POTENCIAR TRABAJO: EL DESARROLLO SOCIAL CONSTRUIDO DESDE ABAJO HACIA ARRIBA

El estado acompaña los trabajos informales y potencia las condiciones de cada territorio, a futuro se pretende erradicar el trabajo informal, pero para eso hay que «sembrar los cimientos del futuro». Estefanía de Dios, administradora del IMDEL explica que el programa tiene un doble sentido: «Por un lado, ponemos en valor a Moreno mejorando espacios públicos y, por otro lado, a esos trabajadores y trabajadoras los acompañamos con herramientas para que puedan mejorar su condición laboral».

Potenciar Trabajo contempla la creación y el fortalecimiento de unidades productivas para promover la inclusión social plena y el incremento progresivo de ingresos con vistas a alcanzar la autonomía económica. Además, incluye microcréditos y crédito para máquinas y herramientas a tasas muy bajas. Impulsa cinco sectores productivos fundamentales: construcción, producción de alimentos, actividad textil, economía del cuidado de personas y la recolección y reciclado de residuos urbanos.  

  En Julio del año 2020 la intendenta Mariel Fernández firmo la adhesión al convenio junto otros intendentes e intendentas de la provincia, el gobernador Axel Kicillof, el ministro de Desarrollo social de la Nación, Daniel Arroyo y el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia, Andrés Larroque. De acuerdo al convenio, el monto percibido es el 50% del salario mínimo, vital y móvil, y en Moreno hay 3.000 beneficiaros. 

  En palabras del gobernador de la Provincia de Buenos aires, el programa “es esencial y marca un giro en la política social, es darles a los bonaerenses el acceso al derecho a trabajar”. Kicillof señaló también que este programa “es uno de los instrumentos para la pospandemia”, ya que “la única posibilidad que tenemos es ponernos a sembrar los cimientos de ese futuro, que tiene que tener más inclusión y más trabajo”. 

   Arroyo coincidió al postular que “esta es la política social de la postpandemia” y explicó que apunta a que “el desarrollo local se reconstruya desde abajo hacia arriba. El Estado tiene que acompañar al sector informal con máquinas, herramientas y capacitación, potenciando las condiciones que tiene cada uno de los territorios”. 

Cambio de paradigmas en los programas sociales

  En diálogo con Moreno Primero, la administradora general del Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL), Estefanía de Dios, describe la naturaleza del programa. “En su momento fue Hacemos Futuro y llevó toda una discusión porque se planteaba que las personas no están capacitadas para ofrecer su mano de obra en el mercado laboral formal”, indica la funcionaria y refuta, “nosotros pensamos que no es así, que es un problema de falta de trabajo, y como el trabajo asalariado está cada vez más reducido, necesitamos generar condiciones de dignidad en la economía popular y asegurar que los trabajadores y trabajadoras tengan todos los derechos que tiene un trabajador asalariado, además de la capacitación, la obra social, el seguro social, el monotributo y demás”, por tanto, “lo que hicimos con Potenciar Trabajo es volver a poner en valor el trabajo con una lógica más productiva».

 La funcionaria agrega que “el programa tiene un doble sentido. Por un lado, ponemos en valor a Moreno mejorando espacios públicos y, por otro lado, a esos trabajadores y trabajadoras los acompañamos con herramientas para que puedan mejorar su condición laboral. 

En esa línea, afirma, “ya están en marcha las obras donde se realiza el mantenimiento del espacio público, la refacción de edificios públicos tales como plazas, salitas de salud, y edificios educativos, señaléticas viales, veredas, cercos perimetrales, cruces de calle, y los polideportivos de Catonas y Paso del Rey donde se construye el playón”. Por otro lado, añade la funcionaria, “se desarrollan políticas vinculadas a género, violencia, salud, llevando promoción y prevención a los barrios de Moreno”. 

