El Municipio de Moreno informa que ya se aplicaron 434.808 vacunas contra el COVID-19, de las cuales 309.450 corresponden a la primera dosis y 125.358 a la segunda.
Hoy en Moreno se registran 31 nuevos casos positivos, 25 pacientes recuperados y 1 persona fallecida por coronavirus.
Al día de hoy hay 58.291 casos confirmados de COVID.19, 54.881 recuperados y 1.329 personas fallecidas.
Un total de 307.500 dosis del componente 2 de la vacuna Sputnik V producidas por el laboratorio argentino Richmond llegarán a todas las provincias argentinas y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para completar esquemas de inmunización en el marco del Plan Estratégico de Vacunación contra el COVID-19.
Según el criterio dispuesto por el Ministerio de Salud de la Nación en base a la cantidad de población de cada distrito, 118.875 dosis corresponderá a la provincia de Buenos Aires; 20.250 a la Ciudad de Buenos Aires.
Estas dosis, que superaron el control de calidad realizado por el Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología de la Federación Rusa, permitirán a la Argentina avanzar hacia el objetivo de completar el esquema de vacunación de la población en todo el territorio nacional.
De acuerdo al Monitor Público de Vacunación, se distribuyeron 49.240.699 dosis de vacunas en todo el país, de las cuales ya fueron aplicadas 43.125.947. De ese total, hay 28.076.313 personas inoculadas con la primera dosis, y 15.049.634 cuentan con el esquema completo de inmunización.
Gracias a la donación de equipamiento de trabajo a través del Programa Banco de Maquinarias, Herramientas y Materiales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y con apoyo del área de Economía Popular del Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL), un grupo de seis mujeres impulsó una cooperativa textil con el fin de independizarse económicamente. En esta nota, la responsable de la cooperativa, Carolina Brites, expresó cómo surgió, cómo es trabajar en equipo y en una cooperativa.
El barrio “Villanueva” de Trujui cuenta con un grupo de mujeres que, en el marco de la crisis agudizada por la pandemia de coronavirus, creó la cooperativa textil “Ovejas Negras”. En la búsqueda de la independencia económica y de ayudar a otras mujeres que estaban atravesando el desempleo, formaron una cooperativa donde el objetivo es claro: aprender a trabajar en equipo, transmitir el conocimiento para que otras mujeres también puedan independizarse y así empoderarse para progresar y llevar el conocimiento a la comunidad morenense.
Dos veces a la semana este grupo de mujeres trabajadoras asisten al centro cultural “Oveja Negra” donde realizan arreglos y confeccionan barbijos, entre otras prendas. “Tenemos como propósito también coordinar con otros espacios que lleven a cabo roperos comunitarios y ayuden a mejorar las prendas, como así lo hicimos nosotrxs en un momento, ya que contamos con las herramientas necesarias”, expresó Carolina, integrante de la cooperativa textil.
En agosto de este año, la cooperativa recibió maquinarias a través del programa Banco de Maquinarias, Herramientas y Materiales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Se donaron tres máquinas de coser industriales, una máquina de broche manual, un rollo de tela jersey, tijeras, corte hilacha, hilos y agujas. De esta manera, desde el área de Economía Popular del IMDEL, con el objetivo de impulsar la producción local, apoyaron a la cooperativa en el proceso de formalización y asistencia técnica para el desarrollo de la misma.
“Ese día fue un día de emoción, esperanza y agradecimiento para quienes forman parte de este proyecto”, expresó Carolina, militante de Descamisados e integrante de la cooperativa textil “Ovejas Negras” y agregó: “Esta cooperativa es el resultado de un trabajo exhaustivo por concretar un sueño, en este caso, trabajar y trabajar en algo que a las compañeras les apasiona, la costura”.
