Hace 75 años, el 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asumió su primera presidencia con el 55% de los votos.
El gobierno de Perón llegó con una economía descapitalizada, y, pese a las persecuciones del sector oligárquico opositor y los grandes poderes, sus primeras medidas fueron destinadas a integrar el tejido social y hacer una distribución más equitativa de los ingresos, incremento de los salarios, control de precios y nacionalización de los servicios públicos como ejes centrales de su política.
Todas estas decisiones políticas significaron mejores condiciones y calidad de vida para los sectores populares. Un gobierno que sin dudas marcó un antes y un después en la historia argentina porque puso en agenda desde el minuto uno las causas populares con la justicia social como praxis de todos los días.
Un gobierno que entendió la política como herramienta para la transformación social y que permitió a los trabajadores y los más humildes soñar con un país más justo y equitativo, cuyo saldo fue ganarse el amor y la lealtad ciega de un pueblo que, generación tras generación, lo recordará para siempre como un punto de inflección de la soberanía argentina que cambió la vida de millones de argentinos y argentinas. Un presidente que gobernó para los que nunca habían sido escuchados y que les habían querido hacer creer que su lugar era estar relegados a la marginalidad porque las oportunidades de una vida digna eran para otros sectores.
El auge del peronismo, que aplaudía las políticas laborales y sociales impulsadas por Perón, dio lugar a un creciente y descontento ‘antiperonismo’, surgido en gran parte con el apoyo de militares que no comulgaban con el nuevo caudillo social.
Décadas más tarde, entraron a la política argentina dos cuadros que reivindicaron la doctrina peronista tanto en sus ideales como en su modo de ejercer la política y de gobernar. Néstor y Cristina, son sin dudas la representación actual del peronismo como una continuidad de trabajar por el mismo país que Perón soñó, una Argentina más justa y más soberana con los sectores populares en la prioridad de la agenda política. Que Néstor nos dejó demasiado temprano en el plano físico, pero sus pasos fueron trascendentales en la vuelta de la democracia y se ganó un lugar en el corazón del pueblo que lo recuerda con el amor que se recuerda a quien ha cambiado la vida de millones.
Aquellos mismos sectores de la oligarquía que en su momento perseguían a Perón y a los peronistas, son los mismos que hoy hostigan la figura de Cristina. Porque jamás perdonarán que hayan puesto en agendas muchas discusiones que estaban postergadas, que le hayan dado tantos derechos a los sectores más marginados y fundamentalmente que Cristina haya sido la primera mujer electa, dos veces presidenta por el voto popular, la persona que más veces ganó elecciones, y conductora indiscutible del arco peronista.