23 de septiembre: Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer

Hoy celebramos en nuestro país los 74 años de la Ley 13.010 del Voto Femenino, también conocida como la Ley Evita, una ley que avanzó hacia la igualdad de derechos políticos entre hombres y mujeres. 

Esta ley que en su primer artículo establece que “Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las Leyes a los varones argentinos”, dándole así a las mujeres la posibilidad de votar y ser votadas, fue aprobada el 9 de septiembre de 1947 y promulgada  15 días después, dejando el 23 de septiembre como la fecha oficial del Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer.

Aunque el derecho al voto femenino hoy resulta indiscutible, esta conquista que le otorgó a las mujeres argentinas mayor equidad en materia de derechos políticos y civiles, fue el resultado de una una extensa lucha en un periodo donde la figura de la mujer solía ser relegada únicamente a las tareas del hogar y cuidado de la familia.

“Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país, que es, en definitiva, el destino de su hogar”, celebraba así Eva Duarte de Perón la sanción de la ley de sufragio femenino, quien fue una referente fundamental en el tratamiento del proyecto de la ley.

Tras 74 años de aquel 23 de septiembre de 1947, si bien el acceso de la mujer a cargos jerárquicos dentro de la política se ha ampliado y se fue ganando terreno en espacios que históricamente le pertenecían solo a los hombres, la participación aún continúa en disparidad. El rol fememnino sigue siendo puesto en debate desde varias perspectivas, recordándonos que el proceso de conquista aún no termina y  que el trabajo en conjunto en busca de igualdad debe fortalecerse, porque no existe democracia plena sin la participación de todas las identidades. 
Reivindicamos esta ley que sin dudas no habría sido posible sin la valentía y la convicción de Evita Perón, quien nunca titubeó en discutir y pelear por las causas justas que la historia y su pueblo demandaban.