Será destinado a la integración y al desarrollo comunitario y beneficiará a más de 7 mil vecinas y vecinos.
El Municipio de Moreno junto a la Subsecretaría de Hábitat de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, puso en marcha la obra del Salón de Usos Múltiples (SUM) de la Comunidad en el barrio Manantialesque tiene como objetivo brindar un espacio de integración y de encuentro para las y los vecinos.
Este SUM surge en el marco de la relocalización de las familias que se encontraban en el predio de la Ruta 23 y se encuentra ubicado sobre las calles Tierra del Fuego y Padre Fahy. Cuenta con una superficie cubierta de 295 m2 donde se construirá un salón amplio, baños, oficinas y un playón de usos múltiples de 100 m2 en el exterior y se estima que finalice en 120 días. El presupuesto del convenio asciende a los $15.709.722,26 pesos y beneficiará a 7.398 habitantes morenenses.Este SUM se suma a los que ya funcionan en Parque del Oeste y Los Hornos en la localidad de Cuartel V. De esta forma, gracias a la articulación entre el Estado municipal y el provincial, Moreno contará con tres espacios destinados a la integración y al desarrollo comunitario.
En el marco del Día de las Bibliotecas Populares conversamos con Claudia Silvera, trabajadora de la Biblioteca Popular San José Obrero de la localidad de La Reja.
A diferencia del resto de las bibliotecas, las bibliotecas populares se caracterizan por ofrecer servicios, lugares de consulta, desarrollo de actividades y encuentros recreativos. También por nacer desde la iniciativa de un grupo de vecinos que se encarga de dirigirla y sostenerla.
En la CONABIP se registran más de 3.000 bibliotecas populares en nuestro país, una de ellas es la biblioteca popular San José Obrero, ubicada en la localidad de La Reja, que abrió sus puertas hace 22 años al servicio de la comunidad.
“La biblioteca popular San José Obrero surge como la necesidad de fomentar dentro de las comunidades el acceso a los libros y la cultura, comprendiendo que cada usuario tiene una necesidad diferente de información” nos compartió Claudia Silvera, que trabaja en la biblioteca desde el 2018, encargándose de la atención del espacio y de la articulación con diferentes instituciones del barrio para el desarrollo de actividades, con el objetivo de fomentar la cultura.
La Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares resulta fundamental, brindándoles el acceso a distintos beneficios que apuntan directamente a la mejora constante de las instituciones allí registradas, “La biblioteca comenzó a funcionar hace 22 años con la iniciativa de las hermanas franciscana, guardando sus libros dentro de cajas de manzanas, hasta que pudieron acceder a los beneficios de pertenecer al CONABIP y convertirse en lo que es hoy”, expresó Claudia.
El trabajo realizado en la Biblioteca Popular San José Obrero tiene como objetivo principal la preservación y mantención de un registro cultural del pasado y del presente de una comunidad. Desarrollando actividades dirigidas principalmente a los más chicos, este espacio retomó su labor luego de la cuarentena, incorporando el taller de Cuentoterapia, en el que trabajan en articulación con psicólogos y realizando proyectos con las diferentes efemérides, desde un un enfoque puesto en el cuidado del medioambiente, donde los chicos trabajan reutilizando materiales.
Para finalizar, la encargada de la biblioteca popular remarcó que “La biblioteca no es un depósito de libros, es un lugar donde podemos acceder a la información, al conocimiento, para poder transformar la desigualdades del orden social. Es un lugar de libre acceso, un lugar de encuentro. Queremos seguir promoviendo a la comunidad de nuevos servicios y gestionar una nueva sala”.
Ubicado en La Rabida al 100, el museo abre sus puertas de manera gratuita para ofrecer un recorrido por el taller-museo de la familia Mariani, invitando a conocer la historia que le asignó a la localidad de La Reja el título de “La ciudad del bandoneón”.
Fotografías de grandes íconos musicales como Francisco Canaro, Enrique DIscépolo, Anibal Troilo, José Rasano y las 402 partituras originales donadas por el compositor y autor de tangos, Feliciano Brunelli, son solo algunas de las joyas que atesora el museo. Además, cada una de las visitas cuenta con el relato en primera persona de quien fue la impulsora de este espacio histórico, María Elisa Coronel de Mariani.
