Alberto Carbone: Uno de los últimos curas tercermundistas

Por Lucas Schaerer 

A los 97 años el sacerdote Alberto Carbone, una leyenda de los curas del Tercer Mundo, -como se llamaba en una época a los países pobres del hemisferio sur del planeta- nos recibe donde vive. En la catedral de Moreno, frente a la plaza; en diagonal a la intendencia; de su costado derecho; la secretaría parroquial y pegado un portón de madera junto a un mural con la imagen de la Virgen de Guadalupe -patrona de América- y todo un pueblo a su alrededor.

El Padre Fabian va a consultar si puedo ingresar para la charla. A los minutos me hace pasar hasta el fondo, donde se ve el interior de la iglesia gracias a sus ventanales. La casa tiene canteros con grandes plantas y los pajaritos revolotean por todos lados, el día es primaveral y allí se nota aún más. La paz y las plantas ayudan.

Sentado en un sillón con su carrito, color rojo, que lo ayuda a caminar está uno de los fundadores de los curas del Tercer Mundo. Al principio mezclo el usted y el vos en el diálogo. “Muchos me tratan de usted por viejo, pero tuteame”. Me larga este cura que es figura del cristianismo popular argentino.

Alberto Carbone fue detenido en penales, dos veces, en época de dictadura militar, y hasta uno de sus trasladados fue esposado en un helicóptero. Eso le provocó la censura, el entonces titular de la iglesia le prohibió hablar por los medios de comunicación, nunca le informaron cuando terminó la veda periodística.

Quedó atrás la censura y nos compartió su formación sacerdotal con el poeta Haroldo Conti, hoy detenido-desaparecido, cómo pasó de una crianza antiperonista en el barrio porteño de Belgrano, gorila como se los llama en la calle, a convertirse en ferviente peronista y hasta participar en una reunión con Perón en su residencia de la calle Gaspar Campos, en su última presidencia.

Carbone fue compañero y amigo de los primeros curas villeros, entonces tercermundistas, pioneros en instalar parroquias y sus casas en los mismos barrios populares. El caso más conocido es Carlos Mugica, asesinado en 1974, pero incluye a Jorge Vernazza, Rodolfo Ricciardelli, y hasta el teólogo Rafael Tello, fundador de la Teología del Pueblo, una corriente eclesial que forjó a Jorge Bergoglio.

“Hace poco nos juntamos los curitas del mundo tercero (lo dice al revés). Éramos ocho. Leímos la encíclica del Papa Francisco “Fratelli Tutti” (hermanos todos), comimos un asado y cerramos cantando la marcha peronista”.

Carbone lleva 68 años de “curita” como dice él mismo. Su primer destino fue la parroquia porteña Inmaculada Concepción, en la calle Tacuarí y Avenida Independencia, una histórica del año 1734 “que aún preservaba actas de dos colores, blanco y el rojo para las personas de color, a los negros lo tenían separados en esa época”.

Fue al seminario del barrio de Devoto. “Conozco las dos casas de formación de Devoto” dice en chiste por la escuela de los curas y la cárcel donde estuvo detenido 10 meses.

Fue en el seminario que conoció al poeta detenido-desaparecido, Haroldo Conti. “Había entrado el año anterior (1945) y juntos armamos un club cultural “torres de marfil”, él hizo la presentación. En esa época era muy estricto el seminario salíamos poco y las vacaciones las pasamos en la estancia La Montonera, ahí al lado del río Luján”.

A los 97 años tiene muchos recuerdos, buena memoria, un poco de sordera y una visión que ayuda con una lupa para la lectura. Sigue tirando para no aflojar. Le gusta dar misas, hablar con la gente, dar testimonio, al punto que tiene un libro sobre su vida “Alberto Carbone: por los caminos del pueblo” escrito por el sacerdote Miguel Velo, en el año 2019, y prólogo del cura Eduardo Farrell.

