El Gobierno nacional suspendió por 30 días las exportaciones de carne vacuna por el aumento de precios. El economista Leo Anzalone, explica a Moreno Primero cuál es el doble efecto que genera la medida y por qué sirve esta para bajar la inflación a largo plazo.
El Gobierno nacional suspendió por 30 días las exportaciones de carne vacuna, debido al exponencial aumento de precios de la misma en los últimos meses.
La medida fue confirmada este lunes por el Ministerio de Desarrollo Productivo y Alberto Fernández fue el encargado de comunicarlo a representantes del sector nucleados en el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC. Les aclaró, además, que la misma podría levantarse antes si se observan “resultados positivos” por la aplicación de esas y otras medidas.
La suspensión de las exportaciones por 30 días forma parte de «la instrumentación de un conjunto de medidas de emergencia», donde se busca ordenar el funcionamiento del sector, restringir prácticas especulativas, mejorar la trazabilidad de las exportaciones y evitar la evasión fiscal en el comercio exterior.
«Mientras se terminan de implementar tales medidas, las exportaciones de carne vacuna estarán limitadas durante un período de 30 días», se explicó oficialmente tras el encuentro que encabezó el presidente.
Además, en declaraciones a c5n, el presidente Alberto Fernández sostuvo: «Yo celebro que la Argentina exporte carne, lo que no celebro es el precio que le hacen pagar a los argentinos por la carne y tampoco celebro que a los argentinos les den una suerte de migajas de 8.000 toneladas de carne cuando en la Argentina se consumen 200.000. Tampoco estoy de acuerdo con lo que pasa con las industrias alimenticias, que han subido los precios de un modo incompresible cuando no han tenido ni paritarias que le exigieran mayores ingresos».
Un cuento chino
A través de sus redes sociales, Leo Anzalone, economista y director del CEPEC, comenta que “no puede analizarse los precios de la carne sin la irrupción de China, que fue el principal destino para la carne argentina durante los primeros dos meses del 2021, con 69,7 mil toneladas«.
Pero esto viene de antaño, según los datos expuestos por Leo Anzalone, en el año 2018, las exportaciones de carne a China fueron por 206.607 toneladas. Dieron un salto al año siguiente (2019) con 426.696 toneladas, un total de 106,5 % más y, en el año 2020, 462.269 toneladas, con un incremento del 8,3 %. «La exportación de carne congelada y procesada también aumentó en general: en el año 2018 fueron 368.765 toneladas, en 2019 567.780 toneladas y en 2020 616.248 toneladas», agrega.
Además, «mientras que la inflación abril 2020- abril 2021 fue del 46,3 % -explica el economista- los cortes de carne aumentaron entre un 63,88 % y un 95,68 %».
Se excusan, los exportadores de la carne, con el aumento del precio del maíz. Sin embargo, “un aumento del 94 % del maíz, debería equivaler a $11,75 de aumento en la carne”, indica Leo Anzalone y continúa: “Mientras que desde el sector exportador pretenden que en las góndolas se pague el kg en dólares o euros, la concentración en frigoríficos y en la comercialización pone presión sobre los precios.”
En definitiva, la suspensión es una buena medida para reordenar un mercado disparatado. Claramente es una medida que debe acompañarse de otras, pero pone las cartas sobre la mesa, poniendo como premisa la mesa de los argentinos y eso debe ser irrenunciable.
Moreno Primero: ¿Cómo impacta la medida?
Leo Anzalone: Esa es la pregunta central. Prohibiendo la exportación, en este caso durante un mes, generas dos efectos. El primero es, en términos futbolísticos, parar la pelota, sentarse y explicar a los muchachos que esto no está funcionando. Eso es lo primero, es decir, sentarse a negociar devuelta algo que no funcionó.
Por otro lado, tiene que ver con un aspecto más económico. Al no exportar hay más carne en las góndolas de los supermercados y las carnicerías y eso baja el precio.
MP: Alberto Fernández dijo: “Tenemos que terminar con los exportadores que exportan carne como si exportaran camisas. Hay que tener ciertos requisitos». ¿Cuáles son esos requisitos?
LA: Hay que ver a que se refirió el presidente. Sin embargo, yo considero que lo que no se puede es que haya gente que vaya al mercado de Liniers –donde se compra la carne que consumimos nosotros- y compre el ganado ahí para después exportarlo. Ahí nos está sacando directamente a nosotros lo que consumimos cuando vamos al supermercado o a la carnicería. No estamos hablando de ganado para exportar a China o a Europa, ahí estamos convirtiendo lo que se debe vender en nuestras góndolas en lo que exportan algunos sectores.

MP: ¿Esperas nuevas medidas que acompañen a esta?
LA: Esta medida es únicamente por 30 días. A mi lo que me da la sensación es que por sí sola no va a tener los efectos que todos queremos que tenga. En primer lugar, toda política pública, esta y cualquiera, tiene que ir acompañada por control. Lo que ahora tenemos que empezar a ver es efectivamente los precios bajos.
Después, me parece que hay que reforzar precios cuidados. Para mí, precios cuidados es la herramienta que todavía no funciona como debería para acompañar el esfuerzo que se está haciendo desde el Ministerio de Economía, o desde el Banco Central, que vienen haciendo las cosas muy bien para que la inflación baje en el largo plazo.
Ahora, medidas como la restricción de las exportaciones son muy buenas e importantes y deben ser acompañadas por medidas, como dije recién, de precios cuidados, haciéndolas llegar a lugares que no llegan.
Al final de la entrevista, Leo se dirige a “algunos que dicen que estas medidas no sirven” y explica: “en mayo del 2006, Néstor Kirchner decidió suspender las exportaciones por seis meses y ese año el precio de la carne se derrumbó”.
“Tal es así -continúa categórico- que vos venías en el 2005 con una inflación del 12 % y termina el 2006 con una inflación del 8 %. Entonces, esta medida sirve para volver a charlar y tiene que ser acompañada por otras, porque no puede ser que en la mesa de los argentinos falte la carne, ni que en las góndolas argentinas paguemos la carne lo que la están pagando en Roma, Berlín o Beijing”.
No puede ser que en la mesa de los argentinos falte la carne, ni que en las góndolas argentinas paguemos la carne lo que la están pagando en Roma, Berlín, o Beijing