Dirigida a las y los bailarines morenenses de 16 a 30 años
El Municipio de Moreno, a través de la Secretaría de Cultura Educación y Deportes, realizará una convocatoria abierta, en el teatro “Roma”, ubicado en la calle Uruguay 33, el jueves 16 de junio de 10 a 12 y de 16 a 18 horas, para que todas y todos los vecinos de 16 a 30 años que deseen formar parte del Ballet Estable de las Juventudes.
Las audiciones estarán disponibles para las y los bailarines que posean conocimientos básicos y disponibilidad horaria para ensayar. Las misas estarán a cargo de Eduardo Alegre.
Para más información contacte con la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte, Doctor Vera 247, de lunes a viernes de 8 a 16 horas.
Para más información, acercarse a la Secretaría de Cultura, Educación y Deportes ubicada en Dr. Vera 247.
En diálogo con Moreno Primero, el director del ballet folklórico municipal de Moreno cuenta como se desarrolla la actividad durante la pandemia, la importancia del folklore y su experiencia en el exterior.
Esteban González ¿Cómo eran tus actividades hasta marzo, cuando llega la pandemia, y cómo es tu vida ahora?
Fabián Maza: Soy uno de los que padecen la pandemia, como todos los argentinos, en todo sentido. Mi trabajo fue, especialmente los últimos 15 años, como profesor. Yo soy trabajador municipal y la pandemia me jugó en contra al no poder trabajar cara a cara con mis alumnos. Particularmente también tenía otros trabajos en donde daba clases en diferentes lugares y cerró todo. Lo padecí en lo económico y lo padecí en lo psicológico porque no poder encontrarme con mis alumnos, y no poder hacer lo que realmente me realiza como ser humano me juega en contra. Te digo que, a todos, y ni que hablar las personas que directamente han perdido su trabajo. Pero bueno, en cierta forma no la estoy pasando tan mal porque al ser trabajador municipal y tener un sueldo fijo, permanente, recibo un salario por mes, pero no es lo mismo obviamente.
EG: ¿El ballet folklórico sigue estando en contacto con los alumnos de forma virtual teniendo en cuenta que la práctica del baile se hace difícil en aislamiento?
FM: Lo que yo estoy tratando de hacer en este momento con el ballet es empezar a conectarnos virtualmente. Estaba intentando que cada integrante del ballet mantenga su training individualmente para seguir ensayando de forma virtual. Lógicamente que para mí es un problema, primero porque la mayoría de los bailarines son adultos y si no tienen computadora trabajan con el celular.Otro detalle es delay, porque yo les pido que hagan una secuencia y ellos van a ir de acuerdo a su conectividad, siempre a destiempo de lo que yo les pido que hagan, y ni siquiera puedo ver si están yendo a ritmo o no.
Estamos todo el tiempo en contacto, tenemos un grupo de WhatsApp. Yo mismo les pregunto a los abuelos cómo andan, qué hacen, cómo se sienten, y me van contando que vieron a sus hijos que se sienten solos, es un tema muy delicado para los adultos mayores. En ese sentido estamos muy pendientes. Pero en lo que respecta a la actividad todavía no, hicimos algunas reuniones para ver que podíamos hacer, pero todavía no.
EG: Saliendo un poco del contexto de pandemia, pero quedandonos con el ballet. ¿Cuál es el enfoque que -cómo director- pretendes darle al ballet?
FM: En primer lugar, ser representativo. Es el ballet oficial del municipio de moreno. Cuando digo oficial no digo que es el mejor, digo que es el oficial. Si hay un evento importante en Argentina seguramente esté el ballet folklórico nacional, si vamos a Salta estará el ballet folklórico provincial, y si venís a Moreno tenés el ballet folklórico municipal de moreno. Entonces, lo primero que necesito generar es la representatividad, que a donde vayamos representemos al municipio, sin perder la esencia, la raíz folklórica, y que tenga contenido artístico, como corresponde.
Nosotros hemos ido a Córdoba, a Uruguay, y queremos que el ballet folklórico municipal quede en lo más alto en lo que respecta a la aceptación del público. Nos está yendo bien.
EG: ¿Crees que debemos expandir el folklore para que llegue a más jóvenes?
FM: Totalmente. Es una constante. Parece mentira, pero vamos avanzando en ese sentido. Yo cuando empecé a bailar folklore acá mismo en Moreno, en el Barrio La Granja, era más complicado. Aparte, contarles a mis amigos que bailaba folklore me daba vergüenza, por miedo a que digan “ah mira baila folklore, cosa de viejos”. Pero me di cuenta que no era así. De esto que te estoy hablando pasó un tiempo considerable.
Ahora está más metido, tenés varios canales que pasan folklore. Parece que volvió, porque antes tuvo su auge en la década del 70. Y estamos, me incluyo como profesor, queriendo llevar de nuevo el impacto a la gente, con respecto a que se saque ese mito de un folklore cosa de viejos.
