Jonatan Peralta: “La construcción de comunidad y de espacios culturales son claves para el desarrollo del barrio”

En el marco del décimo aniversario de «La 125», Jonatan Peralta, militante de la agrupación, resume el trabajo que realizaron en su primera década. Además, resalta que “se sienten parte” de una gestión que vio los “problemas estructurales de Moreno” y que “tomó el toro por las astas para solucionar problema de raíz”, lo que da cuenta de “una gran capacidad de gestión”. 

La Agrupación 125 nace en el año 2011 cuando un grupo de jóvenes, que venían de diferentes experiencias de militancia, se juntan para acompañar un proceso que había comenzado en el 2003 con la asunción de Néstor Kirchner. La creación de espacios culturales donde los vecinos y vecinas de Moreno puedan encontrarse y trabajar desde el barrio y por el barrio es su característica principal. 

Jonatan Peralta, militante de la agrupación 125 explica que “el proyecto nacional y popular impulsado por Néstor y Cristina nos impulsaba a los jóvenes a interesarnos por la política, y eso fue un cambio muy fuerte si lo pensamos en relación a años atrás”. 

Desde sus comienzos, cuenta Jonatan, “fuimos abriendo diferentes espacios culturales en diferentes barrios, porque para nosotros no alcanza con solo una asistencia a través de una olla popular, por ejemplo, sino que hay que brindarle espacios culturales a la sociedad, donde pueda juntarse a pensar el desarrollo del barrio».

El primer espacio cultural fue en el Barrio Santa Rosa, donde se inauguró el Centro Cultural “La Kasona” y, de a poco, fueron surgiendo en otros barrios. En ese sentido, el militante de la 125 resalta que “fuimos creciendo con mucha humildad y mucho trabajo” hasta el día de hoy, que cumplen 10 años de vida. 

“Nos encantaría no estar en este contexto de pandemia para poder festejarlo de muchas formas, pero en ese sentido nos vemos limitados”, aclara el joven. Sin embargo, tienen una consigna que resume su trabajo de la agrupación y eso implica, también, una invitación al barrio: “10 años, 10 plazas”. 

Jonatan explica cuál es la propuesta, y, sobre todo, el significado. “Nos identifica la presencialidad en los barrios, y esas diez plazas refieren a la revalorización del espacio público, pero con los vecinos, porque no vamos de un día para el otro y hacemos una plaza, sino que es un trabajo arduo de años que se pone en valor en el trabajo comunitario, con el acompañamiento de los vecinos, quienes transforman esos espacios y hasta piensan los nombres de la plaza en forma conjunta”. 

Nos identifica la presencialidad en los barrios, y esas diez plazas refieren a la revalorización del espacio público, pero con los vecinos, porque no vamos de un día para el otro y hacemos una plaza, sino que es un trabajo arduo de años que se pone en valor en el trabajo comunitario, con el acompañamiento de los vecinos, quienes transforman esos espacios y hasta piensan los nombres de la plaza en forma conjunta.

Cada plaza es conformada por grupo de vecinos que se organizan y realizan diferentes tareas de reparación y cuidado en conjunto, desde el corte de pasto, hasta la reparación y acondicionamiento de los juegos. En ese sentido, resalta la felicidad de los militantes de poder articular con los vecinos y vecinas de diferentes barrios de esa forma, porque “si vos vas hoy y decís que queres transformar la plaza de su barrio te miran raro, pero esto es un trabajo de años y ellos son los protagonistas”. Esa es su búsqueda, que todos los espacios sean sostenidos por gente de la comunidad, “porque independientemente de la presencia de la agrupación, la plaza va a seguir estando y son los vecinos los que se tienen que apropiar del espacio, nosotros podemos ayudarlos a organizarse”. 

Esa apropiación de los espacios por parte de los vecinos y vecinas es fundamental, y Jonatan ejemplifica con la plaza que crearon en el barrio Cortejarena, donde “había un basural enorme, y se limpió, se cortó el pasto, se deforestó, se pusieron plantas nativas”. Al respecto, resalta “que todo se haya hecho entre vecinos es un logro terrible, porque ahí la consigna no es cortar el pasto y poner una plantita, es que los vecinos recuperen los espacios y ganen calidad de vida, porque pueden ir a tomar mates, o a correr, en la plaza de su barrio, y no tienen que irse a la Plaza Bujan o al centro, porque tienen la suya”. Así, la calidad de vida en cada barrio se convierte en la premisa fundamental. 

Durante el momento más crítico de la pandemia “fue durísimo porque nosotros pensamos los espacios desde una mirada cultural, incluyendo actividades de deportivas donde muchos chicos participan y talleres de capacitación laboral, y se paró durante la pandemia porque tuvimos que dejar de hacer las actividades”.  Pero también, la pandemia dejó ver el trabajo construido durante todos estos años y que “la construcción de comunidad tuvo sus frutos”. 

Jonatan considera que “el trabajo realizado quedó demostrado durante la pandemia porque, mientras hubo experiencias muy particulares donde se demonizaba algunas familias que tenían covid-19, en todos los barrios donde trabajamos en comunidad fueron las mismas madres las que vinieron y se quisieron organizar para hacer frente a la pandemia, ya sea llevando alimentos a quienes estaban aislados, o haciendo ollas populares en los centros culturales, que pasaron a ser espacios de asistencia pero que de a poco, con la reapertura de actividades, nuevamente están mutando a ser esos espacios culturales que impulsamos”. Es decir, que esos esquemas de trabajo desde donde construyen, fueron también los que le permitieron tener mayor alcance durante la pandemia a la hora de ayudar a los vecinos y vecinas del barrio. 

Para realizar el trabajo desplegado fue necesaria la participación, colaboración y compromiso de los vecinos, como así también resalta que “todo esto hubiese sido imposible sin el gobierno municipal, y hubiese sido muy caótico”. En ese marco, Jonatan explica que “la presencialidad y articulación del gobierno municipal con las agrupaciones políticas en el territorio hizo que Moreno no sufra tanto en términos de necesidad”. 

La presencialidad y articulación del gobierno municipal con las agrupaciones políticas en el territorio hizo que Moreno no sufra tanto en términos de necesidad.

No solo en las acciones para hacer frente a la pandemia destaca la gestión estatal, sino en un amplio abanico de medidas que van desde obras hasta la promoción de una cultura morenense.  “Nosotros hemos vivido muchos años acá, yo soy nacido y criado en Moreno, y ver lo que hizo esta gestión en medio de una pandemia es muy bueno, y hablo desde la recolección de residuos hasta la asfaltera municipal, pero no solo en obras, también en lo cultural y en lo turístico, como el Parque Municipal Los Robles y la limpieza del Camino de la Ribera”. Eso tiene que ver, indica, con que “se está empezando a cambiar la cultura de Moreno”.  

Por eso es que acompañan el proyecto de la intendenta Mariel Fernández, “porque nos sentimos parte y porque somos conscientes que hay cuestiones estructurales que se van a ir resolviendo a mediano y largo plazo pero que el gobierno ya empezó a gestionar”.  

Un ejemplo de eso, considera, es la asfaltera municipal, porque “son muchas las calles que hay que arreglar en Moreno, y el gobierno municipal tomó el toro por las astas. Con las asfaltera, tiene una gran capacidad de producir asfalto, y el proceso va a llevar un tiempo, pero ya tenemos una gran herramienta para solucionar el problema de raíz”, y concluye: “Eso habla de una gran capacidad de gestión”. 

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