Se desarrolla en Moreno la Feria Inclusiva

El municipio de Moreno, a través de la Secretaría de Desarrollo Comunitario, desarrollará la Feria Inclusiva este 14 de Octubre, de 9 a 14 horas, en el predio del Centro de Día Crecer, ubicado en Otto Krause 1375, Barrio Jardines I.

El encuentro es organizado por la institución Crecer, que se encarga de realizar acompañamiento terapéutico para personas con discapacidad intelectual, y por el Taller Protegido de Producción TADIM, donde brindan capacitación laboral a más de 30 personas mayores de edad con discapacidad intelectual.

Durante la jornada del día viernes 14 se realizarán actividades recreativas y culturales: Crecer llevará adelante una mini obra de teatro y rutinas de circo. Mientras que TADIM expondrá y venderá sus productos.

En la feria también estarán participando la Unidad Sanitaria del barrio Jardines I, brindando charlas de prevención de HIV y Sífilis, los Puntos Violetas, Amor por el Barrio y la Escuela San Cayetano con exposición y venta de productos.

Moreno: una ciudad que respeta y promueve la diversidad cultural

En las últimas décadas casi todas las naciones latinoamericanas decidieron conmemorar cada 12 de octubre la resistencia indígena, la interculturalidad y la plurinacionalidad. Desde el año 2010 se conmemora el «Día del Respeto a la Diversidad Cultural» dejando atrás el «Día de la Raza». Moreno es un ejemplo en ese camino que busca visibilizar su historia y reconocer sus tradiciones y el valor identitario y pluriétnico de todos los pueblos originarios de América

El decreto 1584, firmado en 2010 por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, fue un primer acto de justicia luego de 518 años de oprobio para los pueblos originarios. El mismo, modificaba la denominación del feriado del día 12 de octubre, “queriendo destacar y rememorar las muertes de los pueblos originarios y dotando a dicha fecha de un significado acorde al valor que asigna nuestra Constitución Nacional y diversos tratados y declaraciones de derechos humanos a la diversidad étnica y cultural de los pueblos”. 

Quedó establecido entonces el Día del Respeto a la Diversidad Cultural en Argentina, y de allí en más se reivindica la importancia de la diversidad cultural y del diálogo intercultural, enmendando otro decreto presidencial de 93 años atrás, cuando en 1917 Hipólito Yrigoyen impuso esa fecha como feriado nacional en conmemoración del “Día de la Raza”. 

Al respecto, el concepto de “raza” empezó a cuestionarse en la segunda mitad del siglo XX, luego de los horrores de la guerra mundial y el holocausto nazi. En 1964, Unesco señalaba en un documento que todos los humanos pertenecemos a la misma especie, por lo que resulta ofensivo y discriminatorio utilizar el concepto de raza. 

El cambio de significado quizás llevará su tiempo y aún hoy la discusión permanece en mayor o menor medida. En definitiva, la fecha parece invitar a pensar nuestra identidad y cómo construirla o reconstruirla, día a día. 

Un ejemplo claro en ese camino es el Municipio de Moreno que, en todas las fechas significativas para repensar nuestra identidad cultural, realiza diferentes actividades con el fin de reconocer sus tradiciones y el valor identitario y pluriétnico de todos los pueblos originarios de América.   La fecha se encuentra muy cercana al desarrollo del Encuentro de las Provincias y su cultura, por lo que se presenta como el ejemplo más inmediato en la valorización y reafirmación de nuestra cultura.  

Lo cierto es que la gestión actual tiene la impronta de recuperar la identidad de los pueblos originarios y la hace política de Estado. En ese sentido, la directora de Identidad Cultural, Claudia Torres, expresó la importancia de que “el distrito haya designado una Dirección de Pueblos Originarios” ya que denota que “hay integración”.  

Desde esa misma dirección emanan las celebraciones originarias desplegadas por todo Moreno, tales como el Inti Raymi o el mes de la Pachamama, que son considerados por Claudia Torres como “tesoros culturales o, es decir, nuestro patrimonio cultural inmaterial” el cual “es necesario seguir visibilizando para no perderlo”. 

También se expresan en los talleres mismos que se dictan en la Casa de la Cultura, ejemplo clave es el Taller de Quichua, a cargo de Esther Quiñones, quien consideró que “hay que tomar conciencia” y por ello es que “siempre tratamos de dar charlas a cada lugar que nos invitan, de informar; a los chicos que van creciendo día a día hay que decirles que hay otra historia”. Además, contó que “cuando vamos a colegios o universidades, digo que soy santiagueña y mi identidad es música, el quichua es el idioma de mis ancestros, es bombo, es guitarra, y si negara el quichua estaría negando mi historia”. 

