Atentado contra Cristina Kirchner: Patricia Bullrich en la mira

El viernes pasado la causa abierta tras el atentado contra Cristina Kirchner dio un giro inesperado. Ivana Bohdziewicz, una asesora de Gerardo Milman declaró que la obligaron a llevar su celular a una oficina de Patricia Bullrich para borrarle toda la información.

Ivana Bohdziewicz se presentó espontáneamente a declarar en los tribunales federales de Comodoro Py e hizo estallar una bomba. La exasesora de Gerardo Milman contó que la obligaron a llevar su celular a una oficina donde un perito le borró toda la información.

Bohdziewicz es una de las dos empleadas del diputado nacional del PRO cercano a Patricia Bullrich que tuvieron que declarar en la investigación abierta tras el atentado sufrido por la vicepresidenta. La otra es Carolina Gómez Mónaco. Ambas fueron citadas por la jueza María Eugenia Capuchetti luego de que se las escuchara hablar con Milman sobre el intento de asesinato dos días antes de que suceda.

Tanto Gómez Mónaco como Bohdziewicz se presentaron a declarar y debieron aportar sus teléfonos celulares. Sin embargo, cuando los peritos los abrieron en busca de pruebas se encontraron con que toda la información había sido borrada. Esto, que puso en alerta a la defensa de Cristina, nunca se había explicado claramente. Hasta ayer.

La periodista especializada en judiciales Irina Hauser reveló que Bohdziewicz se presentó en los tribunales el viernes pasado y declaró por voluntad propia ante la fiscal Alejandra Mangano. Ahí contó que no había vaciado su teléfono porque quiso, sino que la obligaron. Más precisamente, relató que la llevaron a una oficina de Patricia Bullrich, donde un perito le dedicó cuatro horas a borrar todo lo que tenía su smartphone. El experto habría hecho lo mismo con el de Milman y con el de Gómez Mónaco.

La defensa de Cristina actúa

Este suceso abre una serie de interrogantes que demandan respuestas urgentes: ¿Querían ocultar algo? ¿Qué? ¿Quién fue el perito que borró todo? ¿A pedido de quién? ¿Qué hace la líder del PRO en todo este asunto? ¿Sabía Milman que iba a ocurrir el atentado contra CFK? ¿Por qué?

En este panorama, José Manuel Ubeira, uno de los abogados de la vicepresidenta, adelantó que tomarán una serie de medidas. En principio, pedirán que se unifiquen las causas sobre Revolución Federal y esta. También incorporarán este episodio al pedido para recusar a Capuchetti que están en la Corte Suprema.

Por otro lado, pedirán la comparecencia de los abogados para saber quién llamó a la secretaria de Milman para obligarla a entregar su teléfono en las oficinas de Bullrich, cuándo y por qué, y ampliar su declaración. Asimismo, consideran necesario que Milman vuelva a declarar y que se amplíe la declaración a Jorge Abello, el asesor legislativo que escuchó a Milman hablar sobre el atentado antes de que ocurriese.

Cristina Kirchner dio una charla magistral en La Plata

En el lanzamiento de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner, llamó a crear un programa de gobierno y acordar sobre política cambiaria. La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, estuvo presente en La Plata y se expresó sobre la necesidad de trabajar para “para que las y los trabajadores vuelvan a participar de la distribución de la riqueza, y así devolverle la dignidad y felicidad a nuestro pueblo, como hace 20 años lo hacía Néstor”. 

La vicepresidenta Cristina Kirchner volvió a mostrarse en público en un acto en el Teatro Argentino de La Plata, adonde realizó una charla magistral con eje en la situación económica de la Argentina, el rol del FMI y las propuestas de campaña de la oposición. 