Pero se ve un poco más, hay varios artistas que aparecen. Soledad, por ejemplo, cuando salió llamó mucho la atención a la juventud. Además, están Los Nocheros, Abel Pintos, Luciano Pereyra, que hicieron que los que no consumieron folklore empiecen a interesarse un poco más, y va de la mano con las propuestas artísticas que hacemos los ballets folklóricos. Porque una cosa es escucharlo, otra cosa es bailarlo, y otra cosa es querer participar.
Escucharlo lo escuchamos todos, porque somos provincianos, o porque te gusta Abel pintos, pero lo escuchamos. Ya bailarlo es más complicado, y ahí está el trabajo más profundo de los profes.
EG: Y cada vez hay más espacios, más talleres…
FM: Exactamente. Acá en la Subsecretaría de Cultura en Moreno hay varios talleres. Y lo bueno es que se expandió, no es todo en Moreno Centro. Hay profesores que van a los barrios para dar clases de folklore.
EG: Me quiero quedar con la parte en la que hablaste del baile porque uno cuando baila se siente libre, son sensaciones muy personales, casi inexplicables, y en ese sentido viene la pregunta ¿Qué es para vos bailar?
FM: Yo pienso que a todos nos gusta bailar. Suena el primer acorde de los palmeras y todo el mundo sale a bailar, pero el baile es eso, es lo que le genera a uno. Después, ramificamos, te gusta la bachata, el rock, después cada uno elige con el que se siente más cómodo, o con el que se siente menos avergonzado, pero yo te puedo asegurar que hasta la persona que no tenga ritmo, escucha una canción de Rodrigo y va a salir a bailar. Porque es las ganas de plasmar con el cuerpo las sensaciones que uno tiene.
Y con el folklore pasa eso. Los que bailamos folklore nos dan esas ganas de bailar, de sentirnos vivos, de querer expresar con el cuerpo -y respetando ciertas reglas coreográficas- expresar lo que sentimos, nos gusta. Y a parte lo que generan las peñas, juntarnos a comer algo, tomar algo, bailar, el encuentro con amigos, escuchar algún artista, o algún grupo folklórico.
Además, en una peña uno se encuentra con varias edades. Cuando vas a un boliche, o es para mayores de 21 o es una matiné. En cambio, en una peña, podes ver a una abuela de 60 años bailar con un pibe de 10, están todos bailando, y no hay vergüenza. Si no sabes bailar en un boliche, medio que te miran de costado, si vas a una milonga y no sabes bailar tango, no bailas en toda la noche.
Pero en una peña, quizás no sabes bailar, pero te terminan animando, te pones en el medio, levantas las manos, haces maso menos las mismas vueltas que hacen todos, y a nadie le interesa. Es otro ambiente. Y encima, los que te están mirando están diciendo “mira qué bueno, como se animó”, no dicen “mira el que está allá, que ridículo que baila”, y después volvés a la mesa y te aplauden todos como diciendo “te animaste.”
No es mejor ni peor que otros, pero es un ambiente diferente. Está muy bueno.
EG: ¿Qué necesita una persona para ser buen bailarín?
FM: Para ser buen bailarín se necesita mucha preparación. Eso después lo va a determinar el público. Pero lo primero que tenés que tener es mucho estudio. El talento está, pero obviamente hay que tomar clases,hay que ensayar mucho. Maradona no faltaba nunca a un entrenamiento, y es Maradona, Messi no falta nunca a un entrenamiento, y es Messi.
Tenés que estar con tus compañeros, alimentar el talento con prácticas y con ensayos. Estamos hablando cuando rosamos ya lo profesional. Cuando uno dice “quiero ser un buen bailarín” estamos hablando de cuando uno quiere prepararse. Es muy raro que yo quiera ser un muy buen bailarín, simplemente para ir a una peña. Por algo un muy buen bailarín se está preparando, porque su objetivo es otro, y para eso hay que tomar clases. Uno tiene que aprender diferentes disciplinas, tiene que diferenciar de cómo se bailaba en los 70 a como se baila ahora, eso ya es profesionalismo, es otro mundo.
EG: En las peñas hay otras libertades…
FM: Si, por eso te digo, una cosa es aprender porque nos gusta, tomas algunas clases y ya con eso vas a la peña. Pero, si ya querés ahondar en perfeccionarte para convertirte en un bailarín profesional ya no pasa por el simple hecho de que te gusta.
Cuando querés ser buen bailarín, suena feo, pero tenés que prepararte para gustarle al público. Una cosa es bailar porque te gusta, y otra cosa es bailar para gustar. Ahí tenés que saber cómo pararte en el escenario, posicionarte frente a las luces, y demás. En la peña si hay ciertas libertades, siempre, sin perder los parámetros coreográficos. Porque sino uno hace cualquier cosa.
EG: ¿Qué enseñanzas te deja tantos años de bailar folklore?
