A LOS 66 AÑOS SE RECIBIÓ DE TRABAJADORA SOCIAL: «LO QUE ME DA PLACER ES ESTUDIAR»

Marta tiene 66 años y se recibió de trabajadora social. Su amiga, Stella, compartió la noticia en Facebook y se viralizó. Ahora es ejemplo para muchas personas de edad.

Marta Pernicone es una vecina de Merlo y una de las primeras estudiantes de la Universidad Nacional de Moreno (UNM). Por aquellos días en que ingresaba a la universidad tenía 58 años. Nada la frenó.

Ella quería estudiar una carrera relacionada con Humanidades, en su juventud no pudo, primero se lo negó la dictadura militar, y luego formó familia y tuvo otros impedimentos. Cuando nuevamente decidió estudiar, buscó y eligió Trabajo Social. Ocho años después recibe el título y es un ejemplo para jóvenes y adultos. 

 Moreno Primero: ¿Cuándo empezaste la carrera? 

 Marta: Cuando empezó a funcionar la universidad yo empecé junto con ella, fui una de las primeras, éramos muy poquitas.  Como hice cuatro materias por año, y algunos años cinco, tarde ocho años, me recibí en noviembre. 

MP: ¿Por qué elegiste Trabajo Social? 

 Marta: Yo terminé el secundario y quería seguir Psicología. En ese momento estaban los militares y cerraron todas las materias humanísticas porque decían que de ahí salían los guerrilleros, entonces no pude estudiar ninguna carrera de las que yo quería. 

  Después me puse de novia, me puse a hacer la casa, vinieron los hijos y eso quedó archivado. Cuando ya fui más grande y mis hijos se fueron de casa empecé a tener problemas de salud y los médicos me mandaron al psicólogo y él me dijo que tenía que hacer algo que me gustara como bordar, tejer, o hacer jardinería. Yo le dije que lo único que me hubiera gustado era estudiar, pero que ya no tenía edad, y me convencieron de hacerlo. 

  Justo se dio que mi hijo estaba haciendo el CBC de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el mismo lugar donde funciona la universidad de Moreno, en el Riglos. Me dijo que empezaba la universidad al año siguiente y me anotó. Como no hay psicología en la UNM, busqué otra carrera y me interesó mucho Trabajo Social. Cuando cursé la carrera e hice las prácticas realmente me gustó y si pudiera volver el tiempo atrás estudiaría eso. 

MP: ¿Tuviste altibajos como estudiante? 

Marta: No porque yo estaba sola, mi marido trabaja 12 horas y yo tenía tiempo para dedicarme. Nunca recursé, ni siquiera fui a final, siempre promocioné las materias. La facultad me dio una beca que se llama “Beca de Mérito”, y la tuve todos los años. Con eso yo me pagaba el Remis –porque por problemas de salud tenía que ir en Remis- y las fotocopias. 

MP: ¿Cómo es estudiar una carrera a los 60 años de edad? 

 Marta: Yo no noté ninguna diferencia por la edad. Cuando empecé tenía mis prejuicios, así que me senté en el fondo, contra la pared y trataba de pasar desapercibida. Pero la mayoría no eran de 18 y 20 años, la mayoría eran de 30 y 40 años, porque era la gente que no había podido estudiar por estar lejos de la UBA, entonces aprovecharon, entre ellas mujeres con hijos, para poder estudiar. Entonces no era una distancia muy grande conmigo como lo podía tener una mujer de 18 años, sin estar casada, ni tener hijos. Ahí todos me hicieron enseguida lugar, para la ronda de mates, y me invitaban a sentarme con ellos. Nunca hubo ninguna diferencia. 

Cuando empecé tenía mis prejuicios, así que me senté en el fondo, contra la pared y trataba de pasar desapercibida. Pero la mayoría no eran de 18 y 20 años, la mayoría eran de 30 y 40 años, porque era la gente que no había podido estudiar por estar lejos de la UBA, entonces aprovecharon, entre ellas mujeres con hijos, para poder estudiar.

MP¿Qué le decís a esas personas mayores que sienten que ya no pueden estudiar? 

 Marta: Lo mío fue un sueño que había quedado archivado y gracias a dios pude realizar. Eso me pone muy contenta y muy emocionada por toda la repercusión que tuvo, porque, por la pandemia yo no tuve ceremonia de graduación y ni siquiera pude hacer una celebración en mi casa, pero toda la repercusión que tuvo, para mí fue muy emocionante. Mi amiga Stella me preguntó si podía compartir la foto y yo no tuve problema, ahí es cuando se viralizó. La verdad es que de todas las personas que me escriben son personas de edad que me agradecen por el ejemplo, me dicen que no sabían que hacer y ahora se van a animar. Eso es muy lindo. 

