El Morenito: «La magia está en que es nuestro»

Leo Gutiérrez le cuenta a Moreno Primero cómo fue el proyecto para la «mágica receta», adelanta las actividades del próximo domingo en la Plaza Buján y opina sobre el equilibrio entre lo tradicional y lo nuevo: «Mañana puedo cambiar de forma de vestir y no está mal, pero la comida que comía la vieja y que hacía nuestra abuela tiene que perdurar y hay que defenderla para que no se pierda, porque sino hay una guerra cultural que no se nota, que es silenciosa, y vamos a dejar de comer asado y terminar comiendo sushi. Es importante no perder nuestras costumbres».

Leonardo Gutiérrez es un chef  morenense de 48 años.  Su familia llegó al distrito hace 120 años, su bisabuelo llevaba caballos hasta la Capital por el camino que hoy es la autopista Gaona, cuando todavía era de tierra. Su abuelo es mecánico del ferrocarril y su papa es carnicero. Su abuela le contaba que, de chica, juntaba frutas salvajes y se las llevaba a la señora que trabajaba en el museo Amancio Alcorta, donde él mismo trabaja hoy en día, y se la imagina corriendo por los pasillos. Al cruzar la plaza frente al palacio municipal, sabe que sus antepasados pasaron por ahí. Es parte de un acervo cultural arraigado a la ciudad de Moreno y se preocupó por hacer de su trabajo un medio para reproducir o conceptualizar una receta que representara esa larga tradición. Así surgió la idea de “El Morenito”, un guiso carrero que, luego de un estudio para nada sencillo, logró darle identidad gastronómica y sentido de pertenencia a Moreno, con una receta propia. Un trabajo reconocido por la Cámara Internacional de Gastronomía que investigó el trabajo realizado y entendió que le estaba dando identidad a la ciudad. Es por eso que le otorgaron la medalla de oro por el guiso realizado.

A través de una enriquecedora charla brindada a Moreno Primero, Leo Gutierrez nos cuenta cómo se llevó a cabo el proyecto, la importancia de la cultura desde el punto de vista gastronómico, y también nos adelanta detalles sobre el preparado de “El Morenito” en un disco de arado gigante que rinde 4.000 porciones y que realizará en el segundo día del 17º Encuentro de las Provincias y su Cultura.

“Siendo de la ciudad, pensé en hacer algo por ella y se me ocurrió reproducir o conceptualizar una receta que sea propia de Moreno. Sé que no va a ser hoy, sino dentro de 50 o 60 años, cuando ya nadie sepa quién es Leo Gutiérrez, pero mi intención es que haya quedado establecido “El Morenito” como plato tradicional de Moreno”. Nadie sabe quién creo la humita, ni la milanesa, ni la lasaña, ni la empanada. Sin embargo, “los cocineros entienden la importancia de esto y, por eso, el próximo domingo vendrán de todo el país a ayudarme a cocinar este guiso” que se realiza durante todo el día. El chef morenense aclara que “si bien los cocineros son rápidos, se extiende un poco porque, además, damos clases de cocina, de buena alimentación, viene la campeona nacional de empanadas a hacerlas con nosotros”. De esta manera, buscan que la gente “sienta y reconozca el guiso carrero como un valor que hay que defender”.

Leo expresa la dificultad de explicar la relevancia que tiene la propuesta porque “nadie es profeta en su tierra” y sostiene que “no sabemos bien de qué se trata esto en la ciudad porque a todos nos gusta lo mismo y, cuando voy a hacer el guiso, me piden la receta como si tuviese algo mágico, pero la magia está en que es nuestro, y nosotros tenemos que trabajar para que sea un plato conocido”.

Sabores y saberes: En Moreno se cocina un guiso carrero para 4 mil personas  » Bichos de Campo
«No sabemos bien de qué se trata esto en la ciudad porque a todos nos gusta lo mismo y, cuando voy a hacer el guiso, me piden la receta como si tuviese algo mágico, pero la magia está en que es nuestro, y nosotros tenemos que trabajar para que sea un plato conocido».

La idea surgió hace tiempo, cuando enseñaba a sus alumnos que estudiaban gastronomía. “Al principio piensan que el chef es el que pone la frutilla arriba del postre, cuando en realidad tiene que saber de contaduría, debe manejar sueldos, realizar las cartas de los menús, diseñar el salón y otras cosas históricas”, indica. Siguiendo esa línea, un chef debe conocer quiénes fueron los griegos, los romanos, los egipcios, y los usos y costumbres de cada cultura.

Nuevamente, como buen profesor, ejemplifica de forma clara: “La tortilla santiagueña es un pan que se creó hace 3 mil años antes de Cristo a través de la molienda del trigo, mojada con agua y cocida al fuego, que realizaron los egipcios, la misma forma que una pizza. Sin embargo, justo en frente, en Italia, la pizza es un plato tradicional de ese país, que no tiene más de 500 años porque Colón tuvo que llegar a América para que en Europa descubrieran el uso del tomate. Que la pizza sea italiana es un concepto”. Así, concluye: “Eso es lo que un país defiende, y después viene el turismo, donde la gente viaja y visita fiestas como “La Tomatina”, que es en España, pero con el tomate que es americano, o reconoce que en Suiza comen mucho chocolate, que es americano, o los platos hindúes, con el chile o el morrón americano”. De esta forma, interpreta que “es necesario que una ciudad sea representada por un plato”.

