Matías Cárcamo: “Las obras en Moreno generan el crecimiento de los barrios, y favorece la economía”

Es un comerciante de Moreno y tuvo que cerrar por la pandemia, asegura “costó, pero de a poco estamos saliendo”. Además, considera que “Mariel Fernández demuestra una gran gestión no sólo por las calles sino también por las luces LED en todos los barrios” y “es comprensible que la recuperación de Moreno vaya de a poco porque veníamos de un abandono total.”

Matías tiene un comercio en el centro de moreno vinculado a lo deportivo. Su abuelo Aldo, desde 1994 tiene canchas de Paddle de las que se hicieron cargo sus nietos.

Desde el principio de la pandemia hasta la progresiva apertura de diferentes actividades estuvieron cerrados, lo cual dificulto su economía, “por suerte pudimos volver a abrir con algunas restricciones desde Septiembre del año 2020, y de apoco fuimos remontando” señala.

Los primeros meses de pandemia fueron difíciles para todos los comerciantes, por una razón obvia, con el aislamiento, estuvieron cerrados. Matías resalta que “por suerte recibimos ayuda del gobierno municipal a través de las tasas municipales que fueron un paliativo para esos meses en que estuvimos cerrados”

Sus expectativas son buenas en este contexto, con mucha gente ya vacunada, y una apertura progresiva de las diferentes actividades comerciales “de a poco vamos a salir de esta situación, vamos a poder ir a tomar algo y reunirnos con nuestros amigos sin miedos ni barbijo”, y asegura que “costó, pero de a poco estamos saliendo”.

De a poco vamos a salir de esta situación, vamos a poder ir a tomar algo y reunirnos con nuestros amigos sin miedos ni barbijo .

Además, cuenta que “desde la agrupación Antonio Cafiero colaboramos desde el primer día cuando llegó la pandemia, nos pusimos a disposición del Municipio para colaborar en lo que haga falta, y sostuvimos ollas populares para la gente que la estaba pasando mal” y asegura que “estamos para sumar, por eso, nos comunicamos con otros comerciantes y en conjunto realizamos donaciones a ollas populares para colaborar a que puedan sostenerse”.

Por otro lado, considera que “la intendenta Mariel está demostrando una gestión muy buena no sólo por las calles sino también por las luces LED que coloca en todos los barrios.”. Las diferentes obras que se realizan en Moreno actualmente generan “el crecimiento de los barrios y a su vez favorecen la economía”. Entiende también que “es comprensible que la recuperación de Moreno vaya de a poco porque veníamos de un abandono total, pero lo cierto es que ya se comenzó a hacer calles, potenciado por la llegada de la asfaltera municipal”.

El joven comerciante ve con buenos ojos la cantidad de jóvenes que hoy en día se encuentran en la militancia y en los lugares de gestión. Resalta que “el recambio generacional que se está viendo hoy en día en Moreno me parece muy necesario, y Mariel nos está convocando a todos a participar, creo que todos deberíamos participar en la política”.

El recambio generacional que se está viendo hoy en día en Moreno me parece muy necesario, y Mariel nos está convocando a todos a participar, creo que todos deberíamos participar en la política

Por último, expresa que “es una alegría que me hayan convocado para formar parte de la lista” y asegura que “desde mi lugar y mi experiencia voy a ayudar a todos los comerciantes de Moreno en la solución de los problemas que puedan ir apareciendo, y desde el círculo de Ajedrez del cual soy presidente quiero difundir este deporte en Moreno porque es muy importante y necesario, sobre todo en las escuelas.”

“Casasco por sus niños”: El merendero que acompaña a 25 familias de Moreno

Gustavo Olea es militante del Movimiento Popular “25 de febrero”. Junto a su familia y vecinos impulsó, en primer lugar, un centro de deportes en la plaza de su barrio para los jóvenes e infancias. Luego, en el marco de la pandemia, el merendero que ayuda a 25 familias. En esta nota te contamos cómo surgió la iniciativa y por qué es importante organizarse en el territorio. 

