Roque Medina: “Trabajando en el barrio, organizándonos con los vecinos, esa fue y es mi militancia”

En el marco de su precandidatura como 10° concejal por parte de la lista del Frente de Todos, Roque Medina conversó con Moreno Primero acerca de su recorrido como gremialista, la importancia del trabajo como fuente principal para llevar adelante el plan de transformación y mejora del municipio, la mujer y las y los jóvenes, entre otras cosas.

Moreno Primero: ¿Qué es Moreno para vos?

Moreno es el lugar donde pasé la mayor parte de mi vida, donde formé mi familia, con la que convivo desde hace 55 años. También es donde crie a mis hijas, que hoy viven acá. Amo a Moreno tanto como a mi Chaco, donde nací. Llegué a los 16 años y me erradiqué en Moreno.

MP: ¿Qué es la política y para qué sirve?

La política es un conjunto de actividades que se hacen para tomar decisiones y hacer una distribución de los recursos. Por un lado, la política partidaria tiene la facultad de elegir a los representantes del pueblo y, por otro, la política social se practica todos los días con trabajos organizados, con la comunidad, con las distintas áreas del municipio para una mejor calidad de vida para los morenenses.

MP: ¿En qué momento sentiste que la política era un lugar para vos? ¿Cómo iniciaste y por qué?

La política fue parte de mí. Me inicié en actividades, trabajando y haciendo cosas para el barrio. Me gustó más el gremialismo, de entrada involucrarme, hacer reclamos, viendo las necesidades en cada lugar de trabajo. Trabajé quince años en la construcción, en Catonas, quince años en el Hospital de Pediatría. Y en Catonas, en el año 85, se empezó a formar la comisión, presentamos lista y ganamos en Moreno. La verdad es que fui aprendiendo y hoy soy secretario general adjunto de la UOCRA Moreno.

MP: Esta lista muestra un trasvasamiento generacional y da protagonismo a la juventud. ¿Qué significa ver a la juventud en espacios de representatividad? ¿Por qué es importante que existan esos lugares? ¿Cuál es el rol de la juventud en la política morenense hoy?

La juventud hoy tiene un compromiso con la sociedad y están más involucrados en lo social. Creo que eso les da todavía más derecho a participar en la política y a ser partes de una lista. Tras la muerte de Néstor Kirchner, la juventud se involucró mucho porque ahí entendieron y entendimos que tenían que estar presentes. Esto es muy importante porque ellos son el futuro de nuestro país.

MP: ¿Qué significa que las organizaciones sociales y actores y actrices territoriales tengan un lugar tan importante en la conformación de esta lista? ¿Cuál es su rol hoy? ¿A quiénes representan?

Esto significa que todos los que integran esta lista participaron todos los días en el territorio y hoy somos reconocidos por nuestro trabajo. Nosotros, particularmente, nos involucramos como gremio, y esta es la primera vez que participamos en política porque siempre laburamos gremialmente. Pero desde que Mariel ganó, nos propusimos apoyar y trabajar con ella. Desde ahí empezamos a trabajar y ella nos dio ese protagonismo, participando en la lista, dándonos la responsabilidad de representar a  los trabajadores de Moreno.

MP: A título personal, ¿cómo resumís tu experiencia en la militancia hasta el día en que firmaste como precandidatx? ¿Qué crees que podés aportar en el HCD como concejal?

Trabajando en el barrio, organizándonos con los vecinos, esa fue y es mi militancia. Empezamos a participar en el arreglo de escuelas y limpieza en los barrios. Con esos trabajos agarramos experiencia, arrancamos a conocer desde ahí la política, desde lo barrial, desde las sociedades de fomento. Hoy soy presidente del club social y deportivo Los Cuatro Vientos, donde albergamos a 200 chicos y al cual estamos manteniendo con el respaldo de los mayores que participan. Como concejal, la idea nuestra es involucrarnos con todos los proyectos que se piensen como una mejora para Moreno, que les sirva a los vecinos.

