En el 96% de los edificios escolares de Moreno se regresó a las clases presenciales

De 198 escuelas, a sólo 7 le falta solucionar el problema del gas, además, mientras se construyen nuevos edificios, se espera la llegada de 32 aulas modulares más las 10 ya instaladas. La presidente del Consejo Escolar, Sonia Beltrán, cuenta todos los detalles.  

El Consejo Federal de Educación aprobó este jueves una propuesta para regresar a la «presencialidad plena» en las escuelas a partir del 1 de septiembre, en un esquema con protocolos que incluye una distancia de 0,90 metros en las aulas, la utilización obligatoria de barbijos, ventilación cruzada y otras medidas de cuidado. Así lo informó el ministro de Educación, Nicolás Trotta, después de la reunión del organismo en la que se analizaron y validaron los cambios en el protocolo de asistencia a clases en los niveles primario y secundario en todo el país.  
  

El funcionario anunció que podrá establecerse una distancia mínima entre alumnos de 0,50 metros en aquellas escuelas en las que resulte imposible aplicar el rango de 0,90 metros para sostener la asistencia total de los estudiantes. Además, señaló que «cada una de las jurisdicciones va a poder determinar la progresividad» de las medidas aprobadas por el Consejo Federal de Educación. 

Es por eso que desde Moreno Primero nos comunicamos con la Presidenta del Consejo Escolar, Sonia Beltrán, quien informó la situación de las escuelas del distrito en el momento y el trabajo realizado a lo largo del año y medio de gestión.  

Puntualmente Moreno es un distrito que en cuanto a educación, la matrícula educativa ha crecido enormemente y nos hacen falta la creación de 20 escuelas, y esas escuelas que faltan representan la superpoblación en las ya existentes, que cuando asumimos encontramos en pésimas condiciones de infraestructura, que hacen a la seguridad de las escuelas” comienza en la explicación la presidenta del Consejo Escolar. 

Sonia Beltrán presidenta del Consejo Escolar de Moreno y las múltiples  obras realizadas. – Intendencias BA

Desde el comienzo de la gestión se está trabajando intensamente y ya llevan “más de 700 obras realizadas desde el Fondo Compensador del Consejo Escolar” y además “se están llevando a cabo y ya se realizaron más de 20 obras de gas, de 198 edificios que hay en Moreno, sólo quedan 7 edificios sin gas porque son obras grandes con un presupuesto mayor y necesitamos aprobación de provincia”, detalló Beltrán y aseguró que “hemos encontrado conexiones clandestinas y demás irregularidades, y eso nos llevó a trabajar con más de 12 gasistas matriculados trabajando en territorio con el encendido de estufas, con la hermeticidad y grafitado, y eso lleva tiempo en un distrito tan grande con 198 edificios”.

Hemos encontrado conexiones clandestinas y demás irregularidades, y eso nos llevó a trabajar con más de 12 gasistas matriculados trabajando en territorio con el encendido de estufas, con hermeticidad y grafitado, y eso lleva tiempo en un distrito tan grande con 198 edificios.

Sonia aclaró que “trabajamos arduamente para que todos los edificios estén en condiciones, porque no es sólo el tema de gas, acá tenemos en cada aula existente más de 40 chicos, y eso implica  que es muy difícil establecer el protocolo”. Es por eso que “se trabaja conjuntamente desde un principio, por decisión de nuestra intendenta de invertir el Fondo de Financiamiento en Educación, y ya empezaron las ampliaciones desde ese fondo en articulación con la Secretaría de Educación, y hacemos un trabajo en conjunto que nunca se vio”. Además, Beltrán anunció que hay dos proyectos de escuelas ya aprobados, en Manantiales y en Los Hornos. 

Por tanto, “si la presencialidad en Moreno no vuelve al 100% tiene que ver con eso, por la cantidad de matrículas que hay por escuelas, por lo que no sólo es necesario impulsar la creación de establecimientos educativos, sino también, la cantidad de aulas para descomprimir esta cantidad enorme de alumnos y alumnas que hay”; y, si bien desde el Consejo Escolar entienden que el arribo de 42 aulas modulares “es un parche”, esta política es sostenida “en tanto y en cuanto se construyan las aulas como deben ser”. 

