EMMANUEL ÁLVAREZ: «UN GRITO DESESPERADO DESDE EL CONURBANO»

El Director del Hospital Mariano y Luciano de la Vega de Moreno, Emmanuel Álvarez, publicó una carta abierta en sus redes sociales donde explica que «el sistema está colapsando». Además, opina respecto a la disyuntiva Economía-Salud, y expone que aprendió -antes de ser médico- que «una persona enferma, que una familia en duelo, que un muerto, no pueden trabajar y que la condición base para trabajar y producir riqueza es estar sano, luchar por eso, que para despertar primero hay que saber dormir, que la economía es una actividad humana y sin salud no hay humanidad posible. 

La carta:

     Es grito porque no se oye la voz de la mayoría, es desesperado porque no hay calma donde reina la muerte, es desde el conurbano porque trabajo en Moreno, tierra “africanizada” desde donde la comunidad y el equipo de salud es ejemplo de lucha contra el COVID. No es sólo mío, es el grito de los que estamos en la trinchera del hospital público o clínica de este u otro lado de la General Paz, de todos los que perdimos seres queridos, rezamos por un hermano o una madre enferma, de todos los que tememos el contagio. Pequé de cierta insolencia y empecé escribiéndole al Presidente pensando qué quizás me leyera, pero como tampoco soy ingenuo, decidí ampliar y dirigir este grito a todos los sectores que tienen responsabilidades y poder como medios de prensa, comunicadores sociales masivos, dirigentes políticos, sindicales y empresariales, en fin, a toda la sociedad civil, incluyendo a ese “indiferente” que anda por la calle sin barbijo y cree tener superpoderes. 

    Un grito para volver a fase 1, para reducir drásticamente la circulación de personas, disminuir aceleradamente los contagios y la ocupación de camas porque en esto se nos va la vida.  Les pido que nos crean que no es un capricho, una postura ideológica o algún tipo de oportunismo. Lo que estamos viviendo adentro de los hospitales estos últimos días no lo vivimos jamás.  El sistema está colapsando.  

   Nunca pensé en estar de acuerdo con Claudio Belocopitt pero tiene razón en su analogía del “pelotudeo en la cubierta del Titanic”. Lo que podría resumirse en que ya embestimos al iceberg y sólo nos queda organizar de la manera más rápida y ordenada el descenso a los botes.  Sólo tenemos una oportunidad. Quizás ya sea tarde para evitar el colapso pero si puede menguarse y evitar que la segunda ola se sostenga alta.  En la mayor parte de los países, incluso en los más desarrollados, hubo colapso, incluso luego de haber tomado las medidas de restricción más fuertes y aún siendo países con vacunación avanzada. Argentina está entre los países con una campaña de vacunación permanente en medio de una disputa global. Aún así, a pesar de este mérito innegable, y con el 60% de la población mayor a 60 con al menos una dosis, el colapso es imparable. La nueva ola es mucho más contagiosa y mucho más letal. La circulación de las cepas de Manaos y Británica en el AMBA es un hecho y está demostrado estadísticamente que la cepa brasilera, por ejemplo, ha matado en su región en 3 meses lo que en un año.  Nosotros lo vemos todos los días, casos más agresivos, en personas jóvenes, muchas de ellas sin factores de riesgo conocidos. A diferencia de la primer ola los contagios en edades infantiles y en mujeres embarazadas están aumentando.  

  Cuando algunos me dicen que el colapso sanitario es el objetivo de algunos sectores políticos para desprestigiar y desestabilizar una gestión de gobierno me cuesta creerlo. Porque este virus demostró no diferenciar entre los gobiernos en ningún lugar del mundo. La mayoría de los que trabajamos en salud tenemos en la Argentina la tradición de la salud como derecho sin importar el credo, pertenencia política o clase social de las personas.  Cuando hace unos días vi en un noticiero como una persona pedía entre lágrimas una cama para su padre en una clínica de medicina prepaga en Capital Federal, lo primero que me salió fue contactarla para ofrecerle una cama de terapia en el nuevo Hospital Modular de Moreno. Entre lágrimas me agradeció y me contó que un minuto antes le consiguieron una en el Sanatorio Otamendi. Pensé que tal vez hice mal porque si el traslado se hacía efectivo le iba a “quitar” una cama a una persona de la Provincia de Buenos Aires o una persona que no tenía Obra Social. Rápidamente retracté ese pensamiento. En el medio de una pandemia (siempre), en el medio de un colapso, los seres humanos, las personas deben ser atendidas y cuidadas según necesiten sin importar estatus de pago, nacionalidad, clase o religión. Si, como nos enseñó Carrillo. 

