101 años de radio en Argentina y La Chicharra como la voz alternativa morenense

Radio La Chicharra, ubicada en Cuartel V, nace desde la necesidad de poder mostrar que, en Moreno, también pasan cosas buenas y que es la cuna de muchísimos movimientos sociales que se ponen al hombro la tarea de acompañar y mejorar la situación de la comunidad.

El pasado 27 de agosto se celebró el Día la Radio, memorando la primera emisión de radio en nuestro país. Esta tuvo lugar en 1920 y tuvo como protagonistas a Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica. Ellos fueron denominados los “Locos de la Azotea”, emitiendo el primer programa de radio desde la terraza del Teatro Coliseo. La transmisión fue hecha con un pequeño micrófono y un transmisor de poca potencia.

101 años después de este hecho, que daría origen a un medio de comunicación que, a pesar de las nuevas tecnologías y el auge del contenido on demand, aún continúa en vigencia y captando audiencias, en Moreno Primero dialogamos con Ramón Sebastián Gauna, coordinador de FM La Chicharra 88.9. Una radio comunitaria donde, día tras día, apuestan a darle un espacio a la realidad de las y los vecinos de Cuartel V.

Con la radio, básicamente, buscamos que se le dé un espacio a la mayor cantidad de voces, que la información llegue, contar que no todo es negativo. Hoy por hoy, los medios grandes manejan mucho a su conveniencia, y nosotros no, trabajamos para la conveniencia del vecino con la información. Si un vecino viene y nos dice que necesita una silla de ruedas, un bastón, nosotros lo difundimos para poder darle una mano. Eso no tiene un costo, y esto en un canal o radio comercial no sucede. Buscamos generar otra alternativa para que la gente se vaya dando cuenta de que las cosas no son tan así como nos las cuentan, y que podemos trabajar en conjunto para cambiar lo que no nos deja crecer como comunidad”, nos compartió el actual coordinador de radio La Chicharra.

FM 88.9 es la emisora que transmite alrededor de casi 15 programas desde el año 2012. Antes de ser conocida como La Chicharra, era FM Relámpago, una radio de corte comercial que funcionaba hace tiempo y estaba a cargo de un vecino del barrio Don Sancho. Tal como expresó Ramón, “un compañero del centro cultural del barrio como Emanuel Fernández, toma como iniciativa realizar un programa en FM Relámpago. Y desde ahí surgió la propuesta de tener nuestra propia radio, ya que el dueño de la emisora aceptaba iniciar con nuestro proyecto”.

Ramón recuerda, entre risas, que la radio comenzó siendo un CD que se repetía todo el tiempo: “Nosotros arrancamos bien de abajo. Se empezaron a adquirir equipos que eran de hace muchísimos años, pero todavía funcionaban y con eso se comenzó, se armó la torre. No teníamos ni computadora, era una consolita pasando un mismo CD todo el tiempo. Se empezó de cero con la idea en el año 2011, cuando los chicos iniciaron con la radio. Y el proceso de conseguir los equipos fue al año siguiente. Desde ese entonces, no se paró nunca de avanzar”.

Radio La Chicharra se planta para repensar el lugar que tienen hoy los grandes medios de comunicación que trabajan con fines económicos, desde una mirada y un abordaje meramente comercial sobre la información.  Si bien cuenta con auspiciantes para poder mantenerse y colaborar con los comedores y merenderos del barrio, La Chicharra juega todas sus cartas para que los vecinos sean los principales beneficiados, con una clara perspectiva de la información como un derecho humano. “Consideramos que es muy importante traerles a los vecinos y vecinas la cuestión informativa en todos los aspectos. Por ejemplo, hablamos sobre el acceso a la justicia y los derechos que tienen, el accionar en los reclamos que quieren realizar. En nuestras redes, estamos mostrando las obras que se realizan, compartiendo información de las oficinas de empleo, para que los vecinos se sirvan de nuestro medio, les sea útil”.

Con vistas hacia lo que se viene y con un futuro que promete, la radio ya está pensando en dictar talleres de radio, fotografía y edición de sonido, tanto para grandes como para los más chicos. “Estamos trabajando con la gente de apoyo pedagógico del centro cultural del barrio para organizar visitas para los chicos, para que conozcan la radio. Ya contamos con vecinitos que nos vienen a visitar, que sienten curiosidad por lo que hacemos. Así que ahora que se está empezando flexibilizar un poco el tema con la pandemia, queremos aprovechar, sosteniendo los protocolos correspondientes, esa curiosidad de los nenes para que sean parte esto. Queremos volver a empezar con los talleres de radio y poder darles un espacio a los nenes y a las nenas, para que se adentren en este mundo, que aprendan edición de sonido, a operar. Creemos que es muy importante que vayamos forjando ese futuro para nuestras juventudes”, expresó con gran entusiasmo Ramón.

