En el marco del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), el Municipio de Moreno, a través de la Secretaría de Salud y Ambiente, instaló 60 nuevos y modernos contenedores en el barrio Las Catonas. Estos cuentan con un dispositivo que permite localizar el contenedor y verificar el funcionamiento del servicio en tiempo real.
Cada uno de los nuevos contenedores cuenta con un dispositivo que permite localizarlos y verificar el funcionamiento del servicio en tiempo real. En cada uno de ellos las vecinas y vecinos podrán depositar sus residuos, y de esta manera, los camiones recolectores podrán realizar su trabajo de manera más simple, rápida y efectiva.
La colocación de contenedores se realizará progresivamente en otras localidades del municipio.
Al mismo tiempo, en el barrio de Las Catonas, la gestión municipal trabaja para implementar allí los Puntos Verdes, donde se realiza la recepción de residuos reciclables secos y limpios que luego son recolectados por el camión de reciclaje y llevados a la planta de valorización de materiales reciclables. Dicha implementación del trabajo de reciclaje, además de contribuir a la reducción de basura desechada, permite darle una segunda vida a los materiales.
De esta manera, la gestión municipal impulsa acciones para concientizar y garantizar el cuidado del ambiente en el distrito.
A un año del nuevo sistema de recolección municipal de residuos, Carlos Amaya, vecino del barrio Villa Escobar, perteneciente a Francisco Álvarez, recuerda el día que pasó el camión recolector de residuos por primera vez por su casa: «Siempre digo que es como si hubiera visto pasar a Diego Armando Maradona. Toda una alegría, una felicidad enorme que no se podía creer».
El Municipio de Moreno llevó a cabo, en el año 2020, una de sus políticas más importantes en lo que va del siglo XXI. El nuevo sistema de recolección de residuos transformó radicalmente la vida de vecinos y vecinas del distrito.
Había pasado apenas un poco más de medio año de la asunción de la nueva gestión municipal cuando se aprueba en el Honorable Concejo Deliberante (HCD) el fin del contrato con la compañía de recolección de residuos El Trébol. Un mes más tarde, en julio, la intendenta Mariel Fernández firmó un acuerdo con Provincia Leasing con el fin de adquirir camiones de recolección de residuos, mientras que se adjudicó la mano de obra a la cooperativa del gremio de camioneros “Gestionar LTDA”. El lunes 9 de noviembre, por la madrugada, los nuevos camiones de recolección de residuos capitalizados por el Estado Municipal salieron a las calles junto a los trabajadores.
En diálogo con Moreno Primero, Carlos Amaya, vecino de Villa Escobar, barrio que pertenece a Francisco Álvarez, cuenta cómo era vivir en un barrio donde el camión pasaba cada 15 días, la alegría que sintió cuando llegó el camión recolector por primera vez a su casa, y su agradecimiento a la intendenta, como así también a quienes la votaron.
“Acá el camión pasaba cada dos semanas. Muchos vecinos teníamos que quemar la basura en el parque de nuestras casas, mientras que otros armaban basurales en las esquinas, gigantes, llenos de ratas, donde tiraban hasta animales fallecidos”, recuerda el vecino alvarence.
También recuerda que tanto él como otros vecinos han ido a hacer el correspondiente reclamo a las autoridades municipales “en más de una ocasión”. Sin embargo, “la respuesta siempre fue la misma, que no había recursos, que no había camiones, que no contaban con personal, además de que siempre estaban de huelga en reclamo de sus sueldos”.
Carlos afirma que había perdido las esperanzas de ver un cambio importante en la recolección: “En esos momentos, uno se niega a pensar que algo puede cambiar”. Además, relata: “Yo no había escuchado la campaña de Mariel Fernández y no sabía que quería cambiar el servicio de recolección de residuos, tampoco sabía que se estaba discutiendo el proyecto cuando ya eran gestión”, hasta que “un buen día, pasó a las 7 de la mañana el camión recolector por la puerta de mi casa, y no solo acá, sino en todo el barrio”, recuerda el vecino y agrega: “Yo siempre digo que es como si hubiera visto pasar a Diego Armando Maradona, toda una alegría, una felicidad enorme que no se podía creer».
Es por esto que Carlos tiene un doble agradecimiento. En primer lugar, a la intendenta Mariel Fernández “que puso la cara para todo, que se puso los pantalones para que hoy tengamos este sistema de recolección de residuos”, como así también agradece “a los electores que la eligieron, porque si no la hubieran votado, capaz nada de esto pasaba». Así, el vecino alvarence considera que “esto es un buen ejemplo de que siempre que se trabaje en conjunto se pueden hacer muchas cosas».
