Asociación civil Andar: «La vacunación da esperanza y tranquilidad»

Luego de que incorporarán a las personas con discapacidad en los grupos prioritarios de vacunación contra el covid-19, el 50 % de la población de la Asociación Civil Andar ya ha sido vacunada y el resto se encuentra registrada. En diálogo con este medio, Martín Lucero, su encargado de comunicación, nos cuenta lo que significó la noticia para las familias y cómo influye en los jóvenes.

La asociación civil «Andar» es una organización que recibe a las y los jóvenes con discapacidad de Moreno, en La reja. Allí realizan actividades culturales, deportivas, recreativas y educativas. Todo comenzó hace más de 30 años, cuando un grupo de padres y profesores de educación física notaron que las oportunidades que tenía la sociedad no la tenían sus hijos e hijas. El espacio cuenta con un centro de día donde se realiza un abordaje terapéutico y con un sector en donde realizan emprendimientos productivos para el desarrollo integral y laboral de las personas con discapacidad, los cuales también sustentan a la asociación.

Actualmente, por la pandemia de coronavirus, la demanda de los productos de la panadería y gastronomía que realizan las y los jóvenes bajó considerablemente y la mayoría de ellxs no puede asistir por ser población de riesgo. Sin embargo, el Ministerio de Salud de la Provincia decidió incorporar a las personas con discapacidad en los grupos prioritarios de vacunación contra el coronavirus.

Al respecto, Martín Lucero, que está a cargo de la comunicación de la asociación, explicó que «la condición de discapacidad pone a las personas en situación de desventaja, entendiendo que el contexto es el que genera una condición limitante, por eso las personas con discapacidad deben ser inoculadas, ya que requieren de muchos mas apoyos que otra persona y que por eso mismo era necesario que se tome esta decisión».

Martín describió que, en todo este proceso de la pandemia, perdieron a dos jóvenes de la organización: «el año pasado transitaron la enfermedad y no pudieron sobreponerse. Es muy difícil, los jóvenes viven esta pandemia con mucha tristeza, porque les imposibilitó acceder a su segundo hogar, compartían más de 8 horas de sus vidas acá adentro y no poder venir fue triste, perder a sus compañeros y familiares».

«En las últimas dos semanas más del 50 por ciento de la población de Andar fue vacunada y el 90 por ciento de las personas con discapacidad que asisten a andar ya están vacunados o ya obtuvieron la confirmación del turno» sostuvo Martín. Da la sensación de que estamos más cerca de ese túnel que no termina más, es la posibilidad para ellxs de volver a verse con sus amigos. Esta campaña de vacunación les da esperanza y lugar para poder respirar con tranquilidad «

Martín Lucero, resaltó que es muy importante hacer la actualización dentro del VacunatePBA, agregando la condición de discapacidad en el formulario de inscripción porque es el paso principal para que luego le adjudiquen el turno.

Por otro lado, en la asociación, debido al descenso de producción y demanda de los productos de panadería y gastronomía, desde marzo vienen acompañando a las familias con bolsones de alimentos. Para poder colaborar, podes ingresar al link https://donaronline.org/asociacion-civil-andar/comunidad-andar

La asociación es una comunidad donde todas las personas pueden desarrollarse al máximo, pueden encontrar su proyecto de vida desarrollándose laboral, deportiva, recreativa y culturalmente, destacó Martín. «Muchos jóvenes han encontrado una familia, se han casado, han tenido hijos, es el proyecto de vida que nosotros elegimos para aportar y contribuir para seguir desarrollándonos como sujetos de derechos» concluyó Martín Lucero.

Granja Andar: «El entorno de la persona con discapacidad es excluyente»

Andar es una organización que tiene más de 30 años de trayectoria en el desarrollo del potencial de las personas con discapacidad. Martín Lucero, encargado de comunicación, nos cuenta cómo se formó la asociación, cuáles fueron las primeras actividades y cómo se manejan hoy en día con la pandemia.

La granja Andar está ubicada en La reja, Moreno, y fue conformada hace más de 30 años por un grupo de padres y una pareja de profesores de educación física que, a través de un abordaje integral de las personas con discapacidad, realizan actividades culturales, deportivas, artísticas y relacionadas a la salud para promover la inclusión en la comunidad, ya que notaron que las oportunidades con las que convivían personas con discapacidad eran distintas a las que vivían las personas sin ellas.

A través de estas actividades llevadas a cabo en las colonias de verano, tanto padres como las y los profesores notaron que  las problemáticas y las limitaciones que tenían las personas con discapacidad estaban dadas en cuanto al entorno. No eran propia de la persona, sino la falta de oportunidades y falta de acceso a todo lo anterior. La falta de acceso al trabajo y a las actividades terapéuticas impedían el desarrollo integral de la persona.

