En Moreno, una cocina comunitaria reúne a mujeres que fueron víctimas de violencia para generar un espacio de contención y colaboración mutua. La subsecretaria de Género del municipio, Gisele Coronel, dijo: «La salida de las violencias requiere una política integral donde participa toda la comunidad«.
En el barrio de Cascallares, una cocina comunitaria reúne a mujeres sobrevivientes de violencia de género, quienes mientras que aprenden a elaborar comidas y estrategias de venta, charlan y expresan sus vivencias y se acompañan para salir adelante y de esa manera que puedan reconstruir sus vidas.
En la cocina hay 15 mujeres que usan el mismo delantal azul y unos pañuelos de color naranja para el pelo, y cursan clases con distintas profesoras y hasta con personas reconocidas en el mundo de las redes sociales que ayudan y colaboran con una clase virtual donde enseñan sus recetas a las cocineras.
Esta iniciativa proviene de distintas empresas, distintas ONG y, por supuesto, el Estado también colabora para que esto suceda. La subsecretaria de Género del municipio, Gisele Coronel, dijo: «La salida de las violencias requiere una política integral donde participa toda la comunidad, de diferentes maneras, y esta articulación es una de ellas. Vamos por la transformación cultural donde todas las personas tengamos la posibilidad concreta de desarrollarnos en libertad, libre de violencia», al respecto de qué se trata lo que se hace con esta iniciativa.
Con respecto al año pasado, la tasa de femicidios disminuyó un 80% en la localidad de Moreno, en gran parte gracias a las promotoras de Género y a la campaña “Micaela García”, que hace poco realizaron una reunión de la que formó parte la ministra de las mujeres, Elizabeth Gómez Alcorta, junto a la intendenta de Moreno y una multitud de mujeres que formaron parte.
También, existe el programa Nacional Acompañar, que brinda ayuda económica y un acompañamiento para las mujeres y la población LGBTIQ+ en situación grave de violencia de género, donde se ofrece una ayuda económica de 6 meses para poder salir adelante de la situación.
En la cocina, la profesora que da clases de forma permanente es Abigail Espinosa, que es contratada por la Asociación Civil Siloé, que es una de las tres piezas claves para que esto se pueda llevar a cabo. La profesora se ocupó de ver las necesidades del barrio y así planificó las clases y cuál era el mejor contenido a dar.
Atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género
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