El impulsor del movimiento de los curas villeros citó en una entrevista la frase que lo hizo dar un viraje en sus creencias: «Antes de hablarle de Dios a una persona que no tiene techo, es mejor conseguirle un techo«. La pared de un conventillo, además, lo haría peronista.
El 11 de mayo de 1974 murió asesinado Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe, conocido como el Padre Carlos Mugica, un sacerdote católico que impulsó la creación del movimiento curas villeros.
Nació en Villa Luro, Buenos Aires, el 7 de octubre de 1930. A los 21 años abandonó sus estudios de abogacía en la Universidad de Buenos Aires e ingresó en el Seminario Metropolitano de Buenos Aires. El 20 de diciembre de 1959 fue ordenado sacerdote en la Catedral porteña.
Mugica se crió en el seno de una familia aristocrática y antiperonista, eso hizo que en 1955 festeje el derrocamiento de Perón. Sin embargo, las paredes hablan a través de sus graffitis. Una leyenda rezaba en una pared del conventillo de La Boca “Sin Perón no hay Patria ni Dios”, y pensó, “o yo estoy equivocado o las compañeras y compañeros del conventillo están equivocados”
Se produce una crisis en su identidad políticas y de esta manera se acerca al peronismo, donde encuentra similitudes con el evangelio. Se convierte en un cura del tercer mundo, del movimiento villero peronista, de ahí en más, vivió como pobre y junto a los pobres.
Un cambio de actitud que llega de Francia
Pero no sólo fue el peronismo, sino, un cambio de actitud que se daba en tiempos revolucionarios. Ya habían pasado algunos años del Concilio Vaticano II y, algunos menos, del 1968. En Junio de 1972, en una nota publicada en la revista “7 Días”, un periodista le pregunta al Padre Mugica: ¿Quién consolidó en usted el cambio de actitud que se atribuye? La respuesta pone patas para arriba a la Iglesia Católica como institución.
Un sacerdote francés, el abate Pierre, de quien todavía recuerdo una frase decisiva: «Antes de hablarle de Dios a una persona que no tiene techo es mejor conseguirle un techo». Es decir que conseguirle techo a una persona ya es hablarle de Dios. No nos olvidemos que Cristo curaba a los enfermos, les daba de comer a los que tenían hambre y de beber a los que tenían sed. Y no lo hacía para que después escucharan el sermón sino porque esa es su manera de amar: agarrando al hombre por entero. Antes de ingresar en el seminario yo tenía una visión maniquea de la existencia. El alma era buena y el cuerpo malo. Eso viene de Platón, y se metió en la Iglesia con San Agustín; aún perdura esa concepción, sobre todo en lo relativo al sexo. Pero estamos viviendo un amplio proceso de liberación para desterrar esa actitud individualista del seno de la Iglesia. Antes, como muchos de mis compañeros que luego también evolucionaron, yo estaba preocupado por la salvación de mi alma. Luego empecé a preguntarme ¿por qué salvar mi alma y no mi cuerpo cuando esa división no es, precisamente, una actitud cristiana? En la Biblia no se habla nunca de alma y cuerpo; la Biblia es un libro muy carnal, muy concreto, en el cual se define al hombre como polvo que respira.
14 balazos luego de una misa
A las 8 de la noche del sábado 11 de mayo de 1974, Mugica fue emboscado en Villa Luro. Acaba de dar misa en la iglesia de San Francisco Solano cuando se disponía a subir a su auto Renault 4. Lo acompañaba su amigo Ricardo Capelli. Un grupo de hombres los atacó a balazos. Mugica fue acribillado: recibió 14 impactos. Capelli fue herido de cuatro balazos. Los llevaron al Hospital Salaberry, en Mataderos, donde fueron operados. Mugica no se repuso de sus heridas y murió esa noche.
Años más tarde, Capelli reconocería a Rodolfo Almirón, jefe de la custodia de López Rega, como integrante de la patota que los baleó. Capelli tenía visto a Almirón de la época en que Mugica visitaba Bienestar Social. A fines de 2006, en el marco de la investigación por los crímenes de la Triple A, el grupo parapolicial que actuó antes del golpe de 1976, el juez federal Norberto Oyarbide pidió a España la extradición de Almirón y declaró como de lesa humanidad, por tanto, imprescriptibles, los delitos de las tres A. Almirón murieron detenido en 2009.

La memoria
La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, recordó al sacerdote. Expresó a través de sus redes sociales que «Carlos fue el ejemplo vivo de que nadie lucha por lo que no ama. Siempre militó y trabajó por quienes más lo necesitaban.»
Walter Correa, Diputado Nacional, oriundo de Moreno, dijo que «su coherencia, acciones y amor por el pueblo continúan vigentes en la opción por los pobres.»





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