Continúa el abordaje de consumos problemáticos con anclaje territorial y comunitario

Mientras que Mariel Fernández acompañó a Daiana Anadon en la inauguración de un polo comunitario en Tres de Febrero, en Provincia presentaban la Comisión Provincial Interministerial de Salud Mental y Consumos Problemáticos. Ambos con una impronta fuertemente comunitaria. 

En Barrio Libertador, ubicado en Tres de Febrero, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, acompañó la inauguración de un polo comunitario para brindar asistencia a personas en situación de consumo problemático, un espacio de cuidados para la primera infancia y un oratorio. Además, tres comisiones del Plan Fines se transformaron en sedes del Bachillerato Popular “Ejército de los Andes”.

Puede ser una imagen de 6 personas, personas de pie e al aire libre


Daiana Anadon, coordinadora de Espacios de Infancia en la Asociación Comunitaria José Martí de la localidad de Tres de Febrero, indicó que “esto es un ejemplo de lo que queremos para nuestro municipio y prueba de lo que todavía falta” y, además, aseguró que van a “construir el Tres De Febrero que nos merecemos y que soñamos».

Por su parte, Mariel Fernández expresó que fue invitada a la inauguración de una Casa Pueblo “en uno de los lugares más pobres de Tres de Febrero” y, al respecto, manifestó: 

“Encontrar ese espacio lleno de luz y esperanza realmente parece un milagro. Hace algunos años me propuse buscar belleza en mi barrio, a pesar de los contextos de pobreza, ¡y la encontré! Mi mejor paisaje eran mis compañeras y compañeros construyendo organización popular, con amor, con solidaridad«.


Comisión Provincial Interministerial de Salud Mental y Consumo Problemático

Al mismo tiempo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó junto al ministro de Salud, Daniel Gollan, y la subsecretaria de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencia de Género, Julieta Calmels, el acto de presentación de la Comisión Provincial Interministerial de Salud Mental y Consumos Problemáticos. En adhesión a la Ley Nacional 26.657 (Ley Provincial 14.580), el espacio propone un cambio de abordaje en la atención de los problemas de salud mental, diseñando políticas de cuidado en el marco de un sistema sanitario con acceso integral e igualitario. 

En el Salón Dorado de la Casa de Gobierno, Kicillof destacó que “estamos implementando una ley que fue sancionada en 2013 y esta comisión ayudará a convertir las políticas de salud mental en políticas de cuidado, con un abordaje integral que implica distintos aspectos, vinculados a todos los ministerios bonaerenses”. 

Es importante resaltar que la provincia avanza en un proceso de desmanicomialización, en base a la transformación de los hospitales psiquiátricos en nuevas instituciones sanitarias enmarcadas en la comunidad, para avanzar hacia un modelo sin exclusión ni estigmas en la atención de la salud mental.   

“Hoy se marca un hito en materia de salud mental en nuestra provincia, donde las políticas públicas son una realidad que se han puesto en marcha y que no se van a detener”, sostuvo Gollan y señaló: “Cuando nuestra gestión termine no habrá más manicomios ni neuropsiquiátricos en la provincia de Buenos Aires”. 

Juvenil de Mariló: «Con la pandemia paró el fútbol, pero nuestro trabajo no»

Si se camina por la calle Néstor Kirchner en Mariló, donde antes había un baldío, ahora está el Club Juveniles de Mariló, una plaza nueva y un polideportivo en construcción. Todo lo hicieron vecinos y vecinas de Trujui, con mucho esfuerzo y amor por el barrio. Diego Paiva, presidente del club, nos cuenta cómo se desmaleza el camino y se construye futuro. 

Juvenil de Mariló es un club barrial que nació en 1987 y, desde aquel momento, pasó por varias etapas. Su cancha se mudó en más de una ocasión y cada vez se alejaba más del barrio. 

Un grupo de vecinos y vecinas se pusieron la camiseta del club y trabajaron para traer la cancha nuevamente al barrio. En la calle Néstor Kirchner al 2900, había un baldío lleno de malezas, peligroso.  Allí, los vecinos se congregaron a limpiar y a desmalezar, se armó la cancha y se empezó a jugar. 

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Diego Paiva, actual presidente del Club, elegido por la comisión de vecinos, cuenta a Moreno Primero que, a pesar de haber traído la cancha nuevamente al barrio, cada fecha se perdían los puntos porque no se completaban las categorías.  

Tenían la cancha y faltaban los chicos. “Algunos viajaban 3 o 4 kilómetros para poder jugar a la pelota en otro lado”. Antes de que Juveniles de Mariló vuelva al barrio, a otros “les decían que estaban obesos y tenían que bajar la panza para jugar, pero acá tienen todas las puertas abiertas, no discriminamos a nadie». Entonces, comenzó la tarea monumental de salir casa por casa a repartir volantes y hablar con los vecinos.  “Hicimos un laburo enorme, de no completar las categorías pasamos a tener desde la 2004 a la 2013”, detalla Diego. 

En el año 2020, llegó la pandemia y solo jugaron una fecha. “Pero el fútbol no es lo único que hacemos”, señala el presidente. “Decidimos hacer una olla en el barrio porque la pandemia le complicó la vida a mucha gente, y la sostenemos hasta el día de hoy”. Es una olla que se sostiene a pulmón, con las donaciones que reciben, con la ayuda del municipio y con las cooperativas del barrio. Así es como llegan a entregar alrededor de 200 viandas cada viernes.

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También asisten a los vecinos a través de abordajes territoriales por covid-19. En Juveniles de Mariló se llevaron a cabo jornadas donde se realizaron 150 test de Coronavirus, con resultados en 15 minutos. 