FM:Hacer muchos amigos. Conocí muchísimo. He tenido la posibilidad de viajar a Europa desde el 2001 hasta el 2013 casi todos los años. Eso está bueno porque conoces muchos lugares, ves tu país desde otro país, sos un poco más objetivo, ves otras culturas.
Una cosa es bailar en la plaza Buján, porque les puede gustar o no, pero saben que es un gaucho, que es un malambo. Lo vieron en la escuela o en la tele o en algún lado, pero es familiar. ¿Pero en China o en Alemania? ¿Cómo haces para gustarle a la gente que jamás vio folklore? Entonces, profesionalmente uno se prepara para mostrarle a esa persona que está por ver lo que estás haciendo y que le guste. Para eso necesitas una preparación extra. Entonces es eso lo que se aprende, los lugares que se conocen y las amistades que te da.
Independientemente de lo económico, porque hoy en día trabajo de eso. Pero lo más grande que me dio bailar folklore fue conocer gente maravillosa.
EG: Me llamaba la atención esto que me contabas de viajar al exterior, porque estás allá, con gente que no conoces y mostrando nuestra cultura. ¿Lo sentís como una responsabilidad?
FM: Totalmente. Estás representando a Argentina en todo sentido. Arriba y abajo del escenario. Porque la gente sectoriza, y lo que hagas en otro lado van a relacionarlo con Argentina. Sino uno hace algo fuera de lugar y después piensan que así son todos los argentinos, y no es así. Pero cuando vos estás ahí sentís esa responsabilidad, y arriba del escenario también. Y te puedo asegurar que te explota el pecho. Hemos sido aplaudidos –por ejemplo, cuando estuve en Che Malambo- hemos bailando en Mónaco, en Cali, esos lugares paradisíacos en todo sentido.
Cuando bailamos en Mónaco recuerdo que mientras bailamos Malambo nos empezaron a llover Rosas, y el dueño del lugar, decía que cuando la gente hace eso es porque la gente está conforme con lo que ve. Entonces, cuando ves que el Malambo, que tu esencia argentina está siendo aplaudida, es alucinante.Como también está bueno ir a un merendero, a un comedor, y que esos chicos aplaudan lo que están viendo. Haber bailado en Mónaco, en el ballet municipal, en el merendero de Ofelia en Mariló y demás, me da la posibilidad de plasmarlo en las coreografías. Todo lo que recolecté en 30 años está puesto en las coreografías.
EG: ¿Cómo surgió la idea de entrevistar diferentes artistas, estos que haces todas las semanas desde tu Facebook?
FM: Justamente es por estas experiencias que te contaba recién. Tantos años de haber participado de esto me dio la posibilidad de conocer a diferentes referentes de la danza folklórica. No son de la música, son bailarines y profesores de folklore.
Haber compartido escenarios, charlas, ensayos, me dio la posibilidad de acercarme a ellos y comentarles que querían que expongan en una entrevista diferentes experiencias y cosas que le hayan pasado a lo largo de su carrera.
Y a parte, si bien no estoy bailando directamente con los bailarines, es también mi forma de trabajar para el municipio. Cuando no pude dar más clases pensé en como entretener a la gente, entonces empecé clases de bombo. La subsecretaría de cultura estaba viendo qué hacer con los profesores de los talleres. Me ofrecieron dar las clases de bombo compartidas como actividad en la página de la subsecretaría.
Después decidí empezar con danza, empecé con zamba, seguí con chacarera, escondido, después zapateo. Pero éramos varios de folklore. Entonces se me ocurrió hacer el ciclo de charlas de maestros de danzas folklóricas. Los llamé por teléfono y les pregunté si querían y se mostraron dispuestos. Está bueno.
EG: Sí, está bueno porque no son charlas meramente de lo artístico. Yo veía a Pajarín contando su anécdota con John Lennon, Silvia Zerbini hablando de las relaciones, del respeto. Me imagino que te sentís muy a gusto haciéndolo.
FM: Claro. Yo siempre tuve mucho cariño por esta gente que entrevisto. He tenido la posibilidad de compartir escenario con varios de ellos, con Silvia Zerbini hemos bailado juntos, por ejemplo, con otros tomé clases, y con otros compartí alguna sobremesa, y cada vez que se sientan a conversar y cuentan sus anécdotas está buenísimo. Pero a mí me parecía loco recibir yo sólo esa información, y me gustaba la idea de que lo sepan todos. Entonces, como bien decís vos, no es un taller de folklore o arte, sin embargo, uno termina aprendiendo igual. Realmente es una experiencia hermosa, al principio uno hace preguntas generales – dónde bailaron, cuándo empezaron, y demás- después las otras preguntas comienzan a surgir solas, y está buenísimo porque comparto lo que viví siempre en forma gratuita.
Yo no digo, bueno chicos suscríbanse a mi canal, este es mi número de cuenta, o tengo mercado pago. Está bueno los que lo hacen porque es una forma de enfrentar este momento tan complicado, y apoyo a los que lo hacen. Pero como yo tengo mi sueldo por lo que hago puedo hacer esto de forma gratuita.