 Recapacité en la importancia del rol coordinador y rector del Estado, de rescatar y poner en valor lo que funciona y corregir lo que no. Porque está bien atender a todxs pero debemos superar el caos existente, caos evidenciado en la profunda fragmentación e inequidad regional de nuestro sistema de salud. En el “conurbano” de la Provincia, por ejemplo, no es la decisión arbitraria o cerrada entre directores de hospitales lo que determina que paciente es derivado o no y a qué centro. Es el SIES (Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias) de quien recibimos en este momento en Moreno las derivaciones  de pacientes COVID de otros distritos del conurbano, o AMBA como se dice ahora con más estilo. Son decisiones sanitarias, de política sanitaria. En los casos que mencioné encontrar una lógica y orden a esas derivaciones en la Ciudad de Buenos Aires no es posible ya que el SAME no tiene el control de todas las camas del sistema. Además, incluso, recibimos diariamente en forma informal pedidos de guardias de distintos hospitales y clínicas para lograr derivar sus pacientes a la Provincia de Buenos Aires. Es la importancia del trabajo de mando y planificación de gestión pública estatal. 

     Nuestro municipio, que tuvo su primer brote de Covid allá por febrero de 2020, recibió en diciembre de 2019 un sistema de salud con 8 camas de terapia intensiva operativas del sector público para más de 650 mil personas, esas inequidades históricas de las que hablaba. Esta semana que pasó terminamos de abrir la cama de terapia número 53 (y vamos por más) ya que se instaló el nuevo hospital modular y se triplicó la cantidad de camas de UTI del centenario Hospital Mariano y Luciano de la Vega. Más de 500 trabajadores de la salud nuevos.  Fue una acción de inversión histórica entre el Estado Nacional, Provincial y Municipal. Lo inimaginable se hizo posible. Hace un par de días además, el Ministerio de salud de la Provincia inició la apertura de más de 500 camas en centros extrahospitalarios (80 en Moreno) que recibirán  pacientes COVID con requerimiento de oxígeno leves para desagotar camas hospitalarias.  

  Ante la escasez de oxígeno, se instalarán decenas de plantas generadoras de oxígeno para garantizar la demanda. Me consta, no sólo en mi Hospital, en cada rincón que esté libre, o puede refuncionalizarce, se instala una cama más para internación. La cantidad de acciones tendientes a reforzar la atención de pacientes covid y no covid es gigante, también en la Ciudad de Buenos Aires y en el sector privado, el Ministro de Salud  Fernán Quiróz es parte y es consciente de las necesidades del colapso. El empuje y la voluntad es tan grande como las decenas de barcos y aviones con insumos y equipamiento que Daniel Gollán y Nicolás Kreplak (Ministro y Viceministro de salud de la Provincia de Buenos Aires)  mandaron a buscar a China. Es que la premisa del equipo de salud se resume en que lo que no está se consigue, lo que no se consigue se lo encuentra, y lo que no se puede encontrar se lo crea. 

     A pesar de todo esta entrega, no será suficiente, llegará un momento donde la muerte nos meta un gol por posición adelantada, donde finalmente la angustia, el dolor, la impotencia y el agotamiento de los trabajadores/as de la salud se sinteticen en el último respiro antes del hundimiento. Solo el tiempo dirá cuánto más podamos resistir. Tienen que entender todos y todas lo que significa este colapso, y lo que significará si este colapso empeora como un Titanic que se hunde sin dar a tiempo a subir a los botes.  El colapso son nuestros compañeros/as de trabajo muertos/as, son los cada vez más pacientes jóvenes de entre 30 y 50 que están intubados y se nos van de las manos, las cepas mutantes circulantes, la mayor incidencia en niños y niñas internados, son los llamados de seguimiento a domicilio que nunca llegan, son las ambulancias paradas en las puertas de las clínicas esperando una cama que no va a llegar y el tubo de oxígeno que se va acabar, son las ambulancias que no van a llegar, los muertos en las casas, en las calles, los muertos que morirán sin respirador.  Y esto es ahora, en el AMBA, si, en la Ciudad más “rica” y en el conurbano “pobre”, pero sepan todos que somos un dique de contención para las provincias. Cuando el virus, con esta letalidad y esta virulencia, alcance a las provincias y distritos más pobres del  país, aquellos territorios donde hay un escaso o nulo sistema de salud, aquellos lugares donde no hay más oxigeno que en el aire, o donde no hay casi agua para tomar, aquellas provincias que tienen peores y mayores problemas de salud en la población, donde no hay un solo médico en decenas de kilómetros ¿Qué harán, que haremos? 