El arribo de nuevas aulas destapa otros problemas, como lo son la necesidad de contratación de auxiliares que, a pesar de un aumento de la matrícula, desde el 2015 que no se creaban cargos de auxiliares, a lo que se suma los fallecimientos, despidos y jubilaciones. Como así también, el aumento de mobiliario, necesario para las nuevas aulas, y en relación a esto la presidenta del Consejo Escolar informó que desde provincia girarán fondos para poder equipar las aulas, más los que ya llegaron para destinar a artículos de sanitización. 

Si se tiene en cuenta uno o varios aspectos detallados hasta aquí, se entenderá que el problema del distrito en materia educativa es estructural y viene de antaño. “Hay mucho para hacer y es mucho lo que estamos haciendo”, expresó Sonia Beltrán y agregó, “tal vez no se note mucho lo que uno hace porque hemos encontrado situaciones de años de no tener soluciones, entonces uno va solucionando y trabajando, se van sumando otras, y en el medio no pareciera que se están haciendo cosas, cuando en realidad se están haciendo muchos trabajos y gestionando diferentes necesidades educativas que no se han hecho durante mucho tiempo.” 

El Centro Cultural Sebastián Bordón excede su espacio físico para trabajar en el barrio

En el año 2000 organizaron una olla popular que con el tiempo se convertió en Centro Cultural. Ahora, realizan múltiples actividades dentro de él, pero también en el barrio.  

Lorena Heredia, oriunda de Moreno, trabaja en una cooperativa y es responsable del Centro Cultural Sebastián Bordón, que está ubicado en el Barrio Haras II. El nombre del Centro Cultural es en honor al joven morenense que partió de Moreno rumbo a Mendoza en un viaje de egresados, en el año 1997, y fue asesinado por policías de aquella provincia.  

Tres años después del hecho, en el año 2000 se organiza un merendero que año tras año, con mucho trabajo y amor por el barrio, fue convocando a más vecinos, hasta que se formó el Centro Cultural. Hoy en día, brindan diferentes talleres de electricidad, de costura, de huerta, con el fin de capacitar a diferentes vecinas y vecinos, y que puedan tener una salida laboral a través de su propio emprendimiento, y todos son totalmente gratuitos. 

Tienen un “punto violeta”, espacio de escucha, orientación y derivación para la prevención de situaciones en violencia de género, un “punto verde” donde reciben materiales reciclables y residuos especiales. Además, hay espacio también para el deporte, y desde el Centro Cultural dan clases de boxeo.

Lorena cuenta a Moreno Primero que la pandemia afectó mucho a la economía, “nosotros tuvimos que mantener diferentes ollas populares y la gente pudo tener contención acá”. Pero también se vieron afectados los chicos por la falta de clases presenciales, “es por eso que desde el Centro Cultural iniciamos con clases de apoyo escolar para ayudar a los estudiantes, porque muchas veces los papas tampoco podían con la tarea de sus hijos, entonces organizamos el apoyo escolar en burbujas”. 

Las actividades del Centro Cultural exceden su espacio físico porque la idea es recuperar lugares de encuentro para el barrio y construir en comunidad. Es por eso que entre sus proyectos se encuentra la recuperación de la Plaza Haras donde construirán un playón deportivo, junto a un proyecto de veredas que lo articulan con la Delegación de Trujui y el IMDEL.  

La vecina del barrio Haras II sabe que “es mucho lo que hacemos, desde lo social hasta la comida para los chicos con el merendero, pero a mí me encanta, y siempre pensamos en cosas para fortalecer el centro y que todos y todas pueden recibir una ayuda gratuitamente” y asegura, “es muy importante para mí que el vecino tenga un lugar donde acercarse, es muy reconfortante, y los vecinos mismos lo ven, porque ellos se acercan, participan, hacemos muchas actividades en conjunto”. 