Por este motivo, Andar comienza a tomar como actividades cuestiones que tienen que ver con los emprendimientos productivos y con la actividad terapéutica a través de un modelo de centro de día, un espacio terapéutico que atiende personas con discapacidad con mayores limitaciones y que necesitan un abordaje integral para poder desarrollar su potencial. 

Martín Lucero, encargado de la comunicación de la Asociación Andar, explicó que se manejan con dos modelos de abordaje: uno tiene que ver con el centro de día y el otro con el espacio laboral. En el centro de día se desarrollan habilidades para que las personas con discapacidad puedan pasar a la segunda instancia. Una vez que llegan a la segunda instancia, lxs jóvenes que ya adquirieron diferentes habilidades forman parte de los negocios inclusivos y laborales como la panadería, el servicio de gastronomía, una huerta y actividades educativas.

Una de las virtudes que tiene la asociación civil es la elaboración de alimentos dentro del taller protegido de producción. Estos emprendimientos generan empleos para las personas con discapacidad, aunque debido a la pandemia por coronavirus, las y los jóvenes ya no pueden asistir y, además, bajó la demanda considerablemente, por ende, la producción se redujo un 80 por ciento.

«Una de las cuestiones más importantes al momento de la llegada de los jóvenes a la granja, es preguntarle a los jóvenes, y no tanto a las familias, qué es lo que quieren, cuál es su sueño, cuál es el desafió principal que tienen» destacó Martín y agregó que «muchas veces ese proceso no es fácil, incluso para ninguna persona es simple preguntarle qué quiere para su futuro».

«Lo importante es promover su autonomía, muchas veces hay que generar las herramientas para que esa persona se pueda desarrollar de forma autónoma, es necesario ir también rompiendo los paradigmas de paternalismo, de sobreprotección que juega en contra del modelo social de discapacidad»

«El modelo hoy de la discapacidad es muy distinto al de 30 años atrás», sostuvo Lucero y describió que, «andaban a escondidas, no podían salir a la calle, era mucho más difícil cuando la temática era totalmente escondida sobre todo en el modelo médico, ya que era un modelo rehabilitador que hacía hincapié en demostrar que la persona con discapacidad era quien tenía el problema y eso generaba angustia y preocupación».

«Entendemos que la discapacidad es un problema social, la persona puede tener una condición física, intelectual, sensorial, pero el entorno es el excluyente».

¿Cómo colaborar con la Granja Andar?

La asociación civil se sustenta gracias a los emprendimientos productivos como pastelería y gastronomía. Debido a la pandemia por coronavirus las y los jóvenes no pueden asistir al espacio para trabajar para proteger su salud. Por este motivo, si deseas colaborar, ingresá a https://donaronline.org/asociacion-civil-andar/comunidad-andar. Podes colaborar donando desde $200 pesos.

Orquesta Raíces: tiempos de cosecha de «jóvenes multiplicadores»

Jóvenes que ingresaron en la orquesta a corta edad, hoy se convierten en profesores que construyen espacios donde se crece en colectivo, junto a la comunidad. Los llaman “jóvenes multiplicadores” de un trabajo con mirada social-educativa, al ritmo de la música popular. 

En el año 2007, con su primera sede en La Reja, la Orquesta de Música Popular «Raíces» comenzó un sueño que supo hacer realidad. La música, para ellas y ellos, es una herramienta de transformación grupal e individual, y en ese sentido, la música “es la excusa” para desarrollar un impecable trabajo comunitario. 

Desde aquel entonces, desarrollaron una gran variedad de proyectos tales como talleres artísticos para niños y jóvenes, muestras, conciertos didácticos, peñas, exposiciones de artes plásticas, construcción colectiva de un auditorio natural, su propio disco, etc.

El año pasado, tuvieron que adaptarse a una situación muy particular: la pandemia. Primero estuvieron a la expectativa, explica José «Pepe» Battistín, director de la orquesta, a Moreno Primero, “para ver si pasaba rápido”. Pero cuando observaron que venía para un tiempo más, se activaron las videollamadas, los classroom, y demás encuentros virtuales.

Como se pudo, el compromiso de las y los profesores los llevó a sortear los problemas de conexión, donde cada uno de ellos acordaba según la particularidad de sus estudiantes. José recuerda que ni bien comenzó a expandirse el virus, los profesores “cargaron los instrumentos en el auto y se los llevaron a los chicos y chicas que no contaban con el propio”. Cuando fue necesario, también cargaron los bolsos de comida o de ropa para la gente que lo haya necesitado.  

“Nosotros lo que priorizamos es mantener el vínculo, además de la enseñanza”, resume José sobre la adaptación a las medidas de confinamiento. 

