En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia, desde Moreno Primero conversamos con Soledad Moscetta, Licenciada en obstetricia y Jefa del Programa Materno Perinatal.
El Programa Salud Materno Perinatal responde a la Dirección General de Maternidad e Infancia. Trabaja fuertemente en la ampliación de la calidad de atención de las personas en edad fértil, personas gestantes y en período de puerperio mediante el fortalecimiento de las mismas en cuanto a sus derechos según las leyes nacionales de parto respetado y derechos del paciente, entre otras.
Soledad Moscetta expresó que lo que buscan es “consolidar las actividades de promoción y prevención, lograr brindarles a la comunidad en todas las zonas sanitarias espacios de encuentro para la preparación integral familiar. Así como realizar el seguimiento y acompañamiento de las personas gestantes de riesgo.”
En cuanto a los profesionales, Moscetta agregó que generan espacios de encuentro y capacitación, donde surgen intercambios de estrategias y experiencias. Se comparten líneas de trabajo, circuitos de atención, entre otras cosas.
A través del tiempo, la lactancia, se ha visto como una responsabilidad y obligación de la persona en período de puerperio. Moscetta explicó la importancia de entender la lactancia como una responsabilidad colectiva porque “en la actualidad se comprende que aquella persona que decide dar el pecho, le resulta esencial para lograr sortear las dificultades que le surjan, y sostenerla por el período de tiempo que desee, el apoyo de su entorno, de la comunidad: familia, amigos, compañeros de trabajo, institucional, del Estado, etc. Con la única finalidad de proteger, apoyar, fomentar y facilitar la lactancia.”
Muchos mitos han surgido y siguen girando en torno a la lactancia materna, generando dudas, desinformación, inseguridades, miedos y hasta han dado el lugar de señalar con el dedo y juzgar tanto a las madres y personas gestantes que desean y necesitan hacerlo en espacios públicos, como también a las madres que deciden o que por alguna razón no pueden amamantar.
“Creo que este rechazo por parte de la sociedad, no tiene que ver con el acto en sí de amamantar, tiene que ver con la sexualización del cuerpo femenino. Se focaliza más en el pecho desnudo de una mujer que en el acto de alimentación y amor que se está dando entre esa persona y su hijo. Se lo termina interpretando como un acto de exhibicionismo y no como lo que es, un acto natural: una persona alimentando a su hijo o hija.” expresó la Jefa del Programa Materno Perinatal.
En cuanto a estos relatos, Soledad Moscetta expresa que “es totalmente necesario derribar los mitos, son muchísimos, que tanto perjudican a las personas que desean dar el pecho a sus hijos, ya que estos se encuentran instalados tanto en la comunidad como en los efectores de salud pertenecientes a los distintos niveles de atención, a los que muchas veces se recurre ante las dificultades de la Lactancia, sobre todo el primer mes de vida del bebé. Manejar información falsa o no actualizada puede resultar totalmente negativo en la instalación de la Lactancia, tristemente muchas veces resulta en la decisión de recurrir a la leche de fórmula.”
Mencionemos alguno: “Mi leche es mala, no lo llena.” “Tengo que evitar algunos alimentos y las gaseosas para que no le hagan mal al bebe”, “si tengo pechos pequeños no voy a lograr amamantar”, “si estoy dando el pecho, no puedo quedar embarazada”, “si estoy embarazada no puedo seguir amamantando”. “El bebé tiene que comer cada 3 hs y 15 min de cada pecho”, “si comienzo a trabajar debo suspender el pecho” “el bebé me usa el pecho de chupete”.
Estos son algunos de los tantos mitos que solemos escuchar, hay mucho más. “En los talleres o charlas en sala de espera, suelen escucharse muchos que quizá no habíamos escuchado. Es importante decir que todas estas frases resultan falsas, y que en las redes sociales de la Secretaria de Salud hemos publicado la explicación de porqué estos mitos son falsos.” Detalló la licenciada.
Sobre las consultas y los miedos más comunes en quienes amamantan, Moscetta reflexionó que “es muy común durante el embarazo las dudas y los miedos ante la posibilidad de lograrlo, o si sus cuerpos van a estar listos para enfrentar la lactancia. Esto tiene que ver con la comparación de sus pares cuando surgen los intercambios de experiencia. Tienen que ver con el tamaño de los pechos o la salida o no salida de calostro durante la gestación, justamente es uno de los mitos que más circulan. Por eso es importante transmitirles la información correcta y derribar estos mitos.
En esta sintonía, explicó que “el tamaño de los pechos, o la salida de calostro durante la gestación, no define la producción de leche en cantidad o calidad, esto es falso. Cuando el bebé abandone el útero durante el parto, se producirá una gran reacción hormonal que le avisará a nuestro cuerpo que llegó el momento de iniciar la lactancia, y esta evoluciona según los requerimientos individuales de cada bebé.”
En el periodo de puerperio inmediato, ya con el bebé en brazos, es habitual escuchar que no tienen leche, que no logran satisfacer al bebé, otro de los mitos que más nos acechan. “Contando con el personal capacitado y con una comunidad bien informada, vamos a lograr ayudar a las personas en período de puerperio a sortear esta y otras dificultades que surjan”, agregó.
Lo principal es entender que dar el pecho tiene que ser una decisión de la persona que lo va a llevar a cabo, no debe ser una obligación que responda a demandas sociales, no debemos juzgar a las personas que deciden no hacerlo. Es fundamental, también, “manejar información certera, y cuando no la tenemos acercarnos a los centros donde pueden brindarnos la información y ayuda necesaria, existen consultorios de Puericultura y de Lactancia tanto en la Maternidad Estela de Carlotto como en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega, y en los Centros de Salud del Municipio contamos con un grupo de Lic. Obstétricas, que muchas han acompañado a estas personas durante la gestación, totalmente capacitadas para brindar apoyo sobre lactancia.
Como también es una parte indispensable del proceso de promover, sostener y garantizar la lactancia, crear espacios donde las personas puedan dar el pecho de forma cómoda, tanto en ámbitos públicos como privados. “Sensibilizarnos de que no solo es un acto de alimentación sino de amor, y ser respetuosos si nos encontramos con este bello acto en la vía pública.” y “en el ámbito familiar, respetar la intimidad y los tiempos del binomio.
Hay un vínculo cercano con la soberanía alimentaria, en cuanto que ambos son un derecho. “Hablamos de alimentos accesibles y producidos de forma sustentable y ecológica. La lactancia favorece a la economía de las familias, ya que la leche materna es gratis, está siempre disponible y a temperatura ideal. Se puede considerar a la Lactancia como el primer eslabón de la soberanía alimentaria.” Expreso Soledad Moscetta.
Para finalizar, Moscetta contó que “En salud contamos con distintos movimientos sociales que intentan hacer énfasis una semana al año a nivel mundial, generalmente estos temas son puestos bajo la lupa de los investigadores para probar o refutar teorías, conceptos, o simplemente profundizar sobre la temática. La Lactancia no es ajena a esta situación, sus múltiples y numerosos beneficios están comprobados científicamente.”
“Entre ellos que la leche materna es irreproducible, porque esta varía inclusive durante el día y responde siempre a los requerimientos de cada hijo en particular, no vamos a producir la misma leche y de la misma manera con el primer hijo que con el segundo o los siguientes.” También hay múltiples beneficios para la persona que da el pecho: Previene la depresión postparto, disminuye las pérdidas postparto incrementando la velocidad de recuperación, disminuye la probabilidad de desarrollar osteoporosis y cáncer de mama y ovario, favorece el vínculo entre el binomio, entre otras cosas.