Cuando le pregunto por la impresión que le causó la elección de un Papa argentino me responde que lo sorprendió. “Me gustó, me emocionó. Siendo arzobispo más parecido a Guardia (por el grupo católico-peronista Guardia de Hierro) pero fue creciendo por lo que superó a Guardia”.

Mira hacia atrás su crianza y encuentra una mirada más puesta en la cultura yanqui, que en la propia. “Teníamos más cosas en común con Estados Unidos que nuestro propio pueblo. Así era el espíritu en Belgrano. La iglesia tiene eso muy metido, la clase media. Sigue pasando hoy. Una iglesia desde los pobres no pasa en las comunidades parroquiales porteñas y algunas del conurbano que es muy propia de la clase media y la gente importante con dinero”.

La parroquia San Antonio de Padua, en Parque Patricios, el santuario San Cayetano en Liniers de constante confesión a los pobres fue parte de la vida de Carbone. También conoció Patrocinio de San José en Recoleta donde se fue tras su detención. Cuando Carbone llegó a Merlo, y luego a Moreno pidió disculpas por ser porteño.

En el oeste del conurbano el cura tercermundista llegó a los 62 años. Fue en Merlo, barrio Rivadavia, que misionó 18 años. “Allí trabajadores de clase media baja y otros más pobres”. La fe popular caminó con las fiestas del Señor de Mailín, Itatí y Caacupé. Se mezclaron santiagueños, correntinos, salteños y paraguayos.

En esos años conoció la cofradía de Luján. Una vez por mes se iba a ver a la Virgen gaucha, patrona de la Argentina, allí en el campo La Morocha conoció la historia del Negro Manuel, el cuidador africano de la Virgen, y vivió la firmeza del pueblo en su madrecita.

En el año 2002 se jubila como sacerdote a los 78 años. Entonces llega a Moreno al hogar de curas ancianos. No frenó. Hacía viajes tres veces al año a Córdoba, al Cura Brochero, y se ofrecía en la capilla San Carlos, en la ruta 23 frente a las Catonas. Luego se trasladó a la parroquia de Lourdes y el párroco Fabián lo fue sumando a las misas de la catedral de Moreno donde finalmente se quedó a vivir.  

“Dios es defensa de los oprimidos y da pan a los hambrientos (sal 103 y 146)”. 

Desde Moreno, a los 97 años, con este principio mira el mundo uno de los últimos curas tercermundistas.

Espejos Cruzados celebró 15 años trabajando por la salud mental y la integración en Moreno

Con un festejo que comenzó el lunes, desarrollando el taller de radio y cerrando en el día de hoy con la propuesta “La fiesta empieza cuando usted llega” y radioteatro, el hospital de día Espejos Cruzados celebró toda la semana, proponiendo distintas actividades que apuntaban a compartir y recordar la importancia de la salud mental y la integración.

Desde hace 15 años este grupo integrado por profesores, terapeutas y participantes, apuesta a la inclusión social sin dejar a nadie afuera, sin separar por edades, géneros, ni patologías. Partiendo desde distintas propuestas abocadas al arte, como la danza, la música y las artes plásticas, se busca mejorar la calidad de vida de todas y cada una de las personas que deciden participar. 

Siendo este un espacio que no se rige por las asistencias y ni la obligatoriedad, Espejos Cruzados recibe siempre con los brazos abiertos a quien se acerque al lugar. “Yo estoy muy feliz y muy agradecido de poder estar acá, principalmente con Ana Garay, que lleva adelante todo y por bancarme estos años, en los que fui y volví un montón de veces. Ana me dijo que si venís una vez a Espejos, vas a ser para siempre uno de los espejos. Y la verdad es que sí, pasa eso. Me hace muy bien venir, esta es como mi familia, mi otra casa”, compartió Victor Acevedo, quien participa desde el comienzo de Espejos.