Nelson Orellana, es docente de instrumentos autóctonos, trabajador del municipio de Moreno y representante de la cultura Aymara, que opera en el marco del programa Moreno Sagrado con Claudia Torres. En una entrevista exclusiva con Moreno Primero, realizada en el marco del día de los Pueblos Originarios, resume de forma precisa la importancia de las acciones llevadas a cabo desde el Estado Local en pos de la visibilización de la cultura de los pueblos originarios y lo enriquecedor que es el aporte. 

“Es muy importante que como pueblos invisibilizados durante tantos años podamos estar dentro de las instituciones de gobierno, hoy en día se está empezando a abrir en muchos aspectos. En los años ochenta era muy difícil, yo cuando iba a las escuelas en esa época, me miraban mal, muy despectivamente. De a poco eso va cambiando, y ojalá que en las escuelas se puedan enseñar nuestros idiomas, nuestra historia, nuestra geometría, nuestra economía, nuestra medicina, tenemos tanto para aportar”, explica Nelson, quien también da clases en la Universidad Nacional de San Miguel. 

Nelson considera que estamos en un proceso que lentamente nos irá llevando a lograr que muchos de los grandes aportes de las comunidades originarias vayan ganando espacio y revalorizando: “Tenemos a nuestros Kallawayas, que son nuestros médicos milenarios que saben a través de las plantas todas las curaciones. De a poco esas cosas se van a ir logrando, falta mucho, porque todavía tenemos que abrir nuestras conciencias, nuestros corazones, a medida que vayamos teniendo ese proceso iremos incorporándolas. Esa vibración empieza a romper esta otra vibración que está ahí, queriendo negarnos y rompernos entre nosotros”

El próximo jueves se conocerá el veredicto por la masacre de La Pastoril 

Este jueves 13 de octubre se dictará sentencia en la causa que investigó el operativo policial y militar en la quinta La Pastoril, donde fueron desaparecidos o asesinados once dirigentes del PRT – ERP. En diálogo con Moreno Primero, Juan Torrez, integrante de HIJOS Moreno, afirmó que “todas las acusaciones y todos los años de condenas que se pidan para los genocidas y sus cómplices civiles, sean atendidas, y que sea justicia, que no quede impune ningún delito de lesa humanidad. Sin duda será un paso más hacia la memoria, la verdad y la justicia”.

A un año del comienzo del juicio, el Tribunal Oral Federal 5 de San Martín realizará una audiencia que comienza a las 9 horas donde dará a conocer el veredicto en el juicio por la masacre de la quinta La Pastoril, en donde un gran operativo militar y policial terminó con el asesinato o desaparición de once personas, y el secuestro de cuatro personas que luego fueron liberadas. 

 A diferencia de las demás causas de lesa humanidad, los crímenes no sucedieron alrededor de un centro clandestino de detención, sino en los hechos que ocurrieron en esa quinta. Cinco días después del golpe de estado de 1976, un 29 de marzo de hace 46 años, se realizaba una reunión secreta del Comité Central del PRT –ERP en la que participaban sus máximas autoridades e invitados extranjeros del MIR de Chile y de Tupamaros de Uruguay. Los líderes del PRT lograron escapar, pero almenos cuatro militantes de la organización fueron asesinados en el lugar María Elena Amadío, Emilia Susana Gaggero, Víctor Hugo González y Ruperto Méndez), y otros tres en los alrededores, cuando escapaban en un auto (Juan Mangini, Nelson Agorio y Héctor Chávez). 

Al menos ocho personas más fueron secuestradas y llevadas a diferentes centros clandestinos de detención, como Puente 12 y la Comisaría 1° de Moreno, y sólo cuatro recuperaron la libertad. Durante el debate surgieron los nombres de otras personas a partir de documentos de inteligencia, por lo que se cree que estas no fueron todas las víctimas. 

En diálogo con Moreno Primero, Juan Torrez, militante de derechos humanos e integrante de HIJOS Moreno resalta que “la importancia del veredicto del próximo jueves es marcar otro hito en Argentina” y ejemplifica “tal como se ve en la película 1985, para quienes la vieron, allí se ve la importancia de los juicios de lesa humanidad”. Además, considera que “Néstor y Cristina estuvieron a la cabeza de la derogación de la ley de punto final y obediencia debida, las leyes de impunidad, que ha sido de suma importancia”, y que en un momento en el que “la democracia está en peligro, es más que importante que sigan los juicios.” 

