“De no tener insumos en las ambulancias del SAME, pasamos a atender un promedio de 1200 auxilios”

Mensualmente, el SAME de Moreno atiende un promedio de 1200 auxilios, realiza 600 hisopados a domicilio y un trayecto de 3.500km por móvil.

En los próximos días incorporarán 4 vehículos nuevos, dos de ellos son 4×4. Esto salvará una deuda porque facilitará el acceso en determinadas zonas de calles de tierra y de difícil acceso al domicilio.

Cuando comenzó la gestión en diciembre del 2019, el municipio tenía únicamente 6 ambulancias operativas de las 13 que había. Las otras 7 estaban fuera de servicio por problemas mecánicos. Este año lograron sumar vehículos al servicio, y con las próximas ambulancias que recibirán en los próximos días, serán 17 los vehículos en servicio. 

“Los resultados están a la vista, tenemos todos los vehículos en funcionamiento, pasamos de correr atrás de las roturas a hacer un mantenimiento preventivo. Es una alegría decir que pronto recibiremos 4 ambulancias nuevas.” Afirma, con orgullo, la Secretaria de Salud del Municipio, Bárbara Cortés.

No fue producto de la magia, sino de organización y gestión: desde que asumió, la intendenta Mariel Fernández, tomó la decisión política de utilizar los fondos afectados. “Eso es muy importante, porque en las gestiones previas desde Salud no se podía acceder a los fondos que produce el Sistema Público de Salud. Entonces, gracias a esa decisión de Mariel, pudimos empezar a abastecer a los centros.” detalló la Secretaria.

Otra gran mejora significó cambiar el modo de contratación de monotributo a nombramientos municipales, cuenta Cortés. “Desde que llegamos hemos incorporado más de 10 médicos. Del balance hoy por hoy tenemos 32 guardias semanales cubiertas y estamos aspirando llegar a las 49 teniendo en cuenta la gran cantidad de población que tiene nuestro distrito.”

Sobre la pregunta de cuál es la recepción que ven de parte tanto de los y las morenenses como de los y las trabajadoras de la Salud, Cortés evaluó que por parte de los vecinos, “una frase recurrente que escuchamos durante la pandemia fue que pudimos dar una respuesta más efectiva y eficaz que muchos servicios privados, tanto en atención de pacientes como en la capacidad de hisopar en domicilios.

Acerca de los trabajadores del área, Bárbara contó que “el martes de esta semana un trabajador del sistema de emergencias se presentó en la Secretaría con un reclamo escrito de una situación ocurrida el día previo. Fue recibido por la Subsecretaría de Promoción y Asistencia Sanitaria la Lic. Maria Elena Ghigliazza, que lo escuchó e informó el inicio del proceso administrativo que se iniciaría. Al día siguiente el abogado de la secretaria Dr. Diego Grasso emite las notificaciones para convocar a los/as testigos del hecho y al acusado. Este proceso es el habitual para estas situaciones. Cabe aclarar que la respuesta fue inmediata”. 

Sin embargo, otras versiones del hecho aseguran que hubo denuncias anteriores. Ante esto, la Secretaria remarcó: “La única denuncia recibida fue esta el martes a las 15.30hs, y el miércoles por la mañana se emitieron las citaciones. Es importante que me detenga a explicar un poco el proceso. Para poder dar una pronta respuesta a este tipo de conflictos laborales, las secretarías tienen el atributo de poder recibir, evaluar y emitir sanciones de acuerdo a la gravedad de los hechos. Luego de recibida la denuncia, se cita a testigos (en caso de que los hubiera), y al acusado/a, a quien, luego de informarle de la denuncia en su contra, se le da un plazo para presentar un descargo sí así lo quisiese. Habiendo analizado los relatos y la situación en su totalidad, en caso de no presentarse dudas se procede a emitir sanción. Estas van desde llamadas de atención a 10 días de suspensión. Si hubiera contradicciones en los relatos, y no pudiera tomarse una decisión sobre la situación desde la secretaría, la misma se eleva al área encargada de sumarios.”

Sobre los salarios, la Secretaria de Salud aseguró que “Desde el inicio de la gestión comenzamos a mejorar las condiciones contractuales del personal. Venimos trabajando en conjunto con Recursos Humanos, gobierno y contable entre otras áreas municipales sobre una nómina de alrededor de 60 personas de toda la secretaría de salud.”

“Creemos que la situación amerita recordar que se incorporó al decreto de productividad a más de 50 trabajadores con cargos de 30hs, se efectivizó el pase a planta transitoria a trabajadores/as del sistema de emergencias y se mejoró cualitativamente el valor/hora de profesionales médicos de esta área.” y agregó que “vale aclarar que estas mejoras se concretaron en un contexto de pandemia, en el que la necesidad económica en el área de salud aumentó de manera sustancial.”

Y cerró resaltando: “Nuestra misión es ofrecer un sistema de asistencia sanitaria accesible, con respuestas oportunas y equitativas para nuestra comunidad, porque por sobre todas las cosas nos sentimos parte de ella.”
Nuestra voluntad es seguir mejorando las condiciones laborales de compañeras y compañeros de cada ámbito de la secretaria de salud” finalizó.

