Marta emigró de Paraguay a Buenos Aires cuando tenía tan solo 17 años. En esa época, comenzó a perfeccionarse cada vez más en corte y confección de ropa interior, oficio materno, y hace más de 22 años que trabaja de lo que le gusta. En esta nota, expresará qué la impulsó a emprender y cómo se la rebuscó para mantener y cuidar de su hija e hijo en Moreno.
Marta sabe coser desde los 10 años, y no es para sorprenderse, ya que su madre cosió toda su vida. Así fue que, en busca de más empleo, se fue de su país de origen, Paraguay, a los 17 años y se vino a vivir a la Argentina con su abuela y tías de su misma edad. Además, recibió el título de corte y confección en la Escuela Agraria de La Perlita, Moreno.
Cuando fallece su esposo, automáticamente, Marta invirtió sus ahorros en máquinas de coser para sacar adelante a su familia. No sería más fácil mantener a dos hijxs sola, pero tampoco imposible. Hoy en día, gracias al sacrificio y trabajo de Marta y esfuerzos de sus hijxs, el más chico de 25 ha concluido la secundaria y su hija más grande, de 31 años, es profesora de historia.
¿Qué es lo que podía hacer? se preguntó Marta, la respuesta se encontraba allí no más, en la costura. Es que Marta, desde sus 10 años sabe coser, gracias a su madre que se dedica a la alta costura. Con el tiempo fue perfeccionándose y, ahora, se dedica exclusivamente a la confección y venta de ropa interior, pijamas, camisolines, entre otros, para adolescentes y adultas en su puestito de la feria de la Economía Popular de Moreno, impulsada por el IMDEL.
La confección la lleva a cabo gracias a la compra de retazos, brochecillos y elásticos vía Facebook ya que por la pandemia, se hace difícil la búsqueda y compra de materia prima en los lugares que solía frecuentar, como Once, Liniers o Flores.
Marta explicó que fueron varias las dificultades para salir adelante. Fue largo el camino, sostuvo, un largo camino que ella misma fue construyendo para mantener a su hija e hijo. La fuerza de quien ama, lo es todo.