MP: Como morenense que se propone representar a su pueblo, ¿por qué es importante para vos transformar Moreno? 

Es importante transformar nuestro municipio para que deje ser una ciudad dormitorio, generar mano de obra para que la gente de Moreno trabaje en Moreno.

MP: ¿Qué hizo el Frente de Todos en el año y medio de gestión, y qué consideras que falta por hacer?

El Frente de Todos hizo mucho en este contexto de pandemia, como el hospital modular en Cuartel V, que sirvió para sobrellevar la situación y fue una herramienta muy buena, pero hay que seguir mejorando la cuestión de salud en este distrito. Se está trabajando mucho, como en el barrio de Trujui, con la mejora de las calles, en las cuales nunca se había hecho nada, que el colectivo pase y no se quede a mitad de camino, por ejemplo. Esto es muy importante, pero antes no le dieron importancia, no escucharon a los vecinos, así que ahora se está trabajando sobre eso.

MP: ¿Cuáles son tus propuestas?

Mi propuesta es acompañar y trabajar en proyectos que le den voz a los vecinos, que incrementen el trabajo local y mejoren la calidad de vida en Moreno.

En medio de la pandemia, un grupo de mujeres creó la cooperativa textil «Ovejas Negras» en Trujui

Gracias a la donación de equipamiento de trabajo a través del Programa Banco de Maquinarias, Herramientas y Materiales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y con apoyo del área de Economía Popular del Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL), un grupo de seis mujeres impulsó una cooperativa textil con el fin de independizarse económicamente. En esta nota, la responsable de la cooperativa, Carolina Brites, expresó cómo surgió, cómo es trabajar en equipo y en una cooperativa.

El barrio “Villanueva” de Trujui cuenta con un grupo de mujeres que, en el marco de la crisis agudizada por la pandemia de coronavirus, creó la cooperativa textil “Ovejas Negras”. En la búsqueda de la independencia económica y de ayudar a otras mujeres que estaban atravesando el desempleo, formaron una cooperativa donde el objetivo es claro: aprender a trabajar en equipo, transmitir el conocimiento para que otras mujeres también puedan independizarse y así empoderarse para progresar y llevar el conocimiento a la comunidad morenense. 

Dos veces a la semana este grupo de mujeres trabajadoras asisten al centro cultural “Oveja Negra” donde realizan arreglos y confeccionan barbijos, entre otras prendas. “Tenemos como propósito también coordinar con otros espacios que lleven a cabo roperos comunitarios y ayuden a mejorar las prendas, como así lo hicimos nosotrxs en un momento, ya que contamos con las herramientas necesarias”, expresó Carolina, integrante de la cooperativa textil. 

En agosto de este año, la cooperativa recibió maquinarias a través del programa Banco de Maquinarias, Herramientas y Materiales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Se donaron tres máquinas de coser industriales, una máquina de broche manual, un rollo de tela jersey, tijeras, corte hilacha, hilos y agujas. De esta manera, desde el área de Economía Popular del IMDEL, con el objetivo de impulsar la producción local, apoyaron a la cooperativa en el proceso de formalización y asistencia técnica para el desarrollo de la misma.  

Ese día fue un día de emoción, esperanza y agradecimiento para quienes forman parte de este proyecto”, expresó Carolina, militante de Descamisados e integrante de la cooperativa textil “Ovejas Negras” y agregó: “Esta cooperativa es el resultado de un trabajo exhaustivo por concretar un sueño, en este caso, trabajar y trabajar en algo que a las compañeras les apasiona, la costura”. 

Por otro lado, una de las trabajadoras de la cooperativa, Karina, explicó: “Trabajar en la cooperativa fue un gran cambio en mi vida. Yo me acerqué por curiosidad y me quedé manejando el taller. Me ayudó a asumir responsabilidades que, por miedo, antes no lo hacía” y agregó: “A la vez, también se enseña a otras chicas con el mismo entusiasmo, es una forma de independizarse. Ovejas Negras es un gran cambio y una oportunidad de crear”, concluyó una de las trabajadoras de la cooperativa textil “Ovejas Negras”. 

