El chef morenense, Leo Gutierrez, viajó como Embajador Gastronómico de la Secretaría de Cultura de Moreno al pueblo de Lobería. Allí, además de ser jurado en el Primer Concurso de Asadores, dio una clase sobre cómo preparar el guiso carrero local.
A través de una entrevista brindada a Moreno Primero, Leo Gutierrez explicó que, desde la Secretaría de Cultura del Municipio de Moreno, creen que “la cultura es danza, es música, es arte, es pintura, y la gastronomía también es parte de la cultura. Por eso, queremos viajar, contando sobre nuestro Guiso Carrero “El Morenito”, en diferentes eventos de la Provincia de Buenos Aires.
Con esa lógica, el chef creador del Guiso Carrero “El Morenito” viajó a Lobería no solo como jurado, sino también como Embajador Gastronómico de la Secretaría de Cultura de Moreno, desde donde viene haciendo un trabajo impecable por la cultural local.
Miles de vecinos se concentraron en el corazón del pueblo de Lobería, ubicado al sur de la Provincia de Buenos, para disfrutar del Primer Concurso de Asadores que contó con representantes de 14 escuelas rurales.
Tres horas exactas tenía cada asador y su fogonera para hacer el cordero y exponerse a la degustación y devolución del jurado.
“Fue un día buenísimo, los participantes la rompieron todos, el nivel fue altísimo”, expresó Leo, y agregó: “La fiesta recaudó el doble de gente respecto del carnaval, que es lo que más gente atrae en Lobería, había alrededor de 7000 personas, y lo más loco de todo es que, en la puerta de la municipalidad, en el Boulevard, tiraron 55 camiones de tierra para que los asadores pudieran clavas sus estacas».
Guiso Carrero “El Morenito” en Lobería
Además de ser jurado en el gran evento, como embajador gastronómico de la Secretaría de Cultura de Moreno, Leo Gutierrez dio una clase sobre el “El Morenito” en el campo donde se faenaron los corderos, de los cuales uno hizo en conjunto con el campeón argentino de asado, Cristian Gauna, quien fue jurado junto a él en el evento. Luego, ese cordero fue sorteado. “Todos los corderos eran para ayudar a las escuelas del pueblo”, comentó el chef morenense.
Guiso Carrero tiene un nombre que lo dice todo: viene de carretas. Recuerda a los emigrantes que llegaban al Río de la Plata y viajaban en carretas a diferentes lugares de la provincia o el país, durante muchos días para llegar. A la noche, hacían un círculo y ponían la olla en el medio, prendían fuego y allí depositaban todo lo que estos emigrantes tenían en sus alforjas.
Por ello, tal como lo cuenta Leo, “el guiso carrero acepta según donde estés y con quien estés. Esto quiere decir que, cuando se mueve de Moreno y recorre el país, por ejemplo Mendoza o Tucumán, el guiso se transforma en lo que hay en el lugar. En este caso, “El Morenito” que hicimos en el campo, lo hicimos de cordero. Primero, porque es lo que hay en la ciudad de Lobería y, segundo, porque es el campeonato de cordero a la estaca”.
En ese sentido, el reconocido chef morenense finalizó: “La idea es seguir trabajando con la conciencia de la cultura gastronómica y, desde la Secretaría de Cultura, trabajamos por que tenga sus frutos y se afiance».
En el 157º aniversario del Municipio de Moreno, diferentes personalidades locales dialogaron con Moreno Primero y contaron sus sensaciones como moreneses. Homero Salinas, delegado municipal de Moreno Norte; Leo Gutiérrez, creador del guiso carrero «El Morenito», y Micaela Junco, presidenta del Centro de Estudiantes del ISFD Nº 21 Ricardo Rojas.
Homero Salinas es un joven militante que, con 21 años, es el delegado municipal de Moreno Norte desde octubre del año 2020. Considera a Moreno como su lugar de pertenencia, donde nació y del cual se siente parte. Se sumó a la política de chico por medio del centro de estudiantes y considera que “fue gracias a una decisión política del gobierno de Néstor y Cristina de hacer parte a los jóvenes de esta tarea de transformar la patria y el lugar del cual somos parte”.
Homero expresa que “es importante que muchos vecinos y vecinas decidan ser parte de esta tarea porque solamente con el Gobierno municipal no alcanza, sino que también es tarea de la comunidad la transformación de nuestro barrio y nuestro lugar».
