Con 245 nuevos casos confirmados de coronavirus, el total de contagios desde que comenzó la pandemia es de 52.101. La cantidad de dosis aplicadas supera tres veces el total de contagios desde el inicio de la pandemia.
A la mañana del 18 de Junio, en Moreno hay 245 nuevos casos confirmados de coronavirus, y en total ya son 52.101 contagios desde el inicio de la pandemia.
Por su parte, los recuperados al día de la fecha son 267, mientras que 47.717 son los vecinos y vecinas de Moreno que ya no portan el virus.
Además, con 3 nuevas defunciones, el total de fallecimientos asciende a 1 145 personas en el distrito.
La campaña de vacunación continúa y hay 150.920 dosis aplicadas en total, de las cuales 122.574 morenenses recibieron la primera dosis, y 28.346 recibieron la segunda dosis.
El fin de semana, parten dos vuelos de Aerolíneas Argentinas en busca de la vacuna Sinopharm.
Promotoras territoriales, de salud, médicas y directores de unidades sanitarias trabajan en conjunto para realizar hisopados en los barrios más alejados. En esta nota, explicarán cómo se organiza un operativo y cómo se lleva a cabo.
Todas las semanas se llevan a cabo operativos Detectar, en este caso, en la plaza Cortejarena de La Reja. Allí, diferentes trabajadores y trabajadoras de la salud estuvieron brindando información y asesorando a la comunidad para realizarse los hisopados. Gabriel Caratozolo, director de la Unidad Sanitaria de La Reja y médico pediatra, quien reside en Paso del Rey hace más de 20 años, fue uno de los responsables de hisopar a las personas que se acercaban a la plaza con síntomas de coronavirus.
«Las personas que tienen síntomas son entrevistadas, se les realiza un triag (clasificación), se les hace el test y luego se les entrega un certificado laboral», explicó el director de la US de La Reja y agregó que «el test que se utiliza en estos operativos es el de antígenos, que en solo 15 minutos brinda el resultado, mientras que el PCR tarda entre 24 o 48 horas».
Además, Gabriel Caratozolo sostuvo que, cuando más carga viral tiene el paciente, más rápido se obtiene el resultado mediante el test. También mencionó que, en el distrito de Álvarez- La Reja, hay dos unidades sanitarias que realizan hisopados. Lunes, miércoles y viernes hisopan desde la 9 horas en la US de Villa Escobar y, en la US de Altos de La Reja, de lunes a jueves en el mismo horario.
Por último, Gabriel describió que cuando llega a su casa, siente que cumple con su responsabilidad y agregó que las y los trabajadores de salud están «unidos en este compromiso con la comunidad desde siempre», aseguró el médico pediatra y director de la Unidad Sanitaria de La Reja.
Por su parte, Maura Beltrán, oriunda del barrio Manzanares, militante del Movimiento Evita hace más de 6 años y promotora territorial de salud, explicó que para organizar los operativos se reúnen con el comité de crisis y directorxs de las unidades sanitarias para poner en común las demandas y así abordar los lugares más alejados.
Maura, quien trabajó 3 años en la Unidad Sanitaria de Los altos de La Reja, explicó que, desde el Movimiento Evita de Moreno, se trabaja para el bien de la comunidad y resaltó que, dentro de los operativos, cuentan con la presencia y apoyo de las delegaciones municipales. En este caso, con la delegación de La Reja.
Los y las promotoras de salud que se encontraban en la plaza Cortejarena registraban a las personas para el hisopado y les comentaban qué significaba ser contacto estrecho y a quiénes debían avisar para que tomen recaudos, entre otras cuestiones. Daniela Robledo, una de las promotoras de salud, resaltó que a la comunidad también se le pregunta si tiene alguna enfermedad previa. «Es más que nada para saber si toma alguna medicación para evitar que le falte durante el aislamiento».
Por último, Gisela Carrozzo, directora de la Unidad Sanitaria de Cortejarena, recordó que «el primer punto es registrar a la persona. De ahí se va a hacer el testeo, luego de 15 minutos se le da una charla explicando cómo hacer el aislamiento, cuáles son las pautas de alarma y esa persona se va con un resultado por escrito». Además sostuvo que «la mayor cantidad de consultas que hubo durante la jornada fueron al respecto de los contactos estrechos».
A los 40, tras dejar su local para sumarse al cuartel, le asignaron un rol clave. Así cumplió un sueño de la infancia.
Con el acelerador a fondo, vocación de servicio y mucha determinación, Analia Chávez pisa fuerte en Moreno. Así se llama la bombera que se convirtió en la primera mujer en la historia del municipio que está cargo de un rol clave en el cuerpo de Voluntarios: conducir una autobomba.
Analía todavía recuerda cuando salía a jugar en la vereda de su casa en el Barrio Asunción y veía pasar a los bomberos a toda velocidad. Ya entonces, dice, sabia que algun dia seria ella la que estaría al volante.
“Yo veía pasar la autobomba y sabía que quería estar ahí, era una emoción muy fuerte la que me agarraba en el pecho”, recuerda la vecina, quien hace dos años y medio forma parte del cuartel central.
Cuando durante años estuvo al frente de su heladería, tenía presente aquel sueño de infancia, pero primero quería asentarse económicamente para después hacer lo que «realmente» más le gustaba. No fue fácil y hasta tuvo que elegir frente a otra de sus pasiones: el fútbol.
Analia llegó a jugar de manera casi profesional en la primera B cuando formó parte del equipo del Sindicato Argentino de Televisión, Telecomunicaciones, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SATSAID) de Moreno. Pero llegó la posibilidad de anotarse en el curso para ser bombera y no lo dudó: eligió seguir ese camino y se alejó de las canchas.
Desde el primer día le dejó en claro a sus superiores que tenía la intención de ser la conductora del camión y hasta le expresaba a sus compañeros las ganas de que llegara el día. Después de concluir el curso y demostrarle a sus superiores que ese puesto era para ella, los jefes le comunicaron que querían que fuera ella quien manejara en las emergencias. A los 40 años, dejó de ser fantasía. El trabajo fue arduo, realizó cada domingo durante seis meses el curso correspondiente que constó de varias etapas, en las que tenía que conducir sobre una pista de ripio para poder controlar las unidades.
En lugares adversos, realizaba pruebas con las diferentes posibilidades que se le podían presentar durante una emergencia. Debió demostrar sus destrezas en el estacionamiento, varias pruebas de esquive y también algo crucial: poner a funcionar la bomba de agua.
La bombera entró a los Voluntarios en una camada en la que la mayoría eran mujeres. Hoy es una de las 10 bomberas que integran el equipo y dice no sentirse diferentes ni discriminadas respecto a sus compañeros.
La convocatoria a mujeres es algo que se incrementó en los últimos años, en distintas zonas del conurbano, e incluso con campañas para alentarlas a sumarse, ante la cada vez más escasa cantidad de interesados. Analía asegura que ser bombero es una labor sin distinción de género, en la que lo importante es tener la convicción. Y agrega: «Este puesto que me asignaron es un paso más para seguir demostrando que podemos hacer cosas igual que los hombres». Y va por más: «Todavía no hay mujeres suboficiales acá, espero poder ver pronto a una mujer en ese puesto», se entusiasma. Analía llegó al cuartel hace dos años y medio: “Desde el día uno les dije que yo quería manejar”.