El proyecto de Zona Fría consiguió la media sanción en Diputados y pasó al Senado

Con 190 votos a favor, 16 negativos y 43 abstenciones, la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a la ley presentada por el Diputado Máximo Kirchner, que declara como zona fría a 50 distritos bonaerenses.

La iniciativa fue presentada por Máximo Kirchner (Frente de Todos) y nuclea tres proyectos de Liliana Schwindt (Frente de Todos), Alejandro Rodríguez (Consenso Federal) y José Luis Ramón (Unidad y Equidad Federal).

Esta ley viene a dar respuesta a un reclamo histórico de muchos municipios de la Provincia de Buenos Aires que soportan climas muy fríos, lo que obligada a consumir más calefacción durante gran parte del otoño, el invierno y el inicio de la primavera.

En la norma se establece que todos los consumos residenciales de gas en las zonas frías que se incorporan a este régimen tarifario especial, tendrán un descuento del 30%. Esto incluye a las familias que reciben el gas natural por red y también reduce el valor del gas envasado en garrafas.

También propone un subsidio extra de reducción de tarifa diferencial que llega al 50% de la tarifa plena para quienes más lo necesitan, entre este grupo se considera: beneficiarios de la AUH y la AUE, quienes reciben pensiones no contributivas y jubilados de hasta 4 salarios mínimos, monotributistas sociales, personas electrodependientes, quienes cobran seguro de desempleo, y veteranos de la guerra de Malvinas. .

Además, se suma a esta tarifa diferencial comedores y merenderos comunitarios que estén inscriptos en el registro nacional, y aquellas asociaciones civiles cuyos ingresos anuales sean menores a categoría G del monotributo.

Pensar en Malvinas es pensar en nuestra soberanía

Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre Malvinas, las islas del Atlántico sur y el sector antártico.

Pensar en Malvinas es pensar en nuestra soberanía: Por qué no se puede separar la guerra de Malvinas con la última dictadura militar

Pensar Malvinas como un episodio más de la dictadura cívico militar nos debe invitar a realizar lecturas asincrónicas: hablamos de las torturas en Malvinas como crímenes de Estado porque hubo un dispositivo político diseñado e implementado por la dictadura cívico-militar antes de finalizada la guerra y, sobre todo, con mayor potencia una vez finalizado el hecho bélico para lograr que quedaran impunes los hechos de tortura. 

Entonces, no podemos abordar la guerra de Malvinas por fuera de estos marcos analíticos. Los artífices de las acciones bélicas fueron formados en la doctrina de la seguridad nacional. Su objetivo era la eliminación física y simbólica de lo que regionalmente se había definido como el enemigo interno.

Rodolfo Walsh, en su Carta Abierta, caracterizó con precisión quirúrgica una dimensión sobre la que, muchas veces, poco se repara: Las Fuerzas Armadas llevaron adelante un plan sistemático de exterminio de personas.  Esta era la única forma de “terminar” con las resistencias al plan económico de exterminio, miseria planificada y venta de la soberanía que la pata cívica del Estado terrorista implementaba desde la trastienda. Ello ha quedado de manifiesto en la sentencia del Juicio a las Juntas (causa 13/84). No obstante, desplegaron otro plan sistemático: el de entrega de la soberanía. Walsh, con toda la potencia de su escritura situada, la de alguien que eligió y sostuvo el violento oficio de escribir, de dar testimonio involucrando nada menos que su vida, pone el énfasis en esta dimensión.

En dicho sentido, es imprescindible puntualizar que las Fuerzas Armadas torturaron con crudeza a los jóvenes soldados conscriptos combatientes de Malvinas, que fueron arrancados de sus lugares y llevados a una guerra en total desventaja bajo el discurso de salvar a la Patria. Por medio de estaqueamientos, obligándolos a sumergirse en agua helada desnudos, a través de la aplicación de picana con teléfonos de campaña, enterrándolos hasta el cuello, golpeándolos y/o hambreándolos. Bajo esa matriz habían sido formadas. Las condiciones en que se encontraban los jóvenes, que en definitiva eran prácticamente niños, que fueron enviados a la guerra eran inhumanas. 