Previo a la vigencia de la ley de salud mental, en el hospital de día morenense ya se había puesto en funcionamiento la desmanicomialización, asegurando que el encierro no era la única salida para tratar la salud mental. Tal como lo explicó Manuel Medina, participante del grupo, “Espejos cumplió 15 años pero viene desde antes. Se viene luchando porque antes de esto no teníamos nada. Estos años son gracias al esfuerzo de Ana Garay, de don Roberto Gutman, y un montón de terapeutas que trabajan por la desmanicomialización, por una integración social, para que en los hospitales haya un lugar de atención más humana para las personas que necesitamos tratamientos. Que se entienda que sí, que podemos hacer cosas sin estar encerrados, que nuestra palabra también vale y que podemos convivir con esta locura linda que no daña ni perjudica a nadie”.

Dejando de lado el rechazo y la estigmatización, en la celebración por estos 15 años de trayectoria, los y las participantes de Espejos Cruzados coincidieron en que este espacio los invitó a ser parte, a demostrarles que para ellos también había un lugar para hacer amigos y que tienen la posibilidad de concretar todo lo que se propongan. “Acá compartimos como pares, no nos sentimos rechazados, somos personas iguales al resto. Yo agradezco a todas las personas que hacen Espejos porque es importantísimo tener un lugar como este, acá tenemos nuestro lugar en el mundo, aprendemos y somos parte de proyectos”, aseguró Andrea, participante de Espejos Cruzados desde el año 2015.

Plasmando que hay otras alternativas de acompañamiento y desarrollo relacionadas al arte, este equipo de terapeutas y profesores logró romper barreras, incluir y generar vínculos desde cada uno de sus talleres. “Tengo la certeza de que lo que hacemos causa efectos y los resultados los veo en las caras de los chicos, cuando se los ve disfrutar y con ganas de seguir aprendiendo. Yo no busco que de acá salgan profesionales, solo busco que tengan una calidad de vida mejor. Y, la verdad que me gustaría que esto se replique, que esto no sea solo un taller aislado, sino que pueda haber un acceso mucho más amplio, a un nivel nacional, para ayudar a crecer a los participantes”, agregó Marcelo Cisneros, profesor de tango desde hace 12 años en Espejos.

La igualdad de género dentro y fuera de las canchas morenenses

En Moreno Primero, dialogamos con Clara De Paula, jefa del programa Responsabilidad Igualitaria en el Deporte, de la Subsecretaría de Deportes y Recreación de Moreno, sobre el trabajo que se está abordando con distintos clubes y acciones desde una perspectiva inclusiva.

Planteando el deporte como un espacio más para la conquista de derechos hacia una sociedad más justa e igualitaria, desde la Subsecretaría nace esta iniciativa de mantener una perspectiva de género de manera transversal a todos los ámbitos: “El programa Responsabilidad Igualitaria en el Deporte surge cuando asume Mariel Fernández como intendenta, en diciembre de 2019, pensando en la importancia de que desde el ámbito deportivo se empiece a construir una mirada de género para poder hacer del deporte un lugar sin violencias”, compartió Clara.

En el ámbito deportivo las desigualdades entre hombres y mujeres también son evidentes, partiendo desde tres cuestiones fundamentales: el acceso, la permanencia y la llegada de las mujeres a los espacios de decisión. Con este programa que lleva adelante el municipio, se abre una puerta para indagar sobre cuestiones que estaban naturalizadas hasta el momento. Se ponen en debate los roles y los mandatos impuestos por la sociedad a la hora de practicar un deporte.

La permanencia en los deportes es diferente entre hombres y mujeres. Nosotras dejamos el deporte 6 veces más que ellos. Las niñas juegan menos, tienen menor acceso al juego por el rol que se nos adjudica a las niñas como futuras mujeres. Nosotras debemos cumplir un rol más relacionado al ámbito doméstico. Desde la infancia, hay una construcción estereotipada con los regalos que se dan a los nenes y los regalos que reciben las nenas. Ellos nacen con una pelota bajo el brazo, a nosotras nos regalan un bebote, una cocinita, cosas para ir aprendiendo desde muy pequeñas qué es lo que se espera de nosotras en la vida adulta. Desde chicas se nos separa del ámbito deportivo”, aseguró Clara.

