Gustavo Olea es militante del Movimiento Popular “25 de febrero”. Junto a su familia y vecinos impulsó, en primer lugar, un centro de deportes en la plaza de su barrio para los jóvenes e infancias. Luego, en el marco de la pandemia, el merendero que ayuda a 25 familias. En esta nota te contamos cómo surgió la iniciativa y por qué es importante organizarse en el territorio.
En Moreno hay muchos y muchas vecinas que ven en el territorios problemas o necesidades y, con las herramientas que tienen al alcance, buscan una solución para que nunca les falte un plato de comida a las familias en situación de vulnerabilidad. En ese proceso de buscar soluciones y acompañar a la comunidad, Gustavo Olea encontró una manera de sobrellevar la situación actual que se vive debido a la pandemia de coronavirus en el barrio.
El barrio de Casasco surge a partir del Plan Federal de Viviendas, donde entregaron a la comunidad alrededor de 500 casas para las y los morenenses. En ese contexto, Gustavo se mudó al barrio un año después de la entrega de las viviendas. “En principio noté que las y los jóvenes, de la misma edad de mis hijos, se encontraban en conflictos entre ellos. Había que hacer algo, y me acerqué a las mesas territoriales del barrio, donde volqué mis propuestas”, aseguró Gustavo.
“En un momento surge la posibilidad de que la Secretaría de Deporte, a cargo de Gastón Cabaña, colaborara con el centro de deportes que yo tenía en mente. Me preguntaron cuántas personas querían impulsar el centro, y dije que sólo yo. Me contestaron que solían articular con organizaciones, pero yo les conté sobre el cuento de la sopa de piedras, ese que el vecino propone hacer una sopa con agua y piedras en una plaza, la gente se arrima viendo que era lo único que tenía, y todos comienzan a colaborar con alimentos que tenían en sus casas”, explicó Gustavo.
De esa manera, Gustavo logró dar a entender a las autoridades del municipio cuál era su plan para poder emprender un Centro de Deportes en la plaza. Con el tiempo se logró: se construyó un espacio para que los jóvenes salgan de las calles y pudieran crear vínculos con sus pares. Brindaban talleres de fútbol y tenis, entre otros deportes. Debido a cuestiones relacionadas con la pandemia el Centro dejó de funcionar, pero ya en ese entonces brindaban meriendas para los chicos y chicas que finalizan sus actividades deportivas. Con el tiempo, lograron llevar a cabo un merendero en Casasco.
El trabajo de Gustavo a la hora de conseguir alimentos y articulaciones con otras personas que quisieran ayudar fue como “un camino de hormiga”. “Me fui acercando a las escuelas para charlar con las directoras y contarles de qué se trataba la iniciativa y también los mismo vecinos y vecinas se fueron interesando y acercando al merendero”. En el merendero, también participan activamente el Movimiento Popular “25 de febrero” que trabajan en conjunto con Alejandra, Marta y Yésica, vecinas del barrio. Además, también ha participado y colaborado Miguel Alcain, “Estoy contento porque es una buena persona que siempre ha dado una mano y ahora ha sido convocado en la lista” mencionó Gustavo.
Gustavo, Marta, Alejandra, Yésica y los demás compañeros y compañeras del merendero, cocinan y atienden alrededor de 25 familias tanto para la merienda que se realiza los lunes a las 17:30, como para las ollas populares de los jueves que convocan a los vecinos a las 19:30. Además, Gustavo Olea, es enfermero del Hospital de General Rodríguez y en ocasiones, las familias recurren a él para tomarse la presión, controlarse la diabetes y escuchar consejos acerca de estas cuestiones cotidianas en la vida de las familias.
“Creo que es necesario acompañar en el territorio. Esto surge de la demanda que uno ve, y situaciones que a veces se pueden prevenir, para mí, la prevención está en el acompañamiento, está en hacer buenas lecturas en lo que está sucediendo, creo que la información en la mejor arma del mundo, uno cuando está en el territorio está con la necesidad de la gente, dando una mano, si yo me encierro a mirar tele y consumo otras cosas, compro lo que me dicen, no veo la realidad, entonces… ¿Qué mejor que hacer la sopa?” expresó Gustavo entre risas haciendo referencia al cuento de la sopa de piedras.
“También en el futuro nos gustaría ayudar más a la gente, agrandar los cupos del merendero, porque encima no sólo precisan alimentos, también chapas, ropa, trabajo, son varias las necesidades que existen” planteó el morenense de Casasco.
Cómo colaborar con «Casasco por sus niños»:
El merendero continua recolectando juguetes en buen estado, alimentos perecederos y no perecederos, ropa de abrigo, calzados y más. Si tenes algo para donar, envía un mensaje al: 1151407044.