El barrio Manantiales ya tiene su propia plaza

En noviembre arribaron los vecinos que fueron reubicados en el emergente barrio. Pusieron manos a la obra y tienen su propia plaza, construida con creatividad, arte, amor y trabajo.  

En noviembre del año 2020, las familias que se encontraban en la toma de La Bibiana, y que fueron reubicadas en Manantiales, ya se encontraban instaladas. De a poco, fueron construyendo sus casas y conformaron un nuevo barrio. 

A menos de un año de la solución del conflicto, un grupo pequeño de vecinos decide organizarse y darle al emergente barrio una plaza para que puedan disfrutar, sobre todo, los más chicos. “Desde que vinimos hicimos cosas con los vecinos, y ahora van a hacer dos meses que estamos haciendo la plaza. Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una”, Sergio, un vecino de Manantiales, cuenta a Moreno Primero.

Nosotros veíamos que otros barrios tenían su plaza y queríamos también tener una.

Es un lugar que estaba destinado para plaza, pero todavía no estaba proyectada la obra. Los autos pasaban por el predio, hasta el momento vacío, mientras los chicos jugaban a la pelota. Un cartel anunciaba lo que se construiría en el futuro, y una tormenta lo voló. Sergio guardó el cartel y habló con sus vecinos. 

Mientras sus hijos jugaban en la plaza, entre mates, planeaban cómo podían construir una. “Me había quedado un contacto de una chica que trabaja en el municipio, Carla, y le pregunté para ver si podíamos empezar a construir la plaza”, y así comenzó todo.  Sacaban fotos a otras plazas y pensaban, de forma muy creativa, cómo armas sus propios juegos. Tanto Sergio, como sus vecinas Yami y Kati, y su vecino Sebastián, pensaban ideas y luego pusieron manos a la obra. 

Además de juegos, Sergio llevó de su trabajo algunas plantas que había conseguido. Así “empezamos a poner plantas que son de los nenes, se las dimos para que sepan cómo se cuidan, y ellos las riegan siempre”. Además, con tachos de pintura, armaron bancos para poder sentarse y tomar mate en su plaza del barrio. Carla le llevó las cubiertas que rodean y delimitan la plaza, igual que un vecino del barrio. Otro vecino también colaboró, un artista que hace esculturas de hierro formó un Dinosaurio, mientras que de las hamacas sale una telaraña diseñada también por los vecinos. Arte, amor y escultura dieron vida a la plaza. 

El vecino de Manantiales cuenta que la intendenta los visitó, le gustó mucho lo que estaban haciendo, y les llevó un cartel con el nombre de la plaza. Respecto de la elección del nombre, contó una anécdota particular: 

Tuve un sueño donde estábamos discutiendo sobre el nombre de la plaza y yo me enojaba y les decía que ya está, pero escucho una voz de fondo que me decía “pequeños gigantes”, y cuando me despierto, no sabía si lo había soñado o estaba loco, pero fui y le dije a Carla que sí, que ese nombre había soñado, y a los dos días vino la intendenta con un cartel que tenía el nombre de la plaza. 

 A Sergio le gusta el nombre porque considera que representa a los chicos, porque “por ellos estamos siempre, ellos nos motivan con su alegría, pero a su vez necesitan de nuestra ayuda y la idea es organizarnos entre todos los vecinos”. 

Puede ser una imagen de 7 personas, personas de pie y al aire libre

Los resultados entusiasman y de la misma organización nace una nueva idea. Hay niños y niñas en el barrio que les cuesta un poco más que a otros aprender a leer y escribir, entonces “Katy y Yamila, junto a una maestra del barrio, están proyectando un taller de apoyo escolar, y mi idea es armar una biblioteca acá en casa para que los chicos puedan usar los libros cuando hacen apoyo escolar”, adelanta Sergio.