Se inauguró el primer Centro Socioeducativo Comunitario del país en Cuartel V

La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, junto con el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, y el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, inauguraron el primer Centro Cerca en el Instituto Superior de Formación Docente “Dr. Néstor Kirchner” y en el Centro Cultural “La Chicharra” como parte del Programa de Fortalecimiento a las experiencias educativas comunitarias, cooperativas y de gestión social.

El Proyecto CERCA, en el marco del Plan Nacional Acompañar: puentes de igualdad, se propone asociar los esfuerzos de las distintas áreas de gobierno y potenciar de manera articulada diversas iniciativas de los actores y sectores sociales identificados con el derecho a la educación para que, en cada territorio, se dé un acompañamiento integral a las trayectorias escolares de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

«Nos llena de orgullo poder dar respuestas educativas para todo el país y que lancemos este programa que tiene raíces en la experiencia comunitaria, algo muy valioso porque cuando las políticas crecen desde abajo son más sólidas y más exitosas«, afirmó la intendenta de Moreno.

«Tomamos la decisión de armar el Instituto Terciario Néstor Kirchner que comenzó en el año 2013 porque ya nadie quería enseñar en este lugar. Cuartel V es la localidad más alejada del centro de Moreno, con muchas calles rotas y en muchos lugares donde no entraba el transporte público. Por eso venir, a enseñar acá requiere un nivel de compromiso importante y empezaban a faltar docentes» explicó Mariel Fernández y prosiguió: «Nosotras y nosotros creíamos que esta comunidad organizándose podía crear un Centro Cultural en uno de los barrios más pobres de Moreno y brindar educación, por eso trabajamos mucho la identidad cultural.»

«Hoy tenemos un terciario en el que ya se recibieron 100 maestras de los barrios de Cuartel V y están enseñando dónde ya nadie quería ir a enseñar y con mucho orgullo. Por eso quiero poner en valor su trabajo y el de todas las compañeras de los movimientos sociales«, destacó la jefa comunal. 

Trotta expresó: “Sabemos que el contexto en el que crecen nuestras niñas y niños es desigual y eso tiene un impacto directo en lo educativo. Como funcionarios de este Gobierno tenemos la responsabilidad de torcer los destinos de la desigualdad, y la educación, como decimos siempre, es una herramienta fundamental para dar lugar a esas transformaciones”. Y agregó: “En la comunidad anidan las redes que sostienen, cuidan, educan y garantizan derechos. Cuando la escuela se abre a la comunidad y cuando la comunidad con sus organizaciones se integra a la escuela, se fortalece el acompañamiento a las trayectorias educativas”.

“El Proyecto CERCA es una muestra más de la necesidad de políticas públicas articuladas de manera interministerial para potenciar el acceso y la garantía de los derechos de nuestros niños, niñas y adolescentes”, concluyó el ministro.

Por su parte, el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, manifestó: «Es un orgullo acompañar esta inauguración del primer Centro Cerca, porque son fundamentales para acompañar el regreso de las chicas y los chicos a la escuela, que es lo mejor que tiene nuestro país». Y agregó: «Es un tiempo de reconstrucción, de hacer cambios profundos, y el programa Cerca va en ese camino, porque es una política innovadora que ha encarado el Ministerio de Educación«.

Durante el acto, participaron por parte del Ministerio de Educación de la Nación, la secretaria de Educación, Marisa Díaz; la subsecretaria de Educación Social y Cultura, Laura Sirotzky; y la Directora de Educación Comunitaria Natalia Peluso. Por parte del Municipio participaron la secretaria de Desarrollo Comunitario, Noelia Saavedra y el secretario de Cultura, Educación y Deportes, Roberto del Regno

También estuvieron presentes concejales del bloque del Frente de Todos; la diputada provincial Debora Galán; el diputado nacional Leonardo Grosso; la secretaria de Género y Niñez de la Defensoría del Pueblo, Sandra Cruz; y representantes del Consejo Escolar.

Proyecto CERCA

El Proyecto CERCA impulsará la apertura de centros educativos y recreativos de cercanía, en conjunto con organismos públicos y organizaciones de la comunidad, donde niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultas podrán encontrar espacios de juego, talleres, fortalecimiento pedagógico, ciencia, arte y otras propuestas pensadas reconociendo las características de cada barrio, sabiendo la importancia de propuestas integrales que amplíen los universos sociales y culturales de la comunidad.
El aislamiento social preventivo y obligatorio puso de manifiesto el importante rol de las organizaciones comunitarias en el territorio. Con estos proyectos el Ministerio de Educación, reafirma la importancia de incrementar la presencia del Estado acompañando estas acciones en pos de construir las mejores experiencias para los chicos y las chicas de todo el país.

