Terminó la espera de años: comienza a llegar el asfalto a los diferentes barrios de Moreno

Gracias a la planta asfáltica municipal, empieza a saldarse la deuda de más de 20 años con las y los vecinos del Municipio. En Moreno Primero, dialogamos con Emiliano Morea, vecino del Barrio Mayor del Pino, quien nos expresa su alegría.

Ubicada en el Parque Industrial II, en la localidad de Cuartel V, en el mes de julio comenzó a funcionar la nueva planta asfáltica. Desde ese entonces, permite pavimentar calles todos los días y, de esta forma, dar respuesta a los históricos reclamos de la comunidad. 

El proyecto es un compromiso asumido por la actual gestión del Municipio y, a partir de la propuesta, se llevó a cabo en un esfuerzo en conjunto de los tres gobiernos: municipal, provincial y nacional.  

Se logró gracias a la adquisición del financiamiento de 68 millones de pesos que otorgó el Ministerio del interior mediante el programa “Municipios de Pie”, destinado a potenciar gobiernos locales y a fortalecer así la gestión municipal. 

Desde Moreno Primero, nos pusimos en contacto con vecinos de diferentes localidades, quienes expresaron la alegría de haber visto llegar el material caliente a la puerta de su casa. 

Uno de ellos es Emiliano Morea, vecino del barrio “Mayor del Pino” de la localidad de Cuartel V, quien explicó que “hicieron 5 cuadras de asfalto a lo largo de la calle donde vivo yo, la calle Galarza”, y agregó que “hace más de 20 años que esperamos que pasen por esta cuadra”. 

Por otro lado, contó que «pasó de ser una calle que no usaba nadie a ser una calle transitada” y, si bien él está contento porque anda en auto, “son todos los vecinos los que están recontentos porque, además, hicieron el zanjeo también”. 

Entretanto, en Moreno Centro se lleva a cabo una obra de 2200 metros lineales de hormigón sobre la calle Mitre, sumado a las luminarias LED y a un embellecimiento urbano con el recambio de las veredas también. 

Lio es la joven promesa del trap en barrio San Norberto

Hace trap y, con 15 años, sacó su primer tema. En diálogo con Moreno Primero, cuenta sobre su barrio, sus amigos y la importancia de su papá en el proyecto. 

Lionel se autodefine como una persona bastante amigable y considera que todo lo que se propone puede lograrlo, porque no para hasta conseguirlo. Rapeaba en el colegio, en los recreos y va a competencias de rap que se hacen en los diferentes barrios, como la de El Milenio. Ahora entró en el mundo del trap y sacó su primer tema. 

Antes de los 10 años escuchaba las competencias de rap y tuvo un primer intento que no prosperó “porque me habían afectado algunos comentarios y borré todo”, pero ahora arrancó de nuevo y está dispuesto a triunfar, no solo porque está convencido, sino porque escucha su tema en los kioscos y en los autos que pasan por el barrio. “Todos los que pasan me reconocen por la música que hago y me saludan”, relata. 

Es nacido y criado en Barrio San Norberto, de Cuartel V, un barrio que le gusta porque “nací acá, es donde tengo mis mejores momentos. Quizás en algún momento fue un poco peligroso, pero ahora es más seguro, es más tranquilo”. Además, en el barrio están sus amigos.  

Nací acá, es donde tengo mis mejores momentos. Quizás en algún momento fue un poco peligroso, pero ahora es más seguro, es más tranquilo.

Mis amigos me apoyan en todo, ellos también están en la movida. Estuvieron 5 horas grabando un tema conmigo, le meten las mismas ganas que yo. Si yo triunfo, ellos también triunfan”, expresó. Además, aseguró que “la música me ayudó mucho, a demostrarme que puedo hacer algo, a tener más amigos, y también en la relación con mi papá”. 

Jorge, su papá, es una persona clave en su vida, quien lo incentivó siempre: “Yo le dije mira papá, esto es lo que hago, escuchá. Y desde ahí me apoyó siempre. Cuando veía que no estaba haciendo nada, me decía que escribiera un tema, o me preguntaba cuándo iba a sacar uno, o me daba ideas”, cuenta Lionel, y añade: “El colegio no es complicado, hay que estudiar, y mi viejo también me ayudó ahí”. 

Su papá también le marcó que el estudio es necesario. “En la pandemia sí fue difícil estudiar, y cuando empecé a quedarme un poco, mi viejo me sentó y me dijo que él me apoyaba en todo, pero que para que me vaya bien tenía que estudiar y que todo el esfuerzo que él hacía era por mí”. 