En ese camino, cree que “en los últimos años, hay una decisión política de nuestra intendenta Mariel Fernández de hacer parte a la comunidad de este proceso de transformación del Municipio, y ahora el vecino es parte de la gestión a la hora de planificar y abordar políticas en el territorio”. Por tanto, desea que “en este proceso, del cual somos parte de este proyecto político, podamos marcar ciertos lineamientos del cual la comunidad, el Gobierno municipal y las instituciones sean parte de la transformación de Moreno, porque fueron más de 20 años de ausencia del Estado en muchos lugares, y hoy la tarea que tenemos es llegar a esos lugares donde el Estado nunca llegó y transformar la realidad».
Leo Gutiérrez, cocinero y creador del guiso carrero “El Morenito”, tiene una larga historia familiar en el distrito. Su bisabuelo llegó hace 120 años. Aquí nació su padre, él y sus hijos y, en ese sentido, expresa que “Moreno es la ciudad que cobijó a la familia, que con 120 años ya somos parte de la localidad».
El reconocido cocinero morenense recuerda: “Mi abuela cocinaba en casa y a mí me encantaba lo que hacía, no por la receta en sí, sino porque juntaba a toda la familia en casa”, y es por eso que elije cocinar. Así, si bien es una profesión, porque busco trabajo para ayudar a la familia, Leo resalta que “después deja de serlo porque se convierte en mi vida, y tengo la suerte de que me paguen por lo que me gusta hacer, por lo que soy, soy cocinero».
Como creador del guiso carrero “El Morenito”, que le da identidad gastronómica al pueblo de Moreno, entiende que, si mira hacia atrás, todos los logros obtenidos “son la suma de un montón de cosas que ocurrieron”, como así también es consciente de la importancia para la ciudad. Sin embargo, considera que “la consciencia es dolorosa, porque no termino de cumplir los objetivos aún en la ciudad porque es un proyecto a largo plazo. Creo que en 50 o 60 años va a estar constituido el guiso carrero en la ciudad, con todos los proyectos que involucra alrededor”. Por eso sabe que “hay mucho trabajo para hacer”, porque piensa en su ciudad y piensa en que la identidad gastronómica atrae al turismo y eso incrementa el arca de la economía del lugar. “Es una realidad que decidí afrontar, es un proyecto a largo plazo y espero cumplirlo”, expresa.
Respecto de los últimos años en Moreno, cree que “aparecieron los hechos y no las palabras”. En contraposición, “durante muchos años hubo muchas palabras y pocos hechos”. Eso es imperioso para Leo. Después “indiscutiblemente, habrá gente que esté a favor, gente que esté en contra de lo que le pasa a Moreno, pero lo que sí es cierto, y no se puede tapar el sol con el dedo, es lo que está ocurriendo y se ve en la ciudad: maquinarias nuevas, camiones, autos de policía, asfaltos que hace muchos años no se hacían, y en el Museo Alcorta donde trabajo se hacen remodelaciones y trabajos de mantenimiento que el museo no recibía hace décadas”.
Por último, afirma que “Moreno es un lugar que necesita que su gente crea en la ciudad, dejar de criticar y poner la culpa en el otro y saber que somos nosotros los que tenemos que construir”. Por su parte, y desde la gastronomía, ve pasar “una caravana interminable por autopista, de coches que van a Luján y a Tomas Jofré”, y su deseo es “que esos autos ingresaran a la ciudad los fines de semana”. Para que eso pase, hay de todo: “Tenemos un espejo de agua increíble, tenemos paseos en la reserva, podríamos armar un pasaje gastronómico donde haya una oferta increíble, ya que tenemos muchos profesionales de la gastronomía, tenemos identidad gastronómica como el guiso carrero “El Morenito”, como así también a la Secretaría de Cultura con una oferta de artistas increíbles de todo tipo de música, poesía y pintura, como así también tenemos rodeo”. Hay muchas cosas para ofrecerle a la gente y eso “no solo incrementaría la economía del municipio, sino que además nos pondría en el mapa”. Por tanto, expresa: “Ojalá que esto ocurra. Yo nunca bajo los brazos y creo que Moreno puede mejorar”.
En educación, Moreno es ejemplo de lucha, y Micaela Junco es una joven morenense que preside el Centro de Estudiantes del ISFD Nº 32 “Dr. Ricardo Rojas”, donde se lleva a cabo una obra histórica de remodelación de la vieja casona del instituto que le permitirá ampliar el espacio del mismo.