Potenciar Verde, una nueva línea del Potenciar Trabajo

  La administradora del IMDEL agrega que “Moreno cuenta con parques agrarios agroecológicos que tienen distintos productores y productoras desde donde se impulsará Potenciar Verde”, una nueva línea de Potenciar Trabajo impulsado por la Secretaría de Economía Social de la Nación presentada el pasado 24 de abril. El programa está dirigido a organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, referentes en materia socio-ambiental de la ciudad, unidades productivas, grupos cooperativos, trabajadores y trabajadoras de la economía popular que realicen actividades vinculadas a la restauración de ecosistemas, la protección comunitaria de áreas de conservación y uso sustentable, reciclado para la salud, agroecología o ecomovilidad. 

Potenciar Trabajo desde la mirada de una beneficiaria

  Jennifer tiene 36 años y es beneficiara del programa. Para inscribirse tuvo que hacer una larga fila debido a la gran demanda de personas que pretendían acceder al programa, ahora trabaja junto a Delegaciones del Municipio.  La vecina de Moreno Norte cuenta a Moreno primero que anteriormente se encontraba inscripta en el Programa “Ellas Hacen” y prestaba servicios en la «Asociación Mutual Almas Fuertes» además, gracias a ese programa realizó varias capacitaciones, entre ellas, productos de panadería y construcción de veredas. 

  Jennifer explica, “con el programa no puedo vivir, porque tengo que mantener a mis 3 hijos” y continúa, “es una ayuda, como no son muchas horas me permite realizar ese trabajo y a la vez continuar con la venta de productos de panadería”.  También, cuenta que su marido, Luis, tiene un taller mecánico en su casa y se anotó en el programa, lo llamaron y ahora trabaja, igual que Jennifer, en Delegaciones. 

   La joven agradece la ayuda brindada por los dos programas y resalta que si hoy vende productos de panadería es gracias a las capacitaciones que pudo realizar, que también le sirven para poder realizar y desempeñarse en las tareas que realiza con el programa Potenciar Trabajo. 

MORENO ADHIRIÓ AL PROGRAMA «PARADAS SEGURAS»

La intendenta firmó el convenio de cooperación con el programa que busca fortalecer la seguridad en 43 municipios de la provincia.

El lunes, el presidente, Alberto Fernández presentó el programa «Paradas seguras» en la localidad de Merlo, junto al gobernador Axel Kicillof, Gustavo Menéndez, jefe municipal merlense, y Sergio Massa, presidente de la cámara de diputados de la nación.

Allí, la intendenta, Mariel Fernández firmó el convenio de cooperación del programa «Paradas Seguras» con el Ministerio de Transporte y expresó: «Este programa es una muestra más del trabajo que realizamos junto al gobierno nacional y el provincial para mejorar la calidad de vida de las y los morenenses y de todas y todos los habitantes de nuestro país. Además, es un homenaje al Ministro Meoni, quien había trabajado muchísimo para llevarlo adelante.»

«Paradas Seguras» consiste en un convenio con 43 municipios de la región metropolitana de Buenos Aires para instalar 4.000 refugios seguros en paradas de colectivos. Dichos refugios contarán con WiFi, cámara de 360 grados en tiempo real, botón antipánico para dar aviso a las autoridades locales, intercomunicador con un centro de monitoreo para casos de emergencia, sistema de altavoz integrado y puerto de USB para carga de baterías de teléfonos móviles.

El programa contempla una inversión de alrededor de 2.500 millones de pesos, coordinado entre la Nación, la Provincia y los municipios y forma parte del Plan de Fortalecimiento de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.

“Este programa fue una idea de Mario Meoni, por ello es un día muy especial, porque él pensaba mucho en el tema de seguridad ciudadana. Este tiempo es de cuidarse entre todos y preguntarse cuánto vale la vida y lo que significa la muerte”, reflexionó el Presidente.

Por su parte, Kicillof, homenajeó a Meoni resaltando que la mejor manera de honrar su memoria es seguir trabajando en sus proyectos y planes.

