Movimientos sociales, y organizaciones nucleadas en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), en conjunto con unidad piquetera, realizaron hoy una enorme jornada de lucha nacional con distintos puntos de movilización y protesta. Su Secretario General, Esteban Gringo Castro, afirmó: «Está puede ser una de las movilizaciones más grandes de los movimientos populares que se haya hecho hasta ahora».
La misma comenzó el día lunes con una marcha federal, con jornadas de protesta en distintos puntos del país y dos grandes actos en los extremos del territorio nacional, uno en Jujuy y otro en Ushuaia.
En el día de hoy estas movilizaciones confluyeron en un gran acto que tuvo como epicentro el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, al que llegaron distintas columnas agrupadas desde distintos puntos del país. El motivo principal de la misma fue repudiar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y las recetas de ajuste que vienen castigado cada vez más fuertemente a los sectores populares.
Esteban Gringo Castro, Secretario General de la UTEP, manifestó durante la jornada: «Necesitamos un aumento del salario social complementario, para lo cual hay que llamar al Consejo del Salario, necesitamos adelantar el bono que se paga a mitad de año por la inflación, y que el gobierno se pongo al día con los alimentos que reciben los comedores y merenderos, que son centros comunitarios a la vez».
La particularidad de este plan de lucha es que se realiza con la unidad de sectores afines al gobierno y otros que han mantenido una postura generalmente opositora durante estos últimos tres años.
Con respecto a la convocatoria, finalizó: «Está puede ser una de las movilizaciones más grandes de los movimientos populares que se haya hecho hasta ahora. Si no hay respuesta se profundizará este escenario».
En Moreno hubo debate, misa, juegos infantiles y festival de música por los diez años de Jorge Mario Bergoglio ungido Papa Francisco.
Por Lucas Schaerer
El Papa de los pobres se hizo presente en Moreno. Fue este domingo 19 de marzo, por la tarde, al cumplirse diez años de Jorge Bergoglio ungido en el Vaticano como el líder terrenal de la iglesia católica.
El obispado de Merlo-Moreno junto a la intendencia y el área de cultura del gobierno provincial organizaron e invitaron a una tarde de domingo atípica, ya que hubo debate, misa, juegos infantiles y festival de música por el primer argentino de la historia en liderar la organización más antigua y numerosa de occidente (1.378 millones de bautizados, en el mundo, según los datos de 2022).
La cumbia con “La Pili” y el hip hop gracias a Willy Wonka fueron al final de la celebración que tuvo alrededor de la plaza principal de Moreno juegos para los niños y dentro de la Catedral una misa dedicada al Papa.
También en la iglesia hubo un tiempo para escuchar a dos exponentes de relevancia social y espiritual: el cura villero José “Pepe” Di Paola y el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Esteban “Gringo” Castro.
Desde Moreno Primero dialogamos con el sacerdote organizador de la celebración por los diez años del Papa Francisco, Leonardo Silio, quien afirmó: “Nos parece importante conocer su magisterio. Por un lado, su diálogo con las periferias. Algo muy novedoso de mirar la realidad desde la periferia al centro. Para ello invitamos al cura villero Pepe Di Paola por su trabajo mano a mano con el cardenal Bergoglio desde las villas en buenos aires. Luego pensamos en su experiencia con los movimientos sociales. Para ello llamamos a Esteban Castro por su trabajo con Misioneros de Francisco, donde la militancia está muy atravesada por la fe en la lucha por los derechos del pueblo. Luego del conversatorio compartimos la eucaristía que celebró el obispo auxiliar, Óscar Miñarro, donde había muchos pibes y pibas de los Hogares de Cristo y feligreses de distintos barrios de Moreno”.
El sacerdote Di Paola es uno de los religiosos más populares en Argentina por su pelea diaria a la exclusión y las adicciones, mediante el dispositivo “gran familia de los Hogares de Cristo” que convocó el sábado pasado, en Luján, a un Cabildo abierto por la campaña: “Ni un pibe menos por la droga”, que logró la adhesión del amplio arco político, algunos de Juntos por el cambio, y mayoritariamente del campo nacional y popular, con dirigentes sociales, sindicales, hasta del presidente de la Nación Alberto Fernández y la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner con quien se reunió días antes en su oficina en el Senado.
“Jorge Bergoglio hoy Papa expresa al mundo lo que vivió junto a nosotros en Buenos Aires. Cuando era arzobispo venía cotidianamente a las villas. Se tomaba el colectivo para venir a las parroquias en la periferia de la Ciudad. Desde allí miraba y trabajaba su pastoreo. Siempre fue un Padre muy cercano, respetuoso, que nos acompañó mucho, con una especial escucha a las necesidades de los más pobres en la Ciudad de Buenos Aires”, explicó el cura villero.
El Padre Pepe también recordó las misas que el entonces cardenal y arzobispo porteño daba al aire libre, en plena Plaza de Constitución: “Eran las misas contra la trata de personas, por las víctimas de la explotación sexual, de los trabajadores encerrados en talleres textiles, como por los excluidos sobre todo los cartoneros que empezaban a organizarse”, aseguró Di Paola que tenía a su lado izquierdo al dirigente del sindicato de la economía popular y miembro del grupo de laicos Misioneros de Francisco.
Gracias a que Bergoglio lavó los pies, como gesto de las Pascuas en la última cena de Jesús, a los chicos adictos a las drogas de la villa 21/24 y Zabaleta se reconoce el origen de los llamados Hogares de Cristo, la iniciativa de los curas de los barrios populares que reciben con amor y dedicación a los más rotos de la comunidad. En ese momento el equipo de curas en las villas alcanzaba a siete, luego con el auspicio de Bergoglio llegaron a 23 integrantes y desde el 2017 con la designación de dos obispos villeros, uno en capital, Gustavo Carrara, y otro en La Cava de San Isidro, Jorge García Cuerva.