“Moreno es el municipio que me enseñó de lucha y organización, de coraje y convicción”, considera Micaela y añade: “Es mi casa, donde conocí a les compañeres más valioses y donde vi la militancia en todos sus sentidos”. En ese recorrido de su militancia local, expresa que “la defensa por la educación pública y el grito de justicia por Sandra y Rubén es lo más importante que me queda dentro de todas mis vivencias”. Como referente terciaria, desde que comenzó el Profesorado de Historia en el instituto, empezaron a relacionarse con todo el ámbito educativo del distrito, pero cree que “mi tarea no es lo más importante en Moreno, sino el rol de la organización estudiantil en sí”, y en ese sentido, ve que “la organización en el Rojas marcó y marca muchos caminos para futures docentes».
Su deseo para Moreno es que “se pueda dar a les vecines las oportunidades que el pueblo merece”. También, “que la justicia social sea efectiva y que reine el amor y la igualdad”. Por último, “que nunca se deje la organización barrial de lado y que los proyectos políticos sean siempre con y para el pueblo morenense».
Leo Gutiérrez le cuenta a Moreno Primero cómo fue el proyecto para la «mágica receta», adelanta las actividades del próximo domingo en la Plaza Buján y opina sobre el equilibrio entre lo tradicional y lo nuevo: «Mañana puedo cambiar de forma de vestir y no está mal, pero la comida que comía la vieja y que hacía nuestra abuela tiene que perdurar y hay que defenderla para que no se pierda, porque sino hay una guerra cultural que no se nota, que es silenciosa, y vamos a dejar de comer asado y terminar comiendo sushi. Es importante no perder nuestras costumbres».
Leonardo Gutiérrez es un chef morenense de 48 años. Su familia llegó al distrito hace 120 años, su bisabuelo llevaba caballos hasta la Capital por el camino que hoy es la autopista Gaona, cuando todavía era de tierra. Su abuelo es mecánico del ferrocarril y su papa es carnicero. Su abuela le contaba que, de chica, juntaba frutas salvajes y se las llevaba a la señora que trabajaba en el museo Amancio Alcorta, donde él mismo trabaja hoy en día, y se la imagina corriendo por los pasillos. Al cruzar la plaza frente al palacio municipal, sabe que sus antepasados pasaron por ahí. Es parte de un acervo cultural arraigado a la ciudad de Moreno y se preocupó por hacer de su trabajo un medio para reproducir o conceptualizar una receta que representara esa larga tradición. Así surgió la idea de “El Morenito”, un guiso carrero que, luego de un estudio para nada sencillo, logró darle identidad gastronómica y sentido de pertenencia a Moreno, con una receta propia. Un trabajo reconocido por la Cámara Internacional de Gastronomía que investigó el trabajo realizado y entendió que le estaba dando identidad a la ciudad. Es por eso que le otorgaron la medalla de oro por el guiso realizado.
A través de una enriquecedora charla brindada a Moreno Primero, Leo Gutierrez nos cuenta cómo se llevó a cabo el proyecto, la importancia de la cultura desde el punto de vista gastronómico, y también nos adelanta detalles sobre el preparado de “El Morenito” en un disco de arado gigante que rinde 4.000 porciones y que realizará en el segundo día del 17º Encuentro de las Provincias y su Cultura.
“Siendo de la ciudad, pensé en hacer algo por ella y se me ocurrió reproducir o conceptualizar una receta que sea propia de Moreno. Sé que no va a ser hoy, sino dentro de 50 o 60 años, cuando ya nadie sepa quién es Leo Gutiérrez, pero mi intención es que haya quedado establecido “El Morenito” como plato tradicional de Moreno”. Nadie sabe quién creo la humita, ni la milanesa, ni la lasaña, ni la empanada. Sin embargo, “los cocineros entienden la importancia de esto y, por eso, el próximo domingo vendrán de todo el país a ayudarme a cocinar este guiso” que se realiza durante todo el día. El chef morenense aclara que “si bien los cocineros son rápidos, se extiende un poco porque, además, damos clases de cocina, de buena alimentación, viene la campeona nacional de empanadas a hacerlas con nosotros”. De esta manera, buscan que la gente “sienta y reconozca el guiso carrero como un valor que hay que defender”.
Leo expresa la dificultad de explicar la relevancia que tiene la propuesta porque “nadie es profeta en su tierra” y sostiene que “no sabemos bien de qué se trata esto en la ciudad porque a todos nos gusta lo mismo y, cuando voy a hacer el guiso, me piden la receta como si tuviese algo mágico, pero la magia está en que es nuestro, y nosotros tenemos que trabajar para que sea un plato conocido”.
«No sabemos bien de qué se trata esto en la ciudad porque a todos nos gusta lo mismo y, cuando voy a hacer el guiso, me piden la receta como si tuviese algo mágico, pero la magia está en que es nuestro, y nosotros tenemos que trabajar para que sea un plato conocido».