El Poyi y la Chicharra donde el pueblo sana

Un periodista de la Ciudad de Buenos Aires visita Moreno y los barrios más alejados de nuestro centro. A San Norberto, en la Chicharra, y a Ayelén, por el Poyi Cardenas. Un encuentro con las mujeres heroicas de nuestra comunidad en el medio del confinamiento por la pandemia.

Por Lucas Schaerer

Un ciego camina el pasillo del tren: “Diosssss..estaaaá..aquí, tan cerca como el aire que respiro”. Canta con tono bajo mientras en una mano lleva el bastón blanco y en la otra con forma de canastita, poniendo los dedos para arriba, espera recibir. Atrás suyo un vendedor de medias y al segundo un hombre con el píe izquierdo mutilado, que se arrastra en muletas clamando compasión. La exclusión del trabajo y los enfermos que claman. Es una piña al estómago. Que se sortea si uno va en auto por la autopista.  

Estamos atravesando un segundo confinamiento por la pandemia del coronavirus. El tren de la línea Sarmiento no está vacío, pero a los que estábamos acostumbrados los pasajeros no alcanzan a completar los asientos.

Moreno es la última estación, la terminal anuncia la voz de los parlantes. De las entrañas de la gran Ciudad de Buenos Aires al corazón del tercer cordón del conurbano, la localidad más empobrecida donde sobreviven 700 mil seres humanos con alma, mente y corazón.

Saltar los molinetes o pasar por la puerta antipánico es imposible. Personal del tren, con gendarmes y policías están atentos. Un control que en las otras estaciones de Capital Federal o los vecinos como Merlo no se ve.

La guía morenense es Aye. De Ayelén como el barrio donde quiero descubrir la fórmula: el pueblo salva al pueblo. Aye es joven con historia. Con el don de la fotografía. Fue innato. Hasta hace poco no sabía, pero su abuelo morenense ya ponía el foco en las fiestas familiares. Ella puso la cámara en la comunidad. Primero siendo tallerista en los centros culturales del Movimiento Evita y después en la campaña de la primer intendenta mujer de Moreno, nacida en la periferia, en Cuartel V. “Siempre que Mariel entra al Poyi o la Chicharra viene algún chico a abrazarla”. Ese instante de amor la marcaron.

Primero el calvario: Una bala de plomo impacta en el Poyi. Todo por una discusión. Su madre, Mari Cárdenas, la tía de la actual intendenta Mariel Fernández, transforma su casa merendero y guardería en el Poyi Cárdenas.

Segundo la salvación: En ese terreno donde en una casilla también vivieron la joven Mariel y su esposo Esteban “Gringo” Castro se transforma en lo que hoy llaman “un espacio de salvación comunitaria”. Tan claro está que su coordinadora, la joven Elena también enviudó cuando a su marido, hermano del Poyi, es asesinado apuñaladas también en una discusión.

Una calle de tierra y el cielo abierto, sin edificios. Gonzalo, el chófer locutor, nos deja frente a un alambrado con una entrada bien abierta de pasto cortito y un tobogán como una maca. Un jardín que conquista a los nenes y adultos. Ya en la entrada te invita a jugar. Luego las tres coloridas salas, donde todas incluyen baños para el tamaño de los niños, creando el jardín comunitario. Nada tiene que envidiar a los jardines privados. Un salón grande es zoom para las seños que se combina con los talleres, entre ellos en una estante contra la pared soporta los bombos con platillos y los estandartes de la murga. 

La cocina es familiar. Su piso y el mueble de la alacena da esa sensación.

“Una vez que entras acá la vida te cambia. Te deconstruís”. Dice Elena Toribio, la coordinadora del Poyi, cuando le pregunto si se la pasan todo el día siendo heroínas del pueblo y ausentes en sus propias casas.

Los hijos están todo el tiempo con las madres. Llaman a la seño o educadora de sala de tres para sumarla a la charla. Luciana Salguero, es una piba joven que trae a su bebé al trabajo. “Ella venía con chupete y ahora es seño con su hija”. Segunda generación cuenta “Lili” Alarcón, la educadora o seño con más años en el Poyi a cargo de sala de 5.

En el barrio Ayelén no existen otras organizaciones sociales, políticas o sindicales junto al pueblo. Si la presencia de alguna capilla o parroquia.

Ante la pandemia el jardín está casi vacío. Sólo los niños y niñas de las trabajadoras que sostienen el comedor y el jardín.

Elena, Lili y Luciana por primera vez se juntan para responder a un periodista. Ellas construyen en su vida diaria epopeyas que nunca llegan a los centros de poder. Es una gesta diaria. Invisibilizada. Que ni se llega a ver o no se quiere mostrar. Donde dan la vida cuidando con esfuerzo y ternura las neuronas de los hijos del partido bonaerense más empobrecido.