Participaron también funcionarios del gabinete nacional, provincial y distintos jefes comunales de la provincia de Buenos Aires.

Info: Municipio de Moreno prensa.

EMMANUEL ÁLVAREZ: «UN GRITO DESESPERADO DESDE EL CONURBANO»

El Director del Hospital Mariano y Luciano de la Vega de Moreno, Emmanuel Álvarez, publicó una carta abierta en sus redes sociales donde explica que «el sistema está colapsando». Además, opina respecto a la disyuntiva Economía-Salud, y expone que aprendió -antes de ser médico- que «una persona enferma, que una familia en duelo, que un muerto, no pueden trabajar y que la condición base para trabajar y producir riqueza es estar sano, luchar por eso, que para despertar primero hay que saber dormir, que la economía es una actividad humana y sin salud no hay humanidad posible. 

La carta:

     Es grito porque no se oye la voz de la mayoría, es desesperado porque no hay calma donde reina la muerte, es desde el conurbano porque trabajo en Moreno, tierra “africanizada” desde donde la comunidad y el equipo de salud es ejemplo de lucha contra el COVID. No es sólo mío, es el grito de los que estamos en la trinchera del hospital público o clínica de este u otro lado de la General Paz, de todos los que perdimos seres queridos, rezamos por un hermano o una madre enferma, de todos los que tememos el contagio. Pequé de cierta insolencia y empecé escribiéndole al Presidente pensando qué quizás me leyera, pero como tampoco soy ingenuo, decidí ampliar y dirigir este grito a todos los sectores que tienen responsabilidades y poder como medios de prensa, comunicadores sociales masivos, dirigentes políticos, sindicales y empresariales, en fin, a toda la sociedad civil, incluyendo a ese “indiferente” que anda por la calle sin barbijo y cree tener superpoderes. 

    Un grito para volver a fase 1, para reducir drásticamente la circulación de personas, disminuir aceleradamente los contagios y la ocupación de camas porque en esto se nos va la vida.  Les pido que nos crean que no es un capricho, una postura ideológica o algún tipo de oportunismo. Lo que estamos viviendo adentro de los hospitales estos últimos días no lo vivimos jamás.  El sistema está colapsando.  

   Nunca pensé en estar de acuerdo con Claudio Belocopitt pero tiene razón en su analogía del “pelotudeo en la cubierta del Titanic”. Lo que podría resumirse en que ya embestimos al iceberg y sólo nos queda organizar de la manera más rápida y ordenada el descenso a los botes.  Sólo tenemos una oportunidad. Quizás ya sea tarde para evitar el colapso pero si puede menguarse y evitar que la segunda ola se sostenga alta.  En la mayor parte de los países, incluso en los más desarrollados, hubo colapso, incluso luego de haber tomado las medidas de restricción más fuertes y aún siendo países con vacunación avanzada. Argentina está entre los países con una campaña de vacunación permanente en medio de una disputa global. Aún así, a pesar de este mérito innegable, y con el 60% de la población mayor a 60 con al menos una dosis, el colapso es imparable. La nueva ola es mucho más contagiosa y mucho más letal. La circulación de las cepas de Manaos y Británica en el AMBA es un hecho y está demostrado estadísticamente que la cepa brasilera, por ejemplo, ha matado en su región en 3 meses lo que en un año.  Nosotros lo vemos todos los días, casos más agresivos, en personas jóvenes, muchas de ellas sin factores de riesgo conocidos. A diferencia de la primer ola los contagios en edades infantiles y en mujeres embarazadas están aumentando.  