A pesar de la pandemia, el programa continuó su marcha. Adaptándose a los cuidados de prevención sanitaria, logró  realizar talleres con trabajadores y trabajadoras de la Subsecretaría, que les permitieron ver las problemáticas que aparecían y pensar en posibles estrategias de intervención, reflejando así que el cometido del programa no se busca solo dentro de la cancha, sino también en cada área del municipio.

Una vez permitidas las reuniones, manteniendo los protocolos, los promotores del programa pudieron ir a plazas con jóvenes, a clubes que forman parte de la liga municipal de fútbol y a escuelas a desarrollar los talleres en pos de construir junto a ellos instituciones deportivas que puedan fomentar un deporte igualitario, donde chicos y chicas tengan las mismas posibilidades, y sin discriminación frente a otras identidades. “Trabajamos para darle a los clubes herramientas para que tengan sus propias áreas de género, sus protocolos para prevenir e intervenir en situaciones de violencia. Les dejamos material de lectura, modelos de protocolos para que puedan avanzar en ese sentido”, afirmó la entrevistada.

Articulado con la Dirección de Diversidad, dentro del programa de Responsabilidad Igualitaria también se creó el espacio de Fútbol Diverso, con lugar en el Polideportivo de Paso del Rey. Esta idea surge a partir de una demanda del colectivo LGTBIQ+, manifestando que no  tenían un espacio para practicar fútbol donde no se sientan violentados: “Desde la Secretaría creemos que este es un proceso, porque sostenemos que cualquier persona puede jugar en cualquier lugar  sin ser discriminada, sin tener que haber un espacio específico. Si al deporte lo pueden practicar solamente algunas personas, deja de ser un derecho y pasa a ser un privilegio. Por eso, lo que buscamos es construir un deporte desde la perspectiva de derecho, entendiendo que todas, todos y todes tenemos esta posibilidad de acceder al deporte”, expresó la directora del programa.

Por otro lado, se está acompañando fuertemente a la Liga de Fútbol Femenino Municipal. Clara dijo al respecto: “Por primera vez existe una liga con esta cantidad de mujeres y chicas jugando al fútbol. Hay más de 800 jugadoras todos los sábados, en distintas canchas del municipio, a través de clubes de barrios y en equipos sueltos”.

A los encuentros de la liga también están asistiendo las promotoras de Moreno sin Violencias, donde se reparte folletería y se conversa con los equipos para dar información sobre cómo resolver y detectar situaciones de violencia. Así como también lo hacen los Puntos Violetas para la promoción y prevención de la violencia de género, como espacios de primera escucha.

Clara cerró remarcando la relevancia de estos proyectos: “Con la liga de fútbol femenina, nos dimos cuenta que eran muchas más de las que imaginábamos las mujeres que querían jugar al fútbol. Mucho tiempo pensamos que el fútbol era un territorio que no era nuestro. Es importante tener referentes en todos los espacios, ver mujeres jugando al fútbol puede inspirar a las más chicas a continuar con sus sueños de ser jugadoras, saber que ellas también pueden hacerlo de manera profesional”.

Se espera que para el mes de octubre se concreten dos objetivos del programa: primero, en una articulación con el programa de Deporte Inclusivo, que trabaja con personas con discapacidad , y Fútbol Diverso, se planea hacer un pequeño torneo, levantando la bandera del deporte inclusivo, con  diversidad de cuerpos,  sin que estas diferentes maneras de ser y expresiones en cuanto a identidades sean un impedimento para jugar en equipo.  Y, por último, trabajando con la Secretaría de Género, Mujeres e Identidades del Municipio y Nación, se concretarán una serie de encuentros y talleres de promoción, poniendo en debate otros tipos de masculinidades además de la hegemónica.

Mail para consultas y asesoramiento sobre el Programa Responsabilidad Igualitaria en el Deporte: responsabilidadigualitaria@gmail.com

Para consultas sobre la Liga Femenina Municipal: torneofutbolmunicipalevita@gmail.com