Centro Cultural Chichilo: “Buscamos compartir saberes, desterrar el egoísmo y modificar lo que no queremos”

Un grupo de vecinos, vecinas y militantes del Movimiento Evita cumplieron su sueño de tener un Centro Cultural en “Mi barrio” de Moreno Norte. En diálogo con Marisa Matalone, hija de Chichilo y coordinadora del espacio, expresó a Moreno Primero cómo fue la inauguración, qué talleres brindan y quién fue su padre.

 El sábado 21 de agosto “Mi barrio” inauguraron el Centro Cultural “Chichilo” en Moreno Norte. Allí, las vecinas, vecinos y militantes del Movimiento Evita celebraron la inauguración de este espacio que, desde junio de este año, brinda apoyo escolar, talleres para grandes y chicos, funciona como punto violeta cada quince días, entre otras actividades para la comunidad. 

En la inauguración estuvieron presentes concejales, precandidatos a concejales, Mariel Fernández, militantes del Movimiento Evita y el delegado municipal Homero Salinas, quien expresó: “Es importante que Moreno Norte tenga ese espacio porque es un espacio comunitario que da respuestas en muchas cuestiones tanto sanitaria, alimentaria, como educativa. Está bueno que eso suceda, es un espacio del Movimiento Evita que nosotros desde el municipio acompañamos los procesos de organización en el barrio, es una decisión política que esos espacios existan” 

La esquina donde está ubicado el Centro Cultural “Chichilo” fue el punto de reunión de muchas vecinas y vecinos de Moreno para organizarse. En el año 1971, se abrió un almacén de rubros generales. Lo atendía Eufemia, la madre de Chichilo, su compañera Olga y el mismo Francisco Matalone, alias “Chichilo”. Allí, Marisa, coordinadora del centro cultural explicó que:  

“Fue uno de los almaceneros que te vendía los alimentos, pero también colaboraba circulando de boca en boca que una familia precisaba ayuda para armar una loza, para poner árboles en las plazas, hacer veredas de cemento para ganarle al barro los días de lluvia, hacer la colecta para un velorio, entre otros”. 

Sin dudas, Francisco Mataleno, estaba comprometido con el barrio, lugar al que llegó porque sus padres emigraron desde Italia “cuando la ruta 23 aún era de tierra” explicó Marisa su hija. Chichilo jugó en los potreros, recibió los regalos de Evita cuando era niño, invitaba a sus amigos del barrio a ver la tv en blanco y negro después de pegarse un chapuzón en el arroyo de Catonas, tocó el acordeón con otros jóvenes, vendió plantines en la estación de Moreno, y generaba el nexo para que las y los vecinos se conocieran.  

Gracias al legado que dejó Chichilo y al compromiso y la unidad de las militantes del Movimiento Evita y de las vecinas y vecinos de “Mi barrio” hoy se hizo realidad el sueño que a la comunidad la beneficiará de diferentes maneras. Actualmente, en el centro cultural, se brinda apoyo escolar para niños, niñas de primaria y adolescentes de secundaria, funciona como punto violeta y encuentro de mujeres cada quince días, brindan clases de chaiu do kwan, kick boxing, talleres barbería, guitarra, cursos de esmaltado, semipermanente, dibujo, limpieza de cutis, aikido, alisados, peluqueria, prótesis dental y los lunes, martes y jueves realizan una olla popular para más de 60 familias.

Marisa, coordinadora del espacio cultural e hija de “Chichilo” planteó que: “Nos ponemos el desafío de generar lazos vecinales, compartir saberes y desterrar el egoísmo, que no sirve, el recordarnos que nadie se salva solo y participar de alguna manera para modificar lo que no queremos” y agregó: “es la comunidad la que desea un futuro digno, donde tengamos trabajo, donde las mujeres niñas y niños, no sufran violencia y sean libres, donde expresarnos desde lo artístico siga siendo el motor para transformar nuestra realidad”