   No nos merecemos eso, somos mucho mejor que la negación de esta realidad dolorosa. No puede haber lugar a especular, a jugar con esto. No puede haber lugar siquiera a decir que es más importante una clase presencial de matemáticas o tomar algo en el bar con un amigo, que esto… No puede haber lugar a que los proveedores de oxígeno especulen con el oxígeno, o que los laboratorios quieran aprovechar y triplicar sus ganancias, o que los gobiernos no pongan lo que hay que poner donde más se necesita, no puede haber lugar para que haya clínicas u hospitales que escondan camas o las reserven para los amigos. Tenemos que entender que no puede ser tema de discusión lo que dice una “minoría intensa” frente a una mayoría más sutil, pero con una voluntad férrea de vivir y salvar. Tiene y debe haber rectoría del Estado Nacional, del Ministerio de Salud. La autoridad se la dan los cientos de miles de familiares y amigos que han perdido y están perdiendo todos los días a un ser querido.  

 No hay más que decir, salvo que acá estamos, médicos/as, enfermeras/os, camilleros/as, kinesiólogos/as, técnicos/as, promotores/as  de salud, y tantos otros que somos parte de hospitales, centros de salud, ministerios, pero que somos parte de la comunidad, comunidad que demostró desde hace más de un año que puso y pone toda su trama para que a ningún vecino o vecina le falte nada. Se trata de cuidado, es el lenguaje que entendemos. Les pedimos a gritos que frenen los contagios y el colapso en marcha, ya saben cómo hacerlo, TODOS.  Algunos dirán, “uno más que le gusta hablar de salud y no de economía”, y tienen razón, porque soy un simple médico, pero antes de eso, aprendí que una persona enferma, que una familia en duelo, que un muerto, no pueden trabajar y que la condición base para trabajar y producir riqueza es estar sano, luchar por eso, que para despertar primero hay que saber dormir, que la economía es una actividad humana y sin salud no hay humanidad posible. 

    Nosotros y nosotras seguimos acá en esta trinchera, no tenemos tiempo para llorar a pesar de que tenemos razones, pero no les vamos a dar el gusto, no vamos a permitir que a ningún habitante de esta tierra le falte oxígeno, un respirador, o al menos, una cama donde morir cuidado y dignamente acompañado. 

EL HOSPITAL DE MORENO INCREMENTÓ SU NIVEL DE CAMAS

La Provincia de Buenos Aires incrementó la cantidad de camas en hospitales en la provincia de Buenos Aires, entre ellos, el Hospital Mariano y Luciano de la Vega. En total, la provincia incrementó su capacidad en un 275%.

El director del Hospital, Emmanuel Álvarez, expresó en sus redes sociales que “el hospital es un organismo vivo”, y luego, indicó que “todo el equipo del Mariano y Luciano de la Vega se encuentra trabajando en esta primera etapa de la segunda ola para ampliar, refaccionar, reorganizar y poner todo el empeño para atender a los pacientes COVID y a las otras patologías”. 

  Así, detalló las reformas que se realizan en el Hospital de Moreno: La ampliación de 18 camas para cuidados intermedios, la ampliación de 8 camas de UTI, un nuevo centro de hisopados COVID, una ampliación de sala COVID para internación, un tráiler sanitario para consultorios de demanda espontánea y el sostenimiento del vacunatorio COVID. 

  Por su parte, la intendenta Mariel Fernández recorrió el pasado martes 20 de abril, junto a Emmanuel Álvarez, las instalaciones del hospital y conversó con los trabajadores y trabajadoras de la salud quienes «con mucho sacrificio y compromiso cuidan de todas y todos los morenenses» y agradeció su dedicación. En relación al incremento de camas, resaltó que «aún así necesitamos de la responsabilidad de toda la comunidad. La única salida a la pandemia es colectiva.»

 

Incremento de camas en la Provincia de Buenos Aires

El viceministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires Nicolás Kreplak, anunció el arribo de camas al hospital de Moreno y explicó que la pandemia comenzó con 883 camas, el año pasado se alcanzó el total de 2183 y ahora suman 250 camas más. Así, se alcanzó un 275% de incremento total. 

