El hospital de día Espejos Cruzados celebra 15 años al servicio de la comunidad morenense

Grandes y chicos están invitados a participar del festejo organizado por el equipo de salud mental Espejos Cruzados. Hoy, a partir de las 9 hasta las 15 horas, en Libertador 710, inaugurando la semana de celebración, habrá una radio lista para darle espacio y voz a un abanico de realidades. 

“Esta semana de festejos nos pone muy felices, tenemos muchas expectativas puestas ahí. Es una carga de emoción enorme. Yo nací y me crie en Moreno, así que para mí es un orgullo poder desarrollar mi trabajo acá, junto a un grupo de personas tan lindo como el de Espejos”, expresó Ana Garay, psicóloga social y directora de Espejo Cruzados. 

Espejos Cruzados tiene por delante una semana plenamente destinada al festejo de su trabajo, a recordarnos la importancia de la salud mental y del trabajo en equipo. Desarrollándose de forma integral, sin separar por géneros, edades ni patologías y, sobre todo, dejando de lado la concepción tradicional de pacientes, este equipo trabaja día a día para el crecimiento y progreso de los participantes y sus familias. 

“Espejos comienza pensando en nuevas maneras de intervenir y acompañar, para que las personas con padecimientos mentales no estén privadas de sus derechos humanos básicos, teniendo siempre como eje el arte. Por eso se nos ocurrió que los participantes tengan un lugar donde puedan acercarse a charlar, por fuera del hospital y con la libertad que nos proporciona el arte. Acá se trabaja con la salud de todas nuestras locuras”, compartió la doctora Garay. 

Espejos comienza pensando en nuevas maneras de intervenir y acompañar, para que las personas con padecimientos mentales no estén privadas de sus derechos humanos básicos, teniendo siempre como eje el arte. Por eso se nos ocurrió que los participantes tengan un lugar donde puedan acercarse a charlar, por fuera del hospital y con la libertad que nos proporciona el arte. Acá se trabaja con la salud de todas nuestras locuras

La semana festiva comienza hoy con el espacio de radio que contará con entrevistas a varios invitados, mientras que, durante la jornada del día martes, el tango se hará presente para quien quiera tomar una clase o simplemente acercarse a bailar. Los días miércoles y jueves abren lugar a los espacios de plástica y música, acompañando a los más jóvenes del grupo. Y, por último, el viernes cerrarán con radioteatro y la participación de todas las personas que formaron parte de los 15 años de este grupo humano que lleva la integración como bandera. 

El trabajo realizado por Espejo Cruzados se desarrolla dentro de la red de la Dirección General de Salud Mental, es decir que todas las personas que participan del programa cuentan con la debida atención y acompañamiento profesional.  

Tenemos el 0,7 % de reinternaciones de los participantes, y eso para nosotros es muy importante porque deja ver que nuestro trabajo realmente sirve”, asegura Ana Garay. Por su parte, la directora de Salud Mental del municipio, Sabrina Grella, en cuanto al impacto que causa este dispositivo alternativo a la internación, agregó: “Espejos   milita la salud mental hace más de 15 años y fueron pioneros de los cambios que luego propone la Ley de Salud Mental, la desmanicomialización y el trabajo integral con los usuarios. Genera un espacio de alojamiento a aquellas personas que atraviesan padecimientos subjetivos graves, permitiendo fortalecer el lazo social y revincularse con la sociedad, que muchas veces discrimina y estigmatiza”. 

Dejando en claro que el trabajo en articulación y que apostar a la autonomía y al desarrollo de las personas, más allá de sus patologías, es siempre la salida para mejorar realidades, Espejos Cruzados celebra todo un recorrido rompiendo las estructuras tradicionales, humanizando las prácticas y abrazando la idea de integración y respeto en todos los ámbitos. 

A 45 años de “La noche de los Lápices” se realizó un acto conmemorativo en la Plaza Buján

En la fecha aniversario de aquel hecho histórico que marcó para siempre la historia de nuestro país, el pasado 16 de septiembre se realizó el acto conmemorativo de los 45 años de «La noche de los Lápices» en la Plaza Buján de Paso del Rey.

El acto fue el cierre de una movilización que comenzó a las 15:30 horas en el Monumento a la Memoria que se encuentra debajo del acceso oeste en Moreno. Desde allí, varias agrupaciones se concentraron para dar comienzo a un día en donde la frase «Los lápices siguen escribiendo» se repetía en las banderas, remeras y carteles de los y las jóvenes que se dijeron presente.

