Moreno centro tiene una nueva estación ambiental

Se encuentra en la Plaza San Martín y allí se reciben vidrios, plásticos y metales. En conversación con este medio, Alicia Goncebatt y Natalia Zapata, trabajadoras de la estación, expresaron cuáles son las actividades que se realizan y cómo reacciona la gente ante esta nueva estación de reciclaje.

La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible del municipio de Moreno abrió una nueva estación ambiental en la Plaza San Martín, realizada con materiales ciento por ciento reciclables. Sus paredes y pisos son de madera plástica, fabricada con plástico recuperado y el techo está construido por envases Tetra Brick reciclados.

Las trabajadoras de la estación ambiental, Alicia Goncebatt y Natalia Zapata, explicaron a este medio que las personas que se acercan a este nuevo espacio suelen preguntar qué residuos se pueden reciclar y cuáles no. «Les explicamos cómo separar los residuos orgánicos e inorgánicos desde casa y lo que se puede reutilizar», aseguró Natalia.

Además, las trabajadoras detallaron que, en los hogares, se puede realizar un compost con el material orgánico y, en caso de no reutilizar las latas y botellas, las pueden traer a la estación ambiental para transferirlas a la planta recicladora del barrio «La porteña».

Natalia y Alicia son integrantes de la organización Hábitat y Ambiente «El ceibo» desde hace dos años y comenzaron en esta iniciativa por el cuidado del medioambiente en los puntos verdes de los diferentes barrios de Moreno, donde también se reciclan materiales inorgánicos.

Por último, las trabajadoras aseguraron que, desde que se inauguró la estación ambiental en la Plaza San Martín, muchas personas se acercan celebrando la iniciativa para proteger el medioambiente, preguntan acerca de qué se puede reciclar y llevan sus residuos. Si bien Natalia y Alicia trabajan en la estación de 9 a 17 horas, las y los vecinos morenenses se pueden acercar a dejar los materiales reciclables de lunes a lunes.

«Con 20 años y en la guerra, aprendimos que la patria es el otro»

En un nuevo aniversario por la reafirmación de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, las Islas del Atlántico Sur y el Sector Antártico, Moreno Primero pudo entrevistar a Héctor Bravo, vicepresidente del UCIM, Ex Combatientes de las Islas Malvinas, acerca de su vida antes, durante y después de la guerra.

Héctor Alejo Bravo, vicepresidente del UCIM, tiene 58 años, vive en «Mi barrio», Moreno y se recibió como docente de Ciencias Políticas en la Escuela Normal Superior de Profesorado Dr. Mariano Moreno. Es padre de dos hijos de 21 y 27 años. Es excombatiente de las Islas Malvinas y aseguró que le gustaría mucho volver, primero solo, luego con su familia: «Quiero poder ir con mis hijos y compañera para que puedan pisar esa turba esponjosa, donde el viento es constante».

Héctor explicó que, durante los primeros años, luego de la guerra de Malvinas, algunos compañeros solían reunirse en la Plaza de Moreno, donde había una placa de bronce en homenaje a los veteranos. «Nos juntábamos para limpiar y conversar sobre cómo nos podríamos organizar» y agregó que, en esas reuniones, se hicieron amigos de «un militar retirado que era capitán, él nos orientó en cuanto a cómo se podía fundar el centro, aunque con los años me fui alejando porque trabajaba con turnos rotativos, entonces no encontraba espacio ni tiempo para juntarme», aseguró Héctor, aunque tiempo después, luego de recibirse de profesor de Ciencias Políticas, dispuso de más tiempo y, actualmente, es el vicepresidente del centro de veteranos de Malvinas de Moreno.  

Al respecto de su historia en la Islas Malvinas, Héctor expresó que cuando, junto con los demás soldados, emprendieron el viaje al sur, ellos no sabían que iban a la guerra.

“Fue algo bastante caótico. Los primeros días de abril nos dijeron que íbamos a ir al sur. En El Palomar nos subimos a un avión, Hércules C130, hasta ese momento creíamos que el destino era el sur. Cuando llegamos, tuvimos que subir a otro avión y allí recién supimos que nos iban a trasladar del continente a la isla. El día 13 de abril nos enteramos que íbamos a la guerra».

«En ese momento estaba exultante», expresó Héctor y describió que “poner en contexto esa sensación es difícil porque nosotros vivimos nuestra infancia y adolescencia durante un gobierno dictatorial, entonces los valores eran otros, las libertades estaban acotadas, entonces ese estado de naturaleza, nos hacía pensar que la guerra iba a ser un episodio más de nuestra preparación en el servicio militar”.

Héctor Bravo fue el soldado encargado de cargar los morteros 81 mm en la guerra. «Eso lo enseñan en el adiestramiento, ven tu potencial y, de acuerdo a eso, te asignan un rol», afirmó. “Consta de 3 piezas, me tenía que sentar, poner los proyectiles dentro del tubo para que salgan disparados», aseguró Héctor.