Hasta el barrio San Norberto son otros 20 minutos en auto. A mitad de camino, frente a la comisaría de Cuartel V, un despliegue grande de policías controla los permisos de circulación. Cada colectivo es frenado y cada pasajero se le pide su documentación para transitar. Igual los autos, camiones. Detrás de la ermita de la Virgen de Luján, en la puerta de la comisaría están asfaltando. “Es la primera vez desde los ochenta que la delegación municipal cuenta con maquinaria y presupuesto”, cuenta Alexis que lleva un chaleco que lo identifica de la delegación y un barbijo con la estrella federal. No estaba planeado hablar con él, pero surgió la oportunidad. Trasmite con entusiasmo: “A la noche después de muchas horas de laburo sé que hice el bien. Esto lo hablo en casa con la familia y los amigos. Es un esfuerzo, pero con una felicidad por todo lo que estamos haciendo para el pueblo”. Asfalto, cañerías, cortar el pasto, todo esto en 32 barrios que incluye el departamento de Cuartel V, en total existen seis departamentos en todo Moreno.

Una casa con fachada artística. De una ventana sale pintada Evita mirando una chicharra, por debajo un campo con flores. En el pasillo de entrada una chica nos pone alcohol y te toma la temperatura. Es irresistible el aroma del guiso de lentejas que me lleva a la cocina. Unas seis cocineras, entre ellas una paraguaya con varios años de residencia, me reciben con alegría. Son las mujeres maravilla.

Hacen de comer al instante si hace falta o si reciben una donación de pescado, como ocurrió por parte de La Cámpora, la cocinaron hasta en el patio a leña. Varias hablan a la misma vez sobre cómo se las ingenian, sobre todo una recién operada, para hacer platos o reinventar platos. Otra más joven cuenta que está terminando la secundaria además de ser cocinera y tener su familia con marido inclusive. Muchos varones no aceptan el protagonismo femenino y se fugan. También hablan como es atravesar el contagio de una de ellas que provocó el cierre de la Chicharra por única vez a lo largo de toda la pandemia del covid-19. Tienen necesidad de expresar la angustia de los primeros momentos o como están muchas veces desbordadas por la demanda de comida. Al no haber tampoco otras organizaciones, y encima comedores que han cerrado por el covid, todo el trabajo se multiplicó.

Me dicen, con cierto dolor, que en la visita del presidente Alberto Fernández a La Chicharra muchas de ellas no lo pudieron ver. Quedaron afuera de ese momento tan especial. Los controles de seguridad en el barrio fueron una semana antes de su llegada y las vallas en las esquinas limitaban cualquier desborde. “Se sacó fotos con todos, le pedía a su seguridad distancia, hasta se quedó hablando con una abuela de acá al lado. Y entró a la cocina”.

Mariel, la intendenta, fue la fundadora de la Chicharra. Luego el mando lo tomó Adriana Quispe, una salteña, trabajadora 24 por 7. Llega a las ocho de la mañana y se va siempre después de las diez de la noche. Su historia personal es pura sanación: Desde los 4 hasta los 14 años vivió en la calle con su abuelo empedernido en la bebida. Su madre la tuvo a los 15 años y la dejó al cuidado de sus abuelos. Cuando murió su abuela-madre a los cuatro años nació la depresión en su abuelo. Adriana vivió una década en la calle. “A los 14 recién supe que era ponerse una zapatilla”. Llegó a la Chicharra por necesidad. Tenía un hijo que mantener. Durante diez años estuvo de cocinera. Fue su salvación. Hizo primaria y secundaria mientras cocinaba. En el 2013 ingresó al terciario Néstor Kirchner, que está al fondo del Centro Cultural con entrada por la calle Portugal. De sin techo a maestra coordinadora del mundo Chicharra.

Muchas mujeres, casi todas jóvenes, despliegan una batería de trabajo: las dos salas del jardín comunitario, que cubre la vacante a bebés desde los 45 días hasta cinco años, talleres culturales entre ellos de murga, pasando por la radio y un taller textil a pocas cuadras. “Apuntamos sobe todo a los niños y abuelos. En plena pandemia a los contagiados le llevamos nosotros la comida hasta la puerta de su casa. Eso nos llevó estar hasta las once o doce de la noche todos los días exponiéndonos. Todo esto coordinado con desarrollo social de la intendencia”.

En la trinchera de la salvación comunitaria, más en pandemia, los tiempos son acelerados. Las charlas fluyen con velocidad, que ni tiempo para tomar nota o sacar el grabador. En todo el piso del salón bolsas negras de plásticos están atadas con un recibo. Es la comida a los abuelos de San Norberto y San Alberto.

En La Chicharra se forjó el corazón de los “poetas sociales” como llama el Papa Francisco a los trabajadores de la economía popular. Esta construcción de salvación comunitaria evidencia la principal razón de Mariel recibiendo el voto del 60 por ciento de sus vecinos en diciembre de 2019.