Diego cuenta que “la municipalidad nos está ayudando como antes no lo hacía”, por ejemplo, con el llamado desde la Subsecretaría de Deportes y Recreación, quienes “me llamaron para brindarnos un kit de materiales deportivos” y, por otro lado, “habíamos pedido una motoniveladora porque tenemos la idea de hacer un polideportivo acá en Mariló y, gracias a Gonzalo Galeano, como así también a la delegación de Trujui, que siempre están muy atentos, ya tenemos el suelo mejorado».

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También recuerda que los vecinos y vecinas de Mariló antes pasaban y veían un predio abandonado lleno de malezas, “pero pudimos cumplir el sueño de tener una plaza, agarramos las herramientas y trabajamos mucho por ello, y la pueden disfrutar todos los vecinos. Ahora vamos por el polideportivo».

Por último, Diego explica que entiende al deporte como “una parte muy importante en la construcción social. Es muy importante para los chicos, te lo digo porque de chico la viví, y uno va tomando las enseñanzas que le dejan”. Así, rememora a su profesor de fútbol de cuando era chico: “Iba a buscar a los pibes a la casa, algunos no tenían ni documentos y los ayudaba a hacérselos, y si no tenían zapatillas, se las conseguía».

El mismo trabajo se replica y continúa luego de varios años. Vecinos y vecinas de Mariló se organizan y tienen hasta su biblioteca para ayudar en la escolaridad, a la cual pueden acceder alrededor de las 100 personas que realizan el FINES en la institución, que en estos momentos se desarrolla a través de la virtualidad. En materia deportiva, están próximos a firmar un convenio con el Club Quilmes. 

“Acá con la pandemia paró el fútbol, pero nosotros nunca paramos», resume Diego.

Merendero Soñar Despierto II: un lugar donde las vecinas del barrio se organizan y trabajan

Esa organización se plasma en el merendero, donde llevan a cabo una huerta comunitaria de donde obtienen alimentos para las 450 viandas que reparten a familias del barrio. Les queda tiempo para plantar 200 árboles en todo el barrio. «Lo que soñamos es un futro mejor» explica una vecina.

El merendero Soñar Despiertos II se encuentra en el Barrio 23 de Diciembre, en Cuartel V. Además de la comida que realizan, cuentan con apoyo escolar, y también brindan talleres y capacitaciones. 

Son vecinas del barrio las que se organizan, consiguen los medios para garantizar que, por lo menos dos veces por semana, la gente del barrio pueda acercarse a buscar su vianda para comer. 

Delia es una vecina que llegó hace 6 años al barrio, al ver las necesidades se organizó junto a otras personas y así comenzó el armado del merendero que hoy lleva por nombre Soñar Despierto, que crece día a día.  

“La idea del merendero es abrir la puerta a todo el barrio, no sólo a la mama que tiene los chicos que vienen. Se realiza en la casa de Amelia, una vecina del barrio que trabaja y está a full, todo lo hacemos para estar un poco mejor.” cuenta Delia a Moreno Primero. 

La idea del merendero es abrir la puerta a todo el barrio, no sólo a la mama que tiene los chicos que vienen. Se realiza en la casa de Amelia, una vecina del barrio que trabaja y está a full, todo lo hacemos para estar un poco mejor.

Acá pusimos apoyo escolar para los chicos, donde asisten bastantes. Al principio de la pandemia tuvimos que cerrar, cuando cerraron las escuelas también, pero ahora reabrimos y son varios los que participan”, explica en relación al apoyo escolar, y agrega “además ya comenzaron los talleres de pintura”. Los talleres y apoyo escolar se brindan los maratónicos días sábados, desde las 9 hasta las cinco de la tarde. 

Además, cuenta la colaboradora del merendero que en un momento llegaron a repartir 750 viandas, pero que hoy reparten alrededor de 450 porque las familias, por un lado, gracias a la Tarjeta Alimentar que garantiza a las familias el acceso a la canasta básica alimentaria, y por el otro, porque “hay familias que comienzan a tener trabajo y ya no tienen que venir a pedir comida.” 

Los gastos son problemas no siempre fáciles de abordar. Sin embargo, vecinas y vecinos que sueñan despiertos realizan un arduo trabajo, no sólo cocinan gracias a las donaciones, sino también, a su propia huerta comunitaria de donde obtienen sus alimentos.  

Beatriz, otra vecina que colabora en el merendero, exclama contenta, “justo hoy estamos cosechando lechuga y rabanitos de la huerta”, y eso significaba más comida para el barrio. 

Considera “muy importante” sostenerlo, porque “hay gente que realmente lo necesita, y depende de este merendero para comer”, y resalta que “acá en Cuartel V la gente es muy solidaria”. 

Lo que soñamos es que nuestros pibes tengan un futuro mejor, y en ese sentido tenemos varias capacitaciones para lograrlo, no sólo de huerta, sino también de género y salud” resalta Beatriz en relación a charlas que se brindan en el merendero. 

También, recordaron la forestación de árboles en el barrio que pudieron llevarla a cabo gracias a la articulación con el Municipio. Hoy en día, el barrio 23 de diciembre cuenta con 200 árboles luego de una actividad llevada a cabo en conjunto con el Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL). “Plantamos un montón de árboles -cuenta Beatriz-, no solamente en la calle del merendero, sino en muchas calles del barrio.” 

Plantamos un montón de árboles, no solamente en la calle del merendero, sino en muchas calles del barrio.

Gracias al trabajo de estas mujeres que se ponen la camiseta del barrio, no solamente la gente puede comer y llevar un plato de comida a su casa, sino también se preocupan por las necesidades del barrio. En cuanto se les abre una venta de posibilidades no dudan, van y colaboran.