Además, el vicepresidente de la UCIM, detalló que, hace pocos meses, perdieron a un compañero, Omar Pereyra, excombatiente que combatió a los ingleses con un fúsil que no funcionaba. “Esto nos demuestra que, por más valentía que hubiera, iba a ser imposible alterar el resultado de la guerra por la disparidad notable en la tecnología», planteó Héctor.

En relación a la desigualdad de armamentos, Héctor explicó que tuvieron un solo visor nocturno para diez soldados. «Pude usarlo una vez sola durante 5 segundos, ya que lo fuimos pasando de soldado a soldado«, resaltó.

Nosotros, al principio, estábamos en la guerra y andábamos como “a mí las balas no me matan”, caminando sin precaución. Lo fuimos aprendiendo durante los días, entonces nos hicieron mirar por el visor nocturno, porque el cielo se cierra mucho a la noche, por la neblina, vos estiras el brazo durante la noche y no ves la punta de tus dedos. Lo hicieron para que notáramos cómo nos veían los soldados ingleses a nosotros porque cada uno de ellos tenía un visor propio.  

Héctor sostuvo que, cuando volvieron de las islas Malvinas, los militares los tuvieron escondidos en Campo de Mayo para poder engordarlos y mejorar el aspecto deteriorado que les dejó esa guerra a la cual no eligieron ir. Además, cuando llegaron al regimiento, un grupo de familiares se acercaron a reclamar por sus hijos, por este motivo, a cada uno lo transfirieron a sus unidades. En el caso de Héctor, le tocó Mercedes.

«Nos hicieron jurar que no expongamos la cruel realidad que nos tocó vivir en Malvinas, la falta de insumos, recursos, el caos en el que estábamos sumidos, nosotros que éramos muy disciplinados cumplimos con ese mandato y nos fuimos cerrando y la gente no entendía».

El 16 de junio emprendieron el viaje en barco al continente y, entre 4 y 5 días, llegaron a Buenos Aires. Luego de ser transferido al pueblo de Mercedes, nuevamente madres y padres fueron a reclamar por el paradero de sus hijos. «No nos pudieron retener. A eso de las 7 de la tarde, nos liberaron y llegué como a las 12 de la noche a mi casa».

«Nosotros participamos de la última batalla por la liberación e independencia del territorio nacional en su totalidad. Me siento parte de la lucha de nuestros próceres porque ellos fueron los que emprendieron la batalla por la independencia del territorio y Malvinas es nuestro territorio a partir de 1816, cuando nos independizamos de España y para liberarla nosotros participamos de las batallas contra otro imperio, el inglés. No puedo evitar hacer una línea de tiempo y unir aquellas batallas por la liberación de los territorios con esta que participamos nosotros. Si bien fuimos derrotados, sentamos un precedente que va a quedar en la historia».

«Hubo una frase: La patria es el otro, que a mí me sirvió para explicar a la gente que cuando estábamos en Malvinas, la patria no era Argentina, ni las propias Malvinas, la patria era el que estaba al lado nuestro, el otro, ese otro era el pibe de 20 años, cagado de hambre, muerto miedo, cagado de frio, pero con las mismas ganas de sobrevivir a esa guerra, estaba dispuesto a hacer lo posible para sobrevivir esa guerra y para que el otro sobreviva. Nosotros aprendimos a los 20, cuando estábamos en la guerra, que la patria es el otro, ese otro es el que se va a salvar conmigo o se va a morir conmigo», concluyó Héctor Alejo Bravo, excombatiente de Malvinas, Vicepresidente de la UCIM.

Cruz Roja cumple 141 años y en Moreno tienen 3 proyectos para fortalecer la comunidad

Con catorce meses de trabajo como filial oficial, Cruz Roja Moreno lleva a cabo varios proyectos actualmente. Crear lazos, asistir y fortalecer a la comunidad «para que los vecinos y vecinas puedan manejar la cosas en el barrio». También brindan cursos para aprender un oficio, para potabilizar agua y para insertarse en el mundo laboral.

Cruz roja es una asociación civil, humanitaria y de carácter voluntario que integra el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la red humanitaria más grande del mundo presente en 191 países. 

Hoy, miércoles 10 de junio, cumple 140 años de actividad en nuestro país, donde capacitan en Primeros Auxilios a más de 50.000 personas por año. 

A través de los distintos programas y servicios educativos, Cruz Roja construye una sociedad más justa y más incluyente con los sectores en situación de vulnerabilidad, para que tengan acceso a fuentes de bienestar, seguridad e igualdad de oportunidades. 

El distrito de Moreno tiene su propia sede que, si bien se encuentra conformada como filial oficial hace dos meses, las tareas se llevan a cabo hace un año.  