Para Juan Torrez, las expectativas son “que todas las acusaciones y todos los años de condenas que se pidan para los genocidas y sus cómplices civiles, sean atendidas, y que sea justicia, que no quede impune ningún delito de lesa humanidad”. Y agrega, “sin duda será un paso más hacia la memoria, la verdad y la justicia”. 

Eduardo Garbarino Pico, un testigo de siete años en aquel entonces 

A partir de la anulación de las leyes de impunidad, hermanas, sobrinas, parejas e hijas tomaron la posta para comenzar a conocer lo que había ocurrido en La Pastoril y hoy son las seis querellantes en la causa. Ofelia Agorio fue una de ellas. Junto a su hermana, Iris, lleva ya casi 20 años empujando la investigación, en particular sobre su hermano Nelson, quien tenía 23 años y era parte del comité central del PRT. 

Recuerda varios momentos claves en ese camino, encuentros de hermanos y hermanas de víctimas, conocer a Viviana Losada, quien había comenzado a investigar lo ocurrido a su expareja Rodolfo Ortíz, y el testimonio de Eduardo Garbarino Pico, un niño de siete años que estaba al cuidado de Nelson Agorio luego de que su madre fuera secuestrada en 1974. 

En La Pastoril, Nelson logró sacar al niño y lo subió a un auto en un intento de escapar junto a Mangini y Chávez, pero fueron perseguidos a los tiros por la policía y capturados. Durante el juicio, Eduardo relató que Agorio lo cuidó hasta último momento, le dijo que saliera con los brazos en alto y que hiciera lo que le decían los policías. Contó que no estaban armados y que todos salieron del auto con vida, pero fue la última vez que los vio. 

Eduardo fue llevado a la casa de un policía, que luego de unos días lo dejó en una casa vacía donde había vivido meses antes. Ahí fue rescatado por militantes del PRT hasta la vuelta de la democracia. Agorio, Mangini y Chávez fueron asesinados y enterrados como NN. Sus cuerpos fueron identificados a partir de las tareas del Equipo Argentino de Antropología Forense. 

En La Pastoril, Nelson logró sacar al niño y lo subió a un auto en un intento de escapar junto a Mangini y Chávez, pero fueron perseguidos a los tiros por la policía y capturados. Durante el juicio, Eduardo relató que Agorio lo cuidó hasta último momento, le dijo que saliera con los brazos en alto y que hiciera lo que le decían los policías. Contó que no estaban armados y que todos salieron del auto con vida, pero fue la última vez que los vio. 

Eduardo fue llevado a la casa de un policía, que luego de unos días lo dejó en una casa vacía donde había vivido meses antes. Ahí fue rescatado por militantes del PRT hasta la vuelta de la democracia. Agorio, Mangini y Chávez fueron asesinados y enterrados como NN. Sus cuerpos fueron identificados a partir de las tareas del Equipo Argentino de Antropología Forense. 

Los acusados 

En la causa se encuentran acusados Eduardo Sakamoto, capitán y segundo jefe de la Compañía de Ingenieros de Agua 601 con asiento en Campo de Mayo; Héctor Alberto Raffo, teniente primero y jefe de la Sección Comando y Servicios de esa unidad; Juan Carlos Jöcker, capitán y segundo jefe de la Compañía de Ingenieros 10 de Pablo Podestá; Juan Manuel Giraud, por entonces cabo primero y jefe del Grupo de Tiradores de la Primera Sección de Contrasubversión de esa compañía; y los ex policías bonaerenses Juan José Ruiz y Julio Alejandro Pérez, quienes eran suboficiales en la Comisaría 1° de Moreno, donde fueron llevadas muchas de las víctimas. 

La querella y la fiscalía pidieron prisión perpetua para esos seis imputados. El último de los acusados es Carlos Alberto Guardiola, excabo primero en la Compañía de Ingenieros de Pablo Podestá. Para él, la querella pidió que sea condenado a prisión perpetua pero la fiscalía solicitó su absolución por considerar que no habías pruebas para sostener la acusación. 

Durante el debate, además, quedó clara la participación en la planificación del operativo del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército, que tenía como una de sus misiones encontrar al líder del ERP, Mario Roberto Santucho. A cargo de esa cacería estaba el entonces capitán Juan Carlos Leonetti, quien habría estado ese día en La Pastoril. Lograría su propósito el 19 de julio, en un departamento de Villa Martelli, en el que Santucho fue asesinado y el propio Leonetti murió en el tiroteo.