La idea surgió hace tiempo, cuando enseñaba a sus alumnos que estudiaban gastronomía. “Al principio piensan que el chef es el que pone la frutilla arriba del postre, cuando en realidad tiene que saber de contaduría, debe manejar sueldos, realizar las cartas de los menús, diseñar el salón y otras cosas históricas”, indica. Siguiendo esa línea, un chef debe conocer quiénes fueron los griegos, los romanos, los egipcios, y los usos y costumbres de cada cultura.
Nuevamente, como buen profesor, ejemplifica de forma clara: “La tortilla santiagueña es un pan que se creó hace 3 mil años antes de Cristo a través de la molienda del trigo, mojada con agua y cocida al fuego, que realizaron los egipcios, la misma forma que una pizza. Sin embargo, justo en frente, en Italia, la pizza es un plato tradicional de ese país, que no tiene más de 500 años porque Colón tuvo que llegar a América para que en Europa descubrieran el uso del tomate. Que la pizza sea italiana es un concepto”. Así, concluye: “Eso es lo que un país defiende, y después viene el turismo, donde la gente viaja y visita fiestas como “La Tomatina”, que es en España, pero con el tomate que es americano, o reconoce que en Suiza comen mucho chocolate, que es americano, o los platos hindúes, con el chile o el morrón americano”. De esta forma, interpreta que “es necesario que una ciudad sea representada por un plato”.
Con todo, no es un plato al azar ni improvisado, sino que el proyecto constó de dos años de investigación y estuvo dividido en tres etapas: “En la primera fuimos a buscar a las casas las recetas que se repetían y las compras que se hacían, lo que había en cada alacena. En la segunda, buscamos los platos que más se repetían en cada hogar, y la tercera era pensar qué receta se podía hacer en la ciudad para luego poder ser reproducida a gran escala”. El guiso carrero fue el ganador porque está en la casa de cualquier vecino y, además, “es federal, porque en cualquier provincia identifican el guiso como un plato conocido y que se puede hacer«.
Respecto de su trabajo, indica que “cuando nació el proyecto ni siquiera era municipal, y luego me convertí en compañero del municipio”, y agregó: “Me quedo porque es una decisión de vida que tomé hace algunos años, junto a mi compañera que siempre me apoya, y siento que desde cultura puedo hacer mucho más que desde afuera”. Hoy trabaja en el museo Amancio Alcorta, donde realiza la remodelación del mismo, revoca y pinta todas las instalaciones, maneja las redes sociales y se encuentra en proceso de recopilación de datos con las fiestas que hay y las que se están recuperando. A su vez, en el archivo histórico del museo, realiza un expediente de El Morenito y en él agrega a diferentes asociaciones, como la Federación de Master Chef Internacional, que se suman al reconocimiento de guiso carrero local.
Por último, el vecino morenense y creador de El Morenito cuenta su punto de vista en relación al equilibrio entre lo nuevo y lo tradicional: “Creo que siempre nos estamos renovando para bien”, comienza. “La gente hace mucha fuerza por el estado de confort, entonces mover todo para hacer cosas nuevas es doloroso. Sin embargo, esto ocurre todo el tiempo, el cantante de folklore se enoja porque aparece el de tango y este porque aparece el rock, y así nosotros vamos cambiando”. Sin embargo, opina: “Tenemos que hacer sobrevivir las costumbres que nos identifican«.
Mañana puedo cambiar de forma de vestir y no está mal, pero en el caso de la gastronomía, por ejemplo, la comida que comía la vieja y que hacía nuestra abuela tiene que perdurar y hay que defenderla para que no se pierda, porque sino hay una guerra cultural que no se nota, que es silenciosa, y vamos a dejar de comer asado y terminar comiendo sushi y es importante no perder nuestras costumbres. A mí me toco el guiso, pero también está el locro, la empanada, que son absolutamente nuestras.
Leo Gutierrez concluye de forma contundente: “Mañana puedo cambiar de forma de vestir y no está mal, pero en el caso de la gastronomía, por ejemplo, la comida que comía la vieja y que hacía nuestra abuela tiene que perdurar y hay que defenderla para que no se pierda, porque sino hay una guerra cultural que no se nota, que es silenciosa, y vamos a dejar de comer asado y terminar comiendo sushi y es importante no perder nuestras costumbres. A mí me toco el guiso, pero también está el locro, la empanada, que son absolutamente nuestras. En una conferencia lo dije, en los próximos años los diferentes cocineros van a estar defendiendo esto y van a reproducir recetas que representen a sus ciudades con una fiesta en todo su alrededor».