Con un festejo que comenzó el lunes, desarrollando el taller de radio y cerrando en el día de hoy con la propuesta “La fiesta empieza cuando usted llega” y radioteatro, el hospital de día Espejos Cruzados celebró toda la semana, proponiendo distintas actividades que apuntaban a compartir y recordar la importancia de la salud mental y la integración.
Desde hace 15 años este grupo integrado por profesores, terapeutas y participantes, apuesta a la inclusión social sin dejar a nadie afuera, sin separar por edades, géneros, ni patologías. Partiendo desde distintas propuestas abocadas al arte, como la danza, la música y las artes plásticas, se busca mejorar la calidad de vida de todas y cada una de las personas que deciden participar.
Siendo este un espacio que no se rige por las asistencias y ni la obligatoriedad, Espejos Cruzados recibe siempre con los brazos abiertos a quien se acerque al lugar. “Yo estoy muy feliz y muy agradecido de poder estar acá, principalmente con Ana Garay, que lleva adelante todo y por bancarme estos años, en los que fui y volví un montón de veces. Ana me dijo que si venís una vez a Espejos, vas a ser para siempre uno de los espejos. Y la verdad es que sí, pasa eso. Me hace muy bien venir, esta es como mi familia, mi otra casa”, compartió Victor Acevedo, quien participa desde el comienzo de Espejos.

Previo a la vigencia de la ley de salud mental, en el hospital de día morenense ya se había puesto en funcionamiento la desmanicomialización, asegurando que el encierro no era la única salida para tratar la salud mental. Tal como lo explicó Manuel Medina, participante del grupo, “Espejos cumplió 15 años pero viene desde antes. Se viene luchando porque antes de esto no teníamos nada. Estos años son gracias al esfuerzo de Ana Garay, de don Roberto Gutman, y un montón de terapeutas que trabajan por la desmanicomialización, por una integración social, para que en los hospitales haya un lugar de atención más humana para las personas que necesitamos tratamientos. Que se entienda que sí, que podemos hacer cosas sin estar encerrados, que nuestra palabra también vale y que podemos convivir con esta locura linda que no daña ni perjudica a nadie”.
Dejando de lado el rechazo y la estigmatización, en la celebración por estos 15 años de trayectoria, los y las participantes de Espejos Cruzados coincidieron en que este espacio los invitó a ser parte, a demostrarles que para ellos también había un lugar para hacer amigos y que tienen la posibilidad de concretar todo lo que se propongan. “Acá compartimos como pares, no nos sentimos rechazados, somos personas iguales al resto. Yo agradezco a todas las personas que hacen Espejos porque es importantísimo tener un lugar como este, acá tenemos nuestro lugar en el mundo, aprendemos y somos parte de proyectos”, aseguró Andrea, participante de Espejos Cruzados desde el año 2015.

Plasmando que hay otras alternativas de acompañamiento y desarrollo relacionadas al arte, este equipo de terapeutas y profesores logró romper barreras, incluir y generar vínculos desde cada uno de sus talleres. “Tengo la certeza de que lo que hacemos causa efectos y los resultados los veo en las caras de los chicos, cuando se los ve disfrutar y con ganas de seguir aprendiendo. Yo no busco que de acá salgan profesionales, solo busco que tengan una calidad de vida mejor. Y, la verdad que me gustaría que esto se replique, que esto no sea solo un taller aislado, sino que pueda haber un acceso mucho más amplio, a un nivel nacional, para ayudar a crecer a los participantes”, agregó Marcelo Cisneros, profesor de tango desde hace 12 años en Espejos.