En Moreno hay muchos y muchas vecinas que ven en el territorios problemas o necesidades y, con las herramientas que tienen al alcance, buscan una solución para que nunca les falte un plato de comida a las familias en situación de vulnerabilidad. En ese proceso de buscar soluciones y acompañar a la comunidad, Gustavo Olea encontró una manera de sobrellevar la situación actual que se vive debido a la pandemia de coronavirus en el barrio. 

El barrio de Casasco surge a partir del Plan Federal de Viviendas, donde entregaron a la comunidad alrededor de 500 casas para las y los morenenses. En ese contexto, Gustavo se mudó al barrio un año después de la entrega de las viviendas. “En principio noté que las y los jóvenes, de la misma edad de mis hijos, se encontraban en conflictos entre ellos. Había que hacer algo, y me acerqué a las mesas territoriales del barrio, donde volqué mis propuestas”, aseguró Gustavo. 

En un momento surge la posibilidad de que la Secretaría de Deporte, a cargo de Gastón Cabaña, colaborara con el centro de deportes que yo tenía en mente. Me preguntaron cuántas personas querían impulsar el centro, y dije que sólo yo. Me contestaron que solían articular con organizaciones, pero yo les conté sobre el cuento de la sopa de piedras, ese que el vecino propone hacer una sopa con agua y piedras en una plaza, la gente se arrima viendo que era lo único que tenía, y todos comienzan a colaborar con alimentos que tenían en sus casas”, explicó Gustavo. 

De esa manera, Gustavo logró dar a entender a las autoridades del municipio cuál era su plan para poder emprender un Centro de Deportes en la plaza. Con el tiempo se logró: se construyó un espacio para que los jóvenes salgan de las calles y pudieran crear vínculos con sus pares. Brindaban talleres de fútbol y tenis, entre otros deportes. Debido a cuestiones relacionadas con la pandemia el Centro dejó de funcionar, pero ya en ese entonces brindaban meriendas para los chicos y chicas que finalizan sus actividades deportivas. Con el tiempo, lograron llevar a cabo un merendero en Casasco. 

El trabajo de Gustavo a la hora de conseguir alimentos y articulaciones con otras personas que quisieran ayudar fue como “un camino de hormiga”. “Me fui acercando a las escuelas para charlar con las directoras y contarles de qué se trataba la iniciativa y también los mismo vecinos y vecinas se fueron interesando y acercando al merendero”. En el merendero, también participan activamente el Movimiento Popular “25 de febrero” que trabajan en conjunto con Alejandra, Marta y Yésica, vecinas del barrio. Además, también ha participado y colaborado Miguel Alcain, “Estoy contento porque es una buena persona que siempre ha dado una mano y ahora ha sido convocado en la lista” mencionó Gustavo. 

Gustavo, Marta, Alejandra, Yésica y los demás compañeros y compañeras del merendero, cocinan y atienden alrededor de 25 familias tanto para la merienda que se realiza los lunes a las 17:30, como para las ollas populares de los jueves que convocan a los vecinos a las 19:30. Además, Gustavo Olea, es enfermero del Hospital de General Rodríguez y en ocasiones, las familias recurren a él para tomarse la presión, controlarse la diabetes y escuchar consejos acerca de estas cuestiones cotidianas en la vida de las familias. 

“Creo que es necesario acompañar en el territorio. Esto surge de la demanda que uno ve, y situaciones que a veces se pueden prevenir, para mí, la prevención está en el acompañamiento, está en hacer buenas lecturas en lo que está sucediendo, creo que la información en la mejor arma del mundo, uno cuando está en el territorio está con la necesidad de la gente, dando una mano, si yo me encierro a mirar tele y consumo otras cosas, compro lo que me dicen, no veo la realidad, entonces… ¿Qué mejor que hacer la sopa?” expresó Gustavo entre risas haciendo referencia al cuento de la sopa de piedras. 