Con relatos breves, pero con la fuerza de poner en palabras todo lo que esta fecha tan movilizante representa, jóvenes militantes de agrupaciones sociales, políticas y barriales, tomaron el micrófono en el acto de cierre para recordar a las personas desaparecidas y asesinadas durante la dictadura militar. Representando al Movimiento Popular 125, Leonardo Wawrzyniak expresó:

“Los desaparecidos llegaron a 250, entre 13 y 18 años. La mayoría eran estudiantes de escuelas secundarias. Durante los secuestros, los jóvenes fueron sometidos a torturas en distintos centros clandestinos. Seis de ellos aún continúan desaparecidos: Francisco, María Claudia, Horacio, Daniel, Claudio y María Clara. El hecho tomó conocimiento en 1985 por el testimonio de una sobreviviente en el Juicio a las Juntas Militares. Desde ese entonces, este episodio es una bandera para los centros de estudiantes que se identifican en esa lucha estudiantil. Una causa que aún nos convoca. La Noche de los Lápices nos permite condenar el terrorismo de Estado y recordar la vida de aquellos jóvenes estudiantes, a aquellos chicos y chicas que militaron para construir un futuro mejor”.

Leonardo Wawrzyniak militante del Movimiento Popular 125.

La importancia del encuentro, de poder estar presentes y reunirse para recordar aquella época oscura de nuestra historia, también fue destacada durante la participación de Germán Arturi, de la agrupación Indios K:

“Es una tarde para reflexionar y acompañar la lucha de las madres y abuelas de Plaza de Mayo, para recordar y reivindicar a aquellos compañeros y compañeras que lucharon en esa época nefasta por un boleto estudiantil. Estamos para acompañar y profundizar aquel legado iniciado por Néstor Kirchner en el 2003, de memoria, verdad y justicia. Tenemos que valorar estos momentos también, porque no olvidemos que, en dictadura, juntarse con compañeros era algo ilícito. Si participabas te detenían, te secuestraban, si pensabas diferente te desaparecían. Compañeros luchemos para que nunca más vuelva esa moral nefasta”.

Germán Arturi militante del «Los indios K frente joven».

La relevancia de sostener la lucha de compañeros desaparecidos y el grito del reclamo joven ante los problemas actuales se encarnó de manera clara en la voz de Almendra Casal, en representación del movimiento Nuestra América:

“Hoy marchamos reivindicando la lucha de compañeras y compañeros que lucharon por los derechos de los estudiantes, que en su momento fue por el boleto estudiantil. Estamos en un contexto difícil. Tras la pandemia, la demanda de los pibes y de las pibas se hizo visible, la precarización laboral, la falta de trabajo, el tener que dejar el estudio para ayudar a nuestros viejos a llevar el pan a la casa. Los problemas en materia de salud mental, el compromiso con el feminismo, la diversidad, el medio ambiente. Hoy las juventudes nos plantamos y le decimos al neoliberalismo: “Nunca más”. Somos el presente, seamos el sacapuntas de los pibes y de las pibas a los que le borraron la voz, seamos lucha continua. Luchemos con nuestros compañeros, con nuestros vecinos. Es importante que podamos seguir reuniéndonos las juventudes para luchar por un mundo mejor, que las luchas de los otros sean las nuestras”.

Almendra Casal estudiante y militante de «Nuestra América».

El acto contó no solo con las sentidas palabras de las juventudes que formaron parte de la conmemoración, sino también con el relato en primera persona de un sobreviviente de aquella trágica noche de 1976. Oscar «Hormiga» Arquez, conmovido durante todo su relato, compartió su vivencia y su pedido para continuar recordando esta lucha por los derechos de todos y que nos pertenece:

«Para mí, es muy difícil hablar para estas fechas y quiero agradecerles muchísimo a todos los presentes porque yo soy un sobreviviente de la Noche de los Lápices de Morón. Esta noche se cumplen 45 años de la noche en la que yo fui secuestrado. Encontrarme con todos ustedes en este momento, haber caminado juntos, la verdad es que me reconforta muchísimo y me hacen sentir que sigo junto a mis compañeros con los que militaba en aquella época. Estos compañeros no desaparecieron solo por el boleto, desaparecieron por ser luchadores populares, por ser revolucionarios, por tener una edad muy corta, pero un compromiso muy grande. Y esos derechos por los que luchamos en aquel momento, son derechos que hoy ustedes están defendiendo y luchando para que no caigan”.