Carlos asegura, además, que “es lo mejor que tuvimos en más de 30 años y hay que cuidarlo porque no solo es el servicio de recolección de residuos, sino también un montón de cosas que están haciendo” y, ejemplifica: “El otro día vi que, en Moreno Norte, están haciendo las cloacas, mientras que a mi barrio no solo llegaron las luminarias, sino que también están empezando a llegar los asfaltos. Por eso yo espero que vuelvan a elegir a Mariel».
Hacia el final de la entrevista, Carlos Amaya cuenta que lo que ve de la intendenta “es que ella va y se compromete con los vecinos, pero además veo que no anda alardeando nada en ningún lado. El otro día estábamos festejando el aniversario del pueblo de Francisco Álvarez y apareció ella de la nada, y estuvo entre nosotros como una persona más».
El Municipio de Moreno impulsa, junto con el Gobierno Nacional, la creación de una planta de transferencia de residuos.
El centro de disposición final de los residuos sólidos de la región del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) está ubicado a un poco más de 27 kilómetros de la localidad de La Reja, Moreno. La distancia entre la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) y el Municipio genera inconvenientes ante la necesidad de recorrer grandes tramos por parte de los camiones recolectores de residuos.
La planta de transferencia se presenta como una solución al problema. En ella, los residuos recolectados por el camión recolector serán transferidos a equipos de transporte que poseen una gran cantidad de carga, y estos, llevarán los residuos al centro de disposición final.
Según un informe de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), a partir de los 25 kilómetros de distancia entre el centro de disposición final y el núcleo de generación de residuos ya es conveniente instalar una planta de transferencia, la cual, debe cumplir ciertos requisitos que permitan reducir los impactos producidos por olores, ruidos y diseminación de residuos, entre otros. Pero, ¿cómo funciona? ¿Qué ventajas tiene? ¿se realiza un estudio de impacto ambiental previo? ¿una planta de transferencia es un basural?
¿Cómo funciona una planta de transferencia?
La planta de transferencia tiene un desnivel entre las plataformas de carga y descarga. Así, los camiones recolectores, en una cota superior, descargan los residuos directamente en el vehículo de transferencia, sin tocar el suelo y por lo tanto sin contaminar.
¿Cuáles son las ventajas de una planta de transferencia?
Según el informe de la CEPAL, una planta de transferencia tiene múltiples ventajas. Aquí detallaremos sólo algunas.
Economía de transporte: los camiones de transferencias duplican la capacidad de carga de residuos. Esto genera que los camiones de recolección permanezcan más tiempo en sus rutas, y así, mejoran los costos y la operatividad.
Ahorro de trabajo: Los tripulantes de un camión de recolección son de dos o tres personas, más el conductor. Camino hacia el centro de disposición final, los tripulantes deben permanecer en el camión, lejos de su trabajo, mientras que el camión de transferencia sólo necesita al conductor.
Ahorro de energía: Los consumos por tonelada/kilómetro transportado, son menores en los vehículos de transferencia que en los recolectores.
Reducción de costos por desgastes y/o roturas del equipo: Debido a la menor cantidad de viajes se logra una disminución en el kilometraje global de recorrido, con la consiguiente reducción en el desgaste de los equipos.
De esta manera, la recogida de residuos debe ser planificada de forma detallada en cuanto a pasos a seguir, horarios, número de viajes a realizar, tipo de equipo más idóneo, recipientes adecuados, personal necesario y frecuencia.
La firma que gane la licitación estará a cargo de todas las etapas: el diseño, la construcción y el emplazamiento de la tecnología adecuada para la actividad. La declaración de impacto ambiental está también a cargo de el oferente que gane la licitación. Este punto particularmente genera dudas en los vecinos y vecinas de Moreno puesto que, la consultora que realiza el estudio es contratada por la firma a cargo de la obra.
El Estado como fiscalizador del impacto ambiental
La empresa contrata una consultora para realizar el estudio de impacto ambiental. Sin embargo, este no es el punto final de revisión para el comienzo de la obra.
Hay una normativa internacional, una normativa nacional, y una normativa local. De esta manera, hay una compleja trama administrativa que guía y controla el estudio de impacto ambiental.
Un basural no es una planta de transferencia de residuos
Desde el Municipio de Moreno compartieron las diferencias entre un basural y una planta de transferencia para llevar tranquilidad a las vecinas y los vecinos.
“Una planta de transferencia compacta los residuos de manera eficiente para trasladarlos al Ceamse. Los residuos no tienen contacto con el suelo, por lo cual no contaminan” explican desde el Municipio, y continúan, “transportar los residuos compactados al Ceamse nos permite tener un servicio de recolección más eficiente, con menos gasto en combustible y mayor disponibilidad de camiones recolectando en Moreno”.
Por último, ponen el énfasis en la política que se llevó a cabo a lo largo de este primer año de gobierno. “Desde el municipio no se permitirá la creación de ningún basural. Desde que comenzó la gestión se levantaron más de 6.000 toneladas de residuos en basurales que hemos ido erradicando”.