También en el futuro nos gustaría ayudar más a la gente, agrandar los cupos del merendero, porque encima no sólo precisan alimentos, también chapas, ropa, trabajo, son varias las necesidades que existen” planteó el morenense de Casasco. 

Cómo colaborar con «Casasco por sus niños»:

El merendero continua recolectando juguetes en buen estado, alimentos perecederos y no perecederos, ropa de abrigo, calzados y más. Si tenes algo para donar, envía un mensaje al: 1151407044.

Jonatan Peralta: “La construcción de comunidad y de espacios culturales son claves para el desarrollo del barrio”

En el marco del décimo aniversario de «La 125», Jonatan Peralta, militante de la agrupación, resume el trabajo que realizaron en su primera década. Además, resalta que “se sienten parte” de una gestión que vio los “problemas estructurales de Moreno” y que “tomó el toro por las astas para solucionar problema de raíz”, lo que da cuenta de “una gran capacidad de gestión”. 

La Agrupación 125 nace en el año 2011 cuando un grupo de jóvenes, que venían de diferentes experiencias de militancia, se juntan para acompañar un proceso que había comenzado en el 2003 con la asunción de Néstor Kirchner. La creación de espacios culturales donde los vecinos y vecinas de Moreno puedan encontrarse y trabajar desde el barrio y por el barrio es su característica principal. 

Jonatan Peralta, militante de la agrupación 125 explica que “el proyecto nacional y popular impulsado por Néstor y Cristina nos impulsaba a los jóvenes a interesarnos por la política, y eso fue un cambio muy fuerte si lo pensamos en relación a años atrás”. 

Desde sus comienzos, cuenta Jonatan, “fuimos abriendo diferentes espacios culturales en diferentes barrios, porque para nosotros no alcanza con solo una asistencia a través de una olla popular, por ejemplo, sino que hay que brindarle espacios culturales a la sociedad, donde pueda juntarse a pensar el desarrollo del barrio».

El primer espacio cultural fue en el Barrio Santa Rosa, donde se inauguró el Centro Cultural “La Kasona” y, de a poco, fueron surgiendo en otros barrios. En ese sentido, el militante de la 125 resalta que “fuimos creciendo con mucha humildad y mucho trabajo” hasta el día de hoy, que cumplen 10 años de vida. 

“Nos encantaría no estar en este contexto de pandemia para poder festejarlo de muchas formas, pero en ese sentido nos vemos limitados”, aclara el joven. Sin embargo, tienen una consigna que resume su trabajo de la agrupación y eso implica, también, una invitación al barrio: “10 años, 10 plazas”. 

Jonatan explica cuál es la propuesta, y, sobre todo, el significado. “Nos identifica la presencialidad en los barrios, y esas diez plazas refieren a la revalorización del espacio público, pero con los vecinos, porque no vamos de un día para el otro y hacemos una plaza, sino que es un trabajo arduo de años que se pone en valor en el trabajo comunitario, con el acompañamiento de los vecinos, quienes transforman esos espacios y hasta piensan los nombres de la plaza en forma conjunta”. 

Nos identifica la presencialidad en los barrios, y esas diez plazas refieren a la revalorización del espacio público, pero con los vecinos, porque no vamos de un día para el otro y hacemos una plaza, sino que es un trabajo arduo de años que se pone en valor en el trabajo comunitario, con el acompañamiento de los vecinos, quienes transforman esos espacios y hasta piensan los nombres de la plaza en forma conjunta.

Cada plaza es conformada por grupo de vecinos que se organizan y realizan diferentes tareas de reparación y cuidado en conjunto, desde el corte de pasto, hasta la reparación y acondicionamiento de los juegos. En ese sentido, resalta la felicidad de los militantes de poder articular con los vecinos y vecinas de diferentes barrios de esa forma, porque “si vos vas hoy y decís que queres transformar la plaza de su barrio te miran raro, pero esto es un trabajo de años y ellos son los protagonistas”. Esa es su búsqueda, que todos los espacios sean sostenidos por gente de la comunidad, “porque independientemente de la presencia de la agrupación, la plaza va a seguir estando y son los vecinos los que se tienen que apropiar del espacio, nosotros podemos ayudarlos a organizarse”. 