La jornada tuvo como fundamento la presentación de la «Escuela Justicialista Néstor Kirchner«, un espacio de formación y análisis político que busca emular a la escuela justicialista que Perón creó en 1941, según describió su impulsor, el ex ministro de Educación Nicolás Trotta

En ese marco, la vicepresidenta habló durante poco más de una hora frente a un teatro colmado de dirigentes de todo el espectro del Frente de Todos, entre ellos el gobernador Axel Kicillof, la ministra de Desarrollo Social Victoria Tolosa Paz y una gran cantidad de referentes del Frente Renovador, con la única ausencia del titular de Economía Sergio Massa por encontrarse de viaje en Uruguay. 

Del acto también participó la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, quien expresó, a traves de sus redes sociales: «todas y todos juntos tenemos que trabajar para que las y los trabajadores vuelvan a participar de la distribución de la riqueza y así devolverle la dignidad y felicidad a nuestro pueblo, como hace 20 años lo hacía Néstor».

La charla fue convocada bajo la temática «El FMI y su histórica receta de recesión e inflación«, pero antes de referirse al acuerdo cerrado en marzo del año pasado con el organismo de crédito, Cristina Kirchner hizo un repaso de la convertibilidad para desacreditar la propuesta de dolarizar la economía que expresa el precandidato a Presidente Javier Milei

En ese sentido, recordó la implementación del Plan Bonex de 1989 que posibilitó la política conocida como el «uno a uno», el cual significó que «en lugar de darte la plata de tu plazo fijo te daban un bono que se pagó diez años después». 

«En función de ese Plan Bonex, el señor de ojitos claros pudo anunciar la convertibilidad. Eso no duró, obviamente, empezó a destruirse el aparato industrial, aumentar la desocupación», indicó la mandataria sobre la gestión del ex ministro Domingo Cavallo y su actual discípulo Javier Milei

«Nos vienen a decir que lo que fracasó años atrás, hoy puede ser la solución. Y los dirigentes de la oposición integraban el gobierno de la Alianza: el jefe de Gobierno porteño era funcionario del PAMI, la titular del PRO fue ministra, otro que fue ministro de Economía por 12 días y lo echó la Franja Morada cuando propuso eliminar la gratuidad en la educación pública. Es como una eterna Argentina circular», chicaneó. 

Para argumentar la insostenibilidad de la dolarización, Cristina Kirchner además describió la situación de Ecuador, «el país dolarizado que tiene el PBI más alto del mundo», y señaló que esa experiencia demuestra que «la inflación no para por la dolarización: en Ecuador no paró la inflación, y pasó de una deuda en relación al PBI del 24% al 68%». 

«La dolarización es mucho peor que la convertibilidad«, concluyó. 

En otro pasaje dirigido a la oposición, tras mostrar la concentración económica del sector alimenticio -en el que solo 20 empresas facturan el 76% de lo que se vende en las góndolas de supermercado-, la dos veces presidenta criticó que «los políticos hacen cola en los plenarios de los empresarios para decir cuánto le van a pegar a la gente, cuánto van a recortar». 

«Hacen competencia por ver quién va a ajustar más. El jefe de Gobierno de la Ciudad decía que hay que hacer una brutal desregulación económica como la de Cavallo. Pero, ¿qué están diciendo? ¿Qué quieren hacer con el país?», interrogó. 

«Es un fenómeno global la concentración, y frente a ello un Estado cada vez más dividido y fragmentado. ¿Qué político va a hacer creer que va a poder dominar en este estado de cosas? Acá no es casualidad que la única dirigente política que fue proscripta e intentada asesinar es una sola. No quiero ser autorreferencial, pero esos mamarrachos que andan diciendo que la casta tienen miedo, ¿de dónde te tenemos miedo? ¡Qué me venís a joder si nunca te pasó nada, caraduras!», disparó. 

La inflación, los dólares, el déficit y el FMI 

Tras el dato de inflación de 7,7% de marzo, y luego de una semana de corrida cambiaria que llevó el dólar blue a rozar los 500 pesos, Cristina Kirchner hizo una evaluación de la suba de precios en el país y un análisis del Acuerdo con el FMI firmado en marzo pasado. 

