sido escuchados y que les habían querido hacer creer que su lugar era estar relegados a la marginalidad porque las oportunidades de una vida digna eran para otros sectores.

El auge del peronismo, que aplaudía las políticas laborales y sociales impulsadas por Perón, dio lugar a un creciente y descontento ‘antiperonismo’, surgido en gran parte con el apoyo de militares que no comulgaban con el nuevo caudillo social.

Décadas más tarde, entraron a la política argentina dos cuadros que reivindicaron la doctrina peronista tanto en sus ideales como en su modo de ejercer la política y de gobernar. Néstor y Cristina, son sin dudas la representación actual del peronismo como una continuidad de trabajar por el mismo país que Perón soñó, una Argentina más justa y más soberana con los sectores populares en la prioridad de la agenda política. Que Néstor nos dejó demasiado temprano en el plano físico, pero sus pasos fueron trascendentales en la vuelta de la democracia y se ganó un lugar en el corazón del pueblo que lo recuerda con el amor que se recuerda a quien ha cambiado la vida de millones.  

Aquellos mismos sectores de la oligarquía que en su momento perseguían a Perón y a los peronistas, son los mismos que hoy hostigan la figura de Cristina. Porque jamás perdonarán que hayan puesto en agendas muchas discusiones que estaban postergadas, que le hayan dado tantos derechos a los sectores más marginados y fundamentalmente que Cristina haya sido la primera mujer electa, dos veces presidenta por el voto popular, la persona que más veces ganó elecciones, y conductora indiscutible del arco peronista.