Esa apropiación de los espacios por parte de los vecinos y vecinas es fundamental, y Jonatan ejemplifica con la plaza que crearon en el barrio Cortejarena, donde “había un basural enorme, y se limpió, se cortó el pasto, se deforestó, se pusieron plantas nativas”. Al respecto, resalta “que todo se haya hecho entre vecinos es un logro terrible, porque ahí la consigna no es cortar el pasto y poner una plantita, es que los vecinos recuperen los espacios y ganen calidad de vida, porque pueden ir a tomar mates, o a correr, en la plaza de su barrio, y no tienen que irse a la Plaza Bujan o al centro, porque tienen la suya”. Así, la calidad de vida en cada barrio se convierte en la premisa fundamental. 

Durante el momento más crítico de la pandemia “fue durísimo porque nosotros pensamos los espacios desde una mirada cultural, incluyendo actividades de deportivas donde muchos chicos participan y talleres de capacitación laboral, y se paró durante la pandemia porque tuvimos que dejar de hacer las actividades”.  Pero también, la pandemia dejó ver el trabajo construido durante todos estos años y que “la construcción de comunidad tuvo sus frutos”. 

Jonatan considera que “el trabajo realizado quedó demostrado durante la pandemia porque, mientras hubo experiencias muy particulares donde se demonizaba algunas familias que tenían covid-19, en todos los barrios donde trabajamos en comunidad fueron las mismas madres las que vinieron y se quisieron organizar para hacer frente a la pandemia, ya sea llevando alimentos a quienes estaban aislados, o haciendo ollas populares en los centros culturales, que pasaron a ser espacios de asistencia pero que de a poco, con la reapertura de actividades, nuevamente están mutando a ser esos espacios culturales que impulsamos”. Es decir, que esos esquemas de trabajo desde donde construyen, fueron también los que le permitieron tener mayor alcance durante la pandemia a la hora de ayudar a los vecinos y vecinas del barrio. 

Para realizar el trabajo desplegado fue necesaria la participación, colaboración y compromiso de los vecinos, como así también resalta que “todo esto hubiese sido imposible sin el gobierno municipal, y hubiese sido muy caótico”. En ese marco, Jonatan explica que “la presencialidad y articulación del gobierno municipal con las agrupaciones políticas en el territorio hizo que Moreno no sufra tanto en términos de necesidad”. 

La presencialidad y articulación del gobierno municipal con las agrupaciones políticas en el territorio hizo que Moreno no sufra tanto en términos de necesidad.

No solo en las acciones para hacer frente a la pandemia destaca la gestión estatal, sino en un amplio abanico de medidas que van desde obras hasta la promoción de una cultura morenense.  “Nosotros hemos vivido muchos años acá, yo soy nacido y criado en Moreno, y ver lo que hizo esta gestión en medio de una pandemia es muy bueno, y hablo desde la recolección de residuos hasta la asfaltera municipal, pero no solo en obras, también en lo cultural y en lo turístico, como el Parque Municipal Los Robles y la limpieza del Camino de la Ribera”. Eso tiene que ver, indica, con que “se está empezando a cambiar la cultura de Moreno”.  

Por eso es que acompañan el proyecto de la intendenta Mariel Fernández, “porque nos sentimos parte y porque somos conscientes que hay cuestiones estructurales que se van a ir resolviendo a mediano y largo plazo pero que el gobierno ya empezó a gestionar”.  

Un ejemplo de eso, considera, es la asfaltera municipal, porque “son muchas las calles que hay que arreglar en Moreno, y el gobierno municipal tomó el toro por las astas. Con las asfaltera, tiene una gran capacidad de producir asfalto, y el proceso va a llevar un tiempo, pero ya tenemos una gran herramienta para solucionar el problema de raíz”, y concluye: “Eso habla de una gran capacidad de gestión”. 

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