Cruz Roja llegó a Moreno en medio de la crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus, pero eso no impidió que se llevaran a cabo diferentes actividades y que, hoy en día, se proyecten aún más a futuro. 

Puede ser una imagen de una o varias personas, personas de pie y texto que dice "DC CRUZ ARGENTINA ROJA"

Luis Villanueva, responsable de la filial local, explicó a Moreno Primero que “todavía no pudimos trabajar como queríamos por el contexto de pandemia, pero aún así, el saldo fue muy positivo, la gente se interesó mucho en lo que hacemos”, y agregó:  “Esperamos que cuando termine la pandemia y las restricciones podamos realizar todas las actividades que pretendemos y llegar a más gente«.

Fortalecer la comunidad 

El coordinador de la sede local de Cruz Roja cuenta que “estuvimos en las mayores catástrofes del país, siempre apoyando y trabajando por la gente vulnerable que lo necesita” y asegura que “en este contexto de pandemia, que es una emergencia más, estamos trabajando activamente». 

Actualmente, se desarrollan tres proyectos en simultáneo. El primer proyecto es un curso de primeros auxilios comunitario que busca brindar los conocimientos necesarios para que el mismo barrio sea el primero en asistir en caso de alguna emergencia. También abordarán diferentes temáticas como la educación vial y las problemáticas de género. 

Puede ser una imagen de niño(a), de pie y al aire libre

Para este proyecto eligieron empezar por el barrio Manantiales por varios motivos: “El barrio está lejos del hospital y el acceso de ambulancias es difícil” por un lado y, por el otro, “allí se encuentran familias reubicadas luego de una toma, quisimos empezar por ahí”, explicita Luis, “pero la idea es luego replicarlo en varios barrios”. 

Allí colocaran una carpa de la Cruz Roja en la plaza del barrio y, en caso que el clima no acompañe, se buscará un lugar para no suspender la actividad. 

Además, Cruz Roja tiene un área de agua y saneamiento cuyo objetivo fundamental es impulsar los esfuerzos para lograr, y en su caso ampliar, el acceso equitativo, sostenible y asequible a los servicios de agua y saneamiento, a la vez de promocionar las prácticas de higiene adecuadas en todas las esferas diarias.  

En este sentido, se efectúan planes integrales de agua y saneamiento. Aquí en Moreno, relata Villanueva, “la temática tiene un recorrido hecho ya, y ahora instalamos un tanque de agua en Manantiales para brindar al barrio agua potable. También brindamos capacitaciones para que los vecinos y vecinas del barrio sepan potabilizar el agua”. 

Puede ser una imagen de una o varias personas, personas de pie, al aire libre y texto que dice "CRUZ SIEMP EST 0 CRUZ ROJA ARGENTINA"

El tercer proyecto lo comenzaron el año pasado con una olla en Moreno donde colaboraron con una donación de alrededor de 250.000 pesos en alimentos secos y no secos. 

Actualmente, se encuentra en una segunda etapa, donde “el objetivo es que las comunidades se oficien”. 

Para esto se realizó un censo a la gente que iba a la olla de la Asociación Civil y se seleccionaron diferentes oficios para brindar talleres. Entre ellos, peluquería, manicura, albañilería e instalación de sanitarios.  

Además, se realizarán capacitaciones en lo referido al acceso a internet, se enseñará cómo enviar un mail, cómo asistir a una entrevista laboral, cómo hacer un currículum.  Por último, en los talleres se brindará información sobre los derechos y obligaciones de las y los trabajadores en relación a la Ley de Trabajo. 

Puede ser una imagen de una o varias personas, personas de pie y al aire libre

Todos los proyectos persiguen el mismo objetivo: “Siempre la idea es fortalecer las comunidades en pos de que los vecinos sean los que puedan manejar las cosas en el barrio».

Siempre la idea es fortalecer las comunidades en pos de que los vecinos sean los que puedan manejar las cosas en el barrio.

¿Cómo colaborar con la sede de Moreno? 

El aspirante a voluntario puede ingresar a las redes sociales de la Cruz Roja, donde se le hará el ingreso “que no tarda más de dos semanas”, indica Luis. Primero se realizan los cursos virtuales y luego los cursos presenciales, necesarios para poder ser parte. “Lo bueno es que hay una amplia gama de actividades para hacer y realizar para todos y todas quienes quieran participar”, señala. 

El responsable de la sede morenense expresa que “seguimos adelante a partir de convenios con el municipio, donaciones que hagan las empresas o diferentes instituciones” y continúa: “Además, tenemos a los asociados que pagan una cuota mensual, y quien quiera sumarse a colaborar desde ahí puede escribirnos también a las redes».

Puede ser una imagen de texto que dice "Felices 141 años Cruz Roja Argentina CruzRojaArg @CrargMoreno f Cruz Roja Argentina FiaMoe"