  Cuando algunos me dicen que el colapso sanitario es el objetivo de algunos sectores políticos para desprestigiar y desestabilizar una gestión de gobierno me cuesta creerlo. Porque este virus demostró no diferenciar entre los gobiernos en ningún lugar del mundo. La mayoría de los que trabajamos en salud tenemos en la Argentina la tradición de la salud como derecho sin importar el credo, pertenencia política o clase social de las personas.  Cuando hace unos días vi en un noticiero como una persona pedía entre lágrimas una cama para su padre en una clínica de medicina prepaga en Capital Federal, lo primero que me salió fue contactarla para ofrecerle una cama de terapia en el nuevo Hospital Modular de Moreno. Entre lágrimas me agradeció y me contó que un minuto antes le consiguieron una en el Sanatorio Otamendi. Pensé que tal vez hice mal porque si el traslado se hacía efectivo le iba a “quitar” una cama a una persona de la Provincia de Buenos Aires o una persona que no tenía Obra Social. Rápidamente retracté ese pensamiento. En el medio de una pandemia (siempre), en el medio de un colapso, los seres humanos, las personas deben ser atendidas y cuidadas según necesiten sin importar estatus de pago, nacionalidad, clase o religión. Si, como nos enseñó Carrillo. 

 Recapacité en la importancia del rol coordinador y rector del Estado, de rescatar y poner en valor lo que funciona y corregir lo que no. Porque está bien atender a todxs pero debemos superar el caos existente, caos evidenciado en la profunda fragmentación e inequidad regional de nuestro sistema de salud. En el “conurbano” de la Provincia, por ejemplo, no es la decisión arbitraria o cerrada entre directores de hospitales lo que determina que paciente es derivado o no y a qué centro. Es el SIES (Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias) de quien recibimos en este momento en Moreno las derivaciones  de pacientes COVID de otros distritos del conurbano, o AMBA como se dice ahora con más estilo. Son decisiones sanitarias, de política sanitaria. En los casos que mencioné encontrar una lógica y orden a esas derivaciones en la Ciudad de Buenos Aires no es posible ya que el SAME no tiene el control de todas las camas del sistema. Además, incluso, recibimos diariamente en forma informal pedidos de guardias de distintos hospitales y clínicas para lograr derivar sus pacientes a la Provincia de Buenos Aires. Es la importancia del trabajo de mando y planificación de gestión pública estatal. 

     Nuestro municipio, que tuvo su primer brote de Covid allá por febrero de 2020, recibió en diciembre de 2019 un sistema de salud con 8 camas de terapia intensiva operativas del sector público para más de 650 mil personas, esas inequidades históricas de las que hablaba. Esta semana que pasó terminamos de abrir la cama de terapia número 53 (y vamos por más) ya que se instaló el nuevo hospital modular y se triplicó la cantidad de camas de UTI del centenario Hospital Mariano y Luciano de la Vega. Más de 500 trabajadores de la salud nuevos.  Fue una acción de inversión histórica entre el Estado Nacional, Provincial y Municipal. Lo inimaginable se hizo posible. Hace un par de días además, el Ministerio de salud de la Provincia inició la apertura de más de 500 camas en centros extrahospitalarios (80 en Moreno) que recibirán  pacientes COVID con requerimiento de oxígeno leves para desagotar camas hospitalarias.  

  Ante la escasez de oxígeno, se instalarán decenas de plantas generadoras de oxígeno para garantizar la demanda. Me consta, no sólo en mi Hospital, en cada rincón que esté libre, o puede refuncionalizarce, se instala una cama más para internación. La cantidad de acciones tendientes a reforzar la atención de pacientes covid y no covid es gigante, también en la Ciudad de Buenos Aires y en el sector privado, el Ministro de Salud  Fernán Quiróz es parte y es consciente de las necesidades del colapso. El empuje y la voluntad es tan grande como las decenas de barcos y aviones con insumos y equipamiento que Daniel Gollán y Nicolás Kreplak (Ministro y Viceministro de salud de la Provincia de Buenos Aires)  mandaron a buscar a China. Es que la premisa del equipo de salud se resume en que lo que no está se consigue, lo que no se consigue se lo encuentra, y lo que no se puede encontrar se lo crea. 

