Es un programa que busca transformar trayectorias de vida de jóvenes de entre 18 y 30 años que tienen conflictos penales por delitos leves. Vanina Pasik, subsecretaria de Acceso a la Justicia de Moreno, expresa que el programa representa «un Estado que busca acompañar y ofrecer alternativas» y que «desde las organizaciones sociales, venimos poniendo mucho el ojo sobre este tema», por tanto, «es lógico que cuando asume Mariel Fernández se piense en estos tipos de programas».
El objetivo de Comunidad Moreno es transformar las trayectorias de vida de jóvenes de entre 18 y 30 años que tienen conflictos penales por delitos leves. Por ejemplo, contra la propiedad privada, como el hurto de una mochila o de un celular, es decir, no entrarían crímenes de mayor gravedad, como una asociación ilícita o un abuso sexual. Los delitos leves son muchos en Moreno, y esas trayectorias de vida se pretenden transformar a través de la inserción en el sistema educativo y dentro de proyectos productivos de la economía popular.
La subsecretaria de Acceso a la Justicia, Vanina Pasik conversó con Moreno Primero sobre el programa y especificó que “nosotros opinamos que a estas personas, cuando les llega el Estado, es para condenarlos a algo, en vez de preguntarles qué pasó, qué es lo que necesitan, es decir, no hay ninguna otra mano”, y continuó: «El programa pretende trabajar con esos jóvenes en un sentido de comunidad, a lo largo de entre 6 y 8 meses, y a través de la articulación de recursos del Estado Municipal, Provincial y Nacional, y de la economía popular y de las organizaciones”. La idea es pensar un Estado que ofrezca “interacciones sociales novedosas que le permitan pensar en el marco de un Estado de Derecho, construir ciudadanía, y pensar alternativas de vida que tengan que ver con otras opciones de laburo y otras formas de organizarse”.
Comunidad Moreno se divide en tres tramos. El primero “es más individual, con unas entrevistas en profundidad sobre las propias trayectorias de vida”. En el segundo tramo, “se profundiza más en la conciencia de los derechos y de poder resignificar las propias historias a la luz de interacciones novedosas”, a través de talleres que articulan con diferentes áreas del Municipio y la provincia, con múltiples temáticas, tales como nuevas masculinidades o un taller donde se reflexione sobre la pedagogía de la crueldad para construir una pedagogía de la presencia y el cuidado de los demás y de uno mismo, justamente, para poder valorar la vida de los demás también. Por último, un tercer tramo donde se trabaja la experiencia laboral con dos alternativas. Una es en el recientemente inaugurado Polo Productivo en Cuartel V y, la otra, es una huerta comunitaria ubicada en Trujui. “La idea es seguir sumando la oferta hasta que puedan pasar por el programa 500 jóvenes por año, que son los que caen detenidos en estas condiciones”, especifica Pasik.

Con respecto a la participación de estos jóvenes en el programa, la subsecretaria de Acceso a la Justicia aclara: “Trabajamos con la persona para que decida ser parte del programa” porque “hay un momento en el que nosotros le decimos que es importante poner en palabras todo lo que fue pasando y que, en algún momento, decida tomar las riendas de su vida y no exponerse a situaciones peligrosas, y eso tiene que tener un momento de decisión”. Esto representa un cambio de perspectiva porque “muchas veces pensamos a los jóvenes como víctimas de diferentes situaciones sociales, o de carencias, que los adultos no les supimos resolver, ni estar, y hay todo una parte donde hay que responsabilizarse como sociedad, pero hay otra parte que tiene que ver con una decisión personal de cada participante, de comprometerse a tomar una decisión de tener una vida posible, donde no se esté en riesgo todo el tiempo, donde se pueda desarrollar libremente”, y es justamente por eso que, desde la gestión que impulsa el programa, creen que “es necesaria la comunidad, porque no hay forma de realizarse en soledad».
Hay todo una parte donde hay que responsabilizarse como sociedad, pero hay otra parte que tiene que ver con una decisión personal de cada participante, de comprometerse a tomar una decisión de tener una vida posible, donde no se esté en riesgo todo el tiempo, donde se pueda desarrollar libremente.
Pero aquí también se encuentra un cambio en el rol del Estado, que ahora “es un Estado presente y activo, no solamente en su rol represivo, sino que es un Estado que busca acompañar y ofrecer alternativas”. Esto no es lo mismo que un Estado Paternalista, aclara Pasik, porque lo que se busca “es acompañar en la responsabilización de cada uno y, en ese sentido, buscar herramientas para potenciar las mejores ideas”.
Es un Estado presente y activo, no solamente en su rol represivo, sino que es un Estado que busca acompañar y ofrecer alternativas.
Lo novedoso del programa radica también en la construcción del mismo. No hay antecedentes, al menos no a simple vista, de programas de esta índole que nacieran desde un Estado Municipal, y Vanina Pasik considera que “tiene que ver con nuestra historia, con la historia de las organizaciones populares y las que luchan específicamente por los derechos humanos, que venimos poniendo mucho el ojo sobre estos problemas con nuestros pibes en los barrios”, y añade: “Es bastante lógico que cuando Mariel llegara al gobierno hubiese una preocupación sobre cómo abordar esta temática, porque es coherente desde nuestra historia”.
Existen otros programas para jóvenes en conflicto con la ley, para menores de 18 años y con otras atenciones, que en el Municipio funciona a través del Programa de Responsabilidad Penal Juvenil y depende de la Secretaría de Niñez. También existe el Patronato de Liberados que trabajan con quienes ya pasaron por una pena, es decir, cuando ya hay una condena.
Pero Comunidad Moreno “pretende encontrar a los pibes en su primer ingreso a comisarías” y, además, “trabaja con un cuerpo de acompañantes, y por eso, lo vincular es central, porque piensa que la comunidad se construye a través de vínculos, entonces no importa quién fuiste vos, sino cuáles son los lazos que vamos construyendo”. Por eso la función del acompañante antes mencionado es tan importante en el trayecto, donde conversa sobre los sentimientos y atiende las particularidades de cada uno.