Se cumplió un año del lanzamiento del programa nacional de asistencia económica destinado a mujeres mayores de 18 años residentes en barrios populares identificados en el Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP). En Moreno, 5788 mujeres resultaron ganadoras entre los 5 sorteos que se realizaron hasta el momento. Desde Moreno Primero dialogamos con las beneficiarias Rosa Inés Mansilla y Alejandra Orellana para conocer cómo les cambió la vida.


Rosa Inés Mansilla tiene 40 años, vive con sus tres hijos y su yerno. Divide su tiempo entre las tareas de cuidado de su hogar, y el trabajo solidario que realiza en un comedor del barrio. Se anotó al programa porque se lo dijo una amiga, algo que es muy común entre las beneficiarias y habla de la red de apoyo comunitario y de solidaridad que se construyó también a partir de esta política pública. Según la UCA, al menos el 83% de las beneficiarias conoce a su vez a otra mujer beneficiaria del programa Mi Pieza en su barrio.
“Cuando salí sorteada no lo podía creer, me quede helada. La verdad ni me había fijado en el listado porque como nunca gano nada, no pensé que esta vez iba a tocarme. Me avisó una amiga que vio el listado y me llamó urgente para avisarme”, afirma Rosa entre risas.
Como en el caso de Rosa, según el Diagnóstico Nacional de Barrios Populares, el 64 % de los hogares tiene como responsable a una mujer, el 40 % de las mujeres inscriptas vive en condición de hacinamiento, y un 20 % conforma hogares monoparentales.
“Yo vivía en una casilla, y en enero de este año me pude mudar a mi casa de material. Me falto terminar el piso, y revocar. Pero si estoy viviendo gracias a Dios en una casa de material, y tenemos una comodidad mejor” explica Rosa.
Por su parte, Alejandra Orellana, tiene 51 años, ocho hijos, pero vive con tres de ellos, el mayor de 19, una adolescente de 16 y una niña de 12, en el Barrio Santa Brígida de Moreno. Ante la pregunta de por qué decidió anotarse al programa, su respuesta fue concisa pero contundente: “Porque vivía muy mal”, al igual que Rosa, se anoto por que le avisó una amiga.
“Yo tenía una sola pieza que se estaba cayendo, y que cada vez que llovía se llovía todo. El baño y la cocina eran también de chapa, así que lo que hice fue tirar la mitad de la pared que se estaba cayendo, levantar una nueva, hacer el baño y la cocina, techar todo, cambiar puertas y ventanas”, explica Alejandra sobre las refacciones que pudo realizar en su hogar, y agrega: “Me faltaría hacer el contrapiso, y una puerta para el baño, y más adelante hare el revoque, pero la verdad hice un montón y estoy feliz”
El programa Mi Pieza, durante todo este año, no solo implementó la perspectiva de género entendiendo la alta vulnerabilidad de aquellas mujeres que cargan con las tareas de cuidado, sumado a la precariedad laboral o el desempleo, sino que reactiva la economía de los barrios populares, mediante la contratación de mano de obra, que en 8 de cada 10 hogares fue a personas del mismo barrio, entendiendo a la vivienda como pilar de la integración socio urbana, además de la compra de materiales en comercios de cercanía.

Más de 700 mil personas, de las cuales casi el 50% son niñas, niños y adolescentes, mejoraron sus condiciones habitacionales gracias a Mi Pieza, un programa de asistencia económica del Ministerio de Desarrollo Social que, tras un año de vigencia, benefició a 173 mil familias que viven en barrios populares de la Argentina.
El 56% de las beneficiarias de Mi Pieza tienen entre 25 y 35 años. 3 de cada 4 beneficiarias declararon que son ellas las que se ocupan principalmente de las tareas de cuidado en el hogar.
Casi la mitad de las beneficiarias ha destinado la mayor parte del subsidio a la compra de materiales, el 47% destinó, en partes iguales, a la compra de materiales y a la contratación de la mano de obra
Por último, Alejandra, afirma con mucha emoción que “este programa me cambió la vida. Cada vez que llovía, nos poníamos todos en un rinconcito hasta que pare. También cuando venían visitas a veces me daba mucha vergüenza, ahora sí se puede decir que vivimos en una casa”.