Por todo eso, su papá es su ídolo y es quien le dio la confianza que necesita para lograr lo que quiere. Es por eso que finaliza: “Yo me tengo mucha confianza, sé que puedo llegar a hacer más. Ahora no tengo tanto, pero tengo, y el barrio también me apoya. Eso me hace sentir mejor, me hace sentir bien conmigo mismo y eso es lo que quiero para mi futuro”. 

Yo me tengo mucha confianza, sé que puedo llegar a hacer más. Ahora no tengo tanto, pero tengo, y el barrio también me apoya. Eso me hace sentir mejor, me hace sentir bien conmigo mismo y eso es lo que quiero para mi futuro.

El barrio Manantiales ya tiene su propia plaza

En noviembre arribaron los vecinos que fueron reubicados en el emergente barrio. Pusieron manos a la obra y tienen su propia plaza, construida con creatividad, arte, amor y trabajo.  

En noviembre del año 2020, las familias que se encontraban en la toma de La Bibiana, y que fueron reubicadas en Manantiales, ya se encontraban instaladas. De a poco, fueron construyendo sus casas y conformaron un nuevo barrio. 

A menos de un año de la solución del conflicto, un grupo pequeño de vecinos decide organizarse y darle al emergente barrio una plaza para que puedan disfrutar, sobre todo, los más chicos. “Desde que vinimos hicimos cosas con los vecinos, y ahora van a hacer dos meses que estamos haciendo la plaza. Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una”, Sergio, un vecino de Manantiales, cuenta a Moreno Primero.

Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una.

Es un lugar que estaba destinado para plaza, pero todavía no estaba proyectada la obra. Los autos pasaban por el predio, hasta el momento vacío, mientras los chicos jugaban a la pelota. Un cartel anunciaba lo que se construiría en el futuro, y una tormenta lo voló. Sergio guardó el cartel y habló con sus vecinos. 

Mientras sus hijos jugaban en la plaza, entre mates, planeaban cómo podían construir una. “Me había quedado un contacto de una chica que trabaja en el municipio, Carla, y le pregunté para ver si podíamos empezar a construir la plaza”, y así comenzó todo.  Sacaban fotos a otras plazas y pensaban, de forma muy creativa, cómo armas sus propios juegos. Tanto Sergio, como sus vecinas Yami y Kati, y su vecino Sebastián, pensaban ideas y luego pusieron manos a la obra. 

Además de juegos, Sergio llevó de su trabajo algunas plantas que había conseguido. Así “empezamos a poner plantas que son de los nenes, se las dimos para que sepan cómo se cuidan, y ellos las riegan siempre”. Además, con tachos de pintura, armaron bancos para poder sentarse y tomar mate en su plaza del barrio. Carla le llevó las cubiertas que rodean y delimitan la plaza, igual que un vecino del barrio. Otro vecino también colaboró, un artista que hace esculturas de hierro formó un Dinosaurio, mientras que de las hamacas sale una telaraña diseñada también por los vecinos. Arte, amor y escultura dieron vida a la plaza. 

El vecino de Manantiales cuenta que la intendenta los visitó, le gustó mucho lo que estaban haciendo, y les llevó un cartel con el nombre de la plaza. Respecto de la elección del nombre, contó una anécdota particular: 

Tuve un sueño donde estábamos discutiendo sobre el nombre de la plaza y yo me enojaba y les decía que ya está, pero escucho una voz de fondo que me decía “pequeños gigantes”, y cuando me despierto, no sabía si lo había soñado o estaba loco, pero fui y le dije a Carla que sí, que ese nombre había soñado, y a los dos días vino la intendenta con un cartel que tenía el nombre de la plaza. 

 A Sergio le gusta el nombre porque considera que representa a los chicos, porque “por ellos estamos siempre, ellos nos motivan con su alegría, pero a su vez necesitan de nuestra ayuda y la idea es organizarnos entre todos los vecinos”. 

Puede ser una imagen de 7 personas, personas de pie y al aire libre

Los resultados entusiasman y de la misma organización nace una nueva idea. Hay niños y niñas en el barrio que les cuesta un poco más que a otros aprender a leer y escribir, entonces “Katy y Yamila, junto a una maestra del barrio, están proyectando un taller de apoyo escolar, y mi idea es armar una biblioteca acá en casa para que los chicos puedan usar los libros cuando hacen apoyo escolar”, adelanta Sergio.