Por otro lado, una de las trabajadoras de la cooperativa, Karina, explicó: “Trabajar en la cooperativa fue un gran cambio en mi vida. Yo me acerqué por curiosidad y me quedé manejando el taller. Me ayudó a asumir responsabilidades que, por miedo, antes no lo hacía” y agregó: “A la vez, también se enseña a otras chicas con el mismo entusiasmo, es una forma de independizarse. Ovejas Negras es un gran cambio y una oportunidad de crear”, concluyó una de las trabajadoras de la cooperativa textil “Ovejas Negras”.
En noviembre arribaron los vecinos que fueron reubicados en el emergente barrio. Pusieron manos a la obra y tienen su propia plaza, construida con creatividad, arte, amor y trabajo.
En noviembre del año 2020, las familias que se encontraban en la toma de La Bibiana, y que fueron reubicadas en Manantiales, ya se encontraban instaladas. De a poco, fueron construyendo sus casas y conformaron un nuevo barrio.
A menos de un año de la solución del conflicto, un grupo pequeño de vecinos decide organizarse y darle al emergente barrio una plaza para que puedan disfrutar, sobre todo, los más chicos. “Desde que vinimos hicimos cosas con los vecinos, y ahora van a hacer dos meses que estamos haciendo la plaza. Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una”, Sergio, un vecino de Manantiales, cuenta a Moreno Primero.
Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una.
Es un lugar que estaba destinado para plaza, pero todavía no estaba proyectada la obra. Los autos pasaban por el predio, hasta el momento vacío, mientras los chicos jugaban a la pelota. Un cartel anunciaba lo que se construiría en el futuro, y una tormenta lo voló. Sergio guardó el cartel y habló con sus vecinos.
Mientras sus hijos jugaban en la plaza, entre mates, planeaban cómo podían construir una. “Me había quedado un contacto de una chica que trabaja en el municipio, Carla, y le pregunté para ver si podíamos empezar a construir la plaza”, y así comenzó todo. Sacaban fotos a otras plazas y pensaban, de forma muy creativa, cómo armas sus propios juegos. Tanto Sergio, como sus vecinas Yami y Kati, y su vecino Sebastián, pensaban ideas y luego pusieron manos a la obra.
Además de juegos, Sergio llevó de su trabajo algunas plantas que había conseguido. Así “empezamos a poner plantas que son de los nenes, se las dimos para que sepan cómo se cuidan, y ellos las riegan siempre”. Además, con tachos de pintura, armaron bancos para poder sentarse y tomar mate en su plaza del barrio. Carla le llevó las cubiertas que rodean y delimitan la plaza, igual que un vecino del barrio. Otro vecino también colaboró, un artista que hace esculturas de hierro formó un Dinosaurio, mientras que de las hamacas sale una telaraña diseñada también por los vecinos. Arte, amor y escultura dieron vida a la plaza.
El vecino de Manantiales cuenta que la intendenta los visitó, le gustó mucho lo que estaban haciendo, y les llevó un cartel con el nombre de la plaza. Respecto de la elección del nombre, contó una anécdota particular:
Tuve un sueño donde estábamos discutiendo sobre el nombre de la plaza y yo me enojaba y les decía que ya está, pero escucho una voz de fondo que me decía “pequeños gigantes”, y cuando me despierto, no sabía si lo había soñado o estaba loco, pero fui y le dije a Carla que sí, que ese nombre había soñado, y a los dos días vino la intendenta con un cartel que tenía el nombre de la plaza.
A Sergio le gusta el nombre porque considera que representa a los chicos, porque “por ellos estamos siempre, ellos nos motivan con su alegría, pero a su vez necesitan de nuestra ayuda y la idea es organizarnos entre todos los vecinos”.
Los resultados entusiasman y de la misma organización nace una nueva idea. Hay niños y niñas en el barrio que les cuesta un poco más que a otros aprender a leer y escribir, entonces “Katy y Yamila, junto a una maestra del barrio, están proyectando un taller de apoyo escolar, y mi idea es armar una biblioteca acá en casa para que los chicos puedan usar los libros cuando hacen apoyo escolar”, adelanta Sergio.