La primera causa comenzó en 2007, a la fecha cuenta con 95 militares denunciados por 105 casos de tortura y hoy tenemos más de 120 denunciantes entre víctimas y testigos.  Los testigos también son víctimas, porque veían y presenciaban cómo torturaban a un amigo, a un compañero. En ese marco, hay 4 procesamientos confirmados por la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia y, a partir del 13 de abril, comenzaron seis nuevos llamados a prestar declaración indagatoria. Incluyen la novedad que, por primera vez, se va a sentar en el banquillo de los acusados a dar explicaciones a la justicia el general Parada. Esto es importante porque implica avanzar sobre la responsabilidad de la cadena de mandos de las Fuerzas Armadas.

Mientras siga reinando la impunidad para los torturadores de los soldados, o el 2 de abril sigamos dando lugar a la épica militar, o espacio a quienes luego, además, atentaron contra el orden democrático como ex carapintadas, será imposible saldar las cuentas pendientes. Para decir Nunca Más, y sostener el legado de Memoria Verdad y Justicia, y para construir Paz y Soberanía, es fundamental exigir justicia por lo que vivieron los compañeros en la Isla, como una parte inseparable de la democracia. Pensar en Malvinas es pensar la región y la soberanía en clave de desarrollo humano, pensar en una Argentina Bi-continental, en una Argentina Atlántica. 

75 años del primer gobierno de Perón: un antes y un después en la historia argentina

Hace 75 años, el 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asumió su primera presidencia con el 55% de los votos. 

El gobierno de Perón llegó con una economía descapitalizada, y, pese a las persecuciones del sector oligárquico opositor y los grandes poderes, sus primeras medidas fueron destinadas a integrar el tejido social y hacer una distribución más equitativa de los ingresos, incremento de los salarios, control de precios y nacionalización de los servicios públicos como ejes centrales de su política. 

Todas estas decisiones políticas significaron mejores condiciones y calidad de vida para los sectores populares. Un gobierno que sin dudas marcó un antes y un después en la historia argentina porque puso en agenda desde el minuto uno las causas populares con la justicia social como praxis de todos los días. 

Un gobierno que entendió la política como herramienta para la transformación social y que permitió a los trabajadores y los más humildes soñar con un país más justo y equitativo, cuyo saldo fue ganarse el amor y la lealtad ciega de un pueblo que, generación tras generación, lo recordará para siempre como un punto de inflección de la soberanía argentina que cambió la vida de millones de argentinos y argentinas. Un presidente que gobernó para los que nunca habían sido escuchados y que les habían querido hacer creer que su lugar era estar relegados a la marginalidad porque las oportunidades de una vida digna eran para otros sectores.

El auge del peronismo, que aplaudía las políticas laborales y sociales impulsadas por Perón, dio lugar a un creciente y descontento ‘antiperonismo’, surgido en gran parte con el apoyo de militares que no comulgaban con el nuevo caudillo social.

Décadas más tarde, entraron a la política argentina dos cuadros que reivindicaron la doctrina peronista tanto en sus ideales como en su modo de ejercer la política y de gobernar. Néstor y Cristina, son sin dudas la representación actual del peronismo como una continuidad de trabajar por el mismo país que Perón soñó, una Argentina más justa y más soberana con los sectores populares en la prioridad de la agenda política. Que Néstor nos dejó demasiado temprano en el plano físico, pero sus pasos fueron trascendentales en la vuelta de la democracia y se ganó un lugar en el corazón del pueblo que lo recuerda con el amor que se recuerda a quien ha cambiado la vida de millones.  

Aquellos mismos sectores de la oligarquía que en su momento perseguían a Perón y a los peronistas, son los mismos que hoy hostigan la figura de Cristina. Porque jamás perdonarán que hayan puesto en agendas muchas discusiones que estaban postergadas, que le hayan dado tantos derechos a los sectores más marginados y fundamentalmente que Cristina haya sido la primera mujer electa, dos veces presidenta por el voto popular, la persona que más veces ganó elecciones, y conductora indiscutible del arco peronista.