«Estamos ante un problema brutal. El gran problema de la Argentina es la inflación; sigo sosteniendo que ese acuerdo que se firmó es inflacionario, porque es una política enlatada que se aplica como una receta monotemática a todos los países. La tasa de devaluación tiene que acompañar la inflación en un país bimonetario como el nuestro», marcó. 

Cristina volvió a insistir con que la escasez de dólares como principal argumento de la inflación, y criticó las posiciones que ven en el déficit fiscal el mayor de los males de la política económica. «El año pasado la meta de déficit fiscal se sobre cumplió y sin embargo la inflación se disparó igual, porque en Argentina la inflación está atada a la cantidad de dólares«, expresó. 

«El problema está en otra parte porque los precios se movían y el dólar se movía», dijo sobre la corrida cambiaria de esta semana, y reivindicó la intervención que realizó el Banco Central sobre los dólares financieros que permitieron ponerle un freno a la disparada del dólar, y que implicó utilizar esa herramienta prohibida para la Argentina por el FMI

«Porque el acuerdo con el Fondo prohibía la intervención del Banco Central, parte de las discusiones del ministro de Economía anterior no fueron conmigo sino porque el Banco Central no podía intervenir», manifestó en abierta crítica además del organismo al desempeño del titular de la entidad argentina, Miguel Pesce, quien tras un significativo superávit comercial durante 2020 y 2021 no logró acrecentar las reservas. 

«No debió haber salido ese dinero», afirmó también sobre las reservas utilizadas para el pago de deudas del sector privado. «Creen que una empresa argentina que obtiene un préstamo en el exterior, ¿se lo dan en el exterior? ¿Quién va a prestar miles de millones de dólares sino están apalancados con una garantía en el exterior?», cruzó. 

«Se podría haber evitado, seguramente se podrían haber enojado algunos, pero bueno este es el problema de gobernar y querer conformar a todos, finalmente enojas a todos«, repartió también para el presidente Alberto Fernández

Entonces, la vicepresidenta destacó la labor de Sergio Massa tanto por la voluntad de desoír el mandato del FMI respecto de la intervención en el mercado cambiario, como por el acuerdo concretado con China mediante el cual la Argentina pagará importaciones con los yuanes contraídos en el swap firmado en su gobierno. «Están pasando cosas nuevas, no podemos tener la cabeza tan vieja de seguir discutiendo estupideces. Las nuevas generaciones se merecen que tengamos la cabeza abierta», agregó. 

En relación al Acuerdo con el FMI, remarcó: «Lo que queremos es que se revisen las condicionalidades y que las sumas que se paguen al Fondo estén atadas al superávit comercial, que son los únicos dólares que producimos«. 

«Siento a nuestra patria un amor infinito como millones de argentinos, tenemos la obligación de dar el debate. Cuando les dije que sacaran el bastón de mariscal, está bien pero no es para dárselo por la cabeza a otro compañero, sino para poder ayudar a pensar una sociedad y un país diferente», aseguró también por la interna de la coalición oficialista. 

Por último, Cristina Kirchner llamó a crear un programa de Gobierno para «saber qué vamos a hacer con el litio», «con el gasoducto», volvió a criticar a los libertarios y cerró: «No quieren investigar a quienes me quisieron matar y tienen evidentes compromisos con empresarios. Miedo, tengo a vivir en un país tan injusto. Yo ya di lo que tenía que dar. Hay demasiada cobardía, demasiada hipocresía. Es necesario que vuelva haber en la Argentina un programa de gobierno en donde discutamos estas cosas«. 

Cristina Kirchner: «Nos persiguen porque igualamos a las sociedades»

Acompañada por expresidentes del Grupo de Puebla y por juristas, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner trazó una línea de continuidad entre las persecuciones de las dictaduras militares y el actual ataque a la democracia desde el «partido judicial». «No nos van a perdonar nunca la reconstrucción de la economía y lo que pudimos construir en materia de derechos humanos», dijo.