Con todo, no es un plato al azar ni improvisado, sino que el proyecto constó de dos años de investigación y estuvo dividido en tres etapas: “En la primera fuimos a buscar a las casas las recetas que se repetían y las compras que se hacían, lo que había en cada alacena. En la segunda, buscamos los platos que más se repetían en cada hogar, y la tercera era pensar qué receta se podía hacer en la ciudad para luego poder ser reproducida a gran escala”. El guiso carrero fue el ganador porque está en la casa de cualquier vecino y, además, “es federal, porque en cualquier provincia identifican el guiso como un plato conocido y que se puede hacer«.

Respecto de su trabajo, indica que “cuando nació el proyecto ni siquiera era municipal, y luego me convertí en compañero del municipio”, y agregó: “Me quedo porque es una decisión de vida que tomé hace algunos años, junto a mi compañera que siempre me apoya, y siento que desde cultura puedo hacer mucho más que desde afuera”. Hoy trabaja en el museo Amancio Alcorta, donde realiza la remodelación del mismo, revoca y pinta todas las instalaciones, maneja las redes sociales y se encuentra en proceso de recopilación de datos con las fiestas que hay y las que se están recuperando. A su vez, en el archivo histórico del museo, realiza un expediente de El Morenito y en él agrega a diferentes asociaciones, como la Federación de Master Chef Internacional, que se suman al reconocimiento de guiso carrero local.

Por último, el vecino morenense y creador de El Morenito cuenta su punto de vista en relación al equilibrio entre lo nuevo y lo tradicional: “Creo que siempre nos estamos renovando para bien”, comienza. “La gente hace mucha fuerza por el estado de confort, entonces mover todo para hacer cosas nuevas es doloroso. Sin embargo, esto ocurre todo el tiempo, el cantante de folklore se enoja porque aparece el de tango y este porque aparece el rock, y así nosotros vamos cambiando”. Sin embargo, opina: “Tenemos que hacer sobrevivir las costumbres que nos identifican«.

Mañana puedo cambiar de forma de vestir y no está mal, pero en el caso de la gastronomía, por ejemplo, la comida que comía la vieja y que hacía nuestra abuela tiene que perdurar y hay que defenderla para que no se pierda, porque sino hay una guerra cultural que no se nota, que es silenciosa, y vamos a dejar de comer asado y terminar comiendo sushi y es importante no perder nuestras costumbres.  A mí me toco el guiso, pero también está el locro, la empanada, que son absolutamente nuestras.

Leo Gutierrez concluye de forma contundente: “Mañana puedo cambiar de forma de vestir y no está mal, pero en el caso de la gastronomía, por ejemplo, la comida que comía la vieja y que hacía nuestra abuela tiene que perdurar y hay que defenderla para que no se pierda, porque sino hay una guerra cultural que no se nota, que es silenciosa, y vamos a dejar de comer asado y terminar comiendo sushi y es importante no perder nuestras costumbres.  A mí me toco el guiso, pero también está el locro, la empanada, que son absolutamente nuestras. En una conferencia lo dije, en los próximos años los diferentes cocineros van a estar defendiendo esto y van a reproducir recetas que representen a sus ciudades con una fiesta en todo su alrededor».

Feria Productiva Joven: «Ser protagonistas de lo que queremos»

La organizan el Movimiento “Mayo” de Moreno y militantes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), este sábado de 16 a 20 horas. En diálogo con Moreno Primero, Juliana Robles, coordinadora de la feria, expresó cómo surgió la idea de crear una feria donde emprendedores/as de la juventud exponen sus productos para poder costear sus estudios.  

El 20 de febrero de 2020, un grupo de jóvenes decidieron llevar a cabo una ‘feria productiva’ para costear sus estudios y su día a día. Es decir, a través de esta feria, buscan estrategias colectivas para poder ofrecerle a la juventud alternativas para salir adelante. “La CTA nos abrió un espacio para la feria y comenzamos a tejer redes”, explicó Juliana Robles, coordinadora de la feria y militante del Movimiento Mayo en Moreno. 

La Feria Productiva Joven cuenta con 15 feriantes que exponen lencería de autor, comidas y postres. Además, cuentan con una mesa de asesoramiento sobre discapacidad y reciben donaciones de gestión menstrual con las que, posteriormente, desde la unidad básica del Movimiento Mayo, realizan kits y los entregan en el barrio San Jorge. Al respecto, Juliana Robles expresó: “Unas chicas que tenían sus emprendimientos de cerámica y marroquinería nos comentaron sobre “Menstruar Rojo”, un espacio donde se comparten ideas, y allí surgió la idea de juntar y donar tampones, toallitas descartables y protectores diarios”.  

El Movimiento Mayo en Moreno también fue parte de la jornada de inscripción en el VacunatePBA.