Director Pepe Battistin presentando disco

Con el tiempo, se les ocurrió hacer una peña con la presentación de pequeños grupos que integraban la orquesta, divididos por instrumento. Ya a la segunda peña, sumaron orquestas amigas que se presentaban desde Córdoba o el Chaco. Cada una con su público, los encuentros se retroalimentaban cada primer sábado del mes, trasmitidos a través de Facebook. 

En 2021, comenzaron las clases presenciales el 7 de abril, en la sede de La Reja, que tiene bastante lugar y es al aire libre, por lo que si llueve se suspende. Las últimas restricciones severas afectaron a solo un ensayo porque son los días miércoles de cada semana. 

Viajar, generar lazos  

La orquesta recorrió varios lugares de nuestro país. Tres años consecutivos en Córdoba, un paso por Rosario, provincia de Santa Fe, una visita a la casa de Jaime Torres, en la quebrada de Humauaca, Provincia de Jujuy, y una travesía por las callecitas de Nazareno, una localidad del noroeste Salteño, son las rutas que atravesó Raíces a lo largo de estos casi 14 años. 

“Esas cosas nutren mucho, más a los proyectos como el nuestro, que son autogestivos. Nos nutre mucho conocer gente, tejer redes”, expresa José. 

La orquesta sigue sonando 

El año pasado, hicieron una presentación en Los Robles: “A esa convocatoria fueron todos, los que se conectaban, y los que no se conectaban vinieron también”, recuerda José y señala que “había una necesidad muy grande de encontrarse en esa ronda enorme”. 

También realizaron un homenaje en conmemoración del  25 de Mayo, el Primer Gobierno Patrio. En el Hospital Mariano y Luciano de la Vega, interpretaron “Yo vengo a ofrecer mi corazón” . Allí, se encontraban representantes de varios trabajadores y trabajadoras esenciales, junto a la intendenta, Mariel Fernández. 

Así, Los Robles y el Hospital de Moreno se convirtieron en los dos escenarios sobre los que las y los morenenses pudieron escuchar la orquesta en este año y medio que va de pandemia. 

Momento de cosecha y de jovenes multiplicadores 

Cada proyecto tiene sus momentos, de creación, de expansión, de integración. En dialogo con Moreno Primero, José fue consultado por el momento en que se encuentra la orquesta.  

“Yo creo que estamos en un momento de cosechar lo que hemos sembrado –hablando de raíces justamente- y te digo por qué. De los seis profesores que tenemos, cinco se formaron dentro de la orquesta. Son jóvenes que ingresaron de chicos, y hoy en día están enseñando. Ellos son los frutos y quienes nos permiten seguir en pie, porque ellos dan la devolución de lo que recibieron. Más allá de lo económico, ellos no vienen a trabajar por el dinero, ellos saben que el miércoles tienen la orquesta Raíces. Son los jóvenes multiplicadores.” respondió el director.

“Yo creo que estamos en un momento de cosechar lo que hemos sembrado –hablando de raíces justamente- y te digo por qué. De los seis profesores que tenemos, cinco se formaron dentro de la orquesta. Son jóvenes que ingresaron de chicos, y hoy en día están enseñando. Ellos son los frutos y quienes nos permiten seguir en pie, porque ellos dan la devolución de lo que recibieron. Más allá de lo económico ellos no vienen a trabajar por el dinero, ellos saben que el miércoles tienen la orquesta Raíces. Son los jóvenes multiplicadores.” 

Una mirada social-educativa al ritmo de la música popular

La orquesta está integrada por 200 chicos y chicas que, en su mayoría, son de Moreno, aunque también hay integrantes de Merlo y José C. Paz. De sus tres sedes, en este momento, está funcionando la principal en La Reja. Comenzaron un proyecto de expansión, con el apoyo del Municipio, que estaba previsto para comenzar en los primeros días de abril del año 2020, a través del cual iban a multiplicar sus sedes. 

 La pandemia lo hace esperar. Pero no hay dudas que la orquesta oriunda de Moreno seguirá el camino de construcción de espacios de crecimiento colectivo junto a la comunidad. Seguirá acompañando las necesidades de todos y todas y trabajando con una mirada social-educativa, al ritmo de la música popular

¿Querés ayudar a crecer a Orquesta Raíces? 

Sumate al proyecto colectivo haciéndote “Amigo de la Orquesta de Música Popular Raíces”.  Un amigo de la orquesta puede realizar una donación por única vez o de forma mensual automáticamente, puede donar instrumentos nuevos o usados que permitirá enseñar a niños y jóvenes que no tengan la posibilidad de comprar su propio instrumento y puede unirse a las redes sociales para compartir sus novedades.