MP: ¿Ahora qué sigue? ¿Cuál es el próximo paso? 

 Marta: Yo tengo la gran contra que es un problema de salud. Tengo artrosis avanzada y eso me genera poca movilidad y por eso es que tenía que ir en Remis. Como yo soy jubilada con la mínima y mi marido también, es todo un costo. Por eso tarde tanto en recibirme, porque yo tenía que conseguir, como mínimo, un ocho en las notas, para conseguir la beca. Esa es una traba muy grande que tengo. 

Como yo soy jubilada con la mínima y mi marido también, es todo un costo. Por eso tarde tanto en recibirme, porque yo tenía que conseguir, como mínimo, un ocho en las notas, para conseguir la beca. Esa es una traba muy grande que tengo.

  Cuando terminé el año pasado estuve mirando otras carreras, siempre de humanística porque no me gusta eso de contador o arquitecto. Hay una materia en la UNM que es de educación, pero educar no es lo mío tampoco. Después hay posgrados, pero el posgrado es pago, y eso es otra contra.  También estuve mirando que hay carreras para hacer online y yo no tendría que viajar.  

  Estaba viendo todo eso, pero está la pandemia desde marzo. Yo tengo 66 años y soy hipertensa también, por eso me tuve que quedar adentro de mi casa, y me trastorno mucho la pandemia tanto tiempo, una se siente afectada psicológicamente. Pero si no es una carrera voy a hacer un curso de algo, lo que me da placer es estudiar. 

«UN TESORO EN PELIGRO»: UN LIBRO SOBRE LA CUENCA ALTA DEL RÍO RECONQUISTA

   Jorge Andrés López es un vecino de Moreno nacido en 1944. A la edad de 76 años presenta su libro, producto de una vida de investigación sobre la Cuenca Alta del Río Reconquista.

En sus redes sociales se presenta como “ambientalista, amante de la natura y los deportes al aire libre. Investigador autodidacta del pasado de la región”

   En su vida escribió diversos artículos de historia, de arqueología y de medioambiente producto no sólo de sus investigaciones, sino también de su lucha por el saneamiento del Río Reconquista, que comenzó con la primera denuncia por contaminación de la cuenca alta en marzo de 1982. 

   El mes de diciembre comenzó con la presentación de su libro “Una Cuenca en Peligro”, un libro que plasma el estudio de la Cuenca Alta del Río Reconquista. 

   Jorge lo deja en claro: “El presente no pretende ser un trabajo académico. Lo que pretendo es alertar por la ya grave contaminación de la Cuenca Alta que pone en peligro un rico patrimonio ambiental, y a su vez resaltar su importante patrimonio cultural.” En este sentido, el autor hace un recorrido por la flora y la fauna, los proyectos que existen y existieron para promover el turismo rural y sustentable en la zona, el estado actual del agua, las obras hidráulicas existentes, las organizaciones que se preocupan por la conservación de la cuenca y cómo influye el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

“El presente no pretende ser un trabajo académico. Lo que pretendo es alertar por la ya grave contaminación de la Cuenca Alta que pone en peligro un rico patrimonio ambiental, y a su vez resaltar su importante patrimonio cultural.”

Jorge Andrés López.

Su hijo, Alejandro López, define al libro como “la obra de un apasionado naturalista en la mejor tradición de Humboldt, que además es un conocedor de primera mano y un amoroso protector de su pago”

  Los interesados y las interesadas en adquirir el libro pueden acercarse a la Librería García o contactarse con sus redes sociales de Instagram o Facebook.

EXISTEN 633 MIL METROS CUADRADOS DE COUNTRIES SIN DECLARAR

Los controles se realizaron mediante el procesamiento de imágenes satelitales, información catastral y operativos presenciales.

Mediante operativos de fiscalización satelital y presencial en 114 urbanizaciones cerradas, la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires detectó en lo que va del año 632.982 metros cuadrados construidos que estaban sin declarar ante el fisco.

Las acciones de control se desarrollaron en barrios cerrados, clubes de campo y countries de la región metropolitana del AMBA, donde se concentran más de la mitad de las urbanizaciones cerradas de la Provincia.

Allí se encontraron diferentes irregularidades catastrales como nuevas viviendas, remodelaciones o ampliaciones y piscinas que los propietarios omitieron declarar impositivamente.

El director ejecutivo de ARBACristian Girard, explicó que los dueños de estos inmuebles “evadían, parcial o totalmente, el pago del Impuesto Inmobiliario generando un perjuicio millonario al estado provincial”, y sostuvo que a partir “de la tecnología satelital y el intercambio de información catastral con los municipios estamos fortaleciendo nuestras fiscalizaciones para lograr que cada persona pague en función de su capacidad contributiva real”.

Fuente: Arba.gov.ar