La Municipalidad de Moreno fortalece las políticas destinadas a la economía popular

La intendenta Mariel Fernández y el subsecretario de Economía Popular del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia, Federico Ugo, firmaron un convenio  de colaboración para la planificación y el desarrollo de políticas destinadas a la economía popular del distrito.

La firma del acuerdo se realizó en el marco de la implementación del Registro de Trabajadoras y Trabajadores de la Economía Popular. Estuvieron presentes el Director Nacional de Economía Social y Desarrollo Local, Pablo Chena; la Directora del RENATEP, Sonia Lombardo; la administradora del IMDEL, Estefanía de Dios; la secretaria de Desarrollo Comunitario, Noelia Saavedra; y la Coordinadora General de  Programa de Incentivo a la Producción Agroalimentaria, Marisa Nallino, recorrieron uno de los predios donde trabaja la cooperativa de productores rurales de Cuartel V y conversaron ellas y ellos acerca del trabajo que se desarrolla con el Municipio y el avance de la producción en dicha localidad.

“La producción de alimentos es una actividad muy importante que hay que poner en valor y que el Municipio quiere acompañar. Por eso estamos cuidando las tierras rurales para que no todas se urbanicen, y acompañamos a las y los productores para que en Moreno se siga produciendo alimentos. Quiero agradecer a las productoras y a los productores porque el rol que cumplen en nuestra sociedad y en nuestro Municipio es muy importante”,  expresó la intendenta Fernández, y prosiguió: “también agradecemos el acompañamiento de la Provincia y la Nación en el cumplimiento de nuestro deber: servir a nuestro pueblo y más aún a nuestro pueblo trabajador.”

Por su parte, el subsecretario Ugo destacó que “Es muy importante la articulación entre la Nación, la Provincia y los municipios para poder desarrollar las políticas públicas vinculadas a la economía popular porque tienen que ver con dar respuestas a la agenda que los movimientos populares han desarrollado todo este tiempo; como cuidar el trabajo, fortalecer la organización, promover la economía local y generar más dignidad a nuestra comunidad. En esta visita que hoy realizamos a trabajadores de la agricultura familiar de Moreno y en la firma del convenio junto al Municipio, apostamos a seguir fortaleciendo a este sector que tanto trabajo y tanta riqueza le genera a nuestro país.”

El convenio celebrado entre el municipio y el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad propone la cooperación para el fortalecimiento de la Economía Popular en el distrito, el intercambio de información y la articulación de políticas públicas.

“La política de Mariel Fernández es anticorrupción y transversal a toda la gestión”

Daiana Anadón, secretaria de Protección Civil de Moreno, responde y explica cada una de las críticas que recibió la gestión de Mariel Fernández por la forma de contratación del software para el nuevo sistema de estacionamiento medido. Asegura que hay oportunismo político de parte de la oposición y que este gobierno tiene nada que ocultar.

Las duras críticas que el gobierno local recibió durante la rendición de cuentas del primer año de gestión de Mariel Fernández se centraron en la forma de contratación del software y el gasto por el estacionamiento medido. La secretaria de Protección Civil de la Municipalidad, Daiana Anadón, tiene bajo su órbita la administración de este sistema y responde a Moreno Primero cada uno de los cuestionamientos recibidos por ediles que no acompañan la gestión de la que forma parte. 

Durante la sesión especial de rendición de cuentas, muchos de los cuestionamientos estuvieron puestos sobre el estacionamiento medido, un sistema que depende de tu secretaría. Particularmente, las críticas se centraron sobre la forma de contratación del software y expresaron que la contratación no estuvo dentro de la normativa vigente porque la empresa adjudicada no ofrece un servicio exclusivo, por lo tanto, se tendría que haber convocado a más empresas oferentes ¿Por qué esta contratación encuadró en una compra directa? 

Los concejales dieron opiniones personales, pero no argumentos sólidos en términos reales y jurídicos para hacer esa afirmación. Hay que entender también que estos cuestionamientos están en el marco de un año electoral, donde la oposición busca resaltar su perfil. La contratación se encuentra enmarcada en el artículo 156, inciso 1 de la Ley Orgánica de las Municipalidades, que nos permite hacer una contratación directa cuando la contratación se trata de un servicio exclusivo. En este caso, el servicio es exclusivo porque la empresa nos brinda el 100% de la recaudación, el software completo en términos de manejo total de la programación, licencia del mismo, capacitaciones y equipamientos, para no generar dependencias futuras. Es decir, una vez terminado el pago, se termina la relación con el servicio. 

¿Por qué no llamaron a más empresas?

Porque no hay otra empresa que pueda presentar en términos de antecedentes estos servicios que necesitábamos, por lo cual la contratación es exclusiva y no se realiza licitación. 