Oscar «Hormiga» Arquez, ex detenido desaparecido durante la última dictadura cívico militar.

Se conmemora un nuevo Día Nacional del Chamamé

Un 19 de septiembre, hace 46 años, fallecía en Buenos Aires Mario del Tránsito Cocomarola, uno de los mayores exponentes del chamamé y, en homenaje a su figura, se conmemora el Día Nacional del Chamamé, declarado por la Ley Nacional 26.558. Como parte de una generación de grandes músicos, logró que los sonidos de su región se escucharan en todo el país.

Desde Moreno Primero, dialogamos con el reconocido Walter Bogado, bailarín y coreógrafo chamamecero, oriundo del interior del Chaco y morenense por adopción. “Es un día especial para nosotros, los chamameceros porque, si bien es un aniversario del fallecimiento de don Tránsito Cocomarola, será el primer festejo desde que se consagró por la UNESCO al chamamé como Patrimonio Intangible de la Humanidad, el último 16 de diciembre”, sostuvo Bogado.

Walter no dudó en contarnos cómo alguien que es de un lugar tan lejano como el interior del Chaco, hoy vive en Moreno: “Llegué  en el año 2006. Vivía y trabajaba en la ciudad de Padua, en Italia, y se me había vencido la visa de trabajo, entonces me vine al Chaco a esperar que salga de nuevo. Mi compadre y profesor de danza de acá de Moreno, Adrian Velázquez, me dice un día: vení y alquila algo por acá, así no tenes que esperar desde allá desde Barranqueras. Cuestión que me acerqué a Moreno, ya había conseguido trabajo acá y me fui aquerenciando. Llegué de la mano de él, me instalé, me enamoré y hoy tengo toda mi familia acá viviendo en el barrio de Trujui, en el cruce Castelar”.

El chamamé es la música más popular del litoral argentino, es una danza alegre y animada -aunque a veces también suena melancólico y triste, o alegórico- que trasciende la música y se convierte en una expresión personal y colectiva.

En relación a su vínculo con el chamamé, Bogado cuenta que nació a muy temprana edad: “Yo soy del 72, hijo de padre correntino y madre chaqueña. Uno de la localidad de Alvear y la otra de Samuhú, muy al interior del Chaco. Mis abuelos vivieron la época dorada del chamamé, allá por la década del  40, cuando eran jóvenes, y en toda esa zona del litoral era la música de preferencia. Ahí nacen los 4 mayores exponentes que tiene este género: Isaco Abitbol, Ernesto Montiel, Tarragó Ros Padre y Tránsito Cocomarola”, y añadió que “tanto en la casa de mis abuelos paternos como maternos, se escuchaba chamamé. Ya siendo más grande, en la década del 80, estando en Barranqueras, Chaco, me empapé muchísimo más. Me despertaba escuchando chamamé y me iba a dormir escuchando chamamé, por más que a uno en ese momento no le gustaba, en la región se escuchaba esa música”.

A la hora de reflexionar acerca del momento que atraviesa el género musical, el oriundo de Barranqueras afirma que “no se está generando público nuevo que escuche chamamé. A no ser que nazcas en el interior del Chaco. Hoy en día, está costando mucho, fijate que Cosquín es la capital nacional del folclore y, en la última edición, prepandémico, de las nueve lunas en ninguna figuraron conjuntos chamameceros. Prácticamente no se está teniendo en cuenta, ni que hablar de los consagrados, que también les está costando tener participaciones”.

En el origen del género puede encontrarse una especie de “sincretismo musical”, ya que podemos encontrar a la cultura guaraní, no solo en su base musical, sino también en lo más profundo de las gargantas que explotan en un Sapucai, con las posteriores influencias alemanas que se escuchan al ritmo del acordeón o el bandoneón. Hoy es un ritmo tradicional argentino.

Por último, Walter afirmó que “la pandemia complicó un montón de proyectos y trabajos que tenía fuera de la provincia. Pensá que yo vengo de una danza que es de pareja tomada y el contacto, el vínculo, es muy estrecho. Si bien hoy hay peñas folclóricas que ya están abiertas y funcionando, esto es porque se permite bailar separados. En cambio, en el chamamé no”, y añadió que gracias al uso de la tecnología por parte de la gente, “hoy tengo alumnos que de otra manera no hubiese conectado. Incluso alumnos fuera del país, que de no ser por la pandemia, no me hubiesen conocido”.