Alberto Carbone: Uno de los últimos curas tercermundistas

Por Lucas Schaerer 

A los 97 años el sacerdote Alberto Carbone, una leyenda de los curas del Tercer Mundo, -como se llamaba en una época a los países pobres del hemisferio sur del planeta- nos recibe donde vive. En la catedral de Moreno, frente a la plaza; en diagonal a la intendencia; de su costado derecho; la secretaría parroquial y pegado un portón de madera junto a un mural con la imagen de la Virgen de Guadalupe -patrona de América- y todo un pueblo a su alrededor.

El Padre Fabian va a consultar si puedo ingresar para la charla. A los minutos me hace pasar hasta el fondo, donde se ve el interior de la iglesia gracias a sus ventanales. La casa tiene canteros con grandes plantas y los pajaritos revolotean por todos lados, el día es primaveral y allí se nota aún más. La paz y las plantas ayudan.

Sentado en un sillón con su carrito, color rojo, que lo ayuda a caminar está uno de los fundadores de los curas del Tercer Mundo. Al principio mezclo el usted y el vos en el diálogo. “Muchos me tratan de usted por viejo, pero tuteame”. Me larga este cura que es figura del cristianismo popular argentino.

Alberto Carbone fue detenido en penales, dos veces, en época de dictadura militar, y hasta uno de sus trasladados fue esposado en un helicóptero. Eso le provocó la censura, el entonces titular de la iglesia le prohibió hablar por los medios de comunicación, nunca le informaron cuando terminó la veda periodística.

Quedó atrás la censura y nos compartió su formación sacerdotal con el poeta Haroldo Conti, hoy detenido-desaparecido, cómo pasó de una crianza antiperonista en el barrio porteño de Belgrano, gorila como se los llama en la calle, a convertirse en ferviente peronista y hasta participar en una reunión con Perón en su residencia de la calle Gaspar Campos, en su última presidencia.

Carbone fue compañero y amigo de los primeros curas villeros, entonces tercermundistas, pioneros en instalar parroquias y sus casas en los mismos barrios populares. El caso más conocido es Carlos Mugica, asesinado en 1974, pero incluye a Jorge Vernazza, Rodolfo Ricciardelli, y hasta el teólogo Rafael Tello, fundador de la Teología del Pueblo, una corriente eclesial que forjó a Jorge Bergoglio.

“Hace poco nos juntamos los curitas del mundo tercero (lo dice al revés). Éramos ocho. Leímos la encíclica del Papa Francisco “Fratelli Tutti” (hermanos todos), comimos un asado y cerramos cantando la marcha peronista”.

Carbone lleva 68 años de “curita” como dice él mismo. Su primer destino fue la parroquia porteña Inmaculada Concepción, en la calle Tacuarí y Avenida Independencia, una histórica del año 1734 “que aún preservaba actas de dos colores, blanco y el rojo para las personas de color, a los negros lo tenían separados en esa época”.

Fue al seminario del barrio de Devoto. “Conozco las dos casas de formación de Devoto” dice en chiste por la escuela de los curas y la cárcel donde estuvo detenido 10 meses.

Fue en el seminario que conoció al poeta detenido-desaparecido, Haroldo Conti. “Había entrado el año anterior (1945) y juntos armamos un club cultural “torres de marfil”, él hizo la presentación. En esa época era muy estricto el seminario salíamos poco y las vacaciones las pasamos en la estancia La Montonera, ahí al lado del río Luján”.

A los 97 años tiene muchos recuerdos, buena memoria, un poco de sordera y una visión que ayuda con una lupa para la lectura. Sigue tirando para no aflojar. Le gusta dar misas, hablar con la gente, dar testimonio, al punto que tiene un libro sobre su vida “Alberto Carbone: por los caminos del pueblo” escrito por el sacerdote Miguel Velo, en el año 2019, y prólogo del cura Eduardo Farrell.

Cuando le pregunto por la impresión que le causó la elección de un Papa argentino me responde que lo sorprendió. “Me gustó, me emocionó. Siendo arzobispo más parecido a Guardia (por el grupo católico-peronista Guardia de Hierro) pero fue creciendo por lo que superó a Guardia”.

Mira hacia atrás su crianza y encuentra una mirada más puesta en la cultura yanqui, que en la propia. “Teníamos más cosas en común con Estados Unidos que nuestro propio pueblo. Así era el espíritu en Belgrano. La iglesia tiene eso muy metido, la clase media. Sigue pasando hoy. Una iglesia desde los pobres no pasa en las comunidades parroquiales porteñas y algunas del conurbano que es muy propia de la clase media y la gente importante con dinero”.

La parroquia San Antonio de Padua, en Parque Patricios, el santuario San Cayetano en Liniers de constante confesión a los pobres fue parte de la vida de Carbone. También conoció Patrocinio de San José en Recoleta donde se fue tras su detención. Cuando Carbone llegó a Merlo, y luego a Moreno pidió disculpas por ser porteño.