¿Por qué hay una diferencia de 2 millones de pesos entre lo que expresaste por esta contratación a un medio local y lo que finalmente terminó pagando el Municipio por el software? ¿En qué se traduce todo ese gasto?

Lo primero que hay que entender es que la contratación exclusiva incluye la compra de software y un conjunto de otros elementos que hacen al sistema total: equipamiento de puntos de venta, capacitación de todos los niveles, un año de garantía para la corrección de errores de la aplicación que puedan presentarse, equipamiento para los fiscalizadores de calle y equipamiento para los agentes del área informática que manejan el sistema en la oficina. 

Cuando anuncié la propuesta de municipalización, también dije que estábamos evaluando las posibilidades existentes que hubieran hasta ese momento, pero que nos había llegado una propuesta. Los términos monetarios que dije en su momento es lo que se había planteado en aquel entonces, porque no hay nada que ocultar. Sin embargo, el tema se había empezado a tratar recientemente, y mi intención fue comunicarlo para que la comunidad sepa que estábamos trabajando para tener un servicio de estacionamiento medido que no sólo controle la seguridad vial, sino que también cuide la recaudación de las arcas municipales. Desde mi anuncio hasta la contratación hubo modificaciones porque muchos de los elementos nombrados están sujetos a la variable de la inflación, cualquiera que entienda la crisis sanitaria y económica que vivimos puede entender esto yendo al almacén y evaluar los precios de tres meses atrás con los de ahora. 

Por otro lado, nos encontramos con que necesitábamos más equipamiento del que habíamos calculado, porque muchos puntos de venta que creíamos equipados para realizar la tarea, no lo estaban y tuvimos que sumar eso. Además, en principio calculamos que íbamos a poder controlar el sistema en la calle con veinticinco agentes pero la realidad nos demostró que necesitamos alrededor de cuarenta, cuestión que también engroso el listado de equipamiento, lo mismo sucedió con el área informática. 

También se cuestiona no solo que no hay un ahorro económico, sino que este software no permite municipalizar el servicio porque la licencia es propiedad de la empresa.

Quien plantea eso ignora que hemos conseguido en un año de pandemia un superávit en la mayoría de los fondos recaudatorios, como informó la intendenta Mariel Fernández con más detalle en la presentación de principio de año. Por otro lado, ignoran el punto central del cambio de sistema, que es el que nos permite tener el ingreso del 100% de la recaudación frente al anterior servicio contratado por la gestión anterior de Walter Festa que nos brindaba solo un 40%, y los recursos para el funcionamiento del sistema eran mayormente aportados por el municipio. 

Con respecto a la propiedad del sistema, pertenece al municipio, lo que sucede es que la transferencia de la licencia se concreta al terminar de pagar la contratación. Como la misma se decidió que fuera en cuotas para poder pagar con los ingresos que genera el propio sistema y no tocar ningún otro fondo de la municipalidad, esto se concretará luego de la última cuota que será en julio. Son garantías lógicas en una contratación en cuotas. No debemos olvidar que el municipio de Moreno es el primero de toda la provincia en presentar esta propuesta innovadora de gestión. 

Creo lo importante a resaltar, es que la intendenta Mariel Fernández tomó este camino para no afectar un peso de los fondos municipales, que están destinados a otros servicios que la municipalidad debe garantizar y esto se ve en la mejora cotidiana que perciben los vecinos y vecinas de Moreno. Al llegar a la gestión, la intendenta identificó que la mayoría de los fondos eran utilizados sólo en el sistema de recolección de residuos, en sueldos de los trabajadores depositados en cuotas y en un sistema de ingresos. Esto cambió rotundamente y los fondos pueden percibirse en la inversión que se está realizando en obra pública, seguridad vial, el crecimiento exponencial de la atención en salud, la creación de la Secretaria de género y la construcción de un refugio para víctimas, el lanzamiento de un plan de seguridad, entre muchas otras cosas que puedo nombrarte. 

Por último, una de las frases que se escuchó en la sesión especial y resumen estas críticas es que para esta gestión “la transparencia no importa”.

Reitero en este punto que la oposición habla desde un oportunismo político en el marco de una carrera electoral, donde no pueden exponer logros propios, por lo cual deben polemizar acerca del trabajo de la gestión municipal que mejora día a día en un contexto totalmente adverso a nivel país e internacional. La transparencia de la gestión se demuestra en la comunicación continua que hacemos hacia la comunidad sobre todos los temas que se nos ha consultado y en una transformación integral de todas las áreas que estaban desechas por la corrupción instalada por la gestión de Walter Festa. La política de Mariel Fernández es anticorrupción y es transversal a toda la gestión. No hay nada que ocultar.