“No fue solamente la economía sino lo que pudimos reconstruir en materia de derechos humanos. No nos van a perdonar nunca”. Está allí la razón de la persecución en los tribunales para Cristina Fernández de Kirchner, la razón de la condena y la proscripción que puede dejarla afuera de la carrera electoral. Y así lo hizo saber la vicepresidenta frente a un auditorio compuesto por expresidentes de la región y juristas que integran el Grupo de Puebla y vienen hace tiempo denunciando que el lawfare es el mecanismo que se usa desde los estrados judiciales para condicionar los procesos políticos progresistas.

No fue un acto altisonante pero el mensaje fue concreto: ya no es el partido militar el que le respira en la nuca a la democracia, sino el partido judicial. Y ella lo sufre en carne propia. “Lo que el partido militar fue a los gobiernos populares del siglo XX, el lawfare lo es a los gobiernos nacionales, populares y democráticos. Exactamente lo mismo”, dijo CFK mientras la aplaudían dirigentes de la región, integrantes del Frente de Todos y miembros de organismos de derechos humanos que se congregaron en el III Foro de Derechos Humanos, pero sobre todo para brindarle su apoyo después de la condena del Tribunal Oral Federal 2 en causa Vialidad. “No nos persiguen porque somos populistas. Nos persiguen porque igualamos sociedades, por la justicia social y por el derecho de los trabajadores a participar en el producto bruto de lo que producen”.

Rodeada de expresidentes que acompañaron sus mandatos como Evo Morales (Bolivia), José Luis Rodríguez Zapatero (España), Rafael Correa (Ecuador), Ernesto Samper (Colombia) o José “Pepe” Mujica (Uruguay), CFK repasó cuáles fueron sus políticas que terminaron siendo combatidas desde los tribunales. En dos meses, de hecho, se cumplirán veinte años desde que su compañero, Néstor Kirchner, llegó a la Casa Rosada.

«Se inició en 2003 la construcción de una nueva Argentina. se empezó una Argentina diferente. Ese hombre junto con Lula, decidieron pagarle al FMI, para que nunca más pudiera dirigir la economía en la Argentina”, remarcó CFK. “Fue la década virtuosa. Fue el momento donde más se redujo la desigualdad económica y social en la región, esta es la clave. No nos persiguen porque somos populistas, nos persiguen porque igualamos sociedades, por la justicia social, el derecho de los trabajadores a participar en el producto bruto de lo que producen”, agregó.

Desde entonces, la apuesta tuvo que ver con reconstruir el Estado democrático constitucional, dijo CFK: no solo lo que representaba la Casa Rosada, sino lo que representaba el Poder Legislativo. En el Congreso, recordó, se compraban leyes y puso como ejemplo la denuncia de la Banelco para aprobar la flexibilización laboral de Fernando de la Rúa. “También le tocó a él –en referencia a Kirchner–, pese al 22 por ciento de los votos, reconstruir un Poder Judicial que había eliminado la mayoría automática y que había amenazado, no al gobierno sino a los argentinos con la dolarización de la economía».

El eje del rencor

Parte central de esa reconstrucción fue la política de verdad y justicia del kirchnerismo: la anulación de las leyes de impunidad y la renovación de una Corte Suprema que estuviera dispuesta a sostener la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que impedían juzgar a los responsables de crímenes atroces.

“Cuando Néstor llegó al gobierno, el reclamo por Memoria, Verdad y Justicia no existía, no figuraba en las encuestas”, rememoró. “Los organismos seguían marchando, pero es más, hasta hubo ofrecimientos de declarar constitucionales las leyes de la impunidad, que Néstor rechazó”, contó la vicepresidenta.

El ofrecimiento no pudo más que haber salido de la Corte porque, para el momento en que Kirchner llegó al gobierno, ya estaba en el máximo tribunal el reclamo para la reapertura de los juicios. Era lo que se conoce como el caso Julián Simón con el que se mostró que era una incongruencia juzgar a los responsables de las apropiaciones de niños sin juzgar a quienes posibilitaron que esas sustracciones de menores sucedieran: es decir, a los que desaparecieron a sus padres y madres..

