La iniciativa comprende el Plan Federal de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto, el proyecto de Ley de Educación Ambiental, la implementación del Plan Casa Común y el traspaso del Programa Nacional de Prevención de Incendios y Manejo del Fuego al Ministerio de Ambiente.
Mariel Fernández participó del anuncio del Plan Nacional de Políticas Ambientales que encabezó el presidente de la nación, Alberto Fernández, ayer en la quinta presidencial de Olivos; acompañado por Juan Cabandié, ministro de ambiente y desarrollo sostenible de la nación, Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes, y Dora Rodríguez intendenta de Chamical, entre otras autoridades.
“A veces las corporaciones se vuelven más poderosas que los países y que las decisiones de la gente. Tenemos que ponernos más firmes y darnos cuenta que somos seres humanos preservando el lugar donde vivimos, de lo contrario estaríamos privilegiando la rentabilidad de unos pocos en perjuicio de inmensas mayorías”, dijo el Presidente.
Por su parte, Cabandié explicó que el plan nacional ambiental Casa Común fomentará la producción agroecológica y la “puesta en valor de reservas naturales provinciales y municipales”, mientras que el plan de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto pretende dar respuesta a los 5 mil espacios de ese tipo en todo el país con la creación de plantas de tratamiento de residuos.
Por otro lado, la intendenta Mariel Fernández, expresó: “Celebramos los avances en materia de política ambiental porque es sumamente importante pensar en comunidades donde el cuidado de la casa común sea una prioridad«.
En primavera, las hortalizas y los frutos disfrutan del comienzo de días más cálidos, producto de mayor cantidad de horas de luz solar.
En septiembre y octubre es tiempo de siembra en la zona céntrica de nuestro país, cuando ya no hay peligro de heladas.
Tanto el tomate, como el morrón, o la berenjena, que son especies que requieren ser trasplantadas, es recomendable realizar el procedimiento recién en los meses de octubre.
El período primavera-verano es ideal en relación a la disponibilidad de luz solar, realmente necesaria para el crecimiento de los frutos las hortalizas que tenemos en el huerto: maíz, porotos, pimientos, berenjenas, tomates, melones, sandías, pepinos, zapatillos y zapallos, papa, batata, acelga, rúcula, radicheta, albahaca, y muchas más.
Todas las plantas del huerto necesitan calor y 8 hs de luz solar. Sin embargo, depende de la cantidad de horas de luz que tengamos en un lado y otro del huerto se debe acomodar la distribución.
En las zonas con mayor cantidad de luz se colocan las hortalizas de fruto. En las zonas con menos cantidad de luz, se siembran las plantas de raíz ya que se adaptan a un clima intermedio.
Siempre es importante preparar correctamente el suelo. La incorporación de compost ayuda a restituir y mantener la fertilidad del suelo. El agregado de compost o lombricompuesto le asegura a la planta con rápido crecimiento inicial y una nutrición equilibrada.
El vermicompostaje o lombricomposta es una técnica para realizar compost que incluye en el proceso a las lombrices rojas, o lombrices Californianas.
¿Quiénes son estas lombrices?
En primer lugar, su nombre hace referencia al lugar donde se descubrió los beneficios que traen en el proceso de compostaje, por eso, se las conoce como “lombrices californianas”, que en realidad son originarias de Europa.
Las lombrices rojas habitan en los primeros 50 cm del suelo. Esto hace que sean muy susceptibles a los cambios climáticos. Además, son fotofóbicas, esto quiere decir que los rayos ultravioletas las perjudica gravemente. Por último, se requiere de un gran cuidado de su hábitat ya que la excesiva humedad, la acidez del medio y la incorrecta alimentación, podrían generar problemas en nuestra vermicompost
¿Cómo debe ser nuestro vermicompostador?
Es ideal que sea un espacio amplio, pero sin altura, ya que, de ser así, la tierra que este por debajo sería desaprovechada (recordemos que las lombrices se encuentran en los primeros 50 cm). Además, es importante la aireación para generar un proceso aeróbico, donde las lombrices y los organismos trabajen a la par.
Un recipiente de madera va a generar mejor aireación que uno de plástico, sin embargo, se va a degradar más rápido. Mientras que un recipiente de plástico va a tener mayor duración, pero no hay que olvidar de hacerle los agujeros correspondientes para oxigenar el proceso.
De todas formas, vamos a compartir dos consejos a obtener sumamente en cuenta. Las lombrices son amantes del cartón. Siempre es bueno colocar cartón en el vermicompostaje. Por otro lado, las lombrices no toleran los ambientes ácidos, por lo tanto, es muy importante no colocar restos de cítricos o cascara de cebolla. También es importante aclarar que, en caso de colocar cáscaras de huevo, es importante picarlas a tal punto que se obtenga una especie de polvo, dado que, de colocar pedazos de cascara, las lombrices se podrían cortar.
En cuanto a la cantidad, se recomienda mantener una relación entre la cantidad de lombrices y el alimento que colocamos. Por ejemplo, a 100 gramos de lombrices, colocamos 100 gramos de comida. No hay drama si le escasea la comida al menos una semana, pero es importante no excederse demasiado dado que los restos se pueden pudrir y generar malos olores y ahuyentar a nuestras lombrices.
Humedad
El riego es muy importante. Si nuestro vermicompostaje presenta hormigas es porque estamos haciendo las cosas mal. El lombricompostador se encuentra muy seco, por lo tanto, hay que regarlo. Ahora bien, debemos tener cuidado de no excedernos en el riego dado que nuestras lombrices se pueden ahogar. Aquí les recomendamos dos formas de mantener la humedad.
Pueden regar la tierra con un pulverizador para asegurarse de no generar acumulación de agua. O bien, cuando le dan de comer, colocar los alimentos en un recipiente con agua y bien mojados, colocarlos adentro del vermicompostador.
¡Fin del proceso!
Una vez que nuestra tierra obtiene un color café oscuro, retiramos las lombrices que van a ir a un lombricompostador nuevo y colocamos el humus obtenido. No hace falta más de una capa de un centímetro sobre la tierra cada dos meses, o una vez por temporada.