En el oeste del conurbano el cura tercermundista llegó a los 62 años. Fue en Merlo, barrio Rivadavia, que misionó 18 años. “Allí trabajadores de clase media baja y otros más pobres”. La fe popular caminó con las fiestas del Señor de Mailín, Itatí y Caacupé. Se mezclaron santiagueños, correntinos, salteños y paraguayos.

En esos años conoció la cofradía de Luján. Una vez por mes se iba a ver a la Virgen gaucha, patrona de la Argentina, allí en el campo La Morocha conoció la historia del Negro Manuel, el cuidador africano de la Virgen, y vivió la firmeza del pueblo en su madrecita.

En el año 2002 se jubila como sacerdote a los 78 años. Entonces llega a Moreno al hogar de curas ancianos. No frenó. Hacía viajes tres veces al año a Córdoba, al Cura Brochero, y se ofrecía en la capilla San Carlos, en la ruta 23 frente a las Catonas. Luego se trasladó a la parroquia de Lourdes y el párroco Fabián lo fue sumando a las misas de la catedral de Moreno donde finalmente se quedó a vivir.  

“Dios es defensa de los oprimidos y da pan a los hambrientos (sal 103 y 146)”. 

Desde Moreno, a los 97 años, con este principio mira el mundo uno de los últimos curas tercermundistas.

Espejos Cruzados celebró 15 años trabajando por la salud mental y la integración en Moreno

Con un festejo que comenzó el lunes, desarrollando el taller de radio y cerrando en el día de hoy con la propuesta “La fiesta empieza cuando usted llega” y radioteatro, el hospital de día Espejos Cruzados celebró toda la semana, proponiendo distintas actividades que apuntaban a compartir y recordar la importancia de la salud mental y la integración.

Desde hace 15 años este grupo integrado por profesores, terapeutas y participantes, apuesta a la inclusión social sin dejar a nadie afuera, sin separar por edades, géneros, ni patologías. Partiendo desde distintas propuestas abocadas al arte, como la danza, la música y las artes plásticas, se busca mejorar la calidad de vida de todas y cada una de las personas que deciden participar. 

Siendo este un espacio que no se rige por las asistencias y ni la obligatoriedad, Espejos Cruzados recibe siempre con los brazos abiertos a quien se acerque al lugar. “Yo estoy muy feliz y muy agradecido de poder estar acá, principalmente con Ana Garay, que lleva adelante todo y por bancarme estos años, en los que fui y volví un montón de veces. Ana me dijo que si venís una vez a Espejos, vas a ser para siempre uno de los espejos. Y la verdad es que sí, pasa eso. Me hace muy bien venir, esta es como mi familia, mi otra casa”, compartió Victor Acevedo, quien participa desde el comienzo de Espejos.

Previo a la vigencia de la ley de salud mental, en el hospital de día morenense ya se había puesto en funcionamiento la desmanicomialización, asegurando que el encierro no era la única salida para tratar la salud mental. Tal como lo explicó Manuel Medina, participante del grupo, “Espejos cumplió 15 años pero viene desde antes. Se viene luchando porque antes de esto no teníamos nada. Estos años son gracias al esfuerzo de Ana Garay, de don Roberto Gutman, y un montón de terapeutas que trabajan por la desmanicomialización, por una integración social, para que en los hospitales haya un lugar de atención más humana para las personas que necesitamos tratamientos. Que se entienda que sí, que podemos hacer cosas sin estar encerrados, que nuestra palabra también vale y que podemos convivir con esta locura linda que no daña ni perjudica a nadie”.

Dejando de lado el rechazo y la estigmatización, en la celebración por estos 15 años de trayectoria, los y las participantes de Espejos Cruzados coincidieron en que este espacio los invitó a ser parte, a demostrarles que para ellos también había un lugar para hacer amigos y que tienen la posibilidad de concretar todo lo que se propongan. “Acá compartimos como pares, no nos sentimos rechazados, somos personas iguales al resto. Yo agradezco a todas las personas que hacen Espejos porque es importantísimo tener un lugar como este, acá tenemos nuestro lugar en el mundo, aprendemos y somos parte de proyectos”, aseguró Andrea, participante de Espejos Cruzados desde el año 2015.

Plasmando que hay otras alternativas de acompañamiento y desarrollo relacionadas al arte, este equipo de terapeutas y profesores logró romper barreras, incluir y generar vínculos desde cada uno de sus talleres. “Tengo la certeza de que lo que hacemos causa efectos y los resultados los veo en las caras de los chicos, cuando se los ve disfrutar y con ganas de seguir aprendiendo. Yo no busco que de acá salgan profesionales, solo busco que tengan una calidad de vida mejor. Y, la verdad que me gustaría que esto se replique, que esto no sea solo un taller aislado, sino que pueda haber un acceso mucho más amplio, a un nivel nacional, para ayudar a crecer a los participantes”, agregó Marcelo Cisneros, profesor de tango desde hace 12 años en Espejos.