     A pesar de todo esta entrega, no será suficiente, llegará un momento donde la muerte nos meta un gol por posición adelantada, donde finalmente la angustia, el dolor, la impotencia y el agotamiento de los trabajadores/as de la salud se sinteticen en el último respiro antes del hundimiento. Solo el tiempo dirá cuánto más podamos resistir. Tienen que entender todos y todas lo que significa este colapso, y lo que significará si este colapso empeora como un Titanic que se hunde sin dar a tiempo a subir a los botes.  El colapso son nuestros compañeros/as de trabajo muertos/as, son los cada vez más pacientes jóvenes de entre 30 y 50 que están intubados y se nos van de las manos, las cepas mutantes circulantes, la mayor incidencia en niños y niñas internados, son los llamados de seguimiento a domicilio que nunca llegan, son las ambulancias paradas en las puertas de las clínicas esperando una cama que no va a llegar y el tubo de oxígeno que se va acabar, son las ambulancias que no van a llegar, los muertos en las casas, en las calles, los muertos que morirán sin respirador.  Y esto es ahora, en el AMBA, si, en la Ciudad más “rica” y en el conurbano “pobre”, pero sepan todos que somos un dique de contención para las provincias. Cuando el virus, con esta letalidad y esta virulencia, alcance a las provincias y distritos más pobres del  país, aquellos territorios donde hay un escaso o nulo sistema de salud, aquellos lugares donde no hay más oxigeno que en el aire, o donde no hay casi agua para tomar, aquellas provincias que tienen peores y mayores problemas de salud en la población, donde no hay un solo médico en decenas de kilómetros ¿Qué harán, que haremos? 

   No nos merecemos eso, somos mucho mejor que la negación de esta realidad dolorosa. No puede haber lugar a especular, a jugar con esto. No puede haber lugar siquiera a decir que es más importante una clase presencial de matemáticas o tomar algo en el bar con un amigo, que esto… No puede haber lugar a que los proveedores de oxígeno especulen con el oxígeno, o que los laboratorios quieran aprovechar y triplicar sus ganancias, o que los gobiernos no pongan lo que hay que poner donde más se necesita, no puede haber lugar para que haya clínicas u hospitales que escondan camas o las reserven para los amigos. Tenemos que entender que no puede ser tema de discusión lo que dice una “minoría intensa” frente a una mayoría más sutil, pero con una voluntad férrea de vivir y salvar. Tiene y debe haber rectoría del Estado Nacional, del Ministerio de Salud. La autoridad se la dan los cientos de miles de familiares y amigos que han perdido y están perdiendo todos los días a un ser querido.  

 No hay más que decir, salvo que acá estamos, médicos/as, enfermeras/os, camilleros/as, kinesiólogos/as, técnicos/as, promotores/as  de salud, y tantos otros que somos parte de hospitales, centros de salud, ministerios, pero que somos parte de la comunidad, comunidad que demostró desde hace más de un año que puso y pone toda su trama para que a ningún vecino o vecina le falte nada. Se trata de cuidado, es el lenguaje que entendemos. Les pedimos a gritos que frenen los contagios y el colapso en marcha, ya saben cómo hacerlo, TODOS.  Algunos dirán, “uno más que le gusta hablar de salud y no de economía”, y tienen razón, porque soy un simple médico, pero antes de eso, aprendí que una persona enferma, que una familia en duelo, que un muerto, no pueden trabajar y que la condición base para trabajar y producir riqueza es estar sano, luchar por eso, que para despertar primero hay que saber dormir, que la economía es una actividad humana y sin salud no hay humanidad posible. 

    Nosotros y nosotras seguimos acá en esta trinchera, no tenemos tiempo para llorar a pesar de que tenemos razones, pero no les vamos a dar el gusto, no vamos a permitir que a ningún habitante de esta tierra le falte oxígeno, un respirador, o al menos, una cama donde morir cuidado y dignamente acompañado.