Un incendio en la Boca, donde vecinos y vecinas realizaron una cadena humana para que el fuego no se propague, dio comienzo a la creación del primer cuerpo de bomberos voluntarios de Argentina. En una conversación con Daniela Ledesma, bombera voluntaria del cuartel central de Moreno, pudimos conocer un poco más de la vida de quien decide prevenir de peligros y cuidar a toda la comunidad.
Un 2 de junio de 1884, un gran incendio azotó la Boca, en Capital Federal. Allí, un hombre llamado Tomás Liberti, junto a otros vecinos y vecinas, impulsaron una cadena humana para que el fuego no se propague por el barrio. Con esta experiencia, años después, se dio inicio a lo que seria el primer cuerpo de bomberos voluntarios.
Asimismo, el 1° de febrero de 1954, se formó el primer cuerpo de bomberos voluntarios, cuatro años después del feroz incendio en la catedral frente a la Plaza Municipal. Este año, los bomberos voluntarios de Moreno cumplieron 67 años en el servicio, brindándole prevención, cuidado y seguridad a las vecinas y vecinos morenenses.
Si hablamos del cuerpo bomberil de Moreno, deberíamos hablar también de una de sus integrantes, Daniela Ledesma, del barrio Los Patos, quien hoy tendrá doble festejo, ya que además cumple 31 años, mientras se encuentra de guardia en el cuartel central de Moreno. Ingresó a los 24 años a estudiar y entrenar para poder obtener su alta de bombera. Si bien al principio su familia temía por la vida y por la elección de Daniela, con el tiempo, al ver el compromiso y deseo que tenía para con los bomberos voluntarios, fueron entendiendo que ese era su camino y la acompañaron desde ahí en adelante.
Daniela sostuvo con convicción y orgullo que:
«Desde que me enteré en el jardín de infantes que el 2 de junio, día de mi cumpleaños, era el Día del Bombero Voluntario, fue allí que siempre quise dedicarme a esto. Lo quise toda mi vida».
Quizás el destino sí está escrito, o así parece para Daniela, ya que, el día de su jura como bombera voluntaria, tuvo su primera intervención ejerciendo la jerarquía. «Estábamos cenando y sonó la sirena. Yo me formé como siempre. Me preguntaron si ya tenía el alta y me dijeron que proceda», explicó con entusiasmo Dani y agregó: «Esperaba todos los días que llegue el día en el que pueda intervenir, ir poniéndome el traje arriba del camión de bomberos fue una gran experiencia. Ese día apagamos un vehículo que habían prendido fuego», expresó la vecina de los Patos.
Son varias las experiencias que tuvo Daniela en sus 6 años como bombera voluntaria. Una de ellas es haber rescatado a Sirena, una perrita que encontraron debajo de un cordón de autos que se estaba incendiando. «Sufrió quemaduras en el lomo y cabeza, la encontramos y la llevé al veterinario más cercano. Allí la atendieron de diez y no me cobraron nada. Les voy a estar agradecida siempre», resaltó Daniela, quien agregó que ahora Sirena se encuentra viviendo en la casa de una de las bomberas del cuartel que tiene espacios verdes.
«Es bastante inquieta, teníamos que andar esquivándola en el cuartel cuando surgía salir hacia alguna intervención, así que ahora vive con una de nosotras», dijo entre risas Daniela.
Daniela destaca que una de las situaciones que más extraña, previa a la pandemia, son las mesas largas con todos sus compañeros y compañeras cenando, charlando, poder abrazarse, compartir un mate. «Tomábamos mate todos los días, todo el tiempo, ahora en pandemia, cada unx usa su mate individual», describió Dani. Además, recordó cuando durante las fiestas de fin de año, uno de los compañeros se disfrazó de Papá Noel y, arriba del camión, iba desfilando por las calles de Moreno entregando golosinas.
Con respecto a las preguntas que más le hacen, cuando la gente la conoce y les cuenta que es bombera, suelen preguntarle si le pagan, ya que es voluntaria. Otras de las frases que suele escuchar es: «¿Vos entras a los incendios? ¿Cómo haces con las herramientas? ¿Las agarrás vos? Daniela, orgullosa y con paciencia, responde que sí a todo y explica que es solo cuestión de buscarle la vuelta a la hora de utilizar las herramientas. Además, siempre están los compañeros presentes para acompañar y ayudar en caso de que sea necesario.
En el cuartel central de Moreno, hay alrededor de 10 mujeres que se encuentran trabajando actualmente en las guardias. «Cuando se comenzaron a construir espacios para que puedan ser parte las mujeres también, es cuando habilitaron el ingreso de nosotras». Daniela explica que son dos cuarteles más, uno en Trujui y otro en Álvarez. Allí, ya había un espacio construido para que puedan ingresar las mujeres. «Las mujeres pasan todo el tiempo por el cuartel a preguntar cuándo es la inscripción para poder obtener el alta de bombera bomberil», mencionó Dani y planteó que «yo calculo que también es porque nos ven a nosotras actualmente en el cuartel. Nos ven y se motivan. Si ella puede, yo también puedo», sostuvo convencida Daniela.
«Ser bombera es todo lo que quise siempre desde chica, ahora lo estoy cumpliendo y es parte de mí. No me imagino no siendo bombera».
Por último, Daniela enfatizó que «Mi idea es seguir capacitándome en todo lo que se proponga en el cuartel, para el día de mañana no solo ascender, sino poder desenvolverme en la emergencia que haya y poder guiar a cualquier compañero o compañera o sumarme al que esté». También le recomendó a la comunidad morenense que cuando haya algún incendio, llamen al 100 o al número del cuartel central (0237 462 2000), ya que, a veces, vecinos y vecinas se enfadan con los bomberos por llegar tarde al incendio luego de haber llamado al 911, que tiene sede en la ciudad de La Plata, y hasta que derivan la llamada, la vivienda puede quedar en ruinas.