A partir de 2006, se reabrieron los juicios que tienen a más de 1000 condenados. Uno de ellos fue Jorge Rafael Videla, el dictador que murió mientras se lo juzgaba por su responsabilidad en el Plan Cóndor. “Todavía recuerdo esa tapa de Página/12, donde Videla decía que su peor época había llegado con los Kirchner”, evocó CFK. Se trataba de una portada de este diario de febrero de 2012.

El jurista Baltasar Garzón la miraba de costado y asentía. El exjuez español conoce bien la historia. En los tiempos de vigencia de las leyes de impunidad, él fue quien impulsó las investigaciones desde la Audiencia Nacional de Madrid por los crímenes de la dictadura de Videla y compañía.

En el público, había aplausos en todos los sectores del CCK. En general, las oleadas de vivas a CFK comenzaban desde atrás y encendían a los dirigentes que ocupaban las primeras filas. Entre quienes la aplaudían con ganas estaban el gobernador Axel Kicillof o los ministros Eduardo «Wado» de Pedro (Interior), Martín Soria (Justicia) o Jorge Taiana (Defensa). Muchos se sumaban al «Cristina presidenta» que explotaba cada tanto y que hacía batir las palmas de dirigentes de derechos humanos como Lita Boitano, que estaba sentada junto al secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti.

El lado de la historia

La dictadura simbolizó las muertes y las desapariciones pero también la destrucción de un modelo de país. «En el ’76, se interrumpe un modelo de acumulación que simbolizó por sobre todo el peronismo, que fue la movilidad social ascendente. Yo soy hija de esa Argentina, de la movilidad social ascendente, donde la hija de un trabajador acudía a la universidad y también accedía a la presidencia de un país. En el ’76 se quiebra esa Argentina de producción y de trabajo. El golpe de ’76 marca a fuego y destruye ese modelo donde se progresaba a través del trabajo. Si trabajabas y laburabas te iba a ir bien», resaltó la vicepresidenta y lo miró a Marco Enríquez Ominami, que funcionó como organizador del acto. A él le habló de Chile y del laboratorio del neoliberalismo tras el golpe de Estado con el que Augusto Pinochet derrocó a Salvador Allende hace ya casi 50 años.

Los números pueden abrumar. La misma CFK reconoció que puede ser difícil hablarles a un pibe o a una piba de 20 años de los desaparecidos de hace 40 años, pero la historia de las persecuciones tiene un hilo conductor. «En realidad este lawfare que inunda toda la región fue precedido por otros instrumentos previos: la Doctrina de Seguridad Nacional. En ese momento las Fuerzas Armadas cumplieron en toda la región la interrupción de las democracias», dijo.

«Tal vez todos tengamos la sensación que es todo muy injusto. Es muy injusto. Este Poder Judicial que persigue a dirigentes políticos, en este caso una expresidenta, son los riesgos de la política. Cuando uno decide jugar de un lado, sabe que no es gratis. Cuando vas con los otros y con los medios, no tenes problemas. El problema es cuando uno decide jugar del lado de los intereses del pueblo y de las grandes mayorías nacionales», reafirmó.

En las próximas semanas, los abogados de CFK apelarán la condena que recibió epítetos como «engendro» por parte de Garzón. Los diarios alineados con la oposición vaticinan que podría haber novedades con la reapertura de la causa Hotesur-Los Sauces en la Cámara Federal de Casación, pero la vicepresidenta el único mensaje que dejó es que se necesita coraje para no dejarse amedrentar por los tribunales. 

«No me importa si me van a meter presa, lo que me importa es que volvamos a reconstruir un Estado democratico y constitucional en el cual las garantías que establece la Constitución no sean cartón pintado. Volver a construir un país que alguna vez tuvimos, se puede hacer porque alguna vez lo hicimos», dijo. Y hubo aplausos y una dosis de esperanza porque la vicepresidenta habló de futuro.