“El museo comenzó siendo un pasillo de muestra en realidad, más que nada porque la gente que se acercaba a comprar, muchas veces tenía que esperar un tiempo prolongado para que esté listo el instrumento. Entonces, a Coco se le ocurrió armar como un mini recorrido por la historia de la familia, para quienes esperaban se entretengan y conocieran un poco sobre su historia, los músicos con los que habían trabajado”, nos comparte Sabrina, hija de Elisa Coronel e hija del corazón del último lutier del taller de bandoneones, Luis Alfredo “Coco” Mariani.
La historia de Coco Mariani y su amor por la creación de acordeones y bandoneones es, en parte, heredera de su padre, Don Diulio Mariani, quien inicia el contacto con los instrumentos, gracias a su padre, que solo los comercializaba. Diulio se dedicó exclusivamente al ajuste y reparación de instrumentos. Ser luthier era cosa de familia. En 1956, a los 15 años, Coco comienza a trabajar a la par de su padre en el único taller que tenían, ubicado en Capital Federal. Desde su ingreso al taller, el hijo de Diulio, además de encargarse de la reparación, fue clasificando y ordenando recortes de diarios, fotografías y partes de instrumentos, que luego conformarían las piezas de lujo del museo.
“Se podría decir que todo empezó por casualidad. Yo tenía 20 años cuando con Coco nos adoptamos como familia, en ese momento no había prestado atención suficiente como para darme cuenta que estaba viviendo rodeada de historias importantísimas del tango. Coco tenía una colección de cosas enorme pero nunca había pensado en la idea de un museo hasta que se lo mencionó mi mamá. Y en el 2000 el taller también arranca a ser museo”, agregó la hija de Luis Mariani.
Varios años después desde el inicio de Luis en el oficio, el taller familiar se muda a La Reja, para comenzar a dar vida en octubre de 1972 a la fábrica de bandoneones y acordeones. En un gran galpón de chapa atrás de la casa, Luis dio un paso más allá de su padre. Si bien continuaron con la reparación de instrumentos, decidió apostar a la producción propia, crear los instrumentos desde cero. El primer bandoneón construido lo prueba Aníbal Troilo, quien no dudó un segundo en alentar a Coco para continuar con la fabricación propia después de haber probado el regalo y primer creación de Luis.
Y así fue, en los años 80 dejan el galpón y compran el terreno vecino de la casa para poner plenamente en marcha la fábrica Mariani, que hoy es el museo. Con más de 400 instrumentos creados y distribuidos alrededor del mundo, Coco Mariani dedicó hasta sus últimos días a lo que movía la sangre en sus venas, “Coco era muy detallista, sus trabajos eran impecables. Le ponía tanta dedicación, tanto amor a todo lo que hacía, a cada parte de sus instrumentos, que eso se veía en el producto final. No por nada iba a ser tan reconocido por tantos buenos artistas. Él siempre fue así, cuando ya no pudo seguir yendo hasta el taller, se trasladó lo necesario para seguir trabajando pero desde su casa”, comentó Sabrina.
La creación de los instrumentos nace por varios estímulos, uno de ellos fue porque en el país no entraban importaciones, lo que llevaba a los músicos locales a buscar dentro del país la mejor opción, y todos coincidían en los trabajos hechos por Coco. Tal fue la repercusión de sus obras que con tanto ímpetu creaba, que logró capturar la atención de amantes del tango alrededor del mundo, siendo Francia y China dos de los países que más instrumentos Mariani compraron.
A días del quinto aniversario de la partida física de Coco Mariani, su hija remarcó el objetivo del lugar que abraza a las historias del tango y el trabajo minucioso de su padre, “Siempre se buscó aportar a la cultura y a la educación. Concientizar que en La Reja tenemos un diamante en bruto con mucho para dar, sin ningún interés económico, solo queremos que todos puedan acercarse y ver que tenemos un pedazo de historia importantísimo acá. Incluso creo que hasta mi papá se fue sin saber el aporte cultural que la familia Mariani le había hecho a Moreno”.
El museo se sostiene a pulmón de la familia Mariani y no deja de invitar, principalmente a los vecinos y vecinas de Moreno y alrededores, para lograr el cometido de los Mariani, saber que este tesoro histórico nos pertenece y tiene sus puertas abiertas para compartir todo su potencial.
Para visitar el museo pueden comunicarse con la administración al 11-3826-5210 y coordinar una visita.