“La desigualdad por motivos de género para las personas que menstrúan es bastante compleja. Es una necesidad básica y hay muchas personas que no lo pueden costear, es una brecha de desigualdad terrible. ¿Cómo hacemos para paliar esta situación? Colectivamente juntamos en la feria estos elementos y luego se reparten en el barrio, ya vamos por la tercera entrega», afirmó la joven. 

Para los y las jóvenes del Movimiento Mayo es importante acercar este tipo de herramientas a las juventudes para que “puedan llevar adelante su proyecto de vida”. Entre los reclamos que existen, se encuentran el acceso a una vivienda, un trabajo digno y bien remunerado e información sobre discapacidad. En simples palabras, “una vida digna es lo que nos interesa”, mencionó Juliana. 

Por último, Juliana planteó que «nos basamos en la solidaridad, en el esfuerzo y en poner en debate lo que nos interesa, la producción, el trabajo y ampliar el horizonte, que sea un espacio de debate y de ideas. Los jóvenes saben que tienen el espacio abierto para traer lo que ellos quieran defender o cuestionar, para que el pensamiento crítico quede plasmado y lo que que no está bien, sabemos que se puede combatir y construir de nuevo otra cosa. Ser protagonistas de lo que queremos”. 

La Feria Productiva Joven se realizará este sábado 9 de octubre y el próximo sábado 16, en vísperas del Día de la Madre, en la calle Uruguay 244, Moreno Centro.

“Mi marido se quedó sin trabajo y la cerámica pasó de ser mi hobby, a ser el sostén de nuestra familia”

Natalia Tangredi, junto a Javier Schillaci, su marido, hicieron del arte su trabajo. Fusionando sus saberes y aprendiendo el uno del otro, hoy viven de sus creaciones, dedicando la mayor parte del tiempo a su emprendimiento “Maternarte Cerámicas”.

A principios del 2015, arrancamos con el proyecto y no paramos. Me encanta trabajar con el barro, pintar, me gusta todo el proceso y ver la pieza final linda y sin plomo, todo hecho con material saludable, apto para cocinar, llevarlos a la boca. Mezclamos el arte en lo utilitario, esa es nuestra impronta. Disfrutamos muchísimo de nuestro trabajo, pero eso no quita que sea muy cansador, porque a veces no tenemos fines de semana, no paramos”, nos comparte la emprendedora.

El espacio de acompañamiento a los emprendedores morenenses que cumple el Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL), nuevamente resulta ser clave, permitiéndoles crecer y desarrollarse en el mercado local, a través de las ferias, capacitaciones y asesorías. “Estamos muy agradecidos con el trabajo que se hace desde el IMDEL porque es una gran ayuda para nosotros, podemos recibir el Potenciar Trabajo para solventar un poco los gastos de los materiales y seguir con nuestro emprendimiento. Participamos del Mercado Popular y, desde el 2019, estamos todos los viernes ahí en la feria de la plaza San Martín. Ese es nuestro lugar fijo y nos va muy bien. También trabajamos en conjunto con Hecho en Moreno, dentro de la línea Mujeres Trabajadoras, la línea Nativa, que consta en hacer piezas con pájaros y plantas de la región bonaerense, y la línea Silvestre que es para niños”, aseguró Natalia.

“Cuando Javi se quedó sin trabajo, fue un caos porque ya tenemos 50 años y habíamos perdido nuestro dinero estable. Así que apostamos todo para trabajar con cerámica. De a poco le fui enseñando, hasta ahora que trabajamos juntos”, expresó Natalia. Tras el despido de su marido de la fábrica donde trabajaba desde hacía 10 años, fue que su pasión por las piezas de cerámica pasó a ser el principal ingreso de la familia. Asegurando que el proceso no fue sencillo, Natalia agregó: “Ahora vivimos de lo que nos gusta, con todo el sacrificio que eso implica, estamos muy comprometidos con lo que hacemos”.

La pandemia y el desempleo de su marido fueron dos puntos cruciales en los que Maternarte Cerámicas tuvo que aggiornarse para salir adelante. Durante la pandemia que los obligó a dejar las ferias y el contacto personal con el que acostumbraban tratar, tuvieron que amigarse con las redes sociales, un lugar al que no solían prestarle atención, pero que les abrió camino hacia una venta más amplia de sus productos: “La pandemia nos afectó bastante. Así que hablando con compañeros, nos fueron enseñando a manejar las redes y empezamos a vender por ahí. Sobre todo, Instagram nos ayudó a vender muchísimo, hasta que por fin pudimos volver a trabajar en la plaza”.

El disfrute por lo que hacen y las ganas de seguir creciendo sostienen el emprendimiento que llevan adelante Natalia y Javier, quienes aseguran seguir, contra viento y marea, plasmando su arte en piezas de cerámica, desde su tallercito en su casa de barrio Parque Gaona, Moreno. “Queremos seguir formándonos y ampliando nuestro emprendimiento. Todo lo que tenemos lo invertimos en esto, para que funcione bien el taller. Pagamos cursos, compramos mejores y más materiales, porque este es nuestro trabajo y depende solamente de nosotros”, finalizó la creadora de “Maternarte Cerámicas”.