La solidaridad con los pobres unió a un religioso musulmán con una parroquia

“Amor para todos. Odio para nadie”. El lema de las remeras del primer imán, un predicador de la fe musulmana similar a un sacerdote para los católicos, en llegar a la periférica parroquia Inmaculada Concepción, en Paso del Rey, que acercó ayuda concreta a los comedores populares que sostiene la comunidad vecinal con fe.

Por Lucas Schaerer

Los pobres unieron a la religión musulmana y católica. Así de sencillo e impactante.

Llevamos 50 frazadas, seis paquetes de leche y varios de galletitas para los niños de la iglesia del padre Renato. El islam enseña servir a toda la creación de Dios. Sin distinguir etnia o religión. Entonces es un mandamiento religioso para nosotros”, dijo a Moreno Primero, el imán Marwan Sarwar Gill, que nació en Alemania, aunque su familia migró de Pasquistán por persecución religiosa, luego cursó la universidad en Inglaterra y hace cuatro años llegó a la Argentina, aunque antes se preparó en el idioma español para comunicar las enseñanzas de fe.

Porque también el islam busca el vínculo con otros credos y similitudes con otras comunidades”, reflexionó Sarwar Gill, quien es la guía de oración y fe de una comunidad musulmana de la corriente Ahmadía (una de las 73 ramas del islam), que creen en el mesías, Jesús. El Papa (Santidad) de estos musulmanes es Mirza Ghulam Ahmad, quien en 1889 fundó la comunidad Ahmadia, como un movimiento de renacimiento dentro del islam. Sus enseñanzas: “paz, amor, justicia y santidad. Vivir en paz con uno mismo y los hombres para alcanzar la paz con Dios”.

La comunidad Ahmadia está en más de 200 naciones e impulsa la separación mezquita del Estado. Su santidad Mirza rechazó el terrorismo y en 1908 instaló la institución del califato, que une a su comunidad con cinco jalifas, desde Arabia Saudita, como jefe espiritual y administrativo.

Fue un momento maravilloso cuando recibimos al imán con sus donaciones para los pobres”, aseguró el párroco Renato Maizza, de origen italiano que hace varios años se instaló a vivir en Argentina, más precisamente para las barriadas populares de Paso del Rey y como asesor de la pastoral juvenil de la Diócesis de Moreno.

Fernanda, madre que asiste y ayuda en el comedor parroquial y vecina, dijo a este medio: “estoy agradecida por dejarnos compartir ese día tan hermoso junto a mis hijos. Más allá de lo material esto que se construye entre las religiones para hacer el bien común es lo más importante. Además, ver que nos unimos como hermanos para dar amor es inmenso. Gracias en nombre de toda mi familia”.

Para el cura fue una apertura que jamás habían visto un musulmán en Paso del Rey y la curiosidad llevó a las preguntas sobre sus creencias.

El acto solidario, con una profunda espiritualidad, llevó a hablar de las coincidencias que los une para el bien común. De las diferencias no se profundizó.

Desde la comunidad parroquial pensaron un regalo al imán. Fue la encíclica del Papa Francisco “Fratelli Tutti” (hermanos todos) firmada por padre Elvio y toda la comunidad. Mientras que el religioso musulmán regaló un libro sobre la paz.

En la parroquia se vivió un clima comunitario y espiritual que acompañaron quienes hicieron el puente entre las religiones.

Por unir los valores de fraternidad nació este encuentro”, contó a Moreno Primero, Rosa Elena Di Lorenzo, titular de la Comisión Papa Francisco de la Asociación del Personal Legislativo (APL, el sindicato de los trabajadores del Congreso Nacional).

El imán Marwan Sarwar Gill realizó una serie de acciones solidarias con la iglesia católica. Por ejemplo, estuvo en la localidad de Luján donde también entregaron cien frazadas al intendente y realizó una oración interreligiosa con el obispo local, Jorge Scheinig. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires, en la parroquia Guadalupe del barrio de Palermo, el imán entregó frazadas para los migrantes venezolanos junto a los padres de Fernando, Silvino y Graciela Báez Sosa, el joven asesinado en enero del año 2020 a la salida de un boliche en Villa Gesell.