Micaela Galeano: “Quiero que sea un lugar de aprendizaje, y que si vienen a merendar mañana sea para compartir, no por necesidad”

Un espacio en desuso levanta sus paredes de apoco. Talleres culturales, cursos de formación laboral, áreas de atención del Municipio, entre otras cosas. El Centro Cultural “La Esquina de Chicho” abre sus puertas, y las y los vecinos de Barrio Sancho, se suman, participan y colaboran. Micaela Galeano, vecina de Cuartel V, es militante política y reflexiona sobre cómo nació la idea y la importancia de un centro cultural en el barrio. 

El Centro Cultural “La Esquina de Chicho” funciona hace más de un mes, la idea está hace dos años, y el espacio hace mucho más. Micaela consideró que era el momento y comenzó el proyecto, mientras las paredes se levantan, llega el deporte, llegan las áreas de atención y acompañamiento del Estado, llega el apoyo escolar y hay muchas ideas en mente. “Teníamos el lugar que empezamos a armar hace muchos años, lo prestábamos porque no lo usábamos, pero hace dos años surgió la idea de un Centro Cultural que no podíamos comenzar por falta de tiempo o recursos, por la pandemia, se había postergado, y recién ahora se dio. Estamos funcionando y construyendo al mismo tiempo, todo junto porque queríamos arrancar”, cuenta Micaela. 

El centro cultural hace honor al barrio, es parte de él, igual que sus vecinos y vecinas. De ellos, de su historia, tal como lo indica la joven de 23 años, nace el nombre: “Chicho era un vecino del barrio, lo conocía todo el mundo acá, era muy trabajador, tenía muy buena relación con todos. Falleció el año pasado el día de su cumpleaños, mientras jugaba un partido, como todos los fines de semana, en la cancha del barrio, se desvaneció. Le preguntamos a la compañera de él si estaba de acuerdo, y no sólo dijo que sí, sino también que colaboran con el centro cultural. Chicho vivía justo en frente, por eso es La Esquina de Chicho”. Mientras se desarrollan las actividades en la estructura que ya había sobre el terreno, las paredes se van construyendo por fuera. Adentro cultura, afuera construcción. “Cuando terminen las paredes, rompemos lo de adentro, y ya va estar el espacio terminado, va a ser muy grande”, adelanta. 

La joven militante detalla la amplia variedad de actividades que se desarrolan, y los proyectos pensados para el espacio: “Realizamos actividades deportivas, boxeo, zumba, ni bien tengamos el piso de goma empieza taekwondo, y muchos más. Por otro lado, tenemos talleres para adultos, ahora estamos con talleres de huerta y salidas recreativas para ellos. También impulsamos apoyo escolar por la tarde y por la mañana junto a vecinas y maestras del barrio que colaboran”. El merendero y los talleres de formación laboral los menciona a parte y con un sentido. Micaela reflexiona sobre el proyecto, sobre la función de un centro cultural con estas dos propuestas. No son una más importante que la otra, pero tienen dos sentidos diferentes:

“Quiero que en el centro cultural se den cursos de salida laboral para el barrio –por ejemplo, en julio comienza el curso de auxiliar de farmacia-, no que funcione sólo el merendero para sacar el hambre a la gente. Está bueno ayudar desde todos lados. Queremos nutrir a la gente, ayudarla, no sólo cumplir la necesidad del momento, sino brindarle soluciones mayores. Quiero que este lugar sea un lugar de aprendizaje, que todo el mundo pueda conseguir un laburo, y que si vienen a merendar mañana sea para compartir, no por necesidad”.

En ese sentido también llegará próximamente al Centro Cultural el Programa de Finalización de Estudios primarios y secundarios (FINES). Pero también ya están preparando todo para iniciar un ciclo de artistas locales. “La idea es armar los viernes y sábados un show de artistas locales, que vengan a hacer stand up, que vengan cantantes. Acá en el barrio hay muchos artistas que están arrancando, por ejemplo, con el RKT”. 

«A veces, los encuentros deben esperar un poco», reconoce Micaela, “suelo ser muy exigente con las perfecciones” porque “quiero que este prolijo, lindo, que la gente entre y le guste, y vea que puede salir al barrio, que no es algo malo, que también hay cosas culturales que se pueden disfrutar yendo caminando a ver el show, y a la vez ayudar a artistas locales”. Así, las actividades culturales están pensadas para ser todas a la gorra, porque “la idea es que los artistas tengan su incentivo, porque todos sabemos cuánto vale hacer un video, tener la ropa para el show, y todas esas cosas”. 

Por eso invita a todos los vecinos y vecinas a que se sumen, participen de los talleres, y expresa “acá no tiene que hacerte falta algo para venir, acá podes venir para divertirte, para salir de la rutina, y reitero lo que dije antes, no creo que un Centro Cultural, no creo que la política, sea sólo para eso, nos tendríamos que dedicar a otra cosa en todo caso. Yo quiero que sea un espacio tanto para formarse laboralmente como así también para divertirse y salir de la rutina”. 

De ahí, la importancia de un centro cultural, “fundamental para que vecinos y vecinas del barrio se sientan parte de algo”, considera la joven, y recuerda que cuando era más chica nunca tuvo “un lugar así para poder ir a recrearme, o asistir a un evento dentro del barrio, no tenía donde ir”. En contraposición, a su experiencia, menciona las clases de boxeo donde “ya hay un montón de pibes, y yo me puse a practicar con ellos y todo, se la pasa muy bien”. 

Por todo ello, los vecinos y vecina de Cuartel V “recibieron la iniciativa muy bien”, además, tanto ella como su papa, tienen “muy buena relación” con ellos. Incluso, agrega la joven, “hay vecinos y vecinas que no están interesados, no se involucran en la política, y vienen igual, porque en Sancho no había un centro cultural, y se sumó mucha gente que ven lo que está bueno lo que estamos haciendo, se suman desde lo cultural, eso está buenísimo” y finaliza, “si la gente está contenta, eso me pone feliz. 

Acá no tiene que hacerte falta algo para venir, acá podes venir para divertirte, para salir de la rutina, y reitero lo que dije antes, no creo que un Centro Cultural, no creo que la política, sea sólo para eso, nos tendríamos que dedicar a otra cosa en todo caso. Yo quiero que sea un espacio tanto para formarse laboralmente como así también para divertirse y salir de la rutina.

Por último, destaca Micaela Galeano, “el Estado local siempre está presente y dispuesto a brindar la ayuda que pueda brindar, a nosotros y a cualquier centro cultural”, y en ese sentido también se abren las puertas en La Esquina de Chicho a los Puntos Violetas, a Casa Pueblo, “que son esenciales en los barrios”. También llegará Punto Verde, de reciclaje, e incluso hasta el taller de boxeo que hay es una propuesta de la Subsecretaría de Deportes. 

La Esquina de Chicho ya está funcionando, los vecinos y vecinas se sumaron, y cada vez se suman más propuestas. Hacia fin de año, hay un objetivo claro y concreto, terminar de construirlo y disfrutar del espacio al máximo.