Por su lado, el dirigente de la UTEP en la Catedral inició su exposición resaltando a otro par: “Fue Juan Grabois el primero que me habló de Bergoglio. Me contaba en esos años (2010) todo lo que apoyaba la lucha de los cartoneros, por el salario social complementario en la época que Macri era intendente, como contra la trata, el narcotráfico y la frases muy lapidaria en una homilía donde denunció que: ‘en Puerto Madero comen los esclavistas’”.
En otra parte de su discernimiento el “Gringo” Castro explicó que el vínculo del Papa Francisco con los movimientos populares los vivió en encuentros, primero en el Vaticano y luego en Bolivia. “Era el único líder mundial que hablaba bien de nuestro trabajo. Resaltaba a los vendedores ambulantes, las mujeres en los comedores, merenderos y ollas, a los cartoneros, nuestras cooperativas textiles, etc. El Papa nos decía en la cara, y al resto del mundo, que tenemos derecho como todo trabajador a organizarnos sindicalmente. Eso me sorprendió y a otros militantes los vi llorar en ese discurso del Papa en Santa Cruz de la Sierra. Muchos de izquierda, sin fe católica, se emocionaron al escucharlo”.
A su lado el cura Pepe escuchó como las organizaciones sociales acompañaron la devoción por el Santo popular del pan y el trabajo, el 7 de agosto San Cayetano en el Santuario de Liniers. “Nuestro pueblo no separa la fe de la lucha, porque no separa la fe de la vida. Por eso el 7 de agosto fue un antes y después. Luego de esa peregrinación-marcha nos recibían todos los bloques en el Congreso. Entonces empezó a caminar la ley de Emergencia Social que se votó el 18 de noviembre 2016, apoyada por la CGT con movilización junto a nosotros en la calle”, dijo Castro sentado delante del altar. De la sorpresa por el líder religioso Castro aseguró a los presentes en la Catedral que vino su conversión personal. “Me conectó más con mi vieja. Fue a partir de un Rosario que le mandé del Papa. Fue algo muy groso, importante, nos acercó como familia”.
Al cierre de su exposición el secretario general de la UTEP habló de la misa de los Hogares de Cristo ante la basílica de la Virgen de Luján. “Fue una fiesta popular el sábado pasado en la misa. Como los pibes bailaban, cantaban el tema ‘la vida como viene’, y tomando agua mineral, no porque sea un puritano con el alcohol, pero para recuperar necesitaban dejar de lado todo consumismo. Entonces veo que su lucha, la sanación, son los mismos objetivos de la UTEP. Sanar y luchar es lo que quiere Cristo, la Virgen, el Papa, los curas villeros y los movimientos populares. Todos nosotros queremos la fe y la lucha”.
El secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) en Argentina citó el pasaje bíblico de la multiplicación de los panes y peces comparándolo con la feria realizada por los pescadores artesanales que pelean por sus derechos.
Por Lucas Schaerer
“Esto es un hecho de amor al pueblo no solo político”. Así definió Esteban “Gringo” Castro al llamado «pescadazo» que organizaron los pescadores artesanales nucleados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).
Castro habló este miércoles 9 , por la tarde, detrás de los tres camiones llenos de pescados de río y mar, que fueron vendidos en su totalidad en menos de seis horas, con filas de personas que alcanzaron toda la manzana de la Plaza frente al parlamento nacional. No había escenario. Lo acompañaba un equipo de sonido de un micrófono con dos parlantes al secretario general de la UTEP.
“Este pescadazo me hace acordar a un hecho histórico, para los que creemos en Dios, que fue la multiplicación de los panes y los peces. Esta multiplicación la están generando ustedes porque tienen amor con el pueblo como lo planteó Jesús, que les dijo a sus apóstoles de comer. Es decir, tengan fe que pueden organizar política, social y económicamente al pueblo y eso lo podemos hacer nosotros mismos porque somos trabajadores y trabajadoras de la economía popular y de esto tenemos que estar muy orgullosos”.
La venta del productor al consumidor significó la entregaa de 12 toneladas de pescado, a cien pesos el kilo. Entre ellos de corvina, besugo, pescadilla, sábalo, patí, dorado y boga.
“Demostramos que estamos preocupados para que los humildes puedan comer. Por eso este pescadazo es parte también de la lucha de los vecinos”, agregó Castro.
Luis Guidotti, de la Cooperativa de Pescadores Artesanales Independientes de Mar del Plata, explicó que no tienen espacio en el puerto desde donde embarcarse y tampoco cuentan con permisos de pesca.
En Argentina los frigoríficos están pagándoles 20 pesos por cada kilo de pescado, que luego exportan a Brasil y Bolivia a 600 pesos.
Los pescadores de la UTEP buscan que avancen las negociaciones de una mesa de diálogo con el gobierno nacional, al que le están pidiendo políticas de apoyo para poder comercializar su producción en el mercado interno. También está elaborando un proyecto de ley para llevar al Congreso Nacional.
La UTEP viene trabajando hace tres años en agrupar a los pescadores artesanales. Hoy los organizados son unos 1200 productores del sector, con realidades diversas: hay cooperativas (por ejemplo, las que pusieron los camiones frigoríficos para llegar al Congreso) y también grupos familiares sin recursos. Estas familias necesitan, incluso, recibir algún tipo de ingreso para su subsistencia.