Por último, señaló que “las puertas del Centro Cultural están abiertas para todo aquel que quiera acercarse, acá los esperamos en la calle Pedro de Mendoza 10771, de lunes a viernes desde las 8 de la mañana”. 

“Merendero Ayni”, donde los pibes de Villa Escobar no van sólo a tomar la merienda

Ayni significa reciprocidad en lengua aimara. El nombre refleja la ayuda mutua de vecinos y vecinas que hicieron de un terreno baldío un lugar de uso comunitario, donde se practica el deporte y la cultura. 

En Villa Escobar, barrio de Francisco Álvarez, hay un espacio de ayuda muta que nace como respuesta de vecinos y vecinas ante las necesidades y postergaciones que atravesó el barrio durante años. 

Es un proyecto social y cultural que supo transformar un terreno baldío en un lugar de encuentro y recreación. Desde Moreno Primero tuvimos la oportunidad de conversar con Andrea Saldaña, referente del espacio, quien explicó que lo primero que realizaron fue un merendero hace ya cuatro años, donde se acercaron niños, niñas y jóvenes del barrio.  

Sin embargo, desde el colectivo consideran que “a los barrios no tienen que llegar sólo el merendero, tienen que llegar los talleres, la cultura, las oportunidades, porque si no, el que puede va un club, paga una cuota y listo”, pero el resto queda afuera. 

Es a partir de esa concepción y esa necesidad que fueron a un terreno baldío ubicado en la calle Lima entre Baradero y Lapacho, con mucha maleza, con basura, y lo limpiaron, lo desmalezaron, y lo comenzaron a convertir en ese lugar que pretendían construir. “Ahora es un lugar de encuentro y esparcimiento, de uso comunitario, al que le agregamos juegos y construimos una huerta, y ahora desde el IMDEL nos donaron árboles nativos y los pusimos” relata la vecina oriunda de Villa Escobar. 

Pero con la llegada de la pandemia no sólo no pudieron desarrollar las actividades pensadas, sino que la situación económica se complicó y “comenzó a escasear mucho el alimento en el barrio”, entonces desde el merendero comenzaron con las ollas populares donde se entregan 300 porciones por semana, a través del alimento que recibían de diferentes donaciones, de los alimentos secos que donan desde el municipio, y también con el aporte de ellos mismos.  

El merendero tiene un nombre que refleja el sentido de todo esto, tal como lo expresa Andrea, “le pusimos Ayni de nombre, que en Aimara significa reciprocidad y representa un poco el trabajo que realizamos porque hay que darse una mano en momentos difíciles, y acá está el barrio colaborando”, y en ese sentido asegura, “porque los vecinos cuando ven que uno hace cosas y que lo hace con amor, y ven los juegos, la huerta, los árboles, y que el espacio mejoró, nos apoyan, se suman, y se hacen parte”. 

Los vecinos cuando ven que uno hace cosas y que lo hace con amor, y ven los juegos, la huerta, los árboles, y que el espacio mejoró, nos apoyan, se suman, y se hacen parte

Con la progresiva apertura de las actividades, los vecinos y vecinas del Villa Escobar, en acuerdo con el municipio, llevaron a Ayni diferentes talleres totalmente gratuitos para desarrollar en la plaza, “tenemos boxeo y defensa personal, Vóley, Hockey, Futbol, y los sábados tenemos Folklore, y la idea es sumar más actividades culturales para complementar con el deporte”. 

Así, niños, niñas y jóvenes tienen un lugar para ir a tomar la merienda, pero, “la idea es ir más allá”, y por eso los talleres. “Acá hay un montón de pibes con muchas ganas, pero quizás no tienen la oportunidad, y, de hecho, los profes que vienen se dan cuenta que hay chicos que juegan muy bien al futbol, o tienen habilidades con ciertas cosas, y nunca habían podido ir a estudiar o entrenar en ningún lado”, ahora se encuentran con sus vecinos en Ayni.