Además, Kreplak explicó que «El sistema tiene un límite» y añadió que «el tope estaba muy cerca en pocos días«. Con la incorporación de 250 camas por día «la ecuación empezó a cambiar«. No sólo la incorporación de camas contribuyen a disminuir el nivel de ocupación de camas, sino también las medidas tomadas por el gobierno.

El aislamiento, considera el funcionario provincial, es «un esfuerzo solidario y comprometido que estamos haciendo entre todos y todas». En este sentido, aseguró que «si dentro de diez días tenemos la misma cantidad de casos que hoy, habríamos evitado llegar a los niveles pronosticados. Nuestro objetivo principal es salvar vidas y evitar el colapso del sistema.»

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CONMOCIÓN EN MORENO POR LA MUERTE DE UN MÉDICO

El enfermero, referente del Comité de Control y Prevención de Infecciones que funciona en el Hospital de Moreno, era muy querido por la comunidad del Mariano y Luciano de la Vega. Emmanuel Álvarez comentó a través de las redes sociales que murió de forma «sorpresiva e incomprensible».

José Jopia era el enfermero referente del Comité de Control y Prevención de Infecciones del Hospital de Moreno. El joven médico falleció el pasado fin de semana.

El director del hospital Mariano y Luciano de la Vega, Emmanuel Fernández, explicó en sus redes sociales  que José «falleció en forma sorpresiva e incompresible» y añadió, «no se murió de Covid pero, quizás si, nos lo llevó la pandemia. Se lo llevó la entrega y amor que le puso siempre, pero sobre todo este último año.»

Además, Álvarez señaló el trabajo incansable del enfermero y aseguró que «si en el Mariano y Luciano no tuvimos muertos por Covid entre los trabajadores de la salud es porque se lo debemos a José» ya que «estuvo siempre»

COMUNICADO DEL HOSPITAL MARIANO Y LUCIANO DE LA VEGA

En el día de ayer recibimos la triste noticia del fallecimiento de José Jopia, mucho más que Licenciado en Enfermería del Hospital Mariano y Luciano de la Vega de Moreno. Todos los días vamos a recordar a José por su compromiso con la salud pública y con el Hospital.
Un claro ejemplo de compañerismo y amor por su profesión, la enfermería. Basta con citar las palabras de cariño y respeto con que las/os compañeras/os lo piensan y sienten en este momento tan difícil.
“Cuando una persona, profesional y trabajador de la talla de José se va, no tenemos otra opción que honrarlo y homenajearlo de por vida”, “una gran persona y el mejor amigo”, “siempre dando más por el hospital de lo que correspondía”, “dispuesto a ayudar, de corazón humilde y amable”, “compañero de lucha, comprometido como pocos, dando la vida en todo lo que hizo”, “cuidando a cada uno de nosotros como equipo y a cada uno de los pacientes”, “un hombre de bien, trabajador, velando por el hospital y por todos”, “el mejor honor que podemos hacerle es nunca olvidar sus enseñanzas”.
Desde comienzos de la pandemia, José se dedicó a capacitar al personal de salud en todo lo referido al nuevo coronavirus y las maneras de cuidado y prevención para no contraer la enfermedad. Supo contener a todos aquellos que se han contagiado y hacer seguimiento estricto cuidando de cada uno de nosotros y nosotras.
Su calidez y capacidad organizativa fue tan importante que junto a un gran equipo constituyó de manera eficaz el Vacunatorio contra Covid-19 del Hospital. Días y noches pasó José en el Hospital mostrando una y otra vez el fuerte compromiso con nosotras/os sus compañeras/os y con la población ya que tenía la firme convicción que la salud pública es la herramienta fundamental para garantizar el derecho a la salud de todas las personas.
Es por esto y por muchísimo más que Jopia, el gordo, el grandote, el vacunador seguirá vivo en la memoria de cada compañera y compañero del Hospital Mariano y Luciano de la Vega.José se nos va físicamente pero perdurará eternamente en los corazones de todas/os las/os que tuvimos la hermosa oportunidad de conocerlo. Rindámosle tributo en mantenernos unidas/os y ayudándonos para estar bien como siempre él lo quiso.
Fuerte abrazo a su familia, amigos y amigas. Hasta siempre compañero José Jopia, que descanses en paz.