El Poyi y la Chicharra donde el pueblo sana

Un periodista de la Ciudad de Buenos Aires visita Moreno y los barrios más alejados de nuestro centro. A San Norberto, en la Chicharra, y a Ayelén, por el Poyi Cardenas. Un encuentro con las mujeres heroicas de nuestra comunidad en el medio del confinamiento por la pandemia.

Por Lucas Schaerer

Un ciego camina el pasillo del tren: “Diosssss..estaaaá..aquí, tan cerca como el aire que respiro”. Canta con tono bajo mientras en una mano lleva el bastón blanco y en la otra con forma de canastita, poniendo los dedos para arriba, espera recibir. Atrás suyo un vendedor de medias y al segundo un hombre con el píe izquierdo mutilado, que se arrastra en muletas clamando compasión. La exclusión del trabajo y los enfermos que claman. Es una piña al estómago. Que se sortea si uno va en auto por la autopista.  

Estamos atravesando un segundo confinamiento por la pandemia del coronavirus. El tren de la línea Sarmiento no está vacío, pero a los que estábamos acostumbrados los pasajeros no alcanzan a completar los asientos.

Moreno es la última estación, la terminal anuncia la voz de los parlantes. De las entrañas de la gran Ciudad de Buenos Aires al corazón del tercer cordón del conurbano, la localidad más empobrecida donde sobreviven 700 mil seres humanos con alma, mente y corazón.

Saltar los molinetes o pasar por la puerta antipánico es imposible. Personal del tren, con gendarmes y policías están atentos. Un control que en las otras estaciones de Capital Federal o los vecinos como Merlo no se ve.

La guía morenense es Aye. De Ayelén como el barrio donde quiero descubrir la fórmula: el pueblo salva al pueblo. Aye es joven con historia. Con el don de la fotografía. Fue innato. Hasta hace poco no sabía, pero su abuelo morenense ya ponía el foco en las fiestas familiares. Ella puso la cámara en la comunidad. Primero siendo tallerista en los centros culturales del Movimiento Evita y después en la campaña de la primer intendenta mujer de Moreno, nacida en la periferia, en Cuartel V. “Siempre que Mariel entra al Poyi o la Chicharra viene algún chico a abrazarla”. Ese instante de amor la marcaron.

Primero el calvario: Una bala de plomo impacta en el Poyi. Todo por una discusión. Su madre, Mari Cárdenas, la tía de la actual intendenta Mariel Fernández, transforma su casa merendero y guardería en el Poyi Cárdenas.

Segundo la salvación: En ese terreno donde en una casilla también vivieron la joven Mariel y su esposo Esteban “Gringo” Castro se transforma en lo que hoy llaman “un espacio de salvación comunitaria”. Tan claro está que su coordinadora, la joven Elena también enviudó cuando a su marido, hermano del Poyi, es asesinado apuñaladas también en una discusión.

Una calle de tierra y el cielo abierto, sin edificios. Gonzalo, el chófer locutor, nos deja frente a un alambrado con una entrada bien abierta de pasto cortito y un tobogán como una maca. Un jardín que conquista a los nenes y adultos. Ya en la entrada te invita a jugar. Luego las tres coloridas salas, donde todas incluyen baños para el tamaño de los niños, creando el jardín comunitario. Nada tiene que envidiar a los jardines privados. Un salón grande es zoom para las seños que se combina con los talleres, entre ellos en una estante contra la pared soporta los bombos con platillos y los estandartes de la murga. 

La cocina es familiar. Su piso y el mueble de la alacena da esa sensación.

“Una vez que entras acá la vida te cambia. Te deconstruís”. Dice Elena Toribio, la coordinadora del Poyi, cuando le pregunto si se la pasan todo el día siendo heroínas del pueblo y ausentes en sus propias casas.

Los hijos están todo el tiempo con las madres. Llaman a la seño o educadora de sala de tres para sumarla a la charla. Luciana Salguero, es una piba joven que trae a su bebé al trabajo. “Ella venía con chupete y ahora es seño con su hija”. Segunda generación cuenta “Lili” Alarcón, la educadora o seño con más años en el Poyi a cargo de sala de 5.

En el barrio Ayelén no existen otras organizaciones sociales, políticas o sindicales junto al pueblo. Si la presencia de alguna capilla o parroquia.

Ante la pandemia el jardín está casi vacío. Sólo los niños y niñas de las trabajadoras que sostienen el comedor y el jardín.

Elena, Lili y Luciana por primera vez se juntan para responder a un periodista. Ellas construyen en su vida diaria epopeyas que nunca llegan a los centros de poder. Es una gesta diaria. Invisibilizada. Que ni se llega a ver o no se quiere mostrar. Donde dan la vida cuidando con esfuerzo y ternura las neuronas de los hijos del partido bonaerense más empobrecido.

Hasta el barrio San Norberto son otros 20 minutos en auto. A mitad de camino, frente a la comisaría de Cuartel V, un despliegue grande de policías controla los permisos de circulación. Cada colectivo es frenado y cada pasajero se le pide su documentación para transitar. Igual los autos, camiones. Detrás de la ermita de la Virgen de Luján, en la puerta de la comisaría están asfaltando. “Es la primera vez desde los ochenta que la delegación municipal cuenta con maquinaria y presupuesto”, cuenta Alexis que lleva un chaleco que lo identifica de la delegación y un barbijo con la estrella federal. No estaba planeado hablar con él, pero surgió la oportunidad. Trasmite con entusiasmo: “A la noche después de muchas horas de laburo sé que hice el bien. Esto lo hablo en casa con la familia y los amigos. Es un esfuerzo, pero con una felicidad por todo lo que estamos haciendo para el pueblo”. Asfalto, cañerías, cortar el pasto, todo esto en 32 barrios que incluye el departamento de Cuartel V, en total existen seis departamentos en todo Moreno.

Una casa con fachada artística. De una ventana sale pintada Evita mirando una chicharra, por debajo un campo con flores. En el pasillo de entrada una chica nos pone alcohol y te toma la temperatura. Es irresistible el aroma del guiso de lentejas que me lleva a la cocina. Unas seis cocineras, entre ellas una paraguaya con varios años de residencia, me reciben con alegría. Son las mujeres maravilla.

Hacen de comer al instante si hace falta o si reciben una donación de pescado, como ocurrió por parte de La Cámpora, la cocinaron hasta en el patio a leña. Varias hablan a la misma vez sobre cómo se las ingenian, sobre todo una recién operada, para hacer platos o reinventar platos. Otra más joven cuenta que está terminando la secundaria además de ser cocinera y tener su familia con marido inclusive. Muchos varones no aceptan el protagonismo femenino y se fugan. También hablan como es atravesar el contagio de una de ellas que provocó el cierre de la Chicharra por única vez a lo largo de toda la pandemia del covid-19. Tienen necesidad de expresar la angustia de los primeros momentos o como están muchas veces desbordadas por la demanda de comida. Al no haber tampoco otras organizaciones, y encima comedores que han cerrado por el covid, todo el trabajo se multiplicó.

Me dicen, con cierto dolor, que en la visita del presidente Alberto Fernández a La Chicharra muchas de ellas no lo pudieron ver. Quedaron afuera de ese momento tan especial. Los controles de seguridad en el barrio fueron una semana antes de su llegada y las vallas en las esquinas limitaban cualquier desborde. “Se sacó fotos con todos, le pedía a su seguridad distancia, hasta se quedó hablando con una abuela de acá al lado. Y entró a la cocina”.

Mariel, la intendenta, fue la fundadora de la Chicharra. Luego el mando lo tomó Adriana Quispe, una salteña, trabajadora 24 por 7. Llega a las ocho de la mañana y se va siempre después de las diez de la noche. Su historia personal es pura sanación: Desde los 4 hasta los 14 años vivió en la calle con su abuelo empedernido en la bebida. Su madre la tuvo a los 15 años y la dejó al cuidado de sus abuelos. Cuando murió su abuela-madre a los cuatro años nació la depresión en su abuelo. Adriana vivió una década en la calle. “A los 14 recién supe que era ponerse una zapatilla”. Llegó a la Chicharra por necesidad. Tenía un hijo que mantener. Durante diez años estuvo de cocinera. Fue su salvación. Hizo primaria y secundaria mientras cocinaba. En el 2013 ingresó al terciario Néstor Kirchner, que está al fondo del Centro Cultural con entrada por la calle Portugal. De sin techo a maestra coordinadora del mundo Chicharra.

Muchas mujeres, casi todas jóvenes, despliegan una batería de trabajo: las dos salas del jardín comunitario, que cubre la vacante a bebés desde los 45 días hasta cinco años, talleres culturales entre ellos de murga, pasando por la radio y un taller textil a pocas cuadras. “Apuntamos sobe todo a los niños y abuelos. En plena pandemia a los contagiados le llevamos nosotros la comida hasta la puerta de su casa. Eso nos llevó estar hasta las once o doce de la noche todos los días exponiéndonos. Todo esto coordinado con desarrollo social de la intendencia”.

En la trinchera de la salvación comunitaria, más en pandemia, los tiempos son acelerados. Las charlas fluyen con velocidad, que ni tiempo para tomar nota o sacar el grabador. En todo el piso del salón bolsas negras de plásticos están atadas con un recibo. Es la comida a los abuelos de San Norberto y San Alberto.

En La Chicharra se forjó el corazón de los “poetas sociales” como llama el Papa Francisco a los trabajadores de la economía popular. Esta construcción de salvación comunitaria evidencia la principal razón de Mariel recibiendo el voto